Petro, El Manipulador.

Chao Petro
Chao Petro

Lo único que me molesta del fallo que destituyó al alcalde de Bogotá, Gustavo Petro y lo inhabilitó por 15 años para ejercer cargos públicos, fue que puso al ahora ex-burgomaestre en el campo de juego que más conoce: el de hacerse el pobre martir, víctima de las injusticias de lo que el llama las “mafias paramilitares” y la “extrema derecha”. Y viendo las reacciones de cierto sector de la población toca decir que tuvo mucho éxito. En cuestión de minutos pasó de ser el incompetente, torpe y demagogo de siempre, al sacrificado, torturado e incomprendido héroe al que el malvado Procurador, haciendo uso de sus antidemocráticos poderes removió injustamente de su puesto. Es tal la intensidad del cuento, que no sorprendería que Disney estuviera interesada en hacer una película animada sobre el asunto, dirigida al público infantil.

El caso de Petro es una muestra más de la cultura del “doble estándar” que se ha apoderado de nuestro país en los últimos tiempos. Cuando el Senador Eduardo Merlano fue destituido e inhabilitado por 10 años por andar conduciendo borracho y presionando a los policías con el cuento de los “50.000 votos”, nadie salió a rasgarse las vestiduras, ni a echarse ceniza en la cabeza por la acción del procurador, aún cuando el Senador Merlano fue elegido por voto popular. Pero claro, la ley vale para Merlano que proviene de la clase política de un departamento corrupto, pero no vale para Petro, porque los votos de ese 30% residual que votó por él en Bogotá valen más que los de Merlano ¿es así?

Ahora todos se han vuelto expertos constitucionales, poniendo el grito en el cielo por los “súper poderes” de la Procuraduría General de la Nación, pero nadie señala que la Rama Judicial en este país está colapsada, que de no ser por esa figura ahora tan criticada, cientos y cientos de ignorantes, incompetentes y corruptos elegidos por la horda no mucho más instruida estarían cómodamente sentados en sus oficinas, en las alcaldías, concejos, asambleas, gobernaciones y en el mismo congreso, haciendo de las suyas mientras el tumulto de jueces corruptos que llenan los juzgados de este país se dejan comprar con la plata destinada a los colegios, las calles, y la salud de esos mismo municipios y departamentos.

Hay que ser muy tonto para creer que en este país, la corrupción se puede acabar con la figura de la revocatoria, que requiere de un pueblo educado y que no se deje comprar con tamales y chichiguas. Para eso está la procuraduría, para vigilar que esos funcionarios elegidos por la más bien inculta voluntad popular no esten haciendo fiesta con la plata pública y eso fue precisamente lo que hizo Gustavo Petro.

Gustavo Petro dice que lo están destituyendo por querer devolver el negocio de las basuras al Distrito Capital, al sector público, en un esfuerzo desesperado por aplacar las voces de la revocatoria, misma a la que le debía tener pánico puesto que casi el 70% de los bogotanos no votó por él. Y en ese afán de aferrarse al poder mostrando resultados “como sea”, se le ocurrió la maravillosa idea de meter las manos en el negocio de la recolección de basuras en Bogotá.

Petro, creyéndose el ungido de la Sabana de Bogotá, decidió de un día para otro quitarle el negocio de las basuras a un grupo de operadores privados a los que acusó en varias ocasiones de ser miembros de “la mafia paramilitar”, que él ve hasta debajo de la cama. Cierto, no es especialmente perverso quitarle el negocio de las basuras a un grupo privado y pasarlo a lo público, el asunto es la manera como lo hizo, sin un plan de acción, sin una estrategias, sin una agenda. Sencillamente, de un día para otro, le quitó las facultades a los operadores privados de circular en la ciudad y se la dio a las empresas encargadas del acueducto y el alcantarillado, que no tenían ni la más remota idea de como empezar a recoger basuras.

De acuerdo a lo consignado en el fallo del procurador, el alcalde literalmente le dijo a las EAAB “ahí tienen las basuras, ahí tienen los recicladores, arreglénselas como puedan”. Si eso no es el colmo de la improvisación y la negligencia, entonces no sé que será, espero que los seguidores de Petro me den una definición. Pero nuestro Súper Héroe-Víctima no se quedó allí. El decreto 564 de 2012, con el que Petro literalmente echó de Bogotá a los operadores privados, determinaba que a partir del 18 de diciembre de 2012, no estarían a cargo de la recolección de basuras.

Cuando desde el mismo 16 y 17 se empezaron a ver problemas con la recolección, Petro, como es usual salió a declararse la pobre víctima de los oscuros intereses de la ciudad, pero el problema real era que los operadores no podían recoger la basura en esos días porque los rellenos tenían orden de no recibir sus camiones desde las 00:00 del día 18. Así que los operadores solo enviaron a los camiones que podían transportar las basuras y llegar a tiempo antes del cierre de los rellenos, que es una muestra de sentido común, mismo que a Petro le falta en grandes dosis. Los días 18,19 Y 20 de Diciembre de 2012, empezó el caos, Bogotá, que de por sí no es una ciudad muy limpia que digamos, quedó enterrada bajo casi 10.000 (algunos dicen 20.000) toneladas de basuras, que causaron que una de las ciudades más grandes del mundo pareciera un muladar hediondo en lugar del centro urbano más importante del país.

Hasta el momento Gustavo Petro había hecho caso omiso a todas las advertencias: la Superintendencia de Servicios Públicos, la de Industria y Comercio, la Comisión de Regulación de Agua Potable, la Contraloría Distrital, el Ministerio del Medio Ambiente y hasta miembros de su gabinete, e improvisó un sistema de recolección de basuras, hundiendo a Bogotá en el caos. Pero allí no se detuvo, tampoco, clamando ante todo el que quiso oír que “Prefería la destitución inmediata a rendir la bandera de justicia y libertad en Bogotá”.

Petro decidió entonces que era hora de traer compactadores y camiones recolectores de basuras, firmando contratos por millones de dólares para traer unas maquinas usadas, oxidadas y sobre todo demasiado costosas, incurriendo en detrimento patrimonial. Pero como estamos hablando del Súper Héroe-Víctima Gustavo Petro, el detrimento patrimonial hay que perdonárselo porque tenía buenas intenciones. Ay Pobrecito. Pero a diferencia de lo que el señor ex-alcalde creía, los camiones no vinieron de un día para otro, por más que tuvo a toda la nómina de la alcaldía trabajando día y noche y le tocó tragarse sus discursos y su palabrería inútil y volvió a meter a los operadores privados, miembros según él de la “mafia paramilitar” en el esquema de recolección de basuras.

Gustavo Petro se quiere escudar con el cuento que todas sus acciones fueron con buena intención y con el objetivo de aplicar la orden de la corte de incluir recicladores. Pero, si tan respetuoso es de la ley ¿Por qué no se somete a ella y acepta que sus errores lo tienen donde está? ¿Por qué salir como Eva Perón al balcón del palacio de Liévano a decir en pocas palabras que le valía un comino la ley y la constitución que él mismo ayudó a crear? ¿Por qué desacreditar a un procurador que él mismo ayudó a elegir y a quien aplaudió cuando destituyó a algunos de sus contradictores políticos? ¿Por qué por el simple hecho de ser de izquierda cree estar por encima de la ley?

La respuesta a todas esa preguntas es sencilla, porque sabe que va a haber un sector de la población dispuesto a creerle sus patrañas y a comprar su actuación de pobre víctima y que tarde o temprano terminará encendiendo la mecha que sumirá a Bogotá en el caos, el vandalismo y el terror. Aquí les dejo algunas de sus perlas.

PD: El procurador puede que tenga su propia agenda, aplicando lo que algunos llaman “Justicia Selectiva”, pero ¿No es el mismo tipo de Justicia que aplica la Corte Suprema de Justicia en manos de Asonal Judicial? La única diferencia, creo, es que la Procuraduría es más rápida para actuar.

PD2: Los que pretenden quitar a la procuraduría sus actuales funciones, aún no se dan cuenta que esto permitiría a los corruptos dilatar sus procesos más allá de los términos de su mandato. Quiere decir, que podrán seguir haciendo de las suyas en sus puestos, mientras las acciones judiciales se dilatan al mejor estilo del Caso Colmenares. Pero claro, eso no lo piensan. Hasta eso les quedó grande.

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Un comentario en “Petro, El Manipulador.

  1. “Cuando el Senador Eduardo Merlano fue destituido e inhabilitado por 10 años por andar conduciendo borracho y presionando a los policías con el cuento de los “50.000 votos”, ¡¡¡Ohhh!!! Qué pena, pero no se compara destituir a un funcionario por conducir ebrio y además tratar de sobornar que por tener unos días de desorden en el sistema de recolección de basuras. Y que al borracho le zampen 10 años de inhabilidad mientras que al (aún hoy, no ex, como dice el artículo) burgomaestre le den 15 por el tema basuras es desproporcionado ¿Se han preguntado cuántos años de inhabilidad tiene Felipe Arias por algo muchísimo más grave que el desorden en basuras (Agro Ingreso Seguro)? ¿O cuántos años de inhabilidad a Juan Manuel Santos por el tema de los Falsos Positivos – siendo él Min. defensa nacional? Es por eso que sí, “los votos de ese 30% residual que votó por él ( Petro)en Bogotá valen más que los de Merlano”, si así lo quiere ver quien escribe este artículo. Y sigue, según el artículo “Petro, creyéndose el ungido de la Sabana de Bogotá, decidió de un día para otro quitarle el negocio de las basuras a un grupo de operadores privados a los que acusó en varias ocasiones de ser miembros de “la mafia paramilitar”, que él ve hasta debajo de la cama. Cierto, no es especialmente perverso quitarle el negocio de las basuras a un grupo privado y pasarlo a lo público, el asunto es la manera como lo hizo, sin un plan de acción, sin una estrategias, sin una agenda. Sencillamente, de un día para otro, le quitó las facultades a los operadores privados de circular en la ciudad y se la dio a las empresas encargadas del acueducto y el alcantarillado, que no tenían ni la más remota idea de como empezar a recoger basuras.” ¿Se habrá tomado la molestia quien escribe esta columna de opinión de revisar las promesas del alcalde antes de ser elegido. No lo creo, pues esto lo dijo en su campaña y hacía parte del plan de gobierno aprobado.
    ¡¡Qué horror que destilemos tanto veneno en este país!! Y qué horror que sigamos y sigamos opinando siempre tirándonos basura unos a otros ¡¡Deberían, en este caso, destituirnos a todos por incompetentes para analizar y sobretodo por malintencionados con quien nos cae mal o no le creemos!! Para mí que seguimos contaminados de guerra y de discursos guerreristas. Así es muy difícil, que aunque se firme la paz, este país deje de ser uno de los más violentos del mundo. Esta jodido creer posible un escenario de reconciliación y paz post -conflicto. NSR

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