Recorridos X ^ Leticia, Amazonas (Parte 3).

En los dos primeras entregas de esta serie había relatado los aspectos de mi viaje de manera cronológica. Sin embargo, en vista que en los últimos cuatro días de mi recorrido por el Amazonas, hice muchas cosas temáticamente diferentes, resulta imposible contar la historia en orden, sin que parezca un completo arroz con mango. Por tanto esta entrega, la penúltima, tratará exclusivamente de las zonas fronterizas a Leticia: Tabatinga, en Brasil y Santa Rosa de Yavarí en el Perú.

Tabatinga y Leticia, como ya lo había dicho en la publicación anterior, son en realidad una Continúa leyendo Recorridos X ^ Leticia, Amazonas (Parte 3).

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Columnas X ^ La Verdad sobre la Situación de la Frontera entre Colombia y Venezuela.

El día de hoy, miércoles 9 de septiembre de 2015, el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, a través de su Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores, publicó en el diario estadounidense The New York Times, un artículo titulado “The truth about the Venezuela-Colombia border situation” (La verdad sobre la situación de la frontera Venezuela-Colombia), artículo, que a diferencia de lo que han manifestado algunos funcionarios de la administración de Nicolás Maduro, NO corresponde a un reportaje o una investigación por parte de los periodistas de dicho diario, sino a una publicidad pagada por el gobierno de Venezuela, que teniendo en cuenta su extensión de una página y de acuerdo con datos del portal web Billfold, habría tenido como mínimo un costo de 104.000 dólares, el equivalente a 14.000 meses del valor real del salario mínimo de un ciudadano de Venezuela hoy en día.

pitazo

La razón para tal artículo no es otra que Continúa leyendo Columnas X ^ La Verdad sobre la Situación de la Frontera entre Colombia y Venezuela.

Colombia, En 32 Departamentos Con Igual Población (Parte 2/5: Nororiente)

En la entrega anterior, vimos como se vería La Costa Atlántica si Colombia si dividiera en 32 departamentos con igual población, y bueno se pasó de 8 departamentos a 7. Ahora ¿Qué tal si pasamos al nororiente del país? El nororiente de Colombia no es tan administrativamente definido como La Costa Atlántica, pero quizás se puede hacer algo desde las características geográficas. Así quedaría el mapa de esa zona del país:

NORORIENTE COLOMBIA

Y es entonces que tenemos algunas sorpresas:

Mientras que Norte de Santander queda casi exactamente igual que en sus límites actuales (salvo un par de municipios de Santander), Boyaca tiene que unirse a Arauca para armar uno sólo de los nuevos departamentos. Santander quizás el más poblado de la región, además de prestarle algunos de sus municipios al vecino del norte, debe dividirse en los Municipios de Cordillera y los Municipios de Ribera, que pasan a formar con los municipios ribereños de Antioquia uno de los nuevos departamentos.

El departamento conformado por Norte de Santander y algunos municipios del actual Santader lo llamaremos CATATUMBO, que es quizás el nombre geográfico más representativo de la zona. El departamento formado por Boyacá y Arauca lo llamaremos PRÓCERES, por aquello de la independencia y las marchas por el piedemonte y todo eso. El departamento formado por la parte occidental, de montaña, de Santander, que incluye el área de influencia cercana de Bucaramanga lo llamaremos CORDILLERA ORIENTAL, divertido ¿no? Y al departamento formado por los municipios ribereños de  Antioquia y Santander los llamaremos (¡oh sopresa!) MAGDALENA MEDIO, le quería poner MAGDALENA CENTRAL… pero eso se oye como a título de reina del carnaval de Ciénaga o algo parecido.

En el mapa podemos ver un poco más de las divisiones de Antioquia y Cundinamarca, pero de esas hablaremos en otro post, mientras tanto hagamos cuentas, con las nuevas divisiones tenemos:

  1. COSTA ATLÁNTICA: 7 DEPARTAMENTOS
  2. NOROCCIDENTE: 4 DEPARTAMENTOS

TOTAL PARCIAL: 11 DEPARTAMENTOS.

Ahí nos vemos.

Mi Corta Travesía Por Venezuela (Parte 1).

maracaibo maicao
Foto de Nelson Izquierdo (Neddy).

El volumen de mi equipaje lo decía todo. Un morral y un tubo portaplanos negro, demasiado grande para su contenido indicaban que definitivamente no me iba a quedar mucho tiempo del otro lado de la frontera. Había tenido que arreglar todo a las volandas. Rodrigo, el compañero de trabajo que me guiaría hasta mi destino final en Venezuela había decidido adelantar su viaje 24 horas, así que faltando 2 horas para la salida del bus me tocó organizar todo a las carreras. Metí en el morral los 3 cambios de ropa que podía necesitar, los documentos pequeños en una carpeta de trabajo, y los grandes en el enorme tubo plástico, demasiado grande para su labor.

Llegué al terminal de transportes donde Rodrigo y su esposa me esperaban. A diferencia de mi escueto equipaje, el de ellos era impresionante. Además de los bolsos de mano, llevaban maletas, cajas y sacos, perfectamente cerrados y amarrados y listos para la travesía. La esposa de Rodrigo estaba muy entusiasmada y apenas me senté a su lado, temeroso y excitado por la perspectiva del viaje, empezó a recitarme la larga lista de recomendaciones para el viajero colombiano promedio al vecino país: que si llevaba el pasaporte, que los sellos, que los carros, que el cambio, que si la mercancía… en fin un cúmulo de consejos prácticas que ella había tardado más en decir, que yo en olvidarlos.

Subí al bus con mi reducido equipaje y conseguí un puesto los suficientemente cerca para ver a Rodrigo y a su esposa, pero lo suficientemente lejos como para no tener que alargar las convenciones sociales de las conversaciones entre conocidos, y echarme de una buena vez a dormir. Para ser un viaje nocturno, dormí bastante bien, un sueño apenas interrumpido por las pausas esporádicas en los peajes y los terminales de transporte de todas las capitales de la Costa Caribe Colombiana, que se levantan en el camino entre Sincelejo y Maicao. Pero luego de salir de Riohacha, no pude volver a dormir.

Era aún de madrugada, y el sol estaba aún lejos de salir, pero el sólo hecho de ver que el verde intenso que acostumbro a ver por la ventana, había desaparecido, dando paso a un marrón rojizo, interrumpido apenas por un puñado de plantas espinosas me hizo poner los pies en la tierra: estaba a punto de salir de Colombia por segunda vez y no había vuelta atrás.

El terminal de Transportes de Maicao es igual de caótico y desordenado que el resto de terminales que he visto en Colombia, pero ya desde allí se podía percibir la frontera, tangible y concreta, desde los acentos extraños, pasando por los gritos de los mercaderes de divisas, hasta el de los chóferes que prometían ponerte en Venezuela a un módico precio.  Estaba tan fascinado viendo el espectáculo alienígena, que apenas si pude recordar que había dejado mi tubo portaplanos en el bus y apenas si pude recuperarlo.

Lo primero que me indicó Rodrigo era la manera de cambiar el dinero. Me dijo que preguntara en varios lugares, para hacerse una idea del precio estándar y luego de allí pedir rebaja. Conseguimos un buen precio, o por lo menos lo que yo consideré que era un buen precio, 35 pesos por Bolívar Fuerte, por lo que el millón de pesos que llevé se transformó en 30.000 Bolívares o como me dijo Rodrigo “30 Millones de Bolos“. Como la máxima denominación del Bolívar es el billete de 100, el volumen del dinero era impresionante y más cuando la palabra “millones” aparecía de un momento a otro.

No salimos de inmediato a Venezuela. Esperamos en el terminal a que llegaran los familiares de Rodrigo en Venezuela, quienes le traían su pasaporte. Me explicaron que Rodrigo había dejado su pasaporte en Venezuela para que en inmigración no hubiese rastro de su salida del país, lo que para efectos legales quería decir que él y su esposa llevaban más de dos años viviendo en Venezuela y de esa manera acceder a la ciudadanía venezolana, que era uno de los propósitos de su viaje. No fue difícil imaginar por qué tenían tantas ganas de ser venezolanos, en el viaje hasta “La Raya” (como conocen a la linea fronteriza) me contaron que el gobierno está regalando viviendas; y un patrimonio, así sea en el ojo del torbellino de la inestabilidad como es Venezuela es peor que nada. Y pues, también, aún con todos los problemas que hay allí, los venezolanos puede viajar a casi todo el mundo sin necesidad de visa, no como nosotros aquí en Colombia.

Por cuenta del cierre de casi una semana por las elecciones regionales, hubo que hacer una fila monstruosa para cruzar hasta el otro lado. Ya estaba en Venezuela, en un carro que compartía con tres señoras, una de ellas prima hermana de Rodrigo que tenía casi 50 años de residir en el hermano país. Pero antes de seguir tenía que sellar, es decir registrar mi salida de Colombia y mi entrada a Venezuela. Para agilizar los trámites, le entregue al chófer el equivalente a $40.000 colombianos, error de novato, cuando el precio real, como supe después, es el equivalente apenas a $10.000. El conductor regresó con mi pasaporte sellado en ambos servicios, por lo que no tuve ni que bajarme del carro.

A pocos kilómetros de “La Raya”, Rodrigo y su esposa decidieron comer algo, por lo que el carro en el que yo iba, también se detuvo en un negocio donde el chivo y la Coca Cola estaban a la orden del día. Fue allí donde entendí un poco más de la índole de la gente del otro lado de la frontera. A pesar de que sólo conocía a la prima de Rodrigo, las otras dos señoras me trataron como un viejo amigo, compartiendo su comida conmigo y siempre tratando de darme consejos para que mi estadía en SU país fuera de mi agrado.

Foto de Jorge Amin.
Foto de Jorge Amin.

Luego empezó el viaje hasta Maracaibo, un camino que definitivamente me mostró que ya no estaba en la comodidad de mi país. Para empezar la carretera carecía de las clásicas lineas amarillas y blancas, de hecho no había nada que señalara si era peligroso adelantar o si era mejor quedarse quieto. NADA. No había señalización, ni marcas de velocidad máxima, ni kilómetros faltantes, ni tacos reflectantes, nada. Y para colmo de males, el carro en el que yo iba tenía un serio problema con las luces; sumado eso al hecho que el tráfico estaba pesadísimo por la apertura de la frontera, me hizo comprender que la cara de la prima de Rodrigo no era de fastidio sino de ira.

Las señoras hablaban de puntos de referencia, que por supuesto yo no entendía, que el puente, que el río, que San no se qué, que Villa no se que otra cosa… y yo viendo por la ventana sin distinguir nada más que las luces de las viviendas en la oscuridad de la noche. Llegamos a Maracaibo a eso de las 8 de la noche y la prima de Rodrigo me llevó hasta su casa, donde ya estaban Rodrigo, su esposa, la hija de su prima y su esposo, quienes habían salido en su carro a la misma hora que nosotros. Les agradecí por todo, pero les pedí que me dejaran en un hotel, estaba molido por el viaje y necesitaba descansar. Aún tenía mucho que hacer en Venezuela al día siguiente.

¿Sigue siendo América Latina el Patio trasero de Estados Unidos?

Traducción NO literal del articulo original de la revista The Economist.

La nueva promesa de América Latina y la necesidad de una nueva actitud al norte del Rio Grande.

Este año se cumplen 200 años del inicio de América Latina por la independencia política de la Corona Española.  No se puede culpar a los extranjeros por concluir que no hay mucho que celebrar por allá. En México, que festejó su Bicentenario hace algunos días,  las bandas narcotraficantes se han enfrentado al gobierno en una campaña con una nivel de violencia que no se había visto desde los tiempos de la Revolución Méxicana hace ya casi un siglo. El reciente descubrimiento de 72 cadáveres, posiblemente inmigrantes de tan lejos al sur como Brasil, en un granero en el norte de México, no solo marca una nueva marca en la escalada violenta, sino que también es un recordatorio de que algunos latinoamericanos siguen frustrados por la falta de oportunidades en sus propios países, y corren terribles riesgos en la búsqueda del esquivo sueño Americano al norte de la frontera.

La democracia puede que haya remplazado a los dictadores de antaño (a excepción, claro está de la isla de Cuba que todavía pertenece a Castro) pero los muchos otros vicios latinoamericanos como la corrupción y la injusticia parecen estar más atrincherados que nunca. Igual que los Caudillos (neo-dictatoriales) como Hugo Chavez en Venezuela que ha dilapidado la gran bonanza petrolera del país, con el fin de ganar a toda costa la elección legislativa que tiene lugar este mes.

Un Renacimiento Económico.

Ahora, mirando más allá de los titulares y como lo indica nuestro reporte especial, algo extraordinario está ocurriendo en América Latina.  Por cinco años hasta 2008, las economías de la región crecieron 5.5% mientras que la inflación permaneció en un solo digito. La crisis financiera interrumpió solo brevemente este crecimiento, crisis en la que por primera vez América Latina era solo un inocente espectador, no el protagonista. Este año la economía de la región crecerá más del 5%. El crecimiento económico va de la mano con el progreso social. Decenas de millones de Latinoamericanos han salido de la pobreza y se han unido a una creciente clase media-baja. Aunque la distribución de ingresos permanece mas desigual que en cualquier rincón del globo, al menos se está reduciendo en la mayoría de los paises. Mientras que los peleones políticos vociferan tonterías sobre integración, los negocios de la región muy calladamente están haciendo el trabajo y testigo de ellos es el cohorte emergente de las “multilatinas”.

A la vez que enfrentan dificultades en una China cada vez más complicada, las multinacionales del mundo rico están empezando a mirar a América Latina con un nuevo interés.  Martin Sorrell, un publicista británico, habla del “Amanecer de la Década de América Latina”. Brasil, la gran potencia regional es la causa de la mayor parte de esta excitación. Pero Chile, Colombia y Perú están creciendo generosamente e incluso México está avanzando, a pesar de la narco-violencia y la profunda recesión  ocasionada por sus estrechísimos lazos con la enferma economía de los Estados Unidos.

Hay dos factores detrás del renacimiento de América Latina: el primero es el apetito de China y la India por materias primas en las que el continente está muy bien dotado. Pero el segundo factor son las mejoras en el manejo económico que ha traído estabilidad a una región que ha cojeado por mucho tiempo por causa de la inflación y ha fomentado una expansión rápida pero sustentable del crédito de un sistema bancario bien regulado. Dentro de estos dos factores, se ha creado un circulo virtuoso en el que el crecimiento de las exportaciones se equilibra con el crecimiento del mercado doméstico. Ya que fueron fiscalmente más responsables durante la bonanza pasada que en las que ocurrieron antes, los gobiernos pudieron permitirse medidas de estímulo durante la recesión. Hay una lección aquí para el Sur de Europa: América Latina reaccionó a su crisis de deuda soberana de los años 80 con reformas radicales,  deuda que se ha ido pagando con el tiempo.

El Peligro de la Satisfacción

El peligro para América Latina es la satisfacción. Comparada con la mayor parte de Asia, América Latina continua sufriendo de discapacidades auto-infligidas, a excepción de la agricultura, la productividad está creciendo más lento que en cualquier otro lugar. La región ni ahorra ni invierte lo suficiente, ni educa ni innova. Por causa de regulaciones obsoletas la mitad de la fuerza laboral se encuentra en la economía informal, incapaz de cosechar las ganancias en productividad que surgen de la tecnología y la economía de mayor escala.

Arreglar estos problemas requiere que los líderes políticos de América Latina redescubran el apetito por las reformas. La democracia ha traído mejoras en la política social: los gobiernos están gastando en los antes descuidados pobres, parcialmente a través de esquemas de transferencia condicional de efectivo, una iniciativa en la que América Latina es pionera. Pero hay más necesidades por suplir , especialmente a mejorar las escuelas y el servicio de salud,  para que así TODOS tengan la oportunidad de salir adelante. También se necesita un gran acuerdo para frenar la economía informal, en el cual las reformas en el mercado laboral se vinculen con una fuerte red de seguridad social. E incluso si algunas cosas como la infraestructura, la investigación y el desarrollo sencillamente necesitan mas gasto gubernamental, la preocupación es que el triunfalismo por haber escapado de la crisis financiera promueva el retorno a una participación mayor y obsoleta del estado en la economía (a pesar del fracaso de estas políticas en la región en el pasado).

Llevar a cabo estas cosas será mas facil si las relaciones con los Estados Unidos mejoran. América Latina necesita liberarse de sus viejos resentimientos, manifiestos en la obsesión del “señor” Chavez con estar en el odiado patio trasero yanqui. Las potencias mucho más inteligentes como Brasil, deberían oponerse mas notablemente a esa estupidez. A medida que empiecen a adentrarse en el escenario mundial, trabajar con los Estados Unidos será un factor cada vez más importante.

La actitud de los Estados Unidos también necesita cambiar. Las preocupaciones sobre la criminalidad y la migración (simbolizadas por el muro que se construye a lo largo de la frontera Sur) han llevado a concentrarse más en los riesgos de las relaciones con sus vecinos que en las ventajas. Esto es bastante extraño cuando los latinos son el segundo grupo étnico más grande en el Norte (ver este articulo), así como contraproducente ya que mientras mientras más abierto sea Estados Unidos a América Latina, mayores las oportunidades de crear properidad, que al fin de cuentas es la mejor protección contra el conflicto y los desordenes. Después de dos siglos quedando rezagados, las partes  Central y Sur de las Americas están por fin cumpliendo su potencial. Para ayudar a cementar ese éxito, sus primos del Norte deben construir puentes, no muros.