El Bloqueo.

No. No pretendo hablar de los bloqueos en facebook, twitter, linkedin o google+, aunque esos estén a la orden del día para alguien que, como yo, dice la verdad le duela a quien le duela. Pero como ya dije no es ese el tipo de bloqueo del que pretendo hablar.  Es del bloqueo que se presenta a la hora de escribir.

Recuerdo haber escrito desde que era muy niño, desde que tenía seis o siete años era ya la víctima favorita de los regaños de mi mamá por arrancarle hojas a los cuadernos para redactar obras que en ese momento no eran más que bocetos de fanfiction. Siempre veía televisión de manera crítica, pensaba que pasaría si en lugar de esto hubiese pasado esto otro, si hubiese agregado un personaje así o de la otra manera. Igual siempre andaba escondiendo esos bocetos o quemándolos puesto que cuando mi papá los encontraba no hacía otra cosa que burlarse de lo que escribía. Así por lo general luego deje el papel y el lápiz a un lado y guardaba todo en mi imaginación.

No recuerdo bien cuantas historias me invente de niño, habrán sido muchas, porque cualquier cosa activaba el gatillo necesario para empezar a imaginar. Desde historias de romance, hasta fantasía estilo manga, recuerdo haber tenido mucho que escribir, pero sólo hasta que dejé el drama del colegio y entré a la universidad me puse realmente las pilas.

Gracias a que me asignaban una suma de dinero cada quince días, pude apartar algo para las cosas que necesitaba para escribir. Así fue como me empecé a hacerme de cuadernos y hojas enteras en las que me ponía a escribir las locuras que se me pasaban por la cabeza. Claro, eso significó muchas caminatas porque me gastaba la plata de los buses en cuadernos y lapiceros. Otra cosa, era imperativo que nadie entendiera lo que escribía, no me iba a quedar tranquilo sabiendo que alguien en mi casa podía leer mis locuras. Así fue como diccionario de inglés a la mano, redactaba todo en ese idioma. Una vez mi papá me amenazó con mandar a traducir todo lo que tenía en los cuadernos. No creo que hubiese tenido los suficiente. Cuando me gradué de Ingeniero tenía una gaveta llena de apuntes, cuadernos, hojas sueltas, todas escritas en inglés con las cosas que escribía.

Luego, en mi etapa como víctima de las negligencias de Humanavivir, apenas empecé a tratar de organizar mejor aquella información, pasándola a formato digital, pero al mismo tiempo hacía lo mismo con mis apuntes de mis materias. Es una tarea tan titánica que aún hoy no he terminado.

Finalmente cuando empecé a trabajar, lejos de mi casa, y en busca de matar los ratos de soledad y aburrimiento decidí crear este blog. Ha sido un ejercicio bastante interesante y constructivo. Me ayudó a encontrar mi estilo y a no tenerle miedo a las letras, que se han revelado como la mejor manera de lidiar con mis demonios internos. De ahí pude también escribir ficción, pero ya concreta no como bocetos ni apuntes. Primero en cuentos y luego en trabajos más extensos.

Pero es en ese proceso donde he encontrado los bloqueos. Mi primer bloqueo fue cuando escribía mi novela “El Mototaxi“, llegué a un punto en el que literalmente no sabía que más escribir, se me agotaron las ideas y tuve que pasar dos días soñando despierto para poder saber como seguía la historia. El segundo bloqueo me sucedió hace poco, y fue leyendo uno de los posts del blog de @ellerysammy. Era un post sobre lo ridículo que es estigmatizar las band boys y al que las escucha. Era un artículo tan bien redactado y fresco que por un momento mi mente de escritor se empezó a preguntar ¿por qué no se me había ocurrido a mi antes?. Fue un bloqueo más prolongado que el que tuve cuando escribí la novela. Así lo atestiguan los 3 posts que escribí en Agosto, nada comparado con los más de 10 que solían publicar en mi blog mensualmente.

El hecho de que estuviera asistiendo a clases, trabajando y escribiendo el libro 2 de mi novela, no ayudó en mucho, así que luego que pude darme un respiro pude seguir escribiendo, como antes.

El bloqueo terminó hace muchos días, pero no había escrito sobre él precisamente para que coincidiera con el post 300. Sí, este es mi tricentésimo post y sigo orgulloso de haber tomado la decisión de escribir, pese al miedo y a los inconvenientes y a las ocupaciones. Me tomó dos años y un par de meses llegar hasta esta marca personal. Quiere decir que este paso llegaré al post 1000 para el 2018. Eso sí, si otro bloqueo no se avecina en el camino.

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