2012, Un Año Para Recordar (Con Canciones)

2012, el año en que NO se acabó el mundo.

Hace un año exactamente decidí hacer un post en mi blog donde resumía un poco lo que me había sucedido ese año, como para quitarme la idea de la cabeza de que “un año pasa volando”, después de todo un año que se va nunca regresa y pasan tantas cosas que olvidamos que le terminamos dando la razón al estúpido dicho no tanto porque sea cierto sino porque simplemente dejamos que los recuerdos se queden atrás mientras nosotros vamos a toda velocidad por la autopista de la vida.

Pero me quedó una duda en la mente ¿cómo podré recordar el año 2012 de manera diferente aquí en el blog? Pues la respuesta es con canciones. Este año, como todos los anteriores, ha habido canciones que se quedaron sonando en mi cabeza y cada una de esas canciones representa un momento de estos 365 días que ya llegan a su fin en unas horas.

Comencé el año con la mejor película que me he visto, no sólo en el año, sino en la década y probablemente en mi vida, y la tonada que la acompañaba se me quedó en la cabeza a principios de enero. Real human being, and a real hero.

Esa fue la antesala al final de las vacaciones, a las que no fui a ninguna parte, pero que sin embargo disfruté mucho. Pasó el mes más corto del año y entre trabajo y trabajo, la música era mi única compañía en las tardes interminables en mi hamaca, claro que RedOne siempre estuvo conmigo, y aunque muchos odien a Justin Bieber creo que esta canción con Far East Movement es sensacional y estuvo en mi cabeza en Marzo.

Y por supuesto la segunda temporada de Juego de Tronos, que estuvo sensacional, a pesar de no parecerse tanto a los libros. Debo decir que ese fue uno de mis logros este año, leer los cinco libros de La Canción de Hielo y Fuego NO es tarea fácil, pero sin embargo esta cancioncita me dio ánimos.

Este año también me sirvió para darme cuenta que mi inglés no es TAN bueno como creía, no de verdad, una canción que costó trabajo colaborativo, una hoja de Google Docs y la intervención de la misma cantante para completar la letra lo demostró. Melanie Fontana, excelente compositora nos ayudó con esta pegajosa canción, que estuvo en mi cabeza por los tiempos de la locura de Mayo, con tanto trabajo y con mi nuevo celular, mi Samsung Galaxy ACE, que al final no es tan buen celular como me había dicho.

Con Junio, llegaron las vacaciones de mitad de año y con ellas mi tan esperado viaje a Cali, donde conocí (por fin) a mis amigos Andrés y Ricardo, y claro se pasó bien rico, pero faltó tiempo para disfrutar más de la Sucursal del Cielo. Dicho viaje significó el fin de 4 meses de relación con alguien que sencillamente no me entendió, como siempre sucede. Y claro Max Martin y Def Leppard estuvieron conmigo todo el tiempo.

Y fue luego de mitad de año que se me ocurrió la idea de mudarme sólo. Por primera vez en mi vida tuve que vivir sin nadie más que me acompañara. Bueno, no es que nunca hubiese tenido que responder por mi mismo, pero era la primera vez que estaba yo con un apartamento para mi sólo, donde tenía que pagar las cuentas, estar pendiente del aseo, de lavar mi ropa, de todo. Y es más divertido de lo que parece, más aún si es en compañía de Jessie J. Y claro de mi Samsung Galaxy ACE al que también se le quebró la pantalla, por andar de despistado.

Y claro, entre vivir solo y las horas extras del trabajo, había que disfrutar mucho de la música o terminaría finalmente volviéndome loco. Bruno Mars, con su soundtrack de una de las películas de crepúsculo, Kate Hudson con su participación en Glee, Demi Lovato, que me sorprendió con su nuevo album, Usher en colaboración con Max Martin y hasta Miranda Cosgroove se pelearon el título de la canción que más busqué en Grooveshark.

Y como siempre mi año laboral terminó con largas jornadas sin dormir, el estrés por las nubes y unas ganas terribles de volver a Sincelejo. Claro es que en mi tierra la paso muy rico, además de que me metí en un problema por andar de recadero (jajajajaja) y tratando de recuperar a mi mejor amigo y entre los vaciles que nunca faltan y que aveces parecen que van en serio, pero al final como que siempre no. Quién mejor que Silvestre Dangond para acompañarme en este dilema.

Y finalmente llegó mi cumpleaños. Fue la primera vez, que yo recuerde, que lo recibí a medianoche con gente acompañandome y hasta estuve de buenas porque me regalaron una cerveza, por cuenta del lugar donde me cogieron los 28 años. Y por supuesto mi motocicleta, que luego de tantos intentos, finalmente conseguí. Y Adele, que no es que me caiga muy bien, por primera vez subió al número uno de mis favoritos.

Y finalmente llegó el fin de año, que entre gastos de ropa, zapatos, televisores y tablets, además de un par de salidas sencillas, se gastó salario, primas y todo lo demás. Y fueron las niñas de Fifth Harmony, sí, las de The X-Factor las que tuve en mi cabeza todo este tiempo. Ojalá que el año que viene traiga nuevas cosas, nuevos aprendizajes y por supuesto nuevas canciones, porque después de todo, aunque suene machacado, la vida es una canción.

 

P.D. Ah y se me olvidaba, el mundo no se acabó. Gracias Mayas por dejarnos vivir un poco más.

 

 

 

 

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