10 Claves Para Entender “The Babadook” (Reseñas X)

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“Mala”; “Malísima”; “Perdí mi plata”;  “Mejor me hubiese visto Búsqueda Implacable

Las anteriores frases corresponden a la muy respetable opinión de algunos de los miembros del público asistente a la función del la película australiana “The Babadook“, función en la que por pura casualidad yo también estaba presente, opiniones que a esta hora compartirán cientos de personas sin haber visto la película por causa del desagradable conformismo, que hace más fácil calcar el esquema mental ajeno, en lugar de desarrollar el propio.

En ese orden de ideas, le sugiero que si no ha visto de “The Babadook” y ya escuchó al primo segundo de su mejor amigo decir que era mala, vaya al cine y fórmese su propia opinión, mientras mantiene la Continúa leyendo 10 Claves Para Entender “The Babadook” (Reseñas X)

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Los Padres Modernos y La Generación de los Sociópatas.

A los que nacimos después de 1980 no nos fue tan mal en cuanto a castigos físicos se refiere, después de todo de todas las veces que pasamos por la acción correctora de alguno o ambos progenitores, casi siempre lo teníamos muy bien merecido. Comparados con lo que pasaron nuestros padres, o peor aún nuestros abuelos a nosotros nos fue bien.

Aunque parezca graciosa, esta imagen está mucho más cerca de la realidad de lo que muchos creen.

No hay sino que preguntarle a los ya marchitos ancianos que le dieron vida a nuestros padres, para darse cuenta que en sus épocas mozas, una mirada mal dirigida en contra de un papá o una mamá podía terminar fácilmente con una nariz rota, o un diente desprendido o con una cicatriz permanente en cualquier parte del cuerpo. Lo dicho, a nosotros nos fue bien.

Y sin embargo hay que reconocer que a medida que ha pasado el tiempo, las nuevas generaciones crecen con más antivalores que valores. La nuestra es a todas luces una generación perezosa, cínica, indiferente, soberbia e impuntual, a pesar de que, como ya lo dije, nuestros padres si se dieron el lujo de corregirnos.

Ahora, sí eso ha sucedido con nuestra generación ¿Podría usted imaginarse que sucederá con una generación de individuos cuyos padres no les dedican tiempo y que para compensar les dan todo lo que piden y no los enfrentan a ninguna clase de consecuencias? Sí, aquellos que nacieron cerca al año 2000, han tenido la fortuna (o la desventura) de contar con padres tan light que en lugar de corregirlos y castigarlos cuando cometen una acción impropia, los recompensan proporcionándoles cualquier pendejada que pidan.

Carlos Cárdenas es el típico resultada de una crianza deficiente, donde los padres no castigan a su hijos y tratan de sacarlos de cualquier problema.

Si de verdad quiere saber en que se convertirán esos que aún hoy son niños, preste atención al Caso Colmenares. Laura Moreno y Carlos Cárdenas son hijos de papi y mami, a los que les dieron todos los gustos y a los que nunca se les explicó el concepto elemental de que “todos los actos tienen consecuencias”. La madre de Carlos Cárdenas es el epítome de las madres hoy en día. Luego de (supuestamente) enterarse de que su hijo había cometido un asesinato, en lugar de hacerlo pagar por lo que hizo, se dedicó a cubrile todos los pasos. (Supuestamente) Mandó a quitar todos los videos de las cámaras de seguridad del sector donde su hijo habría cometido el asesinato. Compró y/o amenazó a todos los compañeros de su hijo, asistentes a la fiesta (en Uniandes nadie habla del tema) y obstaculizó el proceder de la justicia, comprando forenses, fiscales, jueces y abogados para mantener a su hijo lejos de donde merece, en lo más profundo de una cárcel.

Pero la manera en que la señora madre de Carlos Cárdenas actuó a pesar de ser abominable, encuentra eco en cualquier madre “moderna”. Usted le pregunta a cualquiera de ellas que opina al respecto y muy pocas dudarían en contestar que “harían exactamente lo mismo”, porque, tal y como lo dijo Noemí Sanín en un debate “mi hijo es mi hijo”. Por favor, a donde ha llegado la bajeza y la falta de valores. Una madre que en verdad ame a su hijo lo hace pagar por lo que hizo, en lugar de dejar que vague libre por el mundo haciendo daño y asesinando gente, que es lo que el joven Cárdenas y su selecto grupo de amigos ha hecho.

Ahora, lo realmente preocupante es que los jóvenes entre 0 y 16 años hoy en día se crían de la misma manera en que se crío el señor Cárdenas, y no precisamente por el estrato. Ya hemos visto que los casos de bullying y de suicidios en las escuelas por fuera de toda proporción, peleas de niños que terminan en tragedia, niños que antes de los 15 años ya están siendo procesados por delitos atroces y los padres y madres diciendo a diestra y siniestra que sus hijos son inocentes, que no creen, que es un error, que es una mentira.

No quiero ni imaginar que sucederá cuando ya dicha generación tenga poder de voz y voto en nuestro país. Millones de sociópatas que no saben reconocer el bien del mal, porque sus padres, con pleno apoyo del Bienestar Familiar y su grupo de psicólogos baratos, nunca les enseñaron que sus actos tienen consecuencias y que las cosas hay que ganárselas con esfuerzo, saldrán a decidir el destino de nuestro país.

Que Dios nos ampare y nos proteja de ese monstruo aún latente que hemos ayudado a crear y que tarde o temprano nos terminará devorando. Y todavía queremos criticar al diputado del Tolima, Orlando Ibagón, por golpear a su hija  por cometer fraude. ¿Se imaginan lo poderosa que se debe sentir esa niña? Luego de cometer un acto criminal, no sólo castigaron a su padre, por atreverse a corregirla, sino que todos los medios de comunicación se pusieron de su parte, como si fuera alguna santa. No me sorprendería que en los próximos años, la misma niña apareciera en algún titular en eso mismos medios, implicada en alguna estafa, pirámide y/o, no lo quiera Dios, un asesinato, al estilo Colmenares.

Las campañas mentirosas del ICBF, apoyan la idea de que un niño sin castigos es el ideal. Sólo los niños disciplinados son exitosos, está comprobado. Sino vaya a China o Japón.

Por eso, antes de tener hijos las preguntas que debe usted hacerse es a?¿Tiene tiempo y dinero para criar un hijo? y b)¿Está dispuesto a castigar y corregir a su hijo para que no se convierta en un sociópata que dejaría a Dexter en pañales? y c)¿Está dispuesto a mandar a la mierda todo lo que diga cualquier empleado del Bienestar Familiar?. Si su respuesta a dichas preguntas es “sí”, usted está listo para tener hijos.

La Educación: Un Problema Más Allá de las Aulas.

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Los niños de ahora están malcriados, consecuencia de una sociedad enajenada e inmadura.

No deberíamos estar tan sorprendidos por la pésima calidad de la educación en nuestro país. Y no, no es un problema de políticas gubernamentales, al menos no solamente. Parece que a la mayoría se nos olvida que la educación es un proceso que nace y se consolida en el núcleo familiar y sin embargo a la hora de criticar la pereza mental, la irresponsabilidad académica y la actitud altanera e irrespetuosa de los niños y adolescentes nadie se acuerda de que esos problemas se originan en el hogar, no en la escuela.

El problema tiene una profunda raíz cultural…por un lado el proceso de lavado de cerebro que se ha hecho desde hace unas dos décadas de que Castigo=Maltrato Infantil sumado con el hecho de que un gran porcentaje de los padres de hoy en día, digamoslo con franqueza, malcrían a sus hijos ha desembocado en una generación que (primero) cree que se lo merece todo sin esfuerzo y (segundo) piensa que sus acciones no tienen consecuencias.

Con el cuento ese de que si a los niños se les castiga físicamente, se van a traumatizar, se les están violando sus derechos humanos y se les está comprometiendo el futuro, las nuevas generaciones crecen esencialmente sin saber lo que es el castigo, y por tanto les queda bien difícil saber lo que está bien y lo que está mal. Entonces no hay por qué sorprenderse de que haya tantos menores de edad metidos de cabeza en actividades ilícitas, que van desde fraude en los exámenes hasta robos y asesinatos.

Y es que los padres de hoy en día se caracterizan no por corregir y castigar adecuadamente a sus hijos, al contrario se caracterizan por consentirlos. Basados en la desprestigiada excusa de que “Yo quiero lo mejor para mi hijo” han creado un escudo de lo que es la verdadera razón de tal complacencia sin medidas, y es que sencillamente no los soportan. Y aquí no solamente estoy hablando de dinero, en todos los estratos se ve claramente que los padres les proporcionan a sus hijos una libertad que en tiempos de nuestros abuelos jamás se hubiese pensado, los padres prefieren darles a los hijos lo que piden, con tal de no entrar en conflicto con ellos, de no llevarles la contraria, de no aguantarse la pataleta…y como no tienen herramientas para castigarlos, no les queda opción sino complacerlos.

Los pocos hogares que están haciendo las cosas bien, tienen problemas al tratar de hacer cumplir sus reglas, por que sus hijos ven que en otros lugares no sucede lo mismo, ven como sus amigos que no se esfuerzan en el estudio o en colaborar con las tareas del hogar parecen tenerlo todo, desde ropa de marca hasta teléfonos inteligentes, no tienen horario de ver TV y mucho menos de llegada a la casa.

Las políticas del gobierno, sumamente complacientes con los estudiantes mediocres tampoco mejoran la situación, es impensable que estudiantes con 7 y 8 asignaturas perdidas durante todo el año escolar aprueben el año. Pero la prioridad para los gobiernos tanto locales, como nacionales es presentar estadísticas positivas, es importante para ellos decir, que el 99% de los niños asisten al colegio y ganan el año, pero lo que no dicen es que esos niños se encuentran hacinados y que el porcentaje de aprobación es estipulado por ley.

Política que ha graduado de bachilleres a estudiantes que no saben leer, no saben escribir y no saben sacar cuentas, política con la que muchos padres de familia están de acuerdo, porque lo importante no es que aprendan sino que pasen el año. Política que inunda a las universidades públicas y privadas de estudiantes mediocres e ignorantes, que se ganan las asignaturas cometiendo fraude, haciendo trampa y pagando para que les hagan las tareas, generando profesionales mediocres y faltos de ética que encontramos en hospitales, juzgados, EPS’s y sobre todo en las alcaldías, gobernaciones y el congreso.

Si, hay un problema, pero todo ese problema podría tener una solución bastante simple: el que no tenga, o la disposición, o la madurez, o la preparación o los recursos económicos, o el tiempo necesarios para criar un hijo sencillamente no debería tenerlos. 

Si queremos que Colombia salga del atraso y llegue a ser un país prospero, debemos concientizarnos primero, y lo primera plaga que hay que eliminar es la paternidad inmadura e irresponsable. Por último criar cuervos, siempre termina mal, vea el siguiente vídeo y entenderá por que, piénselo dos veces antes de tener hijos y si ya los tiene pues…eso es su problema, pero al menos eduquelos para que no se atrevan a ponerles la mano encima.