Recorridos X ^ Leticia, Amazonas (Parte 4 – Final).

Ha llegado la hora de escribir mi último artículo sobre mi recorrido por el Amazonas y que mejor que hacerlo hablando de lo que todo el mundo busca cuando se le ocurre ir por esas latitudes: ver la selva.

IMG_20160324_140952

Afortunadamente para las turistas (y desafortunadamente para el medio natural), conocer las maravillas naturales implica la entrada a los muy familiares “parques ecológicos”, que no son otra cosa que la manera en que el turista puede tomarse fotos con la fauna y flora local, pero pagando la entrada y siendo expuesto a cuanta baratija le quieran vender por allá.

Afortunadamente, Sergio (de quien les hablé en la entrega anterior) tuvo la amabilidad de guiarme hasta la zona que se conoce como Los Kilómetros (una carretera de acceso a la zona rural de Leticia, en muy buen estado). En Los Kilómetros hay muchos de estos parques ecológicos, pero también hay lugares donde la población local puede disfrutar de la naturaleza sin pagar un peso. Uno de esos lugares está sobre el Kilómetro 11, en el Río Tacana.

Allí es posible dar un vistazo a lo que es en realidad la selva del Amazonas, densa, tupida y sobre todo agreste y peligrosa. Nada recomendable para alguien como yo, que iba en tenis, mismos que aún al día de hoy no me he acordado de lavar.

kilometros

Ahora, pero ir a Leticia, sin explorar la franja del río Amazonas que le pertenece a Colombia, es como ir a Santa Marta sin ir al Parque Tayrona, metáfora que incluye (¡como no!) también el aspecto económico.

En Leticia hay planes de todo tipo para explorar la zona, pero se pueden resumir en dos clases: en la primera, en la que usted puede llevar niños malcriados, de todas las edades y en la segunda, en las que hasta a los adultos que pasan subiendo fotos en el gimnasio con el cuento de “esfuerzo, disciplina y sacrificio”, les va a dar la pálida a mitad del camino.

Como los planes de la segunda clase requieren 1) tiempo y 2) excelente condición física, por las extensas caminatas que hay que hacer en mitad de la selva, yo decidí hacer un plan de esos ligeritos.

El plan está entre U$ 40-50 ($ 120.000 – 150.000) y dura todo el día, incluye las paradas en los recorridos y el almuerzo, ah y el espectáculo de stand-up comedy del guía, que ninguno le estaba pidiendo.

A las 8:40 a.m. partió el bote (una chalupa, lancha o como le digan) luego de esperar a las súper familias, con sus súper niños incansables.

La primera parada fue en Puerto Alegría, en el Perú, donde por una “donación” de U$ 0.75 per-cápita, podemos ver a una serie de animales locales, completamente domados, para que usted no corra el riesgo de que le vayan a desgarrar la yugular. Había una boa enorme, muchos perezosos, monos araña, puercoespines, guacamayas y hasta un tigrillo. Sin embargo, el sitio no me pareció nada agradable, por el simple hecho que los animalitos no se veían o muy felices, o no se veían muy despiertos, por lo que sospecho que estaban dopados, para evitar la mala pasada con la yugular de los turistas.

puerto alegría
Perezoso, en Puerto Alegría, Perú.

La segunda parada es quizás la más esperada por los turistas porque permite una interacción con la fauna local en un entorno más natural: La Isla de los Micos.

Una vez nos bajamos del bote, nos hicieron una charla muy instructiva de qué NO hacer durante nuestra corta estadía allí, es decir, no alimentar a los monos, no acariciar a los monos, no molestar a los monos, no dejarle el celular a la vista a los monos, no llevar aretes o piercings para que no se lo arranquen los monos, es decir, sólo mirarlos y servirles de trampolín, en el mejor de los casos.

La verdad, para mí fue una experiencia muy agradable porque son muchísimos monos, y a diferencia de los animales que vimos en Puerto Alegría, estos estaban completamente en su elemento. Los monos era muy amigables y la mayoría hasta posaba para las fotos y las selfies. Y claro, si usted quiere tomarse una foto con una tribu local, que sospecho no tan tribal como parecía, lo puede hacer por una cómoda propina. Ah y no se olvide de comprar un recuerdito en cualquier de las múltiples mesas que hay a la entrada.

micos
Mono ardilla, en la Isla de los Micos.

La tercera parada es para ver la Victoria Regia y la Flor de Loto del Amazonas. A pesar del acceso un tanto complicado, el sitio es hermoso, en el sentido de “Resort en medio de la selva”. Claro, hay una laguna, también muy hermosa donde se pueden ver estas insignias de la flora local, pero no dejó de llamarme la atención la cantidad de edificaciones estilo Decamerón que rodean el sitio.

flor
Flor de loto amazónica.

La cuarta parada, fue sin duda la más interesante. En la pequeña población de Macedonia, junto al río, pudimos apreciar una expresión de la cultura de las tribus locales, claro, luego de que nos brindaran la oportunidad de recorrer las mesas llenas de souvenirs. Sin embargo, fue la más ilustrativa de las paradas, complementando lo que aprendí en mi visita al Museo Etnográfico. Pero lo mejor fue que pude escuchar un poco de la música local y es fantástica.

macedonia
En Macedonia, y no, la chica no es indígena, venía con nosotros en el tour. (Todo hay que explicarlo).

La quinta parada fue una de las más esperadas, pero la que requiere de más de la paciencia del Santo Job: el avistamiento de los delfines rosados en Lago Tarapoto. Para avistarlos hay que detener el bote, hacer mucho silencio y tener la cámara profesional de súper alta definición para capturar el momento en el que el delfín más famoso de la región salga a flote sin miedo. Un dato interesante es que la razón por la que hay delfines en el Amazonas es porque hace algunos cientos de miles de años, la región era marítima y que sólo se convirtió en río luego de algunos significativos movimientos geo-tectónicos.

Luego de ver de lejos el delfín rosado, la última parada es en Puerto Nariño, una pequeña, pero muy agradable población que junto con Leticia, son los dos únicos municipios del departamento del Amazonas. Tal como lo dijo una de las turistas que iba en el bote conmigo, es una mezcla entre San Andrés y Capurganá, sólo que en lugar del océano, las hermosas estructuras están bañadas por el Río Amazonas.

tarapoto
Avistamiento del delfín, claro que yo no alcancé a tomar ninguna  foto.

En Puerto Nariño se hace la parada a almorzar, que está incluida en el precio del tour, sin embargo, y sospecho que por causa del partido de Colombia, el guía no nos hizo el prometido City Tour; afortunadamente Sergio, que ya conocía el sitio, sí lo hizo. Por lo que hay que conocer, en primer lugar el Mirador, donde luego de subir una infinidad de escalones se puede tomar una panorámica de la belleza del poblado y de la región.

Luego pasamos a la degustación de los helados de sabores locales como el acai, mientras llegábamos al Centro de Interpretación Natutama, que es una especie de museo-centro de investigación, con mucho que ofrecer a nivel académico sobre el Amazonas, sin embargo, por la falta de tiempo, sólo pudimos echar un vistazo antes de volver al bote.

hdr
Entrando a Puerto Nariño.

Debo decir, que aunque vi muchas cosas en el Amazonas, siento que apenas fue una fracción de lo que esta hermosa región puede ofrecer y siento que fue uno de mis sueños cumplidos visitar esa parte del país, que para los nacimos en el otro extremo, resulta tan lejana y remota.

Salí del hotel Fernando Real bajo una llovizna suave, pero persistente, ya no a pie, sino en una motocicleta que habíamos alquilados por 24 horas y llegué al aeropuerto justo a tiempo, para esperar el avión que me llevaría de nuevo a la realidad y a la rutina.

Amazonas, te llevaré por siempre en mi corazón.

Algunos datos a anotar:

  • Los parques naturales locales tienen un valor de entre U$ 3-5 dólares. La mayoría está en la zona de Los Kilómetros.
  • También puede recorrer algunos que son gratuitos pero necesitará de un guía local y de dinero para pagarle.
  • Hay tours para aventureros y tours para familias. Los de familias están entre U$ 40-50 y los para aventureros, con días de caminata por la selva como por el triple de eso.
  • Imposible irse del Amazonas sin visitar Puerto Nariño, puede hacerlo hasta por su propia cuenta, pero en el tour, créame le va a salir más barato.
  • Si se va de tour, use ropa de mangas largas, cachucha y mucho bloqueador, así el cielo esté nublado. No se vaya a quemar de pies a cabeza como yo.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s