Lo que paga un pilo en «Ser pilo paga»

Me encontraba yo, no tan cómodamente sentado en una silla plástica, viendo a través del umbral de la puerta, como el sol mortal del mediodía caía sobre la calle del frente. El calor era ya insoport…

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Lo que paga un pilo en «Ser pilo paga»

Fuente.  Financial Aid BYU.
Fuente. Financial Aid BYU.

Me encontraba yo, no tan cómodamente sentado en una silla plástica, viendo a través del umbral de la puerta, como el sol mortal del mediodía caía sobre la calle del frente. El calor era ya insoportable en aquel pueblo perdido en medio de la geografía del Caribe Colombiano, en el que me hallaba por cuestiones laborales; y ni siquiera la semejanza de las calles rotas y polvorientas, rodeadas de almendros rotos y centenarios con los escenarios descritos en la obra de Gabo logró que superara el marasmo intolerable. Fue entonces que llegó el interlocutor que esperaba; Juan* llevaba una camisa naranja y un pantalón negro desgastado, de esos mismos que se encuentran en promoción en almacenes comoTierra Santa, en conjunto con unos zapatos perfectamente lustrados y una cadena de oro, que resaltaba sobre el último botón cerrado de su camisa.

Era evidente que quería verse y lucir bien, pero el contraste entre la ropa corriente y la joya colgada en su cuello dejaba mucho que desear, sin embargo lo que más llamaba la atención era la contagiosa sonrisa de desplegaba de oreja a oreja. Levantó el pecho y con orgullo y con aquel acento peculiar de los naturales de su tierra profirió una frase que seguramente había repetido e iría a repetir muchas más veces de las que podría contar: «La CONTINÚA LEYENDO