Ensayos Electorales (Parte 5): La Paz de las FARC.

Soy Colombiano. Y no hay nada que me emocione más que viajar por mi país. Desde los paisajes desérticos de la Guajira hasta los desfiladeros de miedo en la Cordillera Oriental, pasando por las hermosas plantaciones del Eje Cafetero, dudo mucho que haya un lugar en el Planeta Tierra que encierre tanta belleza como este rincón en el que tengo el privilegio de habitar. No creo que exista en el planeta Tierra un lugar donde la gente esté tan dispuesta a ser feliz, a divertirse, a ser libre, a dejar atrás todo. Y yo, como el resto de los casi 50 millones de colombianos, nunca he vivido en un país en paz. Y me pregunto cómo sería vivir en un país maravilloso como este, si encima no tuviéramos que preocuparnos por la guerra, por los balas, por los secuestros, por la violencia. Yo también quiero paz. Pero así como quiero la paz, estoy 100% convencido de que la paz que Juan Manuel Santos nos quiere meter por los ojos y sobre la cuál quiere basar su reelección, no es el camino para ese país maravilloso que yo y tantos millones de colombianos hemos soñado.

Las FARC nacieron del hecho violento más nefasto del Siglo XX: el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán (el del billete de mil), candidato liberal, muy al estilo provocador de Gustavo Petro, que prometía acabar con la injusticia social, ayudar a los pobres y todo ese discurso revolucionario que bien hizo famoso a  Juan Domingo Perón y su señora esposa. Gaitán polarizó a Colombia, igual que lo hace ahora Petro, y por eso su muerte desencadenó una ola de violencia que se extiende hasta nuestros días.

Pero no fue el asesinato de Gaitán per se, el causante de la aparición de las FARC, fue la sensación de injusticia que provocó que nunca se esclareciera por completo el crimen, o al menos no como todo el mundo esperaba que se resolviera. Tal como hoy en día todos estamos seguros que Laura Moreno y Carlos Cárdenas tuvieron que ver con la muerte de Luis Andrés Colmenares, en esa época todo el mundo estaba seguro que «los conservadores» (así, en general) habían estado detrás de la muerte de Gaitán y no estaba dispuestos a aceptar otra respuesta. Este vacío de justicia y el profundo abandono en el que se encontraba (al igual que ahora) el sector rural , fueron la semilla que dio origen a las FARC.

Hoy, casi 70 años después de la muerte de Gaitán y a escasos minutos de cerrarse las urnas de la segunda vuelta presidencial de 2014, se habla de paz, como si con el acuerdo, las firmas y hasta el referendo que hagan los colombianos de dicho proceso, la paz fuera a reinar por siempre en nuestro país.

No, la paz, en el caso que estuviéramos dispuestos a creer en las intenciones de paz de las FARC, no proviene de la firma de un montón de papeles en La Habana. Proviene de la justicia, misma que no sólo no se está negociando con las Cuba, sino que está completamente ausente de la faz del territorio colombiano. Pero empecemos con la guerrilla.

Para los que creen que sólo porque las FARC firmen un papel,estarán absueltas de 60 años de crímenes monstruosos, están muy equivocados. Existen demasiados colombianos, muchos con cierto grado de poder, que tocados por la infamia de las FARC (secuestros, asesinatos, robos, etc) no estarían dispuestos a dejarse salir con la suya a esos mismos que salen sonriendo para la foto en La Habana. Y habremos pasado más tiempo en un proceso de paz, que en esa misma paz.

Y por fuera de las FARC, la creciente injusticia que vemos a diario. Ladrones y asesinos que salen libres, juicios que favorecen a los más ricos, una justicia contaminada y sucia que sólo deja en la cabeza de los colombianos la idea de que hay que hacer algo, algo urgente y radical para cambiar las cosas de una vez por todas. Y será la justicia, más que la desigualdad o el hambre las que definirán un proceso de cambio que estará muy lejos de ser pacífico.

El Paro Agrario fue apenas un pequeño sorbo de lo que se viene para Colombia si encima de que no hay justicia, hay impunidad para unos pocos, sobre todo si es un grupo criminal de 60 años. En este momento se cierra las urnas, y Colombia habrá tomado la decisión final que definirá su destino en el futuro cercano. Ojalá el candidato que gane comprenda que la única manera de alcanzar la paz es brindándole justicia al pueblo.

Amanecerá y veremos.

Carta Abierta a Marta Lucía Ramírez.

Mayo 9 de 2014
DOCTORA
MARTA LUCÍA RAMÍREZ BLANCO DE RINCÓN.
Candidata a la Presidencia de la República por el Partido Conservador.

 

Cordial Saludo:

Empiezo diciendo esta carta confesando que hasta hace un par de semanas, contaba usted con mi voto para las elecciones presidenciales del 25 de Mayo; estoy a favor de la mayoría de sus propuestas, siendo muy afín con su ideología conservadora. Me encuentro a favor de su propuesta anticorrupción que está muy bien diseñada y pensada como una propuesta integral, y no como pañitos de agua como los gobiernos de turno. También estoy muy a favor de las restricciones a las reelecciones de parlamentarios, mismos que han convertido a la politiquería en una carrera lucrativa y no un servicio al estado, como debería ser. Todo eso, sumado a su actitud fuerte frente a la inseguridad, el crimen y el terrorismo, para mi hacían de usted la candidata ideal.

Sin embargo, como educador del sector público, me veo en la necesidad de retirar mi apoyo a su campaña, mismo que hacía incondicionalmente desde mis cuentas de facebook, twitter y google+, en las que, combinadas, cuento con más de 20.000 contactos, la mayoría colombianos., y también aquí mismo en este blog. Y lo hago debido a que a las pocas semanas del lanzamiento de su campaña, que había esperado con ansias esperando la oportunidad de apoyarla, usted convirtió en una de sus propuestas banderas, la de acabar con la doble jornada en los colegios oficiales y cambiarla por una jornada única de ocho horas. Eso, doctora Marta Lucía, es una propuesta de corte populachero, que demuestra un desconocimiento profundo de las dinámicas de la educación no sólo en Colombia, sino en todo el mundo.

Salón de clases en Finlandia.
Salón de Clases en Colombia ¿Ve usted las diferencias?
Salón de Clases en Colombia ¿Ve usted las diferencias?

Doctora Marta Lucía, dicha propuesta es inconveniente y poco pedagógica, primero que todo porque promueve el concepto ya presente de que nuestras instituciones educativas son parqueaderos donde nuestros negligentes y siempre ocupados padres de hoy en día, dejan a sus hijos a falta de niñera, unas cárceles donde los estudiantes y docentes se encuentran rodeados por murallas con puntas filosas, en unos ambientes llenos de pleitos y rencillas. Un ambiente donde los docentes ya no somos educadores, sino guardias de seguridad. Veo con mucha preocupación que dentro de sus propuestas habla mucho de mejorar la calidad de los maestros, otorgando becas, educación gratuita en carreras dirigidas a maestros, pero por ninguna parte veo intención de mejorar sus condiciones salariales  ¿Cómo pretenden atraer a los más pilosos que egresan de nuestras escuelas con salarios tan bajos? ¿Cómo pretende atraer a los genios de los colegios privados a hacer una carrera donde terminarán coaccionados por directivas ministeriales, rectores y coordinadores que no saben nada de pedagogía y por el hacinamiento en las aulas? Lamento mucho decirlo, pero en este sentido su propuesta no es integral.

En Finlandia, de quien tanto hemos escuchado últimamente, las escuelas públicas tienen excelentes profesores, porque vienen de una política de décadas, no se puede pretender mejorar la educación con programitas y medidas a corto plazo (como pretende hacerlo hoy en día María Fernanda Campos), la escuela es libre y cada curso tiene un cupo de 25 estudiantes y donde los docentes seleccionados a lupa, reciben un salario acorde. y donde el tiempo de permanencia es de 5 horas. Ya en Colombia empezamos a seleccionar mejor a los docentes con los concursos de ingreso y eso ha mejorado sustancialmente la calidad educativa, los maestros estamos mejor preparados, pero eso de nada sirve cuando en cada aula hay 50 niños esperando la primera oportunidad para saltar uno encima del otro y donde no se puede hacer el apropiado seguimiento.

Es en estas cosas que deberían estar centradas sus propuestas y como no lo están, he decidido buscar otras opciones para ejercer mi voto. No pretenda que los maestros encima de tener condiciones tan precarias de trabajo, encima tengamos que cargar con una responsabilidad que le compete a los padres de familia y a la sociedad.

Atentamente:

Carlos Mario CN

@sabanerox

PD: Al menos tenga la tranquilidad que tampoco voy a votar por Juan Manuel Santos o por Oscar Iván Zuluaga, que tienen la misma anacrónica propuesta.

El Despertar Conservador.

Contra todo pronóstico y a pesar de los millones de pesos y las cuotas burocráticas que Juan Manuel Santos invirtió para comprar la conciencia de los parlamentarios de todos los partidos del Frankenstein ese que llaman «Mesa de Unidad Nacional», el Partido Conservador, uno de los más antiguos y de más tradición en Colombia decidió darle una patada en el trasero al primer mandatario y lanzar su propio candidato… o mejor dicho, su propia candidata a la Presidencia de la República para el periodo 2014-2018 y se trata de nada más y de nada menos que de la ex-ministra Marta Lucía Ramírez.

Y se nota que los primeros ardidos por el hecho son precisamente los parlamentarios como el degradado ese de Roberto Gerlein, que que puso el grito en el cielo cuando el partido decidió salirse de la sombrilla Santista y armar toldo aparte. En su peculiar estilo de hablar basura, Gerlein ha afirmado que la elección de Ramírez estuvo viciada y lo dice un personaje notable por ser el símbolo de la intolerancia, la compra de votos y el elitismo en una de las ciudades más elitista de Colombia.

¿Cómo te quedó la jeta, Gerlein?

Santos ha acudido a las peores estrategias para consolidar su poder, ya que le resulta imposible comprar los votos de todos los colombianos, decidió comprar a los senadores y que estos hicieran el trabajo por él, teniendo infiltradso en todos los partidos, exceptuando quizás al Centro y al Polo Democrático. Es así como Gerlein, Efraín Cepeda y Juan Gabriel Uribe, quedaron viendo un chispero y tendrán que luchar por la presidencia desde su partido, o pasarse al Partido de la U, que se han convertido en una cueva de ratas conspiradoras, capaces de venderse, cual prostituta, al mejor postor político. Que asco.

Desde ya confirmo que estaré apoyando la candidatura de Marta Lucía Ramírez a la presidencia porque ha mantenido un discurso firme a lo largo del tiempo, con el cual tengo una afinidad indiscutible. Vientos de cambio soplan con Ramírez, ya va siendo hora de darle a la mujer un espacio en la política, y más a Ramírez, que ha demostrado temple y decisión en todos sus cargos.

PD: ¿Y ese milagro que Noemí Sanín no hizo parte de la baraja de precandidatos? ¿Por fin se rindió?