Reseñas X: Red Band Society 1×01 «Pilot»

red band society afiche

Si hay algo de lo que estoy seguro sobre la nueva serie de FOX «Red Band Society» es que va a ser el centro de la más agria polémica entre aquellos que piensen que es una versión mejorada de la serie original catalana Polseres Vermelles y aquellos que piensen, seguramente en ese foco de nacionalismo radical que es Cataluña, que lo que hicieron Steven Spielberg y todo su combo fue dañar lo que ellos consideran un magnífico e irrepetible producto. Y es que ya me imagino los comentarios que debe haber en YouTube, a esta misma hora.

«Red Band Society», a diferencia de «Pulseras Rojas» la adaptación chilena de Polseres Vermelles, le hizo muchísimos cambios al material , siendo quizás los más significativos (hasta ahora) la eliminación de la teoría de los 6 tipos de persona en cada grupo (el líder, el segundo líder, el inteligente, el guapo, el imprescindible y la chica) que en la serie original motiva la formación del grupo. Así también vemos como el rol de desgraciado de Ignasi (el guapo), en la versión estadounidense lo cumple Zoe Levin, que interpreta a la insensible y cruel animadora Kara. También es notorio que el papel de Toni desaparece para dar paso a Dash Hosney, interpretado por el participante de The X Factor-US, Astro.

Hay muchísimos otros cambios, como el que doctor principal no es un principiante, el rol del enfermero Benito parece haber sido cambiado por el del hipocondriaco Rubén y la adición de un personaje nuevo, como es el de Octavia Spencer como la terrible enfermera Jackson.

red band society circle

Mientras que la serie española (¡perdón, perdón! ¡Catalana! ¡no me vayan a asesinar!) se enfoca en la vida de los seis pacientes principalmente entre ellos mismo y con sus familias, la serie estadounidense se enfoca igual en las interacciones de los pacientes adolescentes pero con una mirada un poco más mainstream estableciendo rapidamente los triángulos amorosos como una motivación central.  Red Band Society, así mismo reduce el drama familiar a su mínima expresión, pero sospecho (habrá que ver los siguientes capítulos) que es para maximizar el peso dramático de estos momentos y no aburrir al espectador con diálogos eternos.

Aunque se puede decir que la serie original y la adaptación tienen el mismo corazón, el propósito de ambas es muy distinto. Mientras que la serie española es más sobre la resignación y la fortaleza que te dan tus seres cercanos para lograrla, la serie estadounidense es una oda al optimismo, basada en la premisa que aún en los momentos más oscuros, siempre habrá una luz al final del tunel.

Particularmente no tengo preferencia por una u otra versión, al fin y al cabo, la reimaginación estadounidense está escrita y producida para un público amante de The Fault in Our Stars y La Saga Twilight, ese público adolescente que fue en esencia el que catapultó a FOX en sus inicios con Beverly Hills 90210 y siguió con The O.C. y Glee… un enfoque diferente a esa etapa de la vida con la que todos los seres humanos, de cualquier edad, soñamos.

PD: Prefiero la música de la versión chilena, que la de la española o la estadounidense.

Cáncer, Infinitos & The Fault in Our Stars (Reseñas X: Películas)

Shailene Woodley y Ansel Elgort personifican a Hazel Grace Lancaster y a Augustus Waters en «The Fault in Our Stars».

¿Alguna vez nos hemos sentado a pensar por qué las matemáticas son tan importantes? ¿Por qué en el colegio nos hacían ver más horas de matemáticas que de otras asignaturas más divertidas? ¿Por qué nos hacían pasar horas enteras haciendo ejercicios con números y variables, con decimales e irracionales, con ecuaciones y funciones? Algunos pensarán que era por la necesidad patológica del maestro o la maestra de matemáticas de hacer sufrir a sus estudiantes; otros, mucho más aterrizados, responderán que por la necesidad básica del ser humano de sacar cuentas, no nos vayan a embaucar con las vueltas en la tienda de la esquina; y unos pocos, muy pocos con mentes muy abiertas, responderán que es porque la misma realidad en la que vivimos está escrita con el lenguaje de las matemáticas.

«The Fault in Our Stars» (me rehúso a utilizar el nombre que le dieron en español) es una historia que se basa en un principio matemático para enseñarnos que incluso con el tiempo y las probabilidades en nuestra contra, aún tenemos esperanza.

La película narra la historia de Hazel Grace Lancaster (Shailene Woodley) una chica de dieciséis años, a la que el cáncer le ha arrebatado no sólo la posibilidad de una vida normal, sino la esperanza de sobrevivir más allá del tiempo que cree tener señalado. La condición pulmonar de Hazel la obliga a llevar siempre consigo una bala de oxígeno para evitar que su cuerpo entre shock por una hipoxia general.

En el inicio de la película, Hazel ha renunciado a toda posibilidad de una vida normal y sólo quiere disfrutar a solas de las pocas cosas que disfruta: la lectura y su familia… hasta el momento en que conoce a Augustus Waters (Ansel Elgort), un atractivo muchacho al que el cáncer también ha tocado,pero cuyas ganas de vivir y ser recordado contagian a la introvertida Hazel, iniciando una historia de amor, en la que los villanos no son personas llevadas por la ambición, la obsesión o el deseo, sino las circunstancias de la muerte que se ciernen inexorablemente sobre ellos.

Hay que reconocerlo, la historia de dos amantes condenados a estar separados desde el principio, no por vampiros, ni zombies, ni por vicios extraños, ni por su extraña cobardía, sino para la misma crueldad de la vida es un enfoque ciertamente original que se separa de toda la basura young-adult que emerge como mala hierba tanto en el cine, como en la literatura.

Si he de elegir el aspecto que más me gustó de la película, debo decir que en definitiva es el elenco. A pesar de que ni Woodley, ni Elgort fueron de mi total agrado en la última película que los vi, en esta encajan muy bien en sus roles. La introversión, sarcasmo, inteligencia y resignación de Hazel son muy bien representados por Woodley, pero es Elgort el que se roba el show, no sólo en sus escenas de super encantador niño con cáncer, sino en sus escenas dramáticas, tanto así que me atrevo a augurarle muchísimos premios por su interpretación.

Woodley y Elgort me recordaron mucho a Ewan McGregor y a Naomi Watts en The Impossible, no sólo por la extraordinaria química que muestran en pantalla, sino porque Woodley, al igual que McGregror en la mencionada cinta, hace un buen trabajo con algunos momentos brillantes (quizás el más brillante de la película), pero Elgort, al igual que Watts, se luce durante TODA la película. Quizás hay que darle al director Josh Boone algo de crédito también.

La fotografía y la puesta en escena son adecuadas para el contexto y la intensidad de la historia, evitando cometer el error de las películas basadas en los libros de Nicholas Sparks donde en medio de tanto color chillón y tantos encuadres naturales, termina uno distrayéndose de los personajes y su desarrollo.

Los diálogos son muy inteligentes y no podía esperar menos de una historia escrita por John Green, siendo la parte más importante la de los diferentes infinitos. «Existen infinitos más grandes que otros», esa realidad matemática (demostrada en 1874 por Georg Cantor) es el tema de una de los diálogos más inteligentes que haya visto en el cine desde… bueno desde siempre. Para alguien que tiene una enfermedad terminal puede parecer que el número de días que le quedan es un número finito, pero la realidad matemática, que entre dos números existen una cantidad infinita de otros números, indica que quizás un número finito de días pueden convertirse en un infinito más, a pesar de tener todo en contra.

Diálogos inteligentes, no esperaba menos de una historia escrita por John Green.

Pero a pesar de todos los puntos positivos, hubo ciertas cosas que no me terminaron de cuadrar en «The Fault in Our Stars». Primero, la historia es increíblemente predecible, en los primeros quince minutos pude pronosticar con toda exactitud como terminaría, lo cuál me dejó situado en el «¿Cómo?» y no en el «¿Qué»? pasaría al final. Por otro lado, es evidente la intención de los escritores, los productores o el director de darles contentillo a los lectores adolescentes del libro, por lo que la se siente forzada en ocasiones, sólo para fomentar la lágrima fácil. Y por último, lo más irritante de esta película es precisamente el montón de adolescentes tontos que van a la sala de cine creyendo que por haber leído un libro (uno sólo, porque estoy seguro que no se han leído más) se creen los más intelectuales hablando de lo que va a pasar y llorando como magdalenas en la mitad del teatro, sólo para verse mainstreams. Si hubiese sabido eso, mejor espero la versión en DVD.

Una última sugerencia, estudien los conceptos básicos de las matemáticas, porque quizás en la próxima película young-adult que vean, las puedan necesitar.

(Nótese el sarcasmo)

Calificación 4.00/5.00