De Los Noticieros Colombianos y Otras Telenovelas.

Casi 15 años después de la aparición de los canales privados, sus noticieros han perdido la objetividad y han optado por el sensacionalismo y la populachería sin límites.

Noticias RCN, uno de los noticieros más criticados en el país, por su falta de objetividad.

1998, cuando se empezaron a promocionar los canales privados en Colombia, aún en sus señales en prueba, una de la banderas que acompañaba su promoción era la de los noticieros. En efecto, los canales privados ya NO tendrían la molesta restricción de 30 o 35 minutos por emisión, puesto que podían arreglar su parrilla, prácticamente como les diera la gana.

Pero en esos primeros años, muy poco fue lo que cambió de los noticieros que veíamos ya en los canales públicos. Mantuvieron 4 emisiones diarias, en el mismo patrón de los canales públicos (7am, 12:30pm, 7pm y 9:30 pm) con ciertas extensiones en la emisión de la mañana y la del mediodía y manteniendo muy estricto el tiempo de los noticieros de la noche. En aquellos tiempos la linea editorial de aquellos noticieros era clara. En la mitad del peor momento de la guerra en Colombia, es muy fácil recordar a los periodistas cubriendo el fin de la zona de distensión, el espanto de las pescas milagrosas y los campos de concentración de secuestrados de la guerrilla, con la máxima objetividad que permitía ser parte de un negocio, no de un servicio público.

Poco después, las cosas empezaron a cambiar, no sólo los noticieros se empezaron a extender demasiado (el noticiero del mediodía hubo un tiempo que se acababa a las 3) sino que empezaron los primeros chascos: dentro de la estructura de los noticieros se empezaron a vender como noticias los mismo productos de los canales. Así como nos acostumbramos a ver como hechos históricos el estreno de la novela de las 8, o del reality de las nueve o del narcoseriado de las 10.

Pero hasta ahí, las cosas no son tan oscuras, lo que si es preocupante  es todo lo que siguió después. Las lineas editoriales de los noticieros se transformaron en verdaderas posiciones políticas, en algunos casos tan apasionadas que no quedaba lugar a duda de que con el fin de mostrar las cosas como ellos querían (y quieren) que el público las vea, son capaces de distorsionar la verdad, si es que no se arriesgan definitivamente a mentir del todo. Eso sucedió en el gobierno de Uribe y sí, aunque soy uribista y defiendo la posición del ex-presidente, tampoco soy ciego al hecho de que los noticieros de los canales privados (especialmente el de RCN) estaban definitivamente parcializados.

Pero no sólo de política, muertos, goles y tetas se puede alimentar un noticiero de dos horas y media y eso lo saben muy bien en las emisiones de la mañana y el medio día. Estos noticieros tienen esparcidos por todo el país un montón de periodistas (o debería decir sabuesos) a la espera de la más mínima nota que pueda causar conmoción para alimentar el morbo malsano del grueso de los espectadores.

La nómina de nuestros noticieros deja mucho que desear.

Es así como asesinatos macabros, que hasta hace años hubiesen sonrojado a los lectores de crónica roja, aparecen felizmente como noticia de entrada de estas emisiones, y claro, no desde una perspectiva sana e informativa, sino desde una perspectiva críticona (no crítica) y santurrona que parece sugerir que ellos tienen la verdad y la moral absoluta y el resto de la humanidad les debe pleitesía. Que blasfemia.

Es así como han armado un escándalo de proporciones bíblicas porque una profesora pellizco a un niño, porque un diputado le pegó a la hija delincuente, o porque la fiscalía se equivocó en cierto dictamen. Los noticieros ya no informan, sino que arman historias, telenovelas, con héroes y villanos, donde todo es blanco o negro y donde hay que elegir lados. Nadie se preocupó por ponerse en el lugar de la profesora, o del diputado o de tanta gente que se gana el no tan grato privilegio de caer en boca del país por cuenta de esos noticieros.

Es por esa actitud perseguidora que problemas locales pequeños se convierten en monstruos inmanejables a nivel nacional, por causa de la imprudencia de estos espacios, supuestamente periodísticos. Muy lejos han quedado los pilares del periodismo donde la objetividad y la ética son esenciales. Es por eso que ya no veo los noticieros como fuente de información, sino como entretenimiento, puro y sencillo.

No es sino ver la calidad de “profesionales” que pululan en los noticieros: médicos egresados de sólo Dios sabe que universidad de garaje; modelos con pésima reputación; expertos en todo, que no saben nada; periodistas que no investigan (todo se lo dejan a Pirry o a Manuel Teodoro) y lectores de telepronter que no conocen al país y pronuncian mal los nombres de los municipios o sencillamente se equivocan leyendo.

Igual, están tan bien hechos estos noticieros que casi nunca son aburridos, pero son eso, puro y simple entretenimiento, no información.

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