Videos X ^ ¿Por qué hay tantos congresistas en Colombia?

Hoy que se celebra el Grito de Independencia, y que comienza otro periodo legislativo en el congreso bien vale la pena saber por qué los colombianos tenemos que pagarle sueldos de científicos de la NASA a 268 parásitos, en su gran mayoría corruptos.

Si usted se pregunta por qué en Colombia tenemos TANTOS legisladores (la mayoría de ellos corruptos), la respuesta bien se le puede dar Continúa leyendo Videos X ^ ¿Por qué hay tantos congresistas en Colombia?

¿El Uribismo En Crisis?

El anuncio del ex-presidente Álvaro Uribe Velez de lanzarse nuevamente a la arena política, esta vez como candidato al Senado de la República, ha sido tomado como una excelente noticia por parte de varios sectores de la opinión pública, pero podría no ser tan buen presagio como auguran algunos.

¿Es la candidatura del Uribe al senado una jugada desperada?

Compartiendo muchas de las ideas del ex-presidente Uribe, sobre todo en lo referente a la posición frente a la guerrilla y la seguridad democrática, yo podría ser fácilmente catalogado como uribista, pero ni siquiera este rótulo me impide ver lo que algunos triunfalistas pasan por alto y es que el uribismo está en crisis. El uribismo está hundiéndose lentamente en un cruel marasmo político víctima de un serio déficit de liderazgo; y es que fuera del mismo Uribe, esta colectividad está prácticamente acéfala.

Muy lejos quedaron aquellos tiempos en que los destinos del uribismo parecía tener continuidad con Juan Manuel Santos y Germán Vargas Lleras como paladines dentro de el entonces popularísimo movimiento. No pasó mucho tiempo en que estos herederos «naturales» como se les llamó alguna vez se salieran de la sombrilla del uribismo demostrando que sólo habían estado al lado del presidente Uribe para beneficiarse del caudal político y de la popularidad del mandatario, tanto que una vez alcanzaron el poder se pasaron a defender las tesis opuestas a las del ex-presidente. Si ha habido oportunistas en la historia de la politiquería   política en Colombia han sido esos dos. Pero mucho me temo que la lista es más larga de lo que se creía.

Francisco Santos, Oscar Iván Zuluaga, Luis Alfredo Ramos (preso) y Carlos Holmes son los candidatos que más «suenan» para una consulta popular dentro del movimiento (que ni siquiera ha sido avalado) y precisamente por lo que se caracterizan todos ellos es por una falta de carisma, de presencia, de liderazgo que resulta inusual, más cuando por lo general salen a dar declaraciones después que Uribe se ha manifestado (no sin polémica) sobre diversos asuntos, por lo general en Twitter. Hace casi 4 años advertí de los peligros que implicaba elegir a Juan Manuel Santos como presidente y hoy nuevamente pongo en tela de juicio la lealtad de estos nuevos candidatos, por las misma razón: una vez que estén en el poder desecharán a Uribe tal y como Vargas Lleras y Santos lo hicieron.

¿Se puede confiar en alguno de ellos?

¿Se quedó sin opciones el uribismo entonces? No, pero irónicamente esas opciones NO están dentro del Centro Democrático, están en el partido conservador. Marta Lucía Ramirez (ex-Ministra de defensa) y José Felix Lafaurie (Presidente de Fedegan) tienen todo lo que le falta a los candidatos del CD, tienen presencia, iniciativa, carisma y sobre todo tiene una gran cercanía ideológica con el presidente Uribe, que evidentemente no es meramente convenenciera, como si se podría decir de los otros.

Es ese marasmo y falta de liderazgo dentro de sus propios toldas lo que ha forzado a Uribe a lanzarse al Senado, lo cuál parece una jugada desesperada. A Uribe no le esperan flores en el congreso y mucho me temo que diversos actores de la política nacional lo van a utilizar como chivo expiatorio y cortina de humo, para que al final nadie sea culpable de nada y Uribe sea el culpable de todo. Aún así, no quedaban muchas opciones. Unos resultados adversos en las elecciones de senado y presidencia serían el fin del uribismo y en consecuencia el fortalecimiento de otras posiciones apaciguadoras, favorables a los intereses de la guerrilla y de países extranjeros que podrían poner en riesgo la soberanía y la integridad territorial de nuestro país. ¿Qué queda por hacer entonces? Esperar que los conservadores y el Centro Democrático firmen una alianza y que entre las dos colectividades saquen un candidato fuerte que, confiando en la sabiduría del pueblo colombiano, logre la tan anhelada silla presidencial en el Palacio de Nariño.

¿Estará la respuesta por estos lados? Muy probablemente.

¿Es «matrimonio» la palabra correcta?

Y luego de dos debates bastante «peculiares» en el congreso de nuestra amada República de Colombia, donde se escucharon desde propuestas de matrimonio a Avianca hasta términos tan originales como «sexo escatológico» se terminó de hundir el proyecto de ley que permitiría el matrimonio entre parejas del mismo sexo.

En un primer debate que nada tendría que envidiarle a capítulo de «Dejémonos de Vainas» los congresistas que rechazaban el proyecto se agarraron de argumentos tan ridículos como el de que de aprobarse el proyecto la gran perdedora sería la mujer, o el de que se aumentaría la violencia sexual en los niños entre otras barbaridades que sólo muestran que en Colombia elegimos a un montón de ignorantes para sentarse en ese congreso que se supone debería representar al pueblo.

Son tan ridículos los argumentos que dan en el congreso personajes como el senador Gerlein, que la parodia no se hace esperar.

A mi modo de ver las cosas este debate no fue un debate sobre la igualdad de derechos, como se suponía debía ser, sino un debate sobre una estúpida palabra: Matrimonio. En ese congreso nadie parecía tener problema con que las parejas del mismo sexo formalizaran su relación, no, no, no, el problema era que quisieran llamar a esa unión matrimonio, ese era el meollo del asunto. Ese es el problema que surge cuando se mezcla la religión con la ley.

Y Jesús, que no era ningún bobo retrógrado como nos hacen creer Roberto Gerlein y Alexandra Moreno Piraquive, dijo que «Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios»  palabras muy sabias cuyo significado es que las cuestiones políticas no se deben mezclar con cuestiones religiosas ahí si que como dice la sabiduría popular «Cada loro en su estaca».

En Colombia se nos inculca desde pequeños, sea cual sea la religión que practiquemos que el Matrimonio es una unión de un hombre y una mujer bendecida por Dios. Ahora con esa programación metida en la cabeza, es difícil desligar esa definición del matrimonio civil que es, sin lugar a dudas, un concepto completamente distinto.

El error aquí consistió en adoptar una palabra tan profundamente ligada a la mentalidad religiosa, como lo es Matrimonio, dentro de nuestros códigos legales. Puede ser que el Matrimonio sea una institución civil desde los tiempos de la antigua Roma, pero por 1500 años fue el sacramento favorito de la iglesia y eso eco resuena tan fuerte hoy día que aún se hunden proyectos de ley por su causa.

«Matrimonio» no es la palabra correcta para designar uniones, ya sea de hombres con mujeres, hombres con hombres, mujeres con mujeres, o aliens con depredadores … al menos no en este país donde todo, hasta el día de la yuca lo quieren santificar a punta de marchas y eucaristías. Así como a los recién nacidos no se les pide la Partida de Bautismo, sino el Registro Civil, y como a los muertos no se les expide un Certificado de Extrema Unción sino un Certificado de Defunción, así mismo la unión de dos personas (naturales, no jurídicas, no vaya a usted a casarse con Avianca) no debería recibir ese apelativo. Sea como sea que lo quieran llamar, vinculo marital, unión civil, unión conyugal… Matrimonio no es la palabra adecuada.

«Yo no le propuse unión civil a ella» dice este cartel. ¿Por qué la palabra matrimonio es tan importante, cuando es una institución en franca decadencia?

En cuanto a la adopción, en un país donde la sexualidad irresponsable conduce a miles y miles de nacimientos no deseados cada año, que una pareja, sea cuál sea su orientación sexual, decida darle la oportunidad a uno de estos niños no debería rechazarse tan a la ligera. Por supuesto que hay que hacer seguimientos ¿Pero por qué negar esa posibilidad? ¿Prefieren que se imponga la cultura del aborto entonces? ¿Qué acaso el ICBF no está para verificar si una pareja está en capacidad económica y emocional de adoptar? Esas son las preguntas que nos deberíamos estar haciendo en lugar de pelear por una tonta palabra. Después de todo ¿Cuál es el afán por pertenecer a una institución que hace años está en decadencia? No quisiera creer que todo este alboroto es porque quieren matrimonios por lo civil, porque por la Iglesia no pueden. Si es así creo que el objeto de tanta lucha y tanto clamor no es más que  pura y simple ilusión.

Esas son las preguntas que nos deberíamos estar haciendo en lugar de pelear por una tonta palabra. Después de todo ¿Cuál es el afán por pertenecer a una institución que hace años está en decadencia? No quisiera creer que todo este alboroto es porque quieren matrimonios por lo civil, porque por la Iglesia no pueden. Si es así creo que el objeto de tanta lucha y tanto clamor no es más que  pura y simple ilusión.

La Cultura del «Bus de la Victoria»

 

La primera vez que escuche el término «bus de la victoria», hace ya varios años, fue cuando el ex-ministro de Gobierno Fabio Valencia Cossio, que en esa época andaba buscando un puesto en la Casa de Nariño, se adhirió a la primera campaña presidencial de la hoy varias veces quemada (o ahogada según su dialecto regional) Noemí Sanín.

El término me quedó sonando, pues no solo se aplica a las cuestiones políticas, sino que aplica a toda clase de situaciones que implican una contienda, desde la liga de fútbol, hasta los realities que vemos en la televisión

El término ha regresado a mi mente, después de escuchar a varias personas que hablaban de un ex-alcalde de cualquiera de los municipios de nuestra Colombia, ex-alcalde que ahora aspira a la alcaldía, situación que se presenta en una gran cantidad de los pueblos y ciudades de nuestra patria, a excepción de algunos donde dichos alcaldes están en plenos procesos con la físcalia, por apropiación indebida de recursos entre muchas otras perlas.

La situación, que ha de ser bastante común, es que el ex-alcalde durante su administración, al contrario de lo que manda la ley, no hizo ningún esfuerzo por mejorar la calidad de vida de los pobladores, sino que todo lo contrario, dejó al municipio peor que como lo encontró, todo dentro de una administración que no se pudo tildar de otra manera que «dictatorial».

Sin embargo, ahora que el ex-alcalde quiere aspirar nuevamente a la alcaldía, incluso teniendo el resentimiento de la población, parece tener todas las de ganar ¿La razón? Pues, tienes las de ganar, porque todo el mundo cree que va a ganar. Así como pasó con Noemí Sanín en 1998, que todo el mundo creía que iba a ganar, la simple razón de que un candidato X tiene la ventaja, por su enorme brazo política, por su descomunal capacidad para comprar votos, porque lo respalda un ex-senador preso en la picota…da a entender que votar por cualquier otro candidato es «botar el voto».

 

future

Es importante entender que nuestro voto no debe ser coaccionado de ninguna manera, debemos votar por quien queramos hacerlo de manera libre, sin prestarle atención a las encuestas, a los rumores, a los respaldos, es nuestro derecho.

Así que en las próxima elecciones, votemos libremente por el mejor candidato, no con el que la gente quiera que gane, o peor con el que la gente crea que va a ganar, igual cada voto suma y a lo mejor este año se pueda dar la gran sorpresa.