Recorridos X ^ Leticia, Amazonas (Parte 3).

En los dos primeras entregas de esta serie había relatado los aspectos de mi viaje de manera cronológica. Sin embargo, en vista que en los últimos cuatro días de mi recorrido por el Amazonas, hice muchas cosas temáticamente diferentes, resulta imposible contar la historia en orden, sin que parezca un completo arroz con mango. Por tanto esta entrega, la penúltima, tratará exclusivamente de las zonas fronterizas a Leticia: Tabatinga, en Brasil y Santa Rosa de Yavarí en el Perú.

Tabatinga y Leticia, como ya lo había dicho en la publicación anterior, son en realidad una sola ciudad dividida por una línea fronteriza sumamente permeable. Es posible cruzar de un lado a otro, a pie o en motocicleta, sin ningún tipo de inconveniente, un poco más vigilado se encuentra el tráfico fluvial y de automóviles, pero nada del otro mundo.

El segundo día de mi recorrido decidí cruzar la frontera yo mismo, pero primero necesitaba cambiar algunos pesos por reales, que es la moneda aceptada en el comercio de Tabatinga. Para hacerlo me dirigí a la calle del puerto, el lugar de donde sale todo el tráfico fluvial de Leticia y donde muy amablemente me cambiaron 40.000 pesos colombianos por 50 reales brasileños (la tasa de cambio es 1 real = 800 pesos). Ahora era hora de partir hacia el Brasil. Usted puede caminar perfectamente hacia allá, pero si está cansado, como lo estaba yo ese día, puede tomar un mototaxi (¡hay mototaxis!) o un motocarro, que lo pueden llevar en $3000 pesos, por cruzar la frontera (U$ 1), pero que en vueltas dentro de Leticia cobra la mitad de eso, o incluso menos.

Buscando en Internet opciones para almorzar del otro lado de la frontera me encontré con el restaurante Samay Wasy, sin embargo al no estar en servicio, Sergio, el hijo de la propietaria muy amablemente me recomendó otro restaurante, el São Jorge, donde venden comida local peruana, pero como lo pude comprobar después, no tan deliciosa como la del Samay Wasy.

Sergio, al verme un poco desorientado, me ofreció darme una vuelta por Tabatinga, luego de almorzar, y nos dirigimos al famoso mirador de Tabatinga, desde pude ver por primera vez, y en toda su majestuosidad al río más caudaloso del mundo: el Amazonas.

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El mirador es muy popular entre los turistas, sobre todo en horas de la tarde y aún más en la noche, al estar cerca de establecimientos de bebidas donde usted podrá disfrutar de la famosa Capirinha brasileña.

Otro de los lugares más icónicos de Tabatinga es su aeropuerto.Si bien sólo sirve a la ciudad de Manaos, a través de la aerolínea Azul, este aeropuerto es, de lejos, la infraestructura más moderna de toda la región. A diferencia del aeropuerto colombiano, que está apenas a unos kilómetros de distancia, este es espacioso, tiene aire acondicionado y un hermoso mural de piso a techo.

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Según lo que me comentaron algunos lugareños, días después, el aeropuerto de Leticia, el Alfredo Vásquez Cobo será reconstruido próximamente, por lo que los vuelos serán redirigidos, mediante un convenio, al aeropuerto de Tabatinga.

Haciendo un corto paréntesis en el recorrido quisiera hablar un poco de los acentos y el lenguaje de la gente del Amazonas colombiano. A ambos lados de la frontera hay una creciente tendencia al bilingüismo, con la ironía máxima de que en incluso en el lado de Brasil tiene residencia gente que no habla portugués, y del lado colombiano, gente que no habla español.

Sin embargo, la amplia mayoría le entenderá en cualquiera de los dos idiomas. Y concentrándonos en el idioma español, me sorprendió mucho que el acento de los locales sea tan neutro, en algo que yo llamaré desde ahora “Colombiano Genérico”. Es un acento que mezcla de manera integral el dejo del altiplano cundiboyancense, con algo de la fuerza del santandereano y hasta un poco del ritmo de las gentes del suroccidente del país. Es exactamente el acento que buscaría alguien que solicitara un acento neutro, pero muy colombiano.

Volviendo a Tabatinga, resulta casi obligatorio visitar el zoológico local, que si bien es bastante limitado en el número de especies, si ofrece una vista al patrimonio ecológico de la zona y además, en sus salas de exhibición, un poco de la historia de la ciudad, dentro del ámbito de la triple frontera. Yo hice este último plan, a horas de mi vuelo de regreso y bajo una llovizna igual a la que encontré cuando llegué, pero valió la pena.

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Cruzando el río, hacia el sur, el día 4 de mi aventura, me dirigí hacia Santa Rosa de Yuvarí, en el Perú. Para llegar hasta allí se debe tomar una canoa que le cobrará otros 3000 pesitos. Santa Rosa tiene como ventaja, el hecho de ser un poblado pequeño, pero especializado en atender a los turistas con una buena oferta gastronómica y sitios de bebidas. Así mismo, así de cerca como está de Colombia y Brasil, que su acento se parece mucho más al genérico peruano, que al que se escucha en Leticia, asunto sobre el que discutiré un poco más en la próxima y última entrega.

Santa Rosa ofrece un recorrido tranquilo, que permite apreciar un poco de la cultura peruana, sin alejarse demasiado de Colombia, aunque no espere encontrar nada que llevar de recuerdo por allí. Y hablando de recuerdos, usted no puede dejar Tabatinga sin llevar al menos un recuerdo del Brasil, para lo que la opción más popular son los chocolates brasileños, que puede encontrar en la Mansão do Chocolate o casa del Chocolate, y en la misma zona puede encontrar banderas, manillas, imanes, vasos y una gran cantidad de opciones para no llegar de vuelta a la casa con las manos vacías.

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Ya para terminar, la mejor manera de experimentar lo mejor del Brasil y el Perú es degustar cualquier plato del Samay Wasy, donde gracias a los buenos consejos de Sergio pude degustar un delicioso ceviche peruano y además conocer de primera mano las frutas de la región. Y aprovecho de una vez para agradecer a Sergio y a su mamá, doña Lina, que fueron las personas más amables que encontré en la región y que me atendieron como si fuera parte de su familia. Muchas gracias de todo corazón.

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En la última entrega de esta serie, el día de mañana, hablaré sobre los tours que pueden hacer los turistas, por el río e incluso adentrándose en la selva.

Algunos datos a anotar:

  • Se puede llegar a Tabatinga a pie, o usando el servicio de un mototaxi o un motocarro (U$ 1).
  • Sitios para ver en Tabatinga: el mirador, el aeropuerto, el zoológico y el restaurante Samay Wasy. Se debe probar la cerveza brasileña.
  • Se puede llegar a Santa Rosa de Yavurí, en canoa, por un valor de U$ 1, las canoas funcionan igual que los mototaxis, así que si usted llega y hay una disponible, esta lo lleva sin esperar a nadie más.
  • Para hacer en Santa Rosa: recorrido por la única calle, comidas y bebidas locales, en los sitios con vista al río, no hay sitios así ni en Leticia, ni en Tabatinga.
  • En Santa Rosa reciben pesos y reales sin ningún tipo de problema. No hay que cambiar a soles.
Captura de pantalla completa 01042016 193559.bmp
Cómo llegar al restaurante Samay Wasy en Tabatinga, Brasil.

 

 

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