La Próxima Vez Que Hable Mal De Un Mototaxi…

Si usted es de esas ridículas personas que sale de cuando en cuando a denostar de los mototaxis, de la horrible impresión que dejan en la ciudad, del ruido espantoso, de la gentuza motorizada y otras perlas al mejor estilo de la edad media, haga memoria un poquito y recuerde como era una ciudad como (por ejemplo) Sincelejo antes de que aparecieran los mototaxis.

La próxima que hable mal de un mototaxi, recuerde que había que caminar como alma en pena por toda la ciudad, a las 3 de la mañana para conseguir un taxi, y es que los señores de los “amarillitos” ni siquiera se molestaban en circular por la ciudad buscando pasajeros, porque claro, como tenían el monopolio a esa hora, decían que no había necesidad de gastar gasolina si los pasajeros podían llegar a pie hasta el sitio donde ellos retozaban cómodamente.

Hay que ver las de sol y sereno que había que pasar para llegar a hacer la fila del “Seguro Social”, que tocaba caminar 10 cuadras en medio del sereno para llegar, porque claro, no había como, los taxis cobraban como si la gasolina fuera de oro puro y las busetas pasaban después de las cinco. Y hablando de las busetas, se rumora que vinieron científicos de Van Camps y otras compañías pesqueras para mirar la manera de replicar la manera en que cabían 50 personas en una buseta de 14 y hasta se llegó a pensar que los choferes de las busetas hacían uso de algún tipo de magia oscura para llegar a tan monstruoso limite.

Que tiempos aquellos cuando no había mototaxis…

Los haters del mototaxismo (ahora hay haters para todo) de esos que riegan tachuelas en la calle para dejar a más de uno con los neumáticos inservibles, suelen gritar a los cuatro vientos que montarse en un mototaxi es arriesgar la vida,, exponerse a un accidente, y no lo permita Dios, exponerse a que el muchacho que maneja la motocicleta se le de por atracar, matar o violar a los pobres pasajeros, porque claro si conduce una motocicleta no puede ser una persona de bien.  Parece que no se acordaran como andaban las busetas con sobrecupo de 40 personas a toda velocidad por el uso de los relojes para marcar el tiempo y ver como empezaban a cambiar las leyes de la física newtoniana, cuando el encargado de cobrar anunciaba que faltaban “30 segundos” y ver como ancianos y niños corrían despavoridos buscando el andén, ante la inminencia de un choque con el vehículo.

Si que tiempos aquellos cuando el taxista escogía a donde iba a ir y cuanto iba a cobrar…. a verdad que eso todavía sucede… en Bogotá.

Les guste o no, el mototaxismo hizo que la importancia pasara del conductor al pasajero, ya las busetas no andan con sobrecupo ni a velocidades infernales y ahora no hay que buscar al taxi, sino que ellos vienen al lugar donde uno esté. Eso sin contar de que no son las tres familias dueñas de las flotillas de las busetas las que comen con el producido, sino miles y miles de muchachos (y hasta muchachas) que a falta de oportunidades les tocó ponerse el casco  y la camiseta manga-larga para salir a buscar la platica.  Y así la economía crece, porque la plata circula, porque no sólo es el mototaxista, también el que arregla las motos, el que vende las luces, los cascos, los chalecos, los guantes, las partes de los motores, y así las “lucas” no se van a los bolsillos de los yernos mantenidos de los dueños de las busetas y los taxis en Barranquilla o Medellín, sino que se quedan aquí, como debería ser.

Las ciudades y pueblos en lugar de estigmatizar a los mototaxistas, deberían, en conjunto con sus ciudadanos, buscar maneras de incorporar esta labor dentro del plan de desarrollo de la ciudad, adpatarse a la situación, en lugar de eliminarla, porque quiéranlo o no, estamos mejor con mototaxis, que sin ellos. ¿O es que prefiere apretujarse como sardina enlatada en un bus de Transmilenio?

Pues yo prefiero viajar así….
… que así.

Bogotá: Crónica de un Desastre Anunciado

ivanmoreno
En estos dos personajes confiaron los bogotanos y los resultados fueron que dejaron la ciudad hecha una m13rd4.

El 8 de Julio de 2007 será recordado como el día en que los bogotanos cometieron la metida de pata más grande de toda su historia, incluyendo los antiguos tiempos de Bachué, y toda la mitología Muisca. Ese nefasto día fue elegido como alcalde nada más ni nada menos que Samuel Moreno Rojas, sí el mismo cuyo único mérito era ser hijo de María Eugenia Rojas y por ende nieto del no muy célebre dictadorzuelo de pacotilla, muy mal llamado “General”, Gustavo Rojas Pinilla.

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El ejemplo más notable de la ineficiencia e ineptitud (sin mencionar corrupción) de la administración de Samuel Moreno.

Ese día hubo fiesta dentro del sector mamerto de nuestro país que ya celebraba que el candidato con el apoyo (no oficial) del presidente Uribe se hubiese ahogado en los comicios y ya hasta andaban augurando una nueva Edad de Oro para la Capital, mucho más dorada que en la época en que hasta los calzoncillos eran fabricados de oro por parte de los muiscas. Hasta las adivinas (como Gloria Inés Ramirez y Clara Lopez) gritaban a los cuatro vientos el fin de la corrupción y los manos manejos y la llegada de una edad angelical en la capital de la república. Pero ese sueño idílico terminó muy pronto, y los primeros que despertaron fueron los bogotanos, cuando en lugar de ángeles y oro, se encontraron con trancones, huecos y calles rotas.

Lo peor de todo fue que la elección de tan ignorante candidato como alcalde de Bogotá se debió a la muy ignorante creencia de que el atorrante niñito de mami, les iba a poner el tan anhelado Metro, que los pondría al mísmo nivel de Medellín, que de verdad hacía muchos años que sí tenía un verdadero metro. Pero lo que no se termina de entender es cual fue el metro, o cuál fue el centímetro por el cual los Bogotanos tan inocentemente le entregaron sus votos a semejante imbecil de marca mayor.

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El metro por el que se dejaron comprar los bogotanos.

Hoy, ad portas de un evento de la talla del Mundial Sub20 de Fútbol, la ciudad de Bogotá está hecha un completo y total desastre por cuenta de las obras en la 26, por la fase III de Transmilenio, qe se supone conectarían el occidente de la ciudad, desde el aeropuerto “El Dorado” (que hasta donde sé aún quedaría lejitos de la primera estación de Transmilenio) hasta la décima y la séptima por donde pasaría el Transmilenio (o el Metro, vaya usted a saber), quedando la ciudad muy bien conectada tanto de occidente a oriente, como de norte a sur. El problema es que ni los Moreno eran tan pulcros e impolutos como nos lo hicieron creer las directivas del polo democrático, de hecho desde el inicio de la administración era obvio que el clientelismo y el amiguísmo político eran los que mandaban la parada y para colmo de males salían con una excusas del tipo de “Uno no gobierna con los enemigos, sino con los amigos”. Claro siempre y cuando esos amigos sepan lo que van a hacer y no sean una parranda de parásitos que viven del Distrito sin ninguna función mas que la de convertir Oxigeno en Dióxido de Carbono.

No sólo probó ser Samuel Moreno un clientelista, sino que probó ser un corrupto ante la mirada impasible de su partido, que luego de años y años de contrataciones, a través del hermanito de Samuel, Iván, con los hermanos Nule, aún seguían las obras que contrataron las administraciones anteriores, sin terminarse y peor todavía seguían pidiendo y pidiendo plata por cuenta de las tales “adiciones”.

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Mientras Bogotá se caía a pedazos, la administración del PDA andaba feliz de la vida.

Hoy varios años, escándalos y hasta presos después, Bogotá quedó en un estado lamentable, del que los mismos Bogotanos tienen la culpa, pues se les advirtió, se les repitió y se les dijo que Samuel Moreno no iba a ser un buen alcalde y en lugar de escuchar, se hicieron los sordos y lo eligieron, y ahora pues no creo que tengan mucho derecho a estar quejándose. Ahora, mientras otras ciudades como Medellín, Cali, Cartagena y Barranquilla se preparan para embellecerse de pies a cabeza por cuenta del Mundial de Fútbol Sub20 que se avecina, no hay mucho que pueda hacer Bogotá para tapar a última hora el desastre provocado por la administración del Polo Democrático en manos de Samuel Moreno.

Lo peor es que la vergüenza pasará de niveles nacionales a niveles internacionales, porque también se les ocurrió en la organización del mundial, poner los partidos más importantes allá en la capital. Es una verdadera lástima, que una ciudad por allá en el 2007 que se daba el lujo de mostrar avances en desarrollo urbano y seguridad alimentaria, por cuenta de 3 excelentes administraciones, hoy haya quedado sumida en el caos y en el limbo administrativo, gobernada por gente por la que los ciudadanos no votaron. Sólo resta decir que esperábamos más de los ciudadanos de una urbe que absorbe tantos recursos y que sin ser representativa de toda Colombia, si toma todas las decisiones de lo que sucede en nuestro gran y diverso país.

Sólo el tiempo dirá lo que sucederá con nuestra tantas veces amada y odiada capital, sólo esperamos que la próxima vez que decidan, no vayan a meter la pata.