Carta Abierta a Marta Lucía Ramírez.

Mayo 9 de 2014
DOCTORA
MARTA LUCÍA RAMÍREZ BLANCO DE RINCÓN.
Candidata a la Presidencia de la República por el Partido Conservador.

 

Cordial Saludo:

Empiezo diciendo esta carta confesando que hasta hace un par de semanas, contaba usted con mi voto para las elecciones presidenciales del 25 de Mayo; estoy a favor de la mayoría de sus propuestas, siendo muy afín con su ideología conservadora. Me encuentro a favor de su propuesta anticorrupción que está muy bien diseñada y pensada como una propuesta integral, y no como pañitos de agua como los gobiernos de turno. También estoy muy a favor de las restricciones a las reelecciones de parlamentarios, mismos que han convertido a la politiquería en una carrera lucrativa y no un servicio al estado, como debería ser. Todo eso, sumado a su actitud fuerte frente a la inseguridad, el crimen y el terrorismo, para mi hacían de usted la candidata ideal.

Sin embargo, como educador del sector público, me veo en la necesidad de retirar mi apoyo a su campaña, mismo que hacía incondicionalmente desde mis cuentas de facebook, twitter y google+, en las que, combinadas, cuento con más de 20.000 contactos, la mayoría colombianos., y también aquí mismo en este blog. Y lo hago debido a que a las pocas semanas del lanzamiento de su campaña, que había esperado con ansias esperando la oportunidad de apoyarla, usted convirtió en una de sus propuestas banderas, la de acabar con la doble jornada en los colegios oficiales y cambiarla por una jornada única de ocho horas. Eso, doctora Marta Lucía, es una propuesta de corte populachero, que demuestra un desconocimiento profundo de las dinámicas de la educación no sólo en Colombia, sino en todo el mundo.

Salón de clases en Finlandia.
Salón de Clases en Colombia ¿Ve usted las diferencias?
Salón de Clases en Colombia ¿Ve usted las diferencias?

Doctora Marta Lucía, dicha propuesta es inconveniente y poco pedagógica, primero que todo porque promueve el concepto ya presente de que nuestras instituciones educativas son parqueaderos donde nuestros negligentes y siempre ocupados padres de hoy en día, dejan a sus hijos a falta de niñera, unas cárceles donde los estudiantes y docentes se encuentran rodeados por murallas con puntas filosas, en unos ambientes llenos de pleitos y rencillas. Un ambiente donde los docentes ya no somos educadores, sino guardias de seguridad. Veo con mucha preocupación que dentro de sus propuestas habla mucho de mejorar la calidad de los maestros, otorgando becas, educación gratuita en carreras dirigidas a maestros, pero por ninguna parte veo intención de mejorar sus condiciones salariales  ¿Cómo pretenden atraer a los más pilosos que egresan de nuestras escuelas con salarios tan bajos? ¿Cómo pretende atraer a los genios de los colegios privados a hacer una carrera donde terminarán coaccionados por directivas ministeriales, rectores y coordinadores que no saben nada de pedagogía y por el hacinamiento en las aulas? Lamento mucho decirlo, pero en este sentido su propuesta no es integral.

En Finlandia, de quien tanto hemos escuchado últimamente, las escuelas públicas tienen excelentes profesores, porque vienen de una política de décadas, no se puede pretender mejorar la educación con programitas y medidas a corto plazo (como pretende hacerlo hoy en día María Fernanda Campos), la escuela es libre y cada curso tiene un cupo de 25 estudiantes y donde los docentes seleccionados a lupa, reciben un salario acorde. y donde el tiempo de permanencia es de 5 horas. Ya en Colombia empezamos a seleccionar mejor a los docentes con los concursos de ingreso y eso ha mejorado sustancialmente la calidad educativa, los maestros estamos mejor preparados, pero eso de nada sirve cuando en cada aula hay 50 niños esperando la primera oportunidad para saltar uno encima del otro y donde no se puede hacer el apropiado seguimiento.

Es en estas cosas que deberían estar centradas sus propuestas y como no lo están, he decidido buscar otras opciones para ejercer mi voto. No pretenda que los maestros encima de tener condiciones tan precarias de trabajo, encima tengamos que cargar con una responsabilidad que le compete a los padres de familia y a la sociedad.

Atentamente:

Carlos Mario CN

@sabanerox

PD: Al menos tenga la tranquilidad que tampoco voy a votar por Juan Manuel Santos o por Oscar Iván Zuluaga, que tienen la misma anacrónica propuesta.

El Despertar Conservador.

Contra todo pronóstico y a pesar de los millones de pesos y las cuotas burocráticas que Juan Manuel Santos invirtió para comprar la conciencia de los parlamentarios de todos los partidos del Frankenstein ese que llaman «Mesa de Unidad Nacional», el Partido Conservador, uno de los más antiguos y de más tradición en Colombia decidió darle una patada en el trasero al primer mandatario y lanzar su propio candidato… o mejor dicho, su propia candidata a la Presidencia de la República para el periodo 2014-2018 y se trata de nada más y de nada menos que de la ex-ministra Marta Lucía Ramírez.

Y se nota que los primeros ardidos por el hecho son precisamente los parlamentarios como el degradado ese de Roberto Gerlein, que que puso el grito en el cielo cuando el partido decidió salirse de la sombrilla Santista y armar toldo aparte. En su peculiar estilo de hablar basura, Gerlein ha afirmado que la elección de Ramírez estuvo viciada y lo dice un personaje notable por ser el símbolo de la intolerancia, la compra de votos y el elitismo en una de las ciudades más elitista de Colombia.

¿Cómo te quedó la jeta, Gerlein?

Santos ha acudido a las peores estrategias para consolidar su poder, ya que le resulta imposible comprar los votos de todos los colombianos, decidió comprar a los senadores y que estos hicieran el trabajo por él, teniendo infiltradso en todos los partidos, exceptuando quizás al Centro y al Polo Democrático. Es así como Gerlein, Efraín Cepeda y Juan Gabriel Uribe, quedaron viendo un chispero y tendrán que luchar por la presidencia desde su partido, o pasarse al Partido de la U, que se han convertido en una cueva de ratas conspiradoras, capaces de venderse, cual prostituta, al mejor postor político. Que asco.

Desde ya confirmo que estaré apoyando la candidatura de Marta Lucía Ramírez a la presidencia porque ha mantenido un discurso firme a lo largo del tiempo, con el cual tengo una afinidad indiscutible. Vientos de cambio soplan con Ramírez, ya va siendo hora de darle a la mujer un espacio en la política, y más a Ramírez, que ha demostrado temple y decisión en todos sus cargos.

PD: ¿Y ese milagro que Noemí Sanín no hizo parte de la baraja de precandidatos? ¿Por fin se rindió?

¿El Uribismo En Crisis?

El anuncio del ex-presidente Álvaro Uribe Velez de lanzarse nuevamente a la arena política, esta vez como candidato al Senado de la República, ha sido tomado como una excelente noticia por parte de varios sectores de la opinión pública, pero podría no ser tan buen presagio como auguran algunos.

¿Es la candidatura del Uribe al senado una jugada desperada?

Compartiendo muchas de las ideas del ex-presidente Uribe, sobre todo en lo referente a la posición frente a la guerrilla y la seguridad democrática, yo podría ser fácilmente catalogado como uribista, pero ni siquiera este rótulo me impide ver lo que algunos triunfalistas pasan por alto y es que el uribismo está en crisis. El uribismo está hundiéndose lentamente en un cruel marasmo político víctima de un serio déficit de liderazgo; y es que fuera del mismo Uribe, esta colectividad está prácticamente acéfala.

Muy lejos quedaron aquellos tiempos en que los destinos del uribismo parecía tener continuidad con Juan Manuel Santos y Germán Vargas Lleras como paladines dentro de el entonces popularísimo movimiento. No pasó mucho tiempo en que estos herederos «naturales» como se les llamó alguna vez se salieran de la sombrilla del uribismo demostrando que sólo habían estado al lado del presidente Uribe para beneficiarse del caudal político y de la popularidad del mandatario, tanto que una vez alcanzaron el poder se pasaron a defender las tesis opuestas a las del ex-presidente. Si ha habido oportunistas en la historia de la politiquería   política en Colombia han sido esos dos. Pero mucho me temo que la lista es más larga de lo que se creía.

Francisco Santos, Oscar Iván Zuluaga, Luis Alfredo Ramos (preso) y Carlos Holmes son los candidatos que más «suenan» para una consulta popular dentro del movimiento (que ni siquiera ha sido avalado) y precisamente por lo que se caracterizan todos ellos es por una falta de carisma, de presencia, de liderazgo que resulta inusual, más cuando por lo general salen a dar declaraciones después que Uribe se ha manifestado (no sin polémica) sobre diversos asuntos, por lo general en Twitter. Hace casi 4 años advertí de los peligros que implicaba elegir a Juan Manuel Santos como presidente y hoy nuevamente pongo en tela de juicio la lealtad de estos nuevos candidatos, por las misma razón: una vez que estén en el poder desecharán a Uribe tal y como Vargas Lleras y Santos lo hicieron.

¿Se puede confiar en alguno de ellos?

¿Se quedó sin opciones el uribismo entonces? No, pero irónicamente esas opciones NO están dentro del Centro Democrático, están en el partido conservador. Marta Lucía Ramirez (ex-Ministra de defensa) y José Felix Lafaurie (Presidente de Fedegan) tienen todo lo que le falta a los candidatos del CD, tienen presencia, iniciativa, carisma y sobre todo tiene una gran cercanía ideológica con el presidente Uribe, que evidentemente no es meramente convenenciera, como si se podría decir de los otros.

Es ese marasmo y falta de liderazgo dentro de sus propios toldas lo que ha forzado a Uribe a lanzarse al Senado, lo cuál parece una jugada desesperada. A Uribe no le esperan flores en el congreso y mucho me temo que diversos actores de la política nacional lo van a utilizar como chivo expiatorio y cortina de humo, para que al final nadie sea culpable de nada y Uribe sea el culpable de todo. Aún así, no quedaban muchas opciones. Unos resultados adversos en las elecciones de senado y presidencia serían el fin del uribismo y en consecuencia el fortalecimiento de otras posiciones apaciguadoras, favorables a los intereses de la guerrilla y de países extranjeros que podrían poner en riesgo la soberanía y la integridad territorial de nuestro país. ¿Qué queda por hacer entonces? Esperar que los conservadores y el Centro Democrático firmen una alianza y que entre las dos colectividades saquen un candidato fuerte que, confiando en la sabiduría del pueblo colombiano, logre la tan anhelada silla presidencial en el Palacio de Nariño.

¿Estará la respuesta por estos lados? Muy probablemente.