5 Razones por las que estoy a Favor de la Adopción Igualitaria ^ Columnas X.

Con un detallado comunicado de seis páginas emitido el pasado miércoles, la polémica Corte Constitucional, ente encargado de «velar por la integridad y supremacía de la constitución» determinó que las parejas del mismo sexo están habilitadas para adoptar conjuntamente. Y como era de esperarse, justo después de las 6:25 de la tarde de ese 4 de noviembre, hora en que se conoció el comunicado… ardió Troya.

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En mis 31 años de vida (que cumplo la próxima semana, gracias), nunca había visto a Continúa leyendo 5 Razones por las que estoy a Favor de la Adopción Igualitaria ^ Columnas X.

Manual para identificar a la «izquierda» en Colombia.

Hablar de izquierda en Colombia es como hablar de la existencia de vida en el espacio exterior: todo el mundo dice que la hay, pero hasta ahora no se encuentran pruebas fehacientes de ello. En este país donde impera a rienda suelta la doble moral y el doble estándar para todo, estamos a milenios luz de una izquierda inteligente e ilustrada como la existente en el norte de Europa, donde la justicia social hace siglos dejó de ser un lema barato de campaña, para ser una realidad. En esos rincones del planeta la izquierda se compagina perfectamente con la cultura del trabajo duro impuesta por la iglesia protestante y no es enemiga de la propiedad privada, el libre mercado y el desarrollo profesional.

En Europa, la izquierda está basada en la cultura del trabajo. En Colombia la «izquierda» está basada en la cultura de la pereza.

Aquí por otro lado, la «izquierda» (así, entre comillas) se puede dividir en dos grandes grupos: los primeros, que andan en unas exquisitas y prolongadas vacaciones en La Habana, viviendo a todo costo de los impuestos de los colombianos, mientras ordenan asesinatos, secuestros, extorsiones y bombas por todo el territorio nacional.; y los segundos son los que utilizan el discursito de la justicia social para ganar votos y trepar en la pirámide social, engañando a los pobres incautos que se comen el cuento de que quieren cambiar las cosas, cuando su único y simple objetivo es el de imponer una nueva élite aún peor que la anterior, llena de corruptos, ineptos e ignorantes, tal y como ocurrió en nuestro hermano y vecino país, que estos momentos anda en la inmunda.

Ambos grupos se identifican fácilmente por tener unas características bien definidas que se replican en una ola de seguidores, que maravillados por la idea de ganarse la vida rascándose el ombligo y esperando a que le caigan los panes del cielo, repiten como loros lo que sus «líderes» les escupen en sus apoteósicos discursos.

Les fascina la idea que de un sólo plumazo se les perdone a los miembros de ciertos grupos terroristas (de «izquierda», por supuesto) las MILES de atrocidades que por décadas han cometido, incluyendo el reclutamiento y abuso sexual de menores, las pescas milagrosas, los secuestros de décadas, las ejecuciones a civiles, las tomas sangrientas a los municipios, el tráfico de drogas, las masacres… todo eso, según ellos, debe pasar al olvido y seguir con nuestras vidas porque sólo es un invento de la derecha para manchar el buen nombre de esos ángeles que tan duramente se encuentran negociando en Cuba.

Han decretado que sólo los votos de los políticos de izquierda son válidos, tanto así que los habilita a pasarse la ley por la faja, y hacer lo que les da la gana como el señor Petro, quien es el salvador indiscutible del universo y sus alrededores, a quien (pobrecito) todo el mundo lo quiere destituir, no por lo inepto que es, sino porque es de izquierda. Cualquier parecido con un culebrón venezolano es pura coincidencia.

Para ellos el diablo no existe y Dante se equivocó en su concepción del infierno, porque en el último círculo no hay un dragon de siete cabezas y diez cuernos, como lo indica el apocalipsis, sino el Procurador Ordoñez y Uribe que fueron los creadores del mal sobre la tierra.

Les encanta decir que son los más tolerantes, los más respetuosos, los más progresitas, pero todo aquél que no tenga al político de izquierda del momento, sea Carlos Gaviria, Clara Lopez o Gustavo Petro, montando en un altar de oro puro en el centro de la casa y rodeado de claveles y astromelias, para ellos no es más que un paraco, sanguinario, amante de la motosierra, ignorante, enemigo de la paz, promotor de la cultura del odio, uribestia y otra sarta de barbaridades.

Se escandalizan por las corridas de toros y hablan y se dan golpes de pecho hablando de la cultura de la violencia y de la muerte, y sin embargo son partidarios de los abortos y de la legalización de una serie de drogas que matan más rápido que el tabaco.

Es eso, la incoherencia y la falta de lógica en su discurso lo que hace posible identificar muy fácilmente a este sector de la población. Eso o que hagan bulto en cuanta manifestación y marcha haya, claro está, después que les hayan pagado los viáticos, auspiciados con platica de muy dudosa procedencia .

Para la «izquierda» colombiana no existe la lógica, sólo existen ellos y todos los demás son ignorantes que no tienen ni idea de nada. Y dicen ser tolerantes.

Petro, El Manipulador.

Chao Petro
Chao Petro

Lo único que me molesta del fallo que destituyó al alcalde de Bogotá, Gustavo Petro y lo inhabilitó por 15 años para ejercer cargos públicos, fue que puso al ahora ex-burgomaestre en el campo de juego que más conoce: el de hacerse el pobre martir, víctima de las injusticias de lo que el llama las «mafias paramilitares» y la «extrema derecha». Y viendo las reacciones de cierto sector de la población toca decir que tuvo mucho éxito. En cuestión de minutos pasó de ser el incompetente, torpe y demagogo de siempre, al sacrificado, torturado e incomprendido héroe al que el malvado Procurador, haciendo uso de sus antidemocráticos poderes removió injustamente de su puesto. Es tal la intensidad del cuento, que no sorprendería que Disney estuviera interesada en hacer una película animada sobre el asunto, dirigida al público infantil.

El caso de Petro es una muestra más de la cultura del «doble estándar» que se ha apoderado de nuestro país en los últimos tiempos. Cuando el Senador Eduardo Merlano fue destituido e inhabilitado por 10 años por andar conduciendo borracho y presionando a los policías con el cuento de los «50.000 votos», nadie salió a rasgarse las vestiduras, ni a echarse ceniza en la cabeza por la acción del procurador, aún cuando el Senador Merlano fue elegido por voto popular. Pero claro, la ley vale para Merlano que proviene de la clase política de un departamento corrupto, pero no vale para Petro, porque los votos de ese 30% residual que votó por él en Bogotá valen más que los de Merlano ¿es así?

Ahora todos se han vuelto expertos constitucionales, poniendo el grito en el cielo por los «súper poderes» de la Procuraduría General de la Nación, pero nadie señala que la Rama Judicial en este país está colapsada, que de no ser por esa figura ahora tan criticada, cientos y cientos de ignorantes, incompetentes y corruptos elegidos por la horda no mucho más instruida estarían cómodamente sentados en sus oficinas, en las alcaldías, concejos, asambleas, gobernaciones y en el mismo congreso, haciendo de las suyas mientras el tumulto de jueces corruptos que llenan los juzgados de este país se dejan comprar con la plata destinada a los colegios, las calles, y la salud de esos mismo municipios y departamentos.

Hay que ser muy tonto para creer que en este país, la corrupción se puede acabar con la figura de la revocatoria, que requiere de un pueblo educado y que no se deje comprar con tamales y chichiguas. Para eso está la procuraduría, para vigilar que esos funcionarios elegidos por la más bien inculta voluntad popular no esten haciendo fiesta con la plata pública y eso fue precisamente lo que hizo Gustavo Petro.

Gustavo Petro dice que lo están destituyendo por querer devolver el negocio de las basuras al Distrito Capital, al sector público, en un esfuerzo desesperado por aplacar las voces de la revocatoria, misma a la que le debía tener pánico puesto que casi el 70% de los bogotanos no votó por él. Y en ese afán de aferrarse al poder mostrando resultados «como sea», se le ocurrió la maravillosa idea de meter las manos en el negocio de la recolección de basuras en Bogotá.

Petro, creyéndose el ungido de la Sabana de Bogotá, decidió de un día para otro quitarle el negocio de las basuras a un grupo de operadores privados a los que acusó en varias ocasiones de ser miembros de «la mafia paramilitar», que él ve hasta debajo de la cama. Cierto, no es especialmente perverso quitarle el negocio de las basuras a un grupo privado y pasarlo a lo público, el asunto es la manera como lo hizo, sin un plan de acción, sin una estrategias, sin una agenda. Sencillamente, de un día para otro, le quitó las facultades a los operadores privados de circular en la ciudad y se la dio a las empresas encargadas del acueducto y el alcantarillado, que no tenían ni la más remota idea de como empezar a recoger basuras.

De acuerdo a lo consignado en el fallo del procurador, el alcalde literalmente le dijo a las EAAB «ahí tienen las basuras, ahí tienen los recicladores, arreglénselas como puedan». Si eso no es el colmo de la improvisación y la negligencia, entonces no sé que será, espero que los seguidores de Petro me den una definición. Pero nuestro Súper Héroe-Víctima no se quedó allí. El decreto 564 de 2012, con el que Petro literalmente echó de Bogotá a los operadores privados, determinaba que a partir del 18 de diciembre de 2012, no estarían a cargo de la recolección de basuras.

Cuando desde el mismo 16 y 17 se empezaron a ver problemas con la recolección, Petro, como es usual salió a declararse la pobre víctima de los oscuros intereses de la ciudad, pero el problema real era que los operadores no podían recoger la basura en esos días porque los rellenos tenían orden de no recibir sus camiones desde las 00:00 del día 18. Así que los operadores solo enviaron a los camiones que podían transportar las basuras y llegar a tiempo antes del cierre de los rellenos, que es una muestra de sentido común, mismo que a Petro le falta en grandes dosis. Los días 18,19 Y 20 de Diciembre de 2012, empezó el caos, Bogotá, que de por sí no es una ciudad muy limpia que digamos, quedó enterrada bajo casi 10.000 (algunos dicen 20.000) toneladas de basuras, que causaron que una de las ciudades más grandes del mundo pareciera un muladar hediondo en lugar del centro urbano más importante del país.

Hasta el momento Gustavo Petro había hecho caso omiso a todas las advertencias: la Superintendencia de Servicios Públicos, la de Industria y Comercio, la Comisión de Regulación de Agua Potable, la Contraloría Distrital, el Ministerio del Medio Ambiente y hasta miembros de su gabinete, e improvisó un sistema de recolección de basuras, hundiendo a Bogotá en el caos. Pero allí no se detuvo, tampoco, clamando ante todo el que quiso oír que «Prefería la destitución inmediata a rendir la bandera de justicia y libertad en Bogotá».

Petro decidió entonces que era hora de traer compactadores y camiones recolectores de basuras, firmando contratos por millones de dólares para traer unas maquinas usadas, oxidadas y sobre todo demasiado costosas, incurriendo en detrimento patrimonial. Pero como estamos hablando del Súper Héroe-Víctima Gustavo Petro, el detrimento patrimonial hay que perdonárselo porque tenía buenas intenciones. Ay Pobrecito. Pero a diferencia de lo que el señor ex-alcalde creía, los camiones no vinieron de un día para otro, por más que tuvo a toda la nómina de la alcaldía trabajando día y noche y le tocó tragarse sus discursos y su palabrería inútil y volvió a meter a los operadores privados, miembros según él de la «mafia paramilitar» en el esquema de recolección de basuras.

Gustavo Petro se quiere escudar con el cuento que todas sus acciones fueron con buena intención y con el objetivo de aplicar la orden de la corte de incluir recicladores. Pero, si tan respetuoso es de la ley ¿Por qué no se somete a ella y acepta que sus errores lo tienen donde está? ¿Por qué salir como Eva Perón al balcón del palacio de Liévano a decir en pocas palabras que le valía un comino la ley y la constitución que él mismo ayudó a crear? ¿Por qué desacreditar a un procurador que él mismo ayudó a elegir y a quien aplaudió cuando destituyó a algunos de sus contradictores políticos? ¿Por qué por el simple hecho de ser de izquierda cree estar por encima de la ley?

La respuesta a todas esa preguntas es sencilla, porque sabe que va a haber un sector de la población dispuesto a creerle sus patrañas y a comprar su actuación de pobre víctima y que tarde o temprano terminará encendiendo la mecha que sumirá a Bogotá en el caos, el vandalismo y el terror. Aquí les dejo algunas de sus perlas.

PD: El procurador puede que tenga su propia agenda, aplicando lo que algunos llaman «Justicia Selectiva», pero ¿No es el mismo tipo de Justicia que aplica la Corte Suprema de Justicia en manos de Asonal Judicial? La única diferencia, creo, es que la Procuraduría es más rápida para actuar.

PD2: Los que pretenden quitar a la procuraduría sus actuales funciones, aún no se dan cuenta que esto permitiría a los corruptos dilatar sus procesos más allá de los términos de su mandato. Quiere decir, que podrán seguir haciendo de las suyas en sus puestos, mientras las acciones judiciales se dilatan al mejor estilo del Caso Colmenares. Pero claro, eso no lo piensan. Hasta eso les quedó grande.

El ABC de la Reelección del Procurador.

La noche del 27 de Noviembre de 2012 será recordada como la noche en que el congreso de la muy distinguida y cercenada República de Colombia eligió al jurista santandereano Alejandro Ordoñez Maldonado como Procurador General por tercer periodo consecutivo. Ordoñez es famoso en el país, no tanto por sus indiscutibles logros sino por tener más haters que Justin Bieber y One Direction juntos. Pero aunque es cierto que sus posiciones respecto a ciertos temas son bastante controversiales, también lo es que el 99.97% de los que hablan pestes de él en las redes sociales no tienen ni idea de lo que implica dicha reelección.

Aunque usted no lo crea, la función de la Procuraduría va más allá de emitir el certificado que piden siempre con la hoja de vida.

Si usted elige al azar un hater de Ordoñez y le pregunta «¿Qué es la Procuraduría?» tenga la plena seguridad que la respuesta va a ser algo como «Es la oficina donde uno va a sacar el papel para la hoja de vida». Pero no, las funciones del procurador van más allá de emitir el dichoso documento, que para su información se llama Certificado de Antecedentes Disciplinarios. Utilicemos este certificado para explicar mejor qué es la procuraduría y para qué sirve.

Cuando usted mete una hoja de vida, sobre todo en un estamento público, el dichoso certificado que usted consigue en cualquier café Internet por el módico valor de 2000 pesos, demuestra no tanto si usted se las ha tirado de vivo con los recursos públicos, sino si alguien lo ha pillado. Ahora la función del procurador es esa, pillarse a los que de una u otra manera afecten los intereses de los ciudadanos del común. Sí, aunque usted no lo crea (porque prefiere desinformarse con los tweets de Iván Cepeda y Daniel Coronel) la procuraduría está para velar por los intereses de los ciudadanos. Pero usted se preguntará ¿Pero para eso no está el congreso, el presidente, la corte suprema, la corte constitucional y el otro mamotreto de cortes? Pues sí, pero la constitución le ha otorgado a la Procuraduría esa función específica.

Si usted no cree que esa sea la función de este estamento público, nadie lo va a culpar, de hecho antes de que Ordoñez aterrizara en ese puesto, los que se habían sentado en esa silla sólo iban al edificio de la carrera Quinta a ganarse su sueldo haciendo las veces de marioneta de la entidad pública que lo ternó. Sí, eso es otra cosa. El congreso elije al Procurador de una terna, es decir tres candidatos, uno del presidente (Juan Ma), uno de la Corte Suprema (Los que odian a Uribe) y uno del Consejo de Estado (¿?).

Más de uno quedó con la jeta abierta cuando la pro-izquierdista Corte Suprema de Justicia nominó a Ordoñez como candidato, adelantadose al mismísimo presidente Santos que ya había manifestado que lo iba a nominar él. Como Santos tenía, por ley, que nominar a alguien y no podía hacerse el loco (como la Corte Suprema con la elección del Fiscal General hace un tiempo) eligió a la ahora famosa María Mercedes Lopez, pero ya todo el mundo sabía que Santos apoyaba a Ordoñez y la suma de votos de anoche lo demostró.

Personajes de corrientes políticas tan disímiles como Piedad Córdoba y Andrés Felipe Arias han sido sancionados fuertemente por Ordoñez.

¿Pero por qué la Polo-Corte Suprema y el Presidente Santos muestran tanto apoyo por Ordoñez, a pesar de que no es precisamente el favorito de la horda twittera? La respuesta es simple. Ordoñez ha sido el único Procurador General en la historia de Colombia que se ha tomado en serio su trabajo. La última vez que revisé Ordoñez había sancionado con destituciones a 23 congresistas, 14 gobernadores y 188 alcaldes. Ni mencionamos concejales, diputados, contralores y hasta personal de la misma procuraduría porque no nos alcanza wordpress para escribirlos.

Y no es que Ordoñez esté liderando una cacería de brujas, es que sencillamente en nuestro país las cosas están así de podridas. Los que acusan al procurador de estar parcializado como que no recuerdan que así como destituyó a Piedad Córdoba dos veces (jajaja) por sus vínculos con las FARC y por andar financiado campañas siendo funcionaria pública y al hermanito de Samuel Moreno,  también cayeron Sabas Pretelt, Jorge Noguera, Alonso Salazar y Andrés Felipe Arias provenientes del Uribismo.

Estas sanciones contemplan no solo la destitución del cargo, sino la muerte política temporal del individuo, en algunos casos, como el de Doña Piedad que tendrá que esperar hasta el 2030 para volver a aspirar al congreso.

Una última reflexión antes de terminar. Si bien las opiniones del Procurador son cuando menos, bastante controversiales, ha sido un bien funcionario. Es una fuerza positiva para el país. Ha trabajado y desempeñado su cargo a pesar de la presión mediática más preocupada por darle de que hablar a los usuarios de twitter, que en ver un mejor país. El país tiene que empezar a arreglarse lentamente. No se puede tener todo al mismo tiempo. La corrupción es un problema 1A en Colombia, todos aquellos debates semi-tabúes pueden esperar.

Si yo fuera el Procurador Ordoñez así estaría luego de ser reelegido por tercera vez, pese a los comentarios en las redes sociales.

PD: Los que acusan a Ordoñez de influenciar desde su cargo su propia reelección, eso no es ningún crimen. Para eso se hicieron las reelecciones ¿O es que creen que Obama ganó por su amplia simpatía? Sigan creyendo.