La Hipocresía De Los Antitaurinos.

Y no se había terminado de anunciar que el alcalde de Sincelejo había decidido cancelar las tradicionales corralejas en este municipio, cuando ya la resentida camarilla antitaurina estaba celebrando con bombos y platillos la decisión. Pero en un giro sorprendente de la historia, el Consejo de Estado justificó los extravagantes sueldos de sus magistrados y les aguó la fiesta al referido grupo de misántropos al señalar que ni el alcalde, ni el concejo, ni ninguna entidad municipal de la capital de Sucre tenía la potestad de cancelar la tradicional fiesta taurina que se celebra en la ciudad a finales del mes de Enero con motivo de la festividades de “El Dulce Nombre de Jesús”. El Tribunal, que de alto no tiene nada salvo los astronómicos sueldos que allí se pagan, señaló que:

  • El maltrato animal se encuentra excepcionalmente permitido en Colombia en la Constitución y en la Ley, en las actividades consideradas culturales en los términos del artículo 7 de la Ley 84 de 1989, declarado exequible por la Corte Constitucional en la sentencia C-666 de 2010
  • La Ley 1272 de 2009 declaró las corralejas de Sincelejo patrimonio cultural de la Nación, ergo están en una de las hipótesis o causales, en las cuales se permite el maltrato animal.
  • Adicionalmente, indica que esa declaración legal, sumada a lo previsto por la Ley 84 de 1989, determinan que el Concejo Municipal carece de competencia para adoptar decisiones como la plasmada en el Proyecto de Acuerdo objetado.

Tal y como lo señala el Consejo de Estado, las corridas de toros son actos de maltrato animal, pero poniendole lógica al asunto, hasta sacarle los piojos a un niño es un acto de maltrato animal, y yo no veo a los grupos defensores de animales armando alboroto por ese motivo. Es que claro, el asunto con las corridas de toros no tiene nada que ver con el maltrato o no del animal, sino sencillamente con un sentimiento de culpa que dicho maltrato se haga en público, frente a una audiencia que lo ve como entretenimiento.

¿Vamos a acabar con una tradición fundacional por los escrúpulos ridículos de un puñado de misántropos?

Para los antitaurinos que un grupo de personas aproveche las corridas de toros para reunirse con la familia o los amigos es el acto de crueldad más grande jamás cometido en la historia de la humanidad que no le llega ni a los talones a lo que hicieron en Auschwitz, pero sin embargo se les ve felices comiendo carne, pollo o cerdo; con zapatos y correas de cuero y en general consumiendo productos que al final de cuentas vienen y provienen de esos mismos animales que tanto dicen defender.

Pero si hacemos una comparación entre la vida que llevan los animales que los antitaurinos felizmente se llevan a la jeta todos los días y los toros que tanto dicen defender, vemos que la crueldad más bien va por otro lado. Un toro destinado para la lidia o para una corraleja vive aproximadamente cinco años, de los cuales solo “sufre” en el momento en que sale al ruedo, digamos que como máximo una hora. Haciendo una regla de tres simple, vemos que el animal solo sufre el 0.0023% de toda su vida. La misma cuenta aplica para los caballos que hacen parte del espectáculo ¿Cuanto tiempo esos animalitos que usan para hacer las postas de carne, y los cortes de cerdo y las presas de pollo tan apetecidas? A diferencia de los toros destinados a la lidia, que se crían en el campo abierto para que no se amansen, estos animales, producidos de la industrialización de la comida, viven toda su vida en enormes campos de concentración, en la oscuridad, engordando y sufriendo de cuanta enfermedad pueden padecer, muchas de ellas increíblemente dolorosas, sin embargo no veo a los defensores de animales dejando de comer, ni dejando de vestirse para salvar a estas “pobres criaturas” que sufren durante el 99.97% de sus vidas, mucho más que un toro destinado para las corridas.

¿Se habrán puesto a pensar que pasaría si llegaran a suspender las fiestas taurinas en todo el país?

Argumentan ellos que es una crueldad que la gente se divierta con el sufrimiento del toro, y probablemente tengan razón, pero eso no justifica que se rompa una tradición fundacional como son las corralejas en esta región del país y se deje en la calle a miles de personas que viven de estas festividades por unos escrúpulos estúpidos que no aguantan el primer análisis lógico. Empezando por el hecho de que en el caso que se llegaran a prohibir las corralejas en todo el país, lo primero que van a hacer los dueños de estos toros sería sacrificarlos en masa, al no representar ninguna utilidad potencial, y en cambio sí un gasto efectivo.

Para terminar les dejo este documental, para que vean que en cuestiones de maltrato animal, todos somos culpables y que ponerse una camiseta ridícula de “La tortura no es arte ni cultura” no los hace menos culpables.

Anuncios

Las Corralejas, Sus Detractores y La Globalización.

Concluye otro mes de Enero, y con él se extinguen los últimos gritos de alegría y los últimos jolgorios de la popular fiesta del 20 de Enero en Sincelejo, Sucre. Y como era de esperarse la polémica en lo referente a la corraleja y al espectáculo taurino no se hizo esperar.

No bien había empezado Diciembre y ya se hablaba de cancelar las corralejas para alegría de los antitaurinos (y de los bolsillos de los concejales que sugirieron semejante despropósito), mismos  que no se cansaron en todo este tiempo de publicar fotografías de toros ensangrentados y muertos para influenciar la concepción del público sobre la fiesta taurina en la ciudad.

Es sumamente interesante que sean los mismos que pusieron el grito en el cielo por los sombreros vueltiaos chinos, los que publican estas imágenes en las redes sociales y los que visten camisetas de “Tortura, no es arte ni cultura”.

La globalización no es solamente un asunto comercial, es también la exportación de ideas y conceptos morales, la pregunta es ¿ cambiaremos nuestras tradiciones por ideas importadas?

Algunos creen que la globalización se limita al aspecto estrictamente comercial, pero es mas que eso. Es la imposición de una mentalidad ajena a la identidad propia de los pueblos, y eso es precisamente lo que esta sucediendo con las corralejas.

Durante siglos las fiestas de toros han hecho parte del imaginario cultural en muchas partes del mundo, empezando por España, y a traves de ella los países de nuestra América.

Para nuestros ancestros, las  corralejas y por extensión las otras expresiones de la fiesta taurina,  nunca fueron espectáculos de tortura y muerte, como nos lo han hecho creer algunos acaparadores de prensa como el alcalde de Bogota, Gustavo Petro. Era un espectáculo de diversión íntimamente relacionado con las costumbres propias de nuestra región, a la trashumancia del ganado, a la identidad del sabanero y a la eterna lucha entre el hombre y la naturaleza.  Pero la mentalidad de algunos no está dentro de la cultura autóctona  sino en las ideas que vienen de afuera.

Los mismos países de donde provienen los fondos que financian las sociedades “protectoras de animales” son aquellos donde se ven escenas como esta donde la masacre en masa de una especie en vía de extinción es un festival público ¿Con que autoridad moral vienen a darnos lecciones de lo que es bueno o malo entonces?

No solo es que algunos se dejen convencer por ideas traídas de Suecia, de Dinamarca, de Estados Unidos o de Noruega sino que actúan como bobos útiles para que otros se llenen los bolsillos. Las organización de defensa de los derechos de los animales no están encabezadas por personas buenas y puras que quieren convertir al mundo en un entorno de paz y armonía, sino que sencillamente son personas inteligentes que montan oficinas para recibir plata de entidades extranjeras que intentan imponer su modo de vida en otros países.

Y lo peor es que en estos países que financian estas entidades, es donde se cometen las peores masacres de animales, y no es como en el caso de los toros, que de esos hay para rato, sino de otros en peligro de extinción. Suecia, Dinamarca, Estados Unidos y Noruega se encuentran entre los países que más pescan ballenas en el mundo y amenazan su existencia. Pero ay de aquellos que intenten señalar esto (como en el caso de Greenpeace), pero en cambio cuando de allá dicen que las corridas de toros son una expresión de violencia y tortura, ahí si salen muchos aquí a darles la razón.

Tal y como lo señala José María Manzanares en su texto “Lo Taurino y la Globalización“:

Es en este mundo virtual, de conocimiento y contactos sociales donde se genera, a grandes rasgos la globalización que tanto asusta y que impregna la cultura local, bajo el concepto de glocalización. Todos estos cambios en una sociedad que hasta hace cuarenta años conservaba los valores tradicionales y las costumbres más inmediatas de su historia, han  afectado de tal manera a la cultura de nuestro entorno que en el caso de la tauromaqui han sido sacudidos hasta dejarlos en ruinas, de tal forma que nuestras tradiciones culturales se han convertido, o han llegado a entenderse por muchos –especialmente por los jóvenes— como “anti” cultura, como incultura.

¿Dejaremos morir una tradición ancestral sólo por dejarnos llevar por las ideas del bien y el mal importadas de otros países?

¿Por qué debemos dejarnos imponer la moralidad hipócrita de otros países? Si en realidad defendemos lo nuestro, si en realidad defendemos nuestra cultura, deberíamos ver todo lo positivo que hacen estas fiestas en nuestra identidad cultural, en el empleo, en la alegría de un pueblo que sólo quiere reconocerse a sí mismo, ante la aplanadora irreversible de la globalización.

No soy un asistente asiduo a los espectáculos taurinos, pero defiendo EL DERECHO que tienen aquellos que desean asistir y disfrutar de ellos, así como todos aquellos a los que les disgusta tienen todo el derecho de no ir y quedarse en su casa refunfuñando porque les negaron la visa para largarse a vivir a otro lado.

Así que antes de reproducir memes antitaurinos y ponerse camisetas ridículas, piense más bien que es lo que hay detrás de tanta propaganda negativa y cuales son los peligros que acechan a nuestra cultura si dejamos que las corralejas y las fiestas taurinas sean borradas para siempre de la memoria y de nuestra identidad.

Las Corridas De Toros y El Prejuicio Como Pretexto.

No hay sino que mirar las últimas noticias para ver que el actual alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, en lugar de estar preocupado por la rampante inseguridad en Bogotá o de al menos tener una estrategia clara sobre como va a mejorar el desastre dejado por su antecesor, proveniente del partido de sus afectos el PDA, en materia de movilidad; este anda más preocupado por enlodar y ensuciar con sus palabras una actividad que está muy lejos de ser una oda a la muerte, como él mismo la llamó. Muy lejos también de actividades en las que el hoy cuasi-purificado Petro participó en la época en la que militaba en la guerrilla y entre las cuales podemos destacar la masacre que se originó en el Palacio de Justicia, donde (oh sorpresa) resultó que el estado le quedó a deber a él. El colmo del descaro.

Realmente, es muy difícil creer en las intenciones de Gustavo Petro, como garante de la vida. No resulta muy complicado ver las verdaderas motivaciones del señor alcalde detrás de estas palabras, donde no hizo otra cosa que repetir las condiciones dada por la Corte Constitucional respecto a las corridas de toros desde 2010. La careta que tiene el señor Petro oculta su profundo prejuicio respecto a una tradición, más artística que deportiva que ha tenido lugar desde hace milenios y que ha llegado a nuestras tierras por un proceso de asimilación cultural, que en el caso de Bogotá atrae a un sector de la población más acaudalado al que el señor alcalde detesta y extiende sus más profundos prejuicios, al mismo estilo que el presidente de Venezuela deja claro que detesta no sólo la élite de Caracas, de Zulia, sino la del resto de Venezuela e incluso la de otros países.

artoro
Las corridas de toros son una tradición mucho más antigua que sus actuales detractores.

Pero estos prejuicios se dan también en otro contexto. No es sino entender lo que sucede por ejemplos en el espectáculo de toros en varios municipios del Caribe Colombiano, para darse cuenta que no es el bienestar del toro o la defensa a los animales lo que impulsa a algunos, muy pocos afortunadamente, a vestir camisetas con frases anti-taurinas. No es sino escucharlos un momento para darse cuenta que lo que realmente les causa escozor es que sean espectáculos inclusivos, abiertos para todo el mundo, razón por la que estos utilizan expresiones como “que vergüenza” o “que boleta” cuando se habla de las corridas de toros. El discurso de la defensa de los animales es sólo el escudo en el que se esconden para ocultar sus prejuicios.

Alguna vez un profesor en una cátedra universitaria señaló la enorme hipocresía que hay detrás de estos discursos fáciles ¿Por qué si defienden tanto los derechos de los animales, siguen comiendo carnes, comprando zapatos de cuero o utilizando correas? ¿Si son defensores de animales como tanto pregonan, porque no defienden los derechos de los piojos, las cucarachas, las garrapatas y los zancudos? Desconocen que los animales han estado, están y estarán siempre al servicio del ser humano y no al revés.

Cualquiera que sea la naturaleza del espectáculo taurino, siempre que haya una tradición detrás, como existe en España, en México, en Venezuela, en Ecuador, en Perú y en muchas partes de Colombia, habrá un público con ganas y capacidad de consumir el espectáculo. No por nada se ha declarado en algunos lugares “Bien de interés cultural”.

Si en lugar de ver el espectáculo taurino desde el retorcido lente de los prejuicios, se vieran desde el enorme impacto económico, cultural y social que estas tienen en el grueso de la población, en lugar de querer sobresalir como defensor de causas perdidas, sería otro gallo el que cantara. Por último es fácil ponerse del lado de un toro, ¿por qué en lugar de eso estas personas tratan de ponerse en el lugar de tantos niños y tantas personas que viven en la calle y que sufren una tortura mucho más dolorosa por culpa de la inanición y el abandono de la sociedad? Hay mucho que hacer y que corregir en este mundo primer antes de preocuparnos tanto por el bienestar de tal o cual animal.

lujotorero
El enfrentamiento entre el hombre y la bestia es tan antiguo como la humanidad, la tauromaquia sólo nos pone de frente ante nuestra vulnerabilidad.

Artículos Relacionados:

Las Corridas de Toros Explicadas a los Gringos.