“Buscando a Alaska” de John Green (Análisis y Explicación) ^ Reseñas X (Libros).

Nota preliminar: Aunque de hecho podría haber escrito una reseña sobre la opera prima de John Green, Buscando a Alaska (Looking for Alaska) sin entrar en detalles cruciales de la historia (y es probable que algún día la haga), he llegado a la conclusión que la mejor manera de analizar y debatir sobre este polémico libro es haciendo referencia a todo el contenido de la misma. En ese orden de ideas, si usted pretende leerse esta novela en algún futuro cercano, o si prefiere llegar virgen a la película, sin saber lo que va a pasar, le sugiero que suspenda la lectura y vuelva cuando ya sepa que es lo que va a suceder.

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Alerta Detalles Reveladores.

“Voy en busca de un gran quizás”. Sobre estas palabras, atribuidas al humanista francés François Rabelais empieza el viaje de Miles Halter desde su perfecta, pero infeliz burbuja suburbana en el norte de Florida, a un internado para niños ricos en el sur de Alabama. Es allí donde conocerá a dos personas que cambiarán el rumbo de su vida para siempre: su compañero de cuarto, Chip Martin, más conocido como “El Coronel” y su vecina, expendedora de alcohol y cigarrillos, y de quien recibe el nombre la novela: Alaska Young.

Lo primera pregunta que quiero responder sobre este libro, es la que constantemente surge en mi mente cuando leo un libro de John Green: “¿Qué tan buenos son los personajes?”. Me he dado cuenta que luego de leer toda su obra en solitario (El teorema Katherine; Bajo la misma estrella; Ciudades de Papel) todos los personajes de sus novelas tienden a reflejar de manera muy acertada la característica principal de los jóvenes de esta generación: una imagen exagerada de sí mismos, cultivada por un egocentrismo sin límites.

“Pero ¿qué hay de malo en eso?” podría preguntarse usted “¿Acaso es malo que las nuevas generaciones piensen en sí mismos?” la respuesta la puede sacar usted mismo, analizando, que así como los individuos de esta nueva generación tienden a sobrestimar sus habilidades, aptitudes, posesiones y logros, por lo general con el beneplácito y motivación de sus propios padres, todos las cuestiones negativas, como la arrogancia, el rencor, la soledad, el fracaso y la depresión, también se tornan monstruosamente desproporcionales, que no es sorprendente que se les haga supremamente difícil manejarlas.

Miles, apodado “El Gordo” por “El Coronel” el mismo día de su llegada al internado Culver Creek, quien es además quien nos cuenta la historia en primera persona, es un joven con problemas de adaptación social, lo cuál se refleja en la evidente ausencia de amigos en Florida. Esos problemas de adaptación, lo convierten en una persona fácilmente manipulable, incapaz de crear una personalidad propia, imitando las características y vicios de otros para poder encajar. Miles está tan desesperado por encajar, que justifica todas esas mutaciones adaptativas, como “cambios” de los cuales al final de la novela se enorgullece.

“El Coronel” es un individuo que creció en un parque de casas rodantes, es decir viene del estrato más bajo en la pirámide social de Estados Unidos, y aún peor, porque es la pirámide social de uno de los diez estados más pobres de dicho país. Coronel evidentemente refleja su profundo resentimiento social en las llamadas travesuras, que por lo general están dirigidas a los “Guerreros Semaneros” (Weekend Warriors) y por qué busca tan desesperadamente ser el centro de atención en la escuela.

Pero la joya de la corona de este grupo es sin duda alguna Alaska Young. Al igual que muchos de los personajes femeninos de Green, Alaska es una inusual combinación adolescente de belleza, inteligencia y fatalidad, que la hace irresistible, al menos para los ojos de Miles, y por ahí derecho, al resto de los lectores. Pero a medida que avanza la novela, es evidente que la chica perfecta que Miles ha idealizado, no corresponde con la chica sexualmente activa, que abusa del tabaco y el alcohol y de comportamiento consistentemente errático, y que hace frecuentes alusiones a la muerte, por lo que al inicio de la novela cruzó por mi mente la idea de que tuviera una enfermedad terminal. Y en efecto, Alaska tenía una condición terminal, pero no precisamente física.

Luego de explorar la relación de estos tres personajes principales, con la adición de otros secundarios como Lara y Takumi y distrayendo con el ingrediente romántico de la típica novela young-adult, Green le da un giro trascendental, pero no del todo inesperado, a la historia: Alaska muere chocando su automóvil a toda velocidad contra una patrulla estacionada en la carretera.

Resulta bastante significativo que en su tercera novela (Buscando a Alaska es la primera) John Green siga un patrón parecido, con la diferencia que en Ciudades de Papel, la mezcla de belleza, inteligencia y fatalidad, encarnada en Margo Roth Spiegelman, desaparece, en lugar de terminar muerta en una carretera a mitad de la noche. En ambas novelas, se trata de un “antes” y un “después”, en el que el resto de personajes tratan de encontrarse a ellos mismos, mientras intentan entender que pasó con la chica que perdieron.

Y es a partir de la muerte de Alaska, que John Green permite al lector vislumbrar la gran pregunta detrás de la esta historia: “¿Qué tan dispuestos estamos a olvidar?”.

Para contestar a esta pregunta, el autor pone en contraposición a los protagonistas de la aparente historia de amor con la que empezó el libro. Es muy sencillo, sobre todo para el público adolescente, pensar que Alaska es una trágica historia de amor, entre dos chicos inusualmente inteligentes, pero como veremos a continuación, ese no es el caso.

A lo largo de sus 255 páginas, divididas en un conteo regresivo desde un “antes” y uno progresivo a partir de ese “después”, confirma que en efecto Miles nunca estuvo enamorado de Alaska, sino del imaginario que surgió a partir de ella en su mente. Lo mismo no podría decirse de ella, quien constantemente da muestras de sentir una profunda atracción por él, dándole a entender que es atractivo, inteligente y que se muere por compartir un momento romántico con él, que no se reduzca sólo al sexo. Es posible entonces imaginar lo que pudo pasar por la mente de una joven tan frágil como ella al ver a Miles empezar una relación con su amiga Lara, y peor aún, que ambos hayan acudido a ella para resolver dudas de carácter sexual.

Imágen de burdge http://burdge.deviantart.com/
Imágen de burdge http://burdge.deviantart.com/

Ese, para mí, es el punto crucial de la novela. Alaska se da cuenta que Miles, la única persona que parece obviar la profunda oscuridad que la persigue, está saliendo de su alcance, y él ni siquiera nota cuánto le afecta. Allí empieza nuevamente el abuso del alcohol, que curiosamente, en un juego de “la verdad o te atreves” los lleva a ambos a una inconclusa situación pasional de la que Coronel es testigo, horas antes de su muerte.

Alaska está entonces segura que Miles le responde, todo va por buen camino, ella está segura que ese joven inteligente y estilizado, es la puerta para salir del hoyo en el que se encuentra… y es entonces que recibe la llamada de Jake. Alaska empieza dibujar una flor, signo del desdén que siente hacia la relación que mantiene con él, sólo para darse cuenta que ha olvidado el aniversario de la muerte de su madre, a quien ella vio morir de niña de un accidente cerebro-vascular, y a quien ella no pudo salvar por no llamar al 911.

Algo que hay que entender de los cuadros depresivos, es que el individuo literalmente se olvida de cualquier punto positivo en su vida, y empieza a magnificar todo lo negativo y si a eso se le suma el egocentrismo casi innato de la generación a la que pertenece a Alaska, tenemos la receta perfecta para el desastre que ocurrió en su mente esa noche.

Alaska responde a la pregunta y no, ella no está dispuesta a dejar ir el pasado, y siente que al olvidar a su madre, ha perdido parte de su esencia, parte de ella misma, se olvida de su propósito de estar con Miles, y se convence que es mejor que alguien tan maravilloso como él, no esté con ella, sino con alguien como Lara, que no puede hacerle daño, mucho más después de comprobar, que él, al igual que Coronel no la detuvieron, sino que la ayudaron a salir del internado, borracha y probablemente drogada, como si no les importara.

Es entonces cuando Alaska decide que lo mejor que le puede pasar a ella (no va perder su esencia al seguir olvidando a su madre), a Miles (podrá estar con una chica que en realidad le importe y que merezca) y para su padre (sentirá que habrá justicia por la muerte de su esposa) es que ella no quite el pie del acelerador hasta darle con todo a la patrulla.

La novela finaliza, con Miles encontrando la respuesta a la misma pregunta que se hizo Alaska. Pero antes de hacerlo, se enfrenta con el hecho de que en realidad, y tal como Coronel sugiere, él se ha obligado a creer en un amor que no existe, pues al morir Alaska no piensa en lo que significó para ELLA, sino en lo que representó para ÉL.

Su respuesta, aunque elocuente y poética, no deja de ser particularmente inquietante: a diferencia de Alaska, Miles SÍ está dispuesto a olvidarla, a dejarla atrás y aunque él lo enmascara con un montón de metáforas literarias, que incluye la cita de “El General en su Laberinto” de Gabriel García Márquez, lo cierto es que lo hace, sencillamente porque Alaska Young para él sólo significó una marca en su vida, dolorosa, terrible, quizás, pero definitivamente no permanente.

Un libro rápido y fácil de leer, que precisamente por estar cruelmente editado (estoy 100% seguro que la versión original era mucho mejor), logra imprimir en pocas páginas un gran interrogante de tipo existencial. Nada mal para una opera prima literaria.

Nota postliminar: Con esta semi-extensa reseña-resumen-explicación, cumplo mi propósito de leer dieciocho libros este año, seguiré leyendo, porque la clausula incluía la palabra “al menos” con lo que no podré aplicar mi idea de adelantar dos o tres libros de los que pensaba leerme para el 2016. Veremos que pasa, depués de todo, la vida es simplemente un enorme laberinto, donde a pesar de tener una  ruta en la cabeza, por lo general no sabemos a dónde vamos a parar.

Libro 18/18 para 2015.


Ficha

Nombre: Buscando a Alaska (Looking for Alaska).

Autor: John Green.

Editorial: Ediciones Castillo / Grupo Macmillan.

ISBN: 978-607-621-079-6.

255 Páginas.

425

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5 comentarios en ““Buscando a Alaska” de John Green (Análisis y Explicación) ^ Reseñas X (Libros).

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