Las Corralejas, Sus Detractores y La Globalización.

Concluye otro mes de Enero, y con él se extinguen los últimos gritos de alegría y los últimos jolgorios de la popular fiesta del 20 de Enero en Sincelejo, Sucre. Y como era de esperarse la polémica en lo referente a la corraleja y al espectáculo taurino no se hizo esperar.

No bien había empezado Diciembre y ya se hablaba de cancelar las corralejas para alegría de los antitaurinos (y de los bolsillos de los concejales que sugirieron semejante despropósito), mismos  que no se cansaron en todo este tiempo de publicar fotografías de toros ensangrentados y muertos para influenciar la concepción del público sobre la fiesta taurina en la ciudad.

Es sumamente interesante que sean los mismos que pusieron el grito en el cielo por los sombreros vueltiaos chinos, los que publican estas imágenes en las redes sociales y los que visten camisetas de “Tortura, no es arte ni cultura”.

La globalización no es solamente un asunto comercial, es también la exportación de ideas y conceptos morales, la pregunta es ¿ cambiaremos nuestras tradiciones por ideas importadas?

Algunos creen que la globalización se limita al aspecto estrictamente comercial, pero es mas que eso. Es la imposición de una mentalidad ajena a la identidad propia de los pueblos, y eso es precisamente lo que esta sucediendo con las corralejas.

Durante siglos las fiestas de toros han hecho parte del imaginario cultural en muchas partes del mundo, empezando por España, y a traves de ella los países de nuestra América.

Para nuestros ancestros, las  corralejas y por extensión las otras expresiones de la fiesta taurina,  nunca fueron espectáculos de tortura y muerte, como nos lo han hecho creer algunos acaparadores de prensa como el alcalde de Bogota, Gustavo Petro. Era un espectáculo de diversión íntimamente relacionado con las costumbres propias de nuestra región, a la trashumancia del ganado, a la identidad del sabanero y a la eterna lucha entre el hombre y la naturaleza.  Pero la mentalidad de algunos no está dentro de la cultura autóctona  sino en las ideas que vienen de afuera.

Los mismos países de donde provienen los fondos que financian las sociedades “protectoras de animales” son aquellos donde se ven escenas como esta donde la masacre en masa de una especie en vía de extinción es un festival público ¿Con que autoridad moral vienen a darnos lecciones de lo que es bueno o malo entonces?

No solo es que algunos se dejen convencer por ideas traídas de Suecia, de Dinamarca, de Estados Unidos o de Noruega sino que actúan como bobos útiles para que otros se llenen los bolsillos. Las organización de defensa de los derechos de los animales no están encabezadas por personas buenas y puras que quieren convertir al mundo en un entorno de paz y armonía, sino que sencillamente son personas inteligentes que montan oficinas para recibir plata de entidades extranjeras que intentan imponer su modo de vida en otros países.

Y lo peor es que en estos países que financian estas entidades, es donde se cometen las peores masacres de animales, y no es como en el caso de los toros, que de esos hay para rato, sino de otros en peligro de extinción. Suecia, Dinamarca, Estados Unidos y Noruega se encuentran entre los países que más pescan ballenas en el mundo y amenazan su existencia. Pero ay de aquellos que intenten señalar esto (como en el caso de Greenpeace), pero en cambio cuando de allá dicen que las corridas de toros son una expresión de violencia y tortura, ahí si salen muchos aquí a darles la razón.

Tal y como lo señala José María Manzanares en su texto “Lo Taurino y la Globalización“:

Es en este mundo virtual, de conocimiento y contactos sociales donde se genera, a grandes rasgos la globalización que tanto asusta y que impregna la cultura local, bajo el concepto de glocalización. Todos estos cambios en una sociedad que hasta hace cuarenta años conservaba los valores tradicionales y las costumbres más inmediatas de su historia, han  afectado de tal manera a la cultura de nuestro entorno que en el caso de la tauromaqui han sido sacudidos hasta dejarlos en ruinas, de tal forma que nuestras tradiciones culturales se han convertido, o han llegado a entenderse por muchos –especialmente por los jóvenes— como “anti” cultura, como incultura.

¿Dejaremos morir una tradición ancestral sólo por dejarnos llevar por las ideas del bien y el mal importadas de otros países?

¿Por qué debemos dejarnos imponer la moralidad hipócrita de otros países? Si en realidad defendemos lo nuestro, si en realidad defendemos nuestra cultura, deberíamos ver todo lo positivo que hacen estas fiestas en nuestra identidad cultural, en el empleo, en la alegría de un pueblo que sólo quiere reconocerse a sí mismo, ante la aplanadora irreversible de la globalización.

No soy un asistente asiduo a los espectáculos taurinos, pero defiendo EL DERECHO que tienen aquellos que desean asistir y disfrutar de ellos, así como todos aquellos a los que les disgusta tienen todo el derecho de no ir y quedarse en su casa refunfuñando porque les negaron la visa para largarse a vivir a otro lado.

Así que antes de reproducir memes antitaurinos y ponerse camisetas ridículas, piense más bien que es lo que hay detrás de tanta propaganda negativa y cuales son los peligros que acechan a nuestra cultura si dejamos que las corralejas y las fiestas taurinas sean borradas para siempre de la memoria y de nuestra identidad.

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Unas Palabras Sobre Los Sombreros Vueltiaos “Made in China”

Ay Monalisa, si supieras que ese sombrero es chino y no colombiano.

En un interesante giro de la historia de las artesanías del país, a los chinos se les ocurrió producir en masa los famosos sombreros vueltiaos, símbolo de Colombia ante todo el mundo. Y ya empezaron los bobos útiles a rasgarse las vestiduras, a darse golpes de pecho y echarse ceniza en la cabeza por lo que ellos llaman “una violación infame a la cultura nacional” sin tener ni idea de que es lo que causó dicha situación.

Pero antes de empezar a hablar lo que no es (léase tusa) deberían saber que esto ya se veía venir hace años. Recuerdo que en 2001 asistí a un taller sobre el famoso sombrero donde ya se hablaba de la llegada de los sombreros hechos en la China y a diferencia de que sucede hoy, en lugar de hacer pataletas inútiles y ridículas, el exponente (un señor de apellido De Jesús), un indígena con décadas de experiencia en el sombrero hablaba de un proyecto industrial de producción masiva.

Muchos de los asistentes a dicho taller preguntaron porque tal proyecto no se había llevado a cabo y la respuesta que dio el expositor fue sorprendente: los mismos indígenas se oponían. La negativa de las autoridades de los resguardos del país a proyectos industriales, por temor a perder la excelente plusvalía generada por sus sombreros echó a perder una oportunidad única de adelantarse a la China.

El proyecto se basaba en el hecho de que los sombreros vueltiaos no son de calidad única. Es decir dependiendo del número de vueltas (15, 17, 19, 21, 23, etc) el sombrero es de mayor calidad. Una máquina es capaz de hacer sombreros de menor calidad en masa, pero un sombrero de más vueltas mucho más fino debe hacerse a mano. El problema radica en que los indigenas hacen sobreros de 15 vueltas y los venden como si fueran de 29 al bobo que se los quiera comprar.

El símbolo de Colombia hecho en otro país ¿pero de quién es la culpa?

La rabia que tienen ahora, es que esos sobreros chinos tienen la misma (y hasta mejor) calidad que los sombreros que hacen a mano y que quieren meterle al turista por un ojo de la cara.  En este caso la ambición fue la peor consejera para nuestros compatriotas de los resguardos del caribe colombiano. Tuvieron la oportunidad en sus manos y la desaprovecharon.

Por último, luchar contra los chinos es una pelea perdida. Los chinos son unos genios para imitar, y al igual que los japoneses no se quedaron sentados imitando, producen los mejores teléfonos del mundo (pregunte por un HTC) mejores que los Samsung y los Apple, así que si creen que los van a sacar del negocio del sombrero, están muy equivocados. Es una pelea de dragón con burro amarrado.

Ahora después de leer esto ¿Aún quiere poner el grito en el cielo por los sombreros vueltiaos chinos?

Chepe Fortuna vs Tierra de Cantores ¿Quien gana?

Si bien debo confesar que realmente no soy muy fanático de las telenovelas, las dos últimas producciones de los canales nacionales RCN y Caracol llamaron mi atención puesto que es bien difícil que los mencionados canales se les de por producir telenovelas que NO tienen lugar en la ficción en Bogotá o en un punto desconocido en los Estados Unidos, queriendo que los televidentes crean que las playas de Santa Marta son en realidad, las playas de la Florida, o que las llanuras del Meta y Cundinamarca son las extensas llanuras de Texas o California. Sí como no.

Es curioso que estos canales, que se han convertido últimamente en productoras esclavas de los deseos lujuriosos de Univisión y TeleMundo, se les haya dado por producir algo realmente enclavado, no solo en la geografía sino en la idiosincrasia, en la cultura Colombiana y más que haya sido nuestra Costa Cariba la elegida para este duelo por el rating.

No faltan los que se les de por críticar ambas producciones, pero adivinen de donde viene la mayoría…No es que tenga nada en contra de la Región Andina, pero ya estuvo bueno, ya nos han vendido sus historias y su forma de hablar por décadas, es justo que por lo menos ahora ala Costa Caribe se le la oportunidad de tener un espacio en la mal llamada parrilla, ya que ni siquiera en los canales públicos se le da el lugar que la región se merece.

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Una Villana muy buenona en Chepe Fortuna

Pasando a ver cual de las dos producciones es mejor, pues (mmm) la verdad es que es bastante injusto comparar a Chepe Fortuna con Tierra de Cantores. No creo que a alguien se le haya ocurrido comparar a Friends con La Ley y El Orden solo porque las dos tienen lugar en Nueva York, las dos series son diferentes y tienen lo suyo. Chepe Fortuna que fue la que arrancó primero está muy bien escrita, sacando aparte lo de los acentos y la cultura costeña, la historia es solida, tiene un elenco bastante variado donde figuran las viejas glorias de la televisión Colombiana como Carlos Muñoz, Consuelo Luzardo y Judi Henriquez, tambien actores veteranos como Kristina Lilley, Florina Lemaitre y Gerardo Calero y sin olvidarse de los recién estrenados en el medio como los protagonistas Taliana Vargas y Javier Jattin. Personalmente aplaudo que haya esta renovación en las caras que vemos en la televisión, es hora que se deje a los jovenes cargar con el peso de una novela, porque no siempre Diego Cadavid (que ya anda en los cuarenta) va a ser el joven rebelde de 18 años, ni (con todo el respeto que se merecen) Cristina Umaña o Zharick Leon, que ya deberían pensar en papeles de mamá o tía buenona, van a tener siempre veinte años. Es una lección que es bueno que los medios Colombianos asimilen y bien rápido, antes de que se empiecen a producir bodrios como ese de “Soy Tu Dueña” donde los protagonistas ya todos estan por los cuarenta y tantos y se les nota el botox tanto en hombres como en mujeres y ni hablemos de Silvia Pinal.

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Logo de Tierra de Cantores

Es notable que Chepe Fortuna maneje ese amplio abanico de personajes, muy parecido a lo que hacen las producciones Argentinas, creo que RCN ha aprovechado la experiencia de hacer los remakes provenientes del Sur, para hacer sus propias producciones de calidad. Por los lados de Caracol, en cambio, Tierra de Cantores es de esas producciones que si hubiese un Oscar para telenovelas, entraría sin ninguna duda en competencia. La reproducción histórica es excelente, la fotografía, la música, en fin tiene una cantidad de puntos a favor, que tal vez lo único que se le puede criticar es que no lo hayan hecho antes; también es importante que rescaten la historia (así se tomen muchas licencias históricas) del vallenato, muy poco se sabe de la misma y es importante que la región y el país la conozcan.

En cuanto a cual de la dos series es mejor, o quien gana…la verdad es cada una es única y no compiten entre sí en cuanto a producción, mientras Chepe es una comedia, urbana, divertida, exagerada en todo, en los acentos, en la costumbres en el modo de andar (para los que no lo saben, la exageración es parte de cualquier comedia), Tierra de Cantores es rural, histórica, dramática, constructiva. No hay razón para establecer un patrón de comparación, además del hecho que ambas producciones centran sus historias en el Caribe Colombiano. La que gana aquí es la Región Caribe y sus habitantes, tenemos representación en la televisión nacional y sobre todo tenemos de donde escoger.