Crítica X ^ Rápidos y Furiosos 8

De buenas intenciones está pavimentado el camino al infierno. Una frase muy conocida de la sabiduría popular, que significa que una monstruosidad no necesariamente proviene de una intención malvada, contiene además en sí misma tanta verdad, que con ella se pueden explicar no sólo conflictos filosóficos, guerras históricas y hasta crisis políticas, sino también muchas películas que vemos en pantalla últimamente.

¿El caso más reciente? La joya de los estudios Universal, la octava (¿o es novena?) entrega de la franquicia de Rápido y Furioso, titulada esta vez en inglés The Fate of the Furious.

rapidos y furiosos 8

Y sí, quiero creer que detrás de esta producción hay un montón de buenas intenciones, pero lamentablemente, y exactamente igual que en los gobiernos de izquierda (nacionales o locales) las buenas intenciones sólo dan paso al infierno.

No me cabe duda que el escritor de la película, Chris Morgan, tenía toda la buena intención de escribir una película entretenida, como en efecto lo fueron las entregas 6 y 7 de la franquicia. Pero en esta se pifió. Y lo mejor es que la culpa no es totalmente de él. Morgan tenía el reto de armar una película de Rápido y Furioso SIN Brian O’Conner (Paul Walker), que es en esencia el contrapeso ideal para el personaje de Vin Diesel, Dominic Toretto.

Pero además del hueco que implica la ausencia de O’Conner, el escritor debía escribir líneas argumentales para 10 personajes principales, teniéndose que enfocar inevitablemente en Toretto, que como ya dijimos es un personaje que por su misma concepción, necesita un balance. Al final el escritor tenía tantas bolas en las manos, que los malabares se le fueron al suelo y la película terminó en un arroz con mago (léase desorden) de proporciones inimaginables.

Ahora, quizás el punto en que la película se volvió imposible de escribir, fue precisamente por la necesidad de rellenar el vacío de O’Conner. El director F. Gary Grey decidió incluir 2 actores de altísimo perfil para suplir la mencionada ausencia, trayendo de vuelta a Deckard Shaw (Jason Statham) e incluyendo a una villana, que es nada más y nada menos que la ganadora del Oscar, Charlize Theron. Curiosamente ambos actores habían trabajado ya con el director. E irónicamente ambos terminaron en escenas que francamente cualquier editor serio hubiese sacado del corte final de la cinta. El director tenía la buena intención de tener actores 1A en la cinta, pero el tiro le salió por la culata.

También, estoy seguro, todos los actores quisieron hacer su mejor trabajo en esta cinta, pero en esta ocasión todos parecen fuera de lugar. Charlize Theron decide hacer una actuación demasiado seria para una película que muchos han etiquetado como “un video de reggaeton de 2 horas”. Vin Diesel ya está muy crecidito para repetir el milagro del villano. Y Michelle Rodríguez… ya ni se para qué la resucitaron. Ni mencionemos el nefasto cameo de Helen Mirren. Los únicos que se salvan de este océano terribles equivocaciones en el casting, son (por increíble que parezca) Dwayne Johnson y Jason Statham. Son los personajes de estos dos actores (Hobbs y Shaw) los que transmiten el justo sentido de acción, diversión y sí, frivolidad que una película como esta requiere.

Finalmente, la película en realidad tiene una buena premisa, intentando decir que los amigos pueden estar en lugares inesperados, que no todas las enemistades son eternas y que hasta las ofensas más terribles se pueden perdonar. Pero esta premisa se difumina con un guión recargado, personajes que no cuajan y una dirección confusa.

Una película que hasta para los estándares bastante mediocres de Rápido y Furioso, es mala.

P.D. No había actualizado el blog por cuenta de las vacaciones, pero seguro que en esta semana me pongo al día. 

1,49 / 5,00

★★★★

 

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Sobre Need For Speed y Otros Cuentos De Hadas.

Si usted es de los que no ha ido a cine, o un su defecto descargado el torrent pirata, para ver Need For Speed, pensando que es una fotocopia innecesaria y convenenciera de Fast & Furious, déjeme decirle que se equivoca. De hecho, comparar a Need for Speed con Fast & Furious, sólo por que ambas películas hay carros costosos y carreras ilegales, es como comparar Entrevista con el Vampiro con la saga de Crepúsculo, solo porque en ambas aparecen monstruos chupasangre con colmillos afilados.

Mientras que Fast & Furious  (al menos en sus primeras películas) se basa en la premisa adulta de que no hay héroes y villanos, y que hasta los más peligrosos criminales pueden ser buenas personas, a Need for Speed lo único que le faltó fue que la hicieran en dibujitos animados para convertirse en un clásico Disney.

Tobey Marshall (Aaron Paul) no es más que la versión moderna de un príncipe azul, sólo que en lugar de cabalgar en su magnánimo corcel, conduce lujosos carros antiguos en carreras ilegales, claro única y exclusivamente para salvar su taller y  el medio de vida de sus amigos. No permita el cielo que el público piense que el protagonista de la película participa en actividades ilegales sólo por gusto. No, no, no.

Por otro lado tenemos al villano, el malvado Dino Brewster (Dominic Cooper) cuya única obsesión en la vida, al mejor estilo de las telenovelas mexicanas, es conseguir dinero y destruir al héroe de la historia.  Por puritita necesidad, Tobey cae en las ambiciosas manos de Dino que le propone una carrera para liquidar una deuda relacionada con la restauración de un mítico carro (un Shelby Mustang), con tan mala suerte que algo espantoso sucede durante la carrera y Tobey termina en prisión, mientras que Dino queda libre, disfrutando de Anita, el amor platónico de nuestro super héroe. Por supuesto cuando Tobey sale de prisión quiere venganza, aunque en la pantalla no tardara ni 30 segundos, y no mostraran nada de lo que tan famosas hizo a las series Prison Break y Oz.

El héroe contra el villano ¿Dónde habremos visto eso antes?

¿Pero que sería de un cuento de Disney sin la princesa y el hada madrina? Bueno en esta película, ambas funciones las cumple Julia Maddon (Imogen Poots), quien le ofrece la oportunidad de tomar venganza de Tobey y asegurarse el primer lugar en la clandestina carrera llamada De Leon, auspiciada por el misterioso DJ Monarch (Michel Keaton). Es aquí donde las fuerzas del mal de Dino harán todo lo posible por destruir a Tobey y a Julia para evitar que lleguen a la mítica carrera y que por fin se haga justicia. Claro está, sin malas palabras, sin sangre y sin besos. No vaya a ser que los inocentes niños de 17 años que vayan a verla se traumaticen. No, no,no.

No podía faltar la princesa Disney de la película… aunque sea detrás de un volante.

Para terminar, la película es entretenida y divertida, eso no se le puede negar, pero de principio a fin da la sensación de que sólo es otro producto más de la mojigatería plástica que caracteriza a Disney. No es casualidad que Touchstone, el estudio que la produce, sea sólo una marca comercial de Walt Disney Pictures. Y aunque la saga de Rápido y Furioso nunca haya sido mi favorita, si la comparamos con Need for Speed, resulta la clara vencedora en la carrera.

Calificación: 3.00/5.00