Las nuevas Mentiras de Natalia Lizarazo, digo, de Natalia Springer ^ Parte 1: Sus Apellidos.

Hace exactamente 10 días, y como consecuencia del escándalo del llamado Carrusel de Contratos de la Fiscalía General de la Nación, la “politóloga-teóloga” Natalia Lizarazo Springer, como la llamó en su momento la Revista Cromos, por primera vez dio la cara ante un medio de comunicación nacional, luego de la revelación de los jugosos y al parecer innecesarios contratos firmados entre su firma Springer Von Schwarzenberg y la oficina que dirige Eduardo Montealagre.

En dicha entrevista, el equipo de Julio Sánchez Cristo de La W Radio, y su equipo, le dieron la oportunidad a la señora Lizarazo Springer de que aclarara los hechos en los que está involucrada, pero en lugar de aclarar, lo que hizo fue intentar cubrir su ya considerable prontuario de embustes, con una nueva capa de falsedades que incluso se hicieron evidentes en la misma entrevista.

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Quería hacer de este un artículo compacto, pero en vista de la increíble maraña de mentiras de la señora Lizarazo Springer, ha sido necesario, distribuir la nota en varios segmentos. Empecemos.

La mentira del apellido.

La entrevista, de más de dos horas de duración, inició con los cuestionamientos a su apellido. Natalia confirmó que en efecto su apellido paterno no es Springer sino Lizarazo. La señora afirma (Mentira 1) que la ley austriaca exige el cambio de nombre y que por eso, y para evitar problemas de doble identidad, decidió hacer el proceso en la registraduría nacional.

Sin embargo, y de acuerdo con el portal de ayuda del gobierno de Austria https://www.help.gv.at/, el cambió de nombre, luego de un matrimonio no es obligatorio, sino opcional, no como lo da a entender la señora, que insinua que si no lo hacía la iban a meter presa una vez pusiera un pie en Viena. El portal dice literalmente:

Ehegatten, die keinen gemeinsamen Familiennamen bestimmen, behalten ihre bisherigen Familiennamen bei

Lo cuál en castellano quiere decir que “los cónyuges que no especifiquen un apellido común, conservarán el anterior”. Lo que le interesa a la ley austriaca, tal y como sigue relatando el portal, es que no haya ambigüedad a la hora de ponerle apellidos al un hipotético hijo de la pareja, y que por eso se debe especificar un nombre de familia, pero no es un crimen, ni una falta a la ley quedarse con el apellido original.

El asunto del cambio de nombre en Colombia es perfectamente legal, pero la señora Springer, en el documento en el que solicitó el cambio de nombre, afirmó que sus razones consistían en un “delicado asunto de seguridad” y no por cuestiones de pareja. Lizarazo Springer por supuesto, evitaba que se le aplicara el artículo 6 del decreto 999 de 1988, que dice que en caso de cambios de nombre por matrimonio, la esposa debe conservar su primer apellido y obtener el de su esposo seguido de la preposición “de”, por lo cuál su cambió de nombre debía ser “Natalia María Lizarazo de Springer”.

Sánchez Cristo luego le pregunta a Lizarazo Springer por qué, si la razón era para supuestamente cumplir con la ley austriaca, por qué argumentó razones de seguridad y ella (Mentira 2) afirma que ella no había dicho eso en ningún momento, pero cuando el periodista le afirma tener en su poder el manuscrito con el que ella solicitó el cambio de nombre, ella entonces dice (Mentira 3) que ella no recuerda muy bien ese día (Olvido 1), ni el manuscrito que entregó en la Notaria solicitando el cambio de nombre. Pero luego de varias preguntas más sobre el mismo tópico por parte del equipo de La W, ella se desespera y clama que la ley colombiana le permitía hacerlo por cualquier razón y que a final de cuentas no es asunto de nadie.

Exacto, Natalia, tú te podías cambiar de nombre por cualquier motivo, que en tu caso sospecho, se trataba de un caso de arribismo y oportunismo crónico, pero ¿por qué decir tres mentiras en lugar de la verdad? ¿a que le tiene tanto miedo?

Pero las cosas con el nombre no se detienen allí, los periodistas entonces confrontan el uso del apellido Von Schwarzenberg en sus contratos, y la Lizarazo Springer, en lugar de decir la verdad, que era una estrategia para darse ínfulas de aristócrata europea y de paso atrapar a más de un incauto en esa telaraña, dice que eso es un secreto, y que no lo revela por qué (Mentira 4) está protegiendo a alguien muy cercano a ella, pero ese absurdo argumento se cae por su propio peso, porque el hecho de que ella le haya puesto ese nombre por alguien cercano a ella, no implica nada en absoluto, sí en efecto ya se sabe que sus dos hermanos están metidos hasta el cuello en el escándalo. Además los únicos Schwarzenberg, no Von Schwarzenberg, que existen son parte de la más rancia élite de la República Checa, no de Austria. Y por mucho que se haya codeado la Lizarazo Springer con la aristocracia europea, dudo mucho que haya logrado codearse con esa familia en específico, hasta tal punto de ponerle su nombre a su empresa.

En la próxima entrega hablaremos de la defensa que hizo de sus enigmáticos títulos de especialización, maestría y doctorado. Mientras tanto hagamos el conteo de la mentiras que dijo en esta entrevista, hasta este tema.

Número de mentiras: 4

Número de olvidos: 1

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3 comentarios en “Las nuevas Mentiras de Natalia Lizarazo, digo, de Natalia Springer ^ Parte 1: Sus Apellidos.

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