El ABC de la Reelección del Procurador.

La noche del 27 de Noviembre de 2012 será recordada como la noche en que el congreso de la muy distinguida y cercenada República de Colombia eligió al jurista santandereano Alejandro Ordoñez Maldonado como Procurador General por tercer periodo consecutivo. Ordoñez es famoso en el país, no tanto por sus indiscutibles logros sino por tener más haters que Justin Bieber y One Direction juntos. Pero aunque es cierto que sus posiciones respecto a ciertos temas son bastante controversiales, también lo es que el 99.97% de los que hablan pestes de él en las redes sociales no tienen ni idea de lo que implica dicha reelección.

Aunque usted no lo crea, la función de la Procuraduría va más allá de emitir el certificado que piden siempre con la hoja de vida.

Si usted elige al azar un hater de Ordoñez y le pregunta «¿Qué es la Procuraduría?» tenga la plena seguridad que la respuesta va a ser algo como «Es la oficina donde uno va a sacar el papel para la hoja de vida». Pero no, las funciones del procurador van más allá de emitir el dichoso documento, que para su información se llama Certificado de Antecedentes Disciplinarios. Utilicemos este certificado para explicar mejor qué es la procuraduría y para qué sirve.

Cuando usted mete una hoja de vida, sobre todo en un estamento público, el dichoso certificado que usted consigue en cualquier café Internet por el módico valor de 2000 pesos, demuestra no tanto si usted se las ha tirado de vivo con los recursos públicos, sino si alguien lo ha pillado. Ahora la función del procurador es esa, pillarse a los que de una u otra manera afecten los intereses de los ciudadanos del común. Sí, aunque usted no lo crea (porque prefiere desinformarse con los tweets de Iván Cepeda y Daniel Coronel) la procuraduría está para velar por los intereses de los ciudadanos. Pero usted se preguntará ¿Pero para eso no está el congreso, el presidente, la corte suprema, la corte constitucional y el otro mamotreto de cortes? Pues sí, pero la constitución le ha otorgado a la Procuraduría esa función específica.

Si usted no cree que esa sea la función de este estamento público, nadie lo va a culpar, de hecho antes de que Ordoñez aterrizara en ese puesto, los que se habían sentado en esa silla sólo iban al edificio de la carrera Quinta a ganarse su sueldo haciendo las veces de marioneta de la entidad pública que lo ternó. Sí, eso es otra cosa. El congreso elije al Procurador de una terna, es decir tres candidatos, uno del presidente (Juan Ma), uno de la Corte Suprema (Los que odian a Uribe) y uno del Consejo de Estado (¿?).

Más de uno quedó con la jeta abierta cuando la pro-izquierdista Corte Suprema de Justicia nominó a Ordoñez como candidato, adelantadose al mismísimo presidente Santos que ya había manifestado que lo iba a nominar él. Como Santos tenía, por ley, que nominar a alguien y no podía hacerse el loco (como la Corte Suprema con la elección del Fiscal General hace un tiempo) eligió a la ahora famosa María Mercedes Lopez, pero ya todo el mundo sabía que Santos apoyaba a Ordoñez y la suma de votos de anoche lo demostró.

Personajes de corrientes políticas tan disímiles como Piedad Córdoba y Andrés Felipe Arias han sido sancionados fuertemente por Ordoñez.

¿Pero por qué la Polo-Corte Suprema y el Presidente Santos muestran tanto apoyo por Ordoñez, a pesar de que no es precisamente el favorito de la horda twittera? La respuesta es simple. Ordoñez ha sido el único Procurador General en la historia de Colombia que se ha tomado en serio su trabajo. La última vez que revisé Ordoñez había sancionado con destituciones a 23 congresistas, 14 gobernadores y 188 alcaldes. Ni mencionamos concejales, diputados, contralores y hasta personal de la misma procuraduría porque no nos alcanza wordpress para escribirlos.

Y no es que Ordoñez esté liderando una cacería de brujas, es que sencillamente en nuestro país las cosas están así de podridas. Los que acusan al procurador de estar parcializado como que no recuerdan que así como destituyó a Piedad Córdoba dos veces (jajaja) por sus vínculos con las FARC y por andar financiado campañas siendo funcionaria pública y al hermanito de Samuel Moreno,  también cayeron Sabas Pretelt, Jorge Noguera, Alonso Salazar y Andrés Felipe Arias provenientes del Uribismo.

Estas sanciones contemplan no solo la destitución del cargo, sino la muerte política temporal del individuo, en algunos casos, como el de Doña Piedad que tendrá que esperar hasta el 2030 para volver a aspirar al congreso.

Una última reflexión antes de terminar. Si bien las opiniones del Procurador son cuando menos, bastante controversiales, ha sido un bien funcionario. Es una fuerza positiva para el país. Ha trabajado y desempeñado su cargo a pesar de la presión mediática más preocupada por darle de que hablar a los usuarios de twitter, que en ver un mejor país. El país tiene que empezar a arreglarse lentamente. No se puede tener todo al mismo tiempo. La corrupción es un problema 1A en Colombia, todos aquellos debates semi-tabúes pueden esperar.

Si yo fuera el Procurador Ordoñez así estaría luego de ser reelegido por tercera vez, pese a los comentarios en las redes sociales.

PD: Los que acusan a Ordoñez de influenciar desde su cargo su propia reelección, eso no es ningún crimen. Para eso se hicieron las reelecciones ¿O es que creen que Obama ganó por su amplia simpatía? Sigan creyendo.

El Fallo de la CIJ sobre San Andrés (Para Dummies)

Bueno, se nos advirtió, se nos repitió y se nos dijo. Íbamos a perder al ir la Corte Internacional de la Haya y perdimos bastante y más cuando en vista de razones geográficas, históricas y legales lo que perdimos, siempre fue nuestro.

Para entender un poco lo sucedido hoy 19 de Noviembre de 2012, hay que entender primero lo que parece más ilógico ¿Por qué carajos Colombia es dueño de un archipiélago que queda más cerca de todos los países de Centroamérica y de las Antillas que de las propias Costas Colombianas?  La razón es bastante sencilla: en el pasado, el territorio colombiano se extendía hasta bien adentro de América Central.

No era sólo que Colombia era dueño de Panamá, sino que también poseía una extensa costa llamada «La Costa Mosquitia», en esas épocas usted se podrá imaginar la jungla más inhóspita e inhabitable y también que en esa época ejercer soberanía implicaba unos costos que un país que se debatía en una guerra civil entre liberales y conservadores no se podía permitir. Así que luego de la Independencia de Panamá el territorio continental de la República de Colombia quedó dividido en el país que actualmente conocemos y la Costa Mosquitia en Centro América. Esta doble posesión permitía a Colombia tener una soberanía absoluta en todo el territorio marino entre la Costa Mosquitia y la Costa Caribe actual de nuestro país.

Mapa de Colombia antes del robo perpetrado en conjunto por la CIJ y Nicaragua.

Entonces en 1928 el gobierno de Miguel Abadía Mendez (conservador) decidió irse por lo seguro y ahorrarse unos pesitos y firmo el famoso tratado Esguerra-Barcenas, en el que cedía la Costa Mosquitia a Nicaragua, con la condición de que se reconocieran los derechos sobre el archipiélago de San Andrés y Providencia y sobre todas las aguas que quedaban entre ambos países. En 1930 Nicaragua en el llamado protocolo de 1930 reclamó una porción del mar colombiano , ya que era estúpido que el mar frente a la Costa Mosquitia fuera también colombiano. (Lo estúpido fue haber cedido ese territorio) Colombia le dio la razón y fijaron el famoso Meridiano 82 como limite marino, esto le quitaba ya a Colombia un territorio marino del área de la propia Nicaragua.

Pretensiones absurdas de Nicaragua sobre el Mar Colombiano.
Pretensiones absurdas de Nicaragua sobre el Mar Colombiano.

Lo que sucedió en 1980 fue el colmo del descaro. Nicaragua, que en primer lugar no tenía derecho ni a la Costa Mosquitia, manifestó que las islas de San Andrés y Providencia estaban demasiado cerca de su territorio continental y demasiado lejos de Colombia , así que empezó su proceso para reclamar este archipiélago, que no tenía ningún fundamento.

En 1999, en vista de la inminente demanda que se venía por parte de Nicaragua, nuestro especialmente imbécil presidente Andrés Pastrana (que al parecer de lo único que sabe es como encaramarse en un avión) decidió que era buena idea a ir a La Haya, quizás solo porque a él le encantaba ir a Europa y eso era una buena idea. ¿Usted se imagina que usted compra una Pizza y regala dos pedazos y luego lo demanden por que no regaló la pizza completa? Bueno eso fue lo que pasó, buscaron a un arbitro para repartir equitativamente la Pizza y Colombia aceptó. Al aceptar un ente arbitral, se estaba admitiendo que algo esta mal repartido. Y ahí fue donde nos jodieron perdimos.

Claro, Nicaragua hizo lo que hace todo el mundo cuando regatea: irse por lo alto. Nicaragua pidió una enorme porción del territorio que se extendía prácticamente hasta al frente de Santa Marta, Barranquilla y Cartagena, de ahí cualquier centímetro que les diera la CIJ de buena gana era ganancia y vaya que ganaron.

La CIJ, que es muy famosa por querer dejar contento a todo el mundo, hoy 19 de Noviembre le cedió buena parte del territorio al este del meridiano 82 a Nicaragua, que incrementa asombrosamente su mar territorial, mientras cercena a Colombia dejando incluso dos enclaves dentro de las aguas de Nicaragua.

¿De quién es la culpa? Pues de nosotros los colombianos, por elegir a unos ineptos como líderes.

Nuevo mapa marítimo de Colombia, luego de la decisión del 19 de Noviembre de 2012 en la CIJ.
Nuevo mapa marítimo de Colombia, luego de la decisión del 19 de Noviembre de 2012 en la CIJ.

El Error Más Grande De Los Colombianos.

A la hora de encontrar la causa de todos los males del país, casi que cada ciudadano tiene una razón, un motivo, un hecho o una circunstancia  que explica por qué «estamos como estamos». Yo mismo incluso barajé un par de dichas teorías en algún momento, pero luego de varios meses reflexionando y viendo como reaccionan grupos tan diferentes como un grupo de niños de estrato uno y un grupo de viejos de estrato seis, con nada en común excepto el hecho de ser colombianos creo haber encontrado algo muy interesante.

En nuestro tantas veces apaleado y mancillado país nos pasa lo que nos pasa porque no no basamos en nuestro propio criterio para tomar tal o cual decisión sino que nos basamos en lo que hicieron o no los demás.

La frase típica es «si X persona lo hizo, también puedo hacerlo yo» y si tan solo la susodicha acción fuera algo positivo no hubiese problema, pero por lo general siempre es algo negativo y perjudicial.

¿Cuántas personas han servido de testaferros de narcotraficantes por que un vecino o un amigo lo hizo con buenos resultados? ¿Cuántos ingenuos no perdieron la plata, los ahorros de su vida, la casa y hasta el sueldo en las dichosas pirámides solo porque el jefe o uno de sus alternos lo hizo con buenos resultados? Y desde allí los ejemplos son innumerables, la plata fácil y las ansias de estatus en un país donde hay gente que se muere de hambre, de pésima atención (si acaso alguna) en los hospitales y EPS y la falta de criterio propio hacen de este país el bonito vividero (nótese el sarcasmo) que es hoy día.

timochenko santos
La guerrilla es un ejemplo claro de que justificamos las acciones de unos, por las que han llevado a cabo otros.

Y esta situación se ven en todas las regiones, en todos los estratos y en todos los ámbitos políticos, tomemos como ejemplo a la guerrilla.

50 años de ser una piedra en el zapato en el progreso y desarrollo de nuestro país, décadas de asesinatos, sangre y mutilados y la justificación que encuentra más de un incauto al dichoso «proceso de paz» que pretende el badulaque gobierno de Juan Manuel Santos es que los paramilitares también cometieron crímenes  O sea la justificación es porque otros cometieron crímenes igual de monstruosos, entonces hay que perdonarles todo. No me parece.

Pero así es que pensamos en este país. Los políticos piensan que si otros alcaldes, gobernadores, concejales y senadores estafaron las arcas públicas, ellos también pueden. Los universitarios de clase alta piensan que como sus padres y compañeros han mandado a desaparecer a más de uno, ellos también tienen derecho a hacerlo.

Los adolescentes de los barrios marginales creen que como un compañero o un amigo se compró unos tenis de 100.000 pesos asesinando a alguien por encargo, ellos también pueden hacer lo mismo. Los ladrones y asesinos creen que como ha habido otros que asesinan y roban sin que la justicia haga nada, ellos también pueden hacer lo mismo.

Algunas niñas adolescentes creen que como la mitad de las modelos y presentadoras de farándula de este país han llegado a donde están prostituyéndose en la modalidad de prepago, sin que la sociedad les haya hecho pagar el precio, ellas también pueden hacerlo impunemente.

Los estudiantes de algunas universidades públicas creen que pueden salir a la calle a hacer vandalismo, sin que haya consecuencias serias, sólo porque han visto a otros hacer lo mismo y salir victoriosos luego de quebrarle la ventana a un bus que presta un servicio público.

Y así, ejemplos hay muchos. Y si seguimos así, ni la paz, ni el progreso llegaran nunca a esta tierra olvidada por Dios y por la cordura.

Los Padres Modernos y La Generación de los Sociópatas.

A los que nacimos después de 1980 no nos fue tan mal en cuanto a castigos físicos se refiere, después de todo de todas las veces que pasamos por la acción correctora de alguno o ambos progenitores, casi siempre lo teníamos muy bien merecido. Comparados con lo que pasaron nuestros padres, o peor aún nuestros abuelos a nosotros nos fue bien.

Aunque parezca graciosa, esta imagen está mucho más cerca de la realidad de lo que muchos creen.

No hay sino que preguntarle a los ya marchitos ancianos que le dieron vida a nuestros padres, para darse cuenta que en sus épocas mozas, una mirada mal dirigida en contra de un papá o una mamá podía terminar fácilmente con una nariz rota, o un diente desprendido o con una cicatriz permanente en cualquier parte del cuerpo. Lo dicho, a nosotros nos fue bien.

Y sin embargo hay que reconocer que a medida que ha pasado el tiempo, las nuevas generaciones crecen con más antivalores que valores. La nuestra es a todas luces una generación perezosa, cínica, indiferente, soberbia e impuntual, a pesar de que, como ya lo dije, nuestros padres si se dieron el lujo de corregirnos.

Ahora, sí eso ha sucedido con nuestra generación ¿Podría usted imaginarse que sucederá con una generación de individuos cuyos padres no les dedican tiempo y que para compensar les dan todo lo que piden y no los enfrentan a ninguna clase de consecuencias? Sí, aquellos que nacieron cerca al año 2000, han tenido la fortuna (o la desventura) de contar con padres tan light que en lugar de corregirlos y castigarlos cuando cometen una acción impropia, los recompensan proporcionándoles cualquier pendejada que pidan.

Carlos Cárdenas es el típico resultada de una crianza deficiente, donde los padres no castigan a su hijos y tratan de sacarlos de cualquier problema.

Si de verdad quiere saber en que se convertirán esos que aún hoy son niños, preste atención al Caso Colmenares. Laura Moreno y Carlos Cárdenas son hijos de papi y mami, a los que les dieron todos los gustos y a los que nunca se les explicó el concepto elemental de que «todos los actos tienen consecuencias». La madre de Carlos Cárdenas es el epítome de las madres hoy en día. Luego de (supuestamente) enterarse de que su hijo había cometido un asesinato, en lugar de hacerlo pagar por lo que hizo, se dedicó a cubrile todos los pasos. (Supuestamente) Mandó a quitar todos los videos de las cámaras de seguridad del sector donde su hijo habría cometido el asesinato. Compró y/o amenazó a todos los compañeros de su hijo, asistentes a la fiesta (en Uniandes nadie habla del tema) y obstaculizó el proceder de la justicia, comprando forenses, fiscales, jueces y abogados para mantener a su hijo lejos de donde merece, en lo más profundo de una cárcel.

Pero la manera en que la señora madre de Carlos Cárdenas actuó a pesar de ser abominable, encuentra eco en cualquier madre «moderna». Usted le pregunta a cualquiera de ellas que opina al respecto y muy pocas dudarían en contestar que «harían exactamente lo mismo», porque, tal y como lo dijo Noemí Sanín en un debate «mi hijo es mi hijo». Por favor, a donde ha llegado la bajeza y la falta de valores. Una madre que en verdad ame a su hijo lo hace pagar por lo que hizo, en lugar de dejar que vague libre por el mundo haciendo daño y asesinando gente, que es lo que el joven Cárdenas y su selecto grupo de amigos ha hecho.

Ahora, lo realmente preocupante es que los jóvenes entre 0 y 16 años hoy en día se crían de la misma manera en que se crío el señor Cárdenas, y no precisamente por el estrato. Ya hemos visto que los casos de bullying y de suicidios en las escuelas por fuera de toda proporción, peleas de niños que terminan en tragedia, niños que antes de los 15 años ya están siendo procesados por delitos atroces y los padres y madres diciendo a diestra y siniestra que sus hijos son inocentes, que no creen, que es un error, que es una mentira.

No quiero ni imaginar que sucederá cuando ya dicha generación tenga poder de voz y voto en nuestro país. Millones de sociópatas que no saben reconocer el bien del mal, porque sus padres, con pleno apoyo del Bienestar Familiar y su grupo de psicólogos baratos, nunca les enseñaron que sus actos tienen consecuencias y que las cosas hay que ganárselas con esfuerzo, saldrán a decidir el destino de nuestro país.

Que Dios nos ampare y nos proteja de ese monstruo aún latente que hemos ayudado a crear y que tarde o temprano nos terminará devorando. Y todavía queremos criticar al diputado del Tolima, Orlando Ibagón, por golpear a su hija  por cometer fraude. ¿Se imaginan lo poderosa que se debe sentir esa niña? Luego de cometer un acto criminal, no sólo castigaron a su padre, por atreverse a corregirla, sino que todos los medios de comunicación se pusieron de su parte, como si fuera alguna santa. No me sorprendería que en los próximos años, la misma niña apareciera en algún titular en eso mismos medios, implicada en alguna estafa, pirámide y/o, no lo quiera Dios, un asesinato, al estilo Colmenares.

Las campañas mentirosas del ICBF, apoyan la idea de que un niño sin castigos es el ideal. Sólo los niños disciplinados son exitosos, está comprobado. Sino vaya a China o Japón.

Por eso, antes de tener hijos las preguntas que debe usted hacerse es a?¿Tiene tiempo y dinero para criar un hijo? y b)¿Está dispuesto a castigar y corregir a su hijo para que no se convierta en un sociópata que dejaría a Dexter en pañales? y c)¿Está dispuesto a mandar a la mierda todo lo que diga cualquier empleado del Bienestar Familiar?. Si su respuesta a dichas preguntas es «sí», usted está listo para tener hijos.

Colombia: Visión Guerrillera 2019

Gracias a estos tres personajes, gran parte de la opinión pública en Colombia prefiere «creerle» a las FARC todo lo que digan.

Hay que levantarse de la silla y empezar a aplaudir fervorosamente a Hugo Chavez, a Piedad Córdoba, a Iván Cepeda Castro, a Gustavo Petro, a Fidel Castro, a las Organizaciones No Gubernamentales. A todos ellos un enorme aplauso y un abrazo de felicitaciones. Lo lograron. Luego de 14 años, de millones de dolares procedentes de la riqueza del subsuelo venezolano, de intrigas, mentiras y verdades acomodadas, de cientos y cientos de congresos estudiantiles financiados al ciento por ciento por los petrodólares del vecino país; de cientos y cientos de sindicalistas de todas las ramas del poder público comprados por el dinero que Chavez se ha llevado de Venezuela para comprar adeptos; sí luego de un trabajo arduo lo lograron. Colombia se volteó al lado de las FARC.

Y es un aplauso enorme, porque en estos 14 años de comprar adeptos (entre los más viejos) y lavar cerebros (de los más jóvenes), el mamotreto de mamertos que salen a poner el grito en el cielo cuando alguien habla mal de la guerrilla, lograron que el país no hablara más de los miles y miles de asesinatos, mutilaciones, genocidios, secuestros, violaciones y abusos perpetrados por las FARC en medio siglo de una lucha que ridícula y absurda. 14 años de propaganda sutil y oculta que han logrado que los crímenes y la barbarie de las farc sean mucho menos importantes y escandalosos que las palabras de un ciudadano.

Así es como más de uno salió a darse golpes de pecho, a rasgarse las vestiduras y a echarse cenizas en la cabeza, porque José Obdulio Gaviria planteó una conversación, que ficticia o no, no deja de ser lógica. Gaviria sólo escribió lo que todo el mundo sabe que sucede: el Gobierno Santos hará lo que sea para forzar un proceso de paz con los guerrilleros, y lo que sea incluye mentirle al país descaradamente.

Sea cierto o no lo que escribió José Obdulio Gaviria, sabemos que Santos y sus asesores, entre los que se incluyen muchos simpatizantes de la causa guerrillera, están dispuestos a hacerse los de la vista gorda frente a cada crimen y absurdo hecho violento perpetrado por las farc, porque «hay que creerles». ¿Por qué hay que creerle a un grupo que lanza cilindros bombas a poblaciones llenas de inocentes? ¿Por qué hay que creerle a un grupo que siembra minas repletas de excrementos para matar a todo el que tenga la mala fortuna de cruzarse con ellas, sea militar o no? ¿Por qué hay que creerle a un grupo que se escuda en absurdos ideológicos para mantener un negocio de miles de millones de dólares con el narcotráfico? ¿Por qué? ¿Por qué tenemos que creerles que esta vez si quieren la paz? ¿Por qué?

Lo que José Obdulio Gaviria y tantos otros vemos es que el precio de la tan llamada paz es que le entreguemos el país en bandeja de plata a las FARC, para que en el año 2019, a 200 años de la independencia definitiva de nuestro país, nuestro país se convierta en una vil copia de lo que hoy es Venezuela, que a su vez es una vil copia de lo que es Cuba. Naciones destinadas al fracaso económico, político y social. ¿Eso es lo que queremos para Colombia? ¿Ser la segunda parte de Venezuela?

Colombia se ha salvado de la chavización que ha sufrido gran parte de América Latina  pero la demora es que monte un aliado suyo en el poder para quedar condenados a décadas de gobiernos decadentes, corruptos y vulgares como en Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Pero ya Santos nos lleva por ese camino, por el camino de la transición. No me sorprendería que el próximo presidente, elegido por los viejos comprados y los jóvenes adiestrados, sea de esos que llama a Chavez para pedirle lineamientos y directrices. Que asco.

Es de esa tormenta espantosa que se avecina, del dominio extranjero efectivo por parte de una pseudo-élite política, ignorante e incompetente (apoyada al cien por ciento por la criminal guerrilla colombiana y sus secuaces) que tenemos que estar pendientes, no de si lo que escribió José Obdulio Gaviria es cierto o no. De si El Tiempo puso el grito en el cielo o no. De si quien salió a criticar o no al señor Gaviria.

Para terminar, todos los columnistas del mundo incluyen ficción en sus textos, ahora aquellos que en su vida han cogido un periódico, mucho menos un libro, que fueron los primeros que se llenaron la jeta para hablar pestes de José Obdulio, ni siquiera sabrán la diferencia entre una columna de opinión y una noticia, o entre una columna de opinión y una crónica, entre una columna de opinión y una novela. Y aún así se creen con la autoridad de criticar.

Por ayudar a entregar el país a las ideas de un transtornado y a la furia de un grupo de resentidos narcotraficantes, gracias Piedad, gracias Cepeda Castro, gracias Petro. La historia se encargará de ustedes.