La «Sangre Derramada» de Åsa Larsson.

«¿Qué carajos es lo que les pasa a estos suecos?» fue lo primero que se me pasó por la cabeza luego de terminar «Sangre Derramada», novela de la autora Åsa Larsson y darme cuenta que en esos países a los que tan frecuentemente nos referimos como la versión del paraíso en la tierra, distan mucho de ser la quintaesencia de la felicidad y la cordura.

«Sangre Derramada» o Det Blod Som Spillts, como es su nombre original en sueco es en realidad la segunda novela de la serie de libros de Rebecka Martinsson, serie que inició Solstorm (Aurora Boreal) novela publicada en 2003. Por ser el segundo libro de una serie, por momentos hay alguna que otra cosa que cuesta trabajo entender, pero en términos generales es una historia con trama propia que puede ser perfectamente leída como una novela aparte.

Dicho lo anterior, hay personajes que es evidente que aparecieron en la primera novela y que por tanto la autora ha decido desarrollarlos a lo largo de varias entregas (hasta ahora van 5) por lo que el lector se puede sentir un poco frustrado por los cliffhangers que dejan estos personajes, aunque el misterio central (el asesinato de la pastora Mildred Nelsson) es completamente resuelta llegando hasta el final del libro.

La novela se divide en 10 secciones, tituladas con días de la semana, y cada una de ella se divide en numerosos microcapítulos escritos desde el punto de vista de todos los personajes principales y alguno que otro secundario. Por ser una novela negra (no confundir con novela de terror, que no es lo mismo) se centra en un misterio que la autora logra mantener oculto hasta la última sección, confundiendo al lector, entregándole pistas falsas, hasta llegar a una conclusión espeluznante que pone la adrenalina a mil.

«Sangre Derramada» tarda un poco en llegar hasta su climax, tomando demasiado tiempo en presentar a sus personajes y en los primeros 2/3 le da muy poco al lector con que entretenerse, salvo los conflictos internos de Rebecka Martinsson y las pistas del asesinato de Mildred Nelsson, pero quizás era esa la intención.

Caratula Original en Sueco.

La novela, como es usual ahora en la literatura sueca aborda una variedad de temas espinosos: las mujeres como líderes de la iglesia, el machismo, el feminismo, la caza, las personas con retraso mental, la homosexualidad y la rigidez de las convenciones sociales. La autora no pone en tela de juicio ninguna de las posiciones, teniendo cuidado de hablar con personajes que no piensan igual, por lo que el mensaje de la novela puede resultar ambiguo. Diría, sin embargo, que al agregar al final de cada sección una aparte titulado Patas Doradas, la autora se propone hacer que el lector se pregunte si destruir la vida silvestre es tan frívolo como salir con un arma y matar por que sí. También es notable su intención de mostrar que las posiciones extremas y radicales no suelen terminar bien.

Otra cosa que me parece importante destacar de esta novela es la capacidad de la autora de explicar el proceso en que un ser humano aparentemente ordinario y feliz, termina orillado al borde de la locura, que es lo que sucede con dos de los personajes principales; me hace preguntarme por qué una sociedad presuntamente tan civilizada y avanzada como lo es la del Norte de Europa es tan proclive a estos problemas de inestabilidad emocional y mental… ¿Por qué una sociedad donde no existe la guerrilla, ni los políticos mafiosos y asesinos, donde la salud y la educación son gratuitos y eficientes y donde la plata alcanza para todo, tiende a ser tan irreparablemente retorcida? ¿Es a ese nivel donde queremos llegar?  Y eso no sólo lo muestra este libro, sino también la (inconclusa) obra de Stieg Larsson y de otros autores suecos.

Quizás nuestro país, con todos los problemas que tenemos, puede que no sea el paraíso, pero tampoco es la última paila del infierno, como a algunos les excita creer.

Sólo me queda decir que realmente quiero leer más de Åsa Larsson y más sobre Rebecka Larsson, quizás tenga la oportunidad de hacerlo más durante este año.

Libro 1/12 de 2014.

Cazadores de Sombras, Ciudad de Hueso: Libro vs Película.

¿Quién diría que el mercado de novelas fantásticas para adolescentes y adultos inmaduros, mal llamadas «young-adults fantasy» estuviera tan al alza? Y es que después de Twilight, Eragon, Percy Jackson, Beautiful Creatures, etc, etc, etc… parece que los editores han encontrado finalmente la gallinita de los huevos de oro que hace que hasta los más reacios se sienten a leer las aventuras inverosímiles y superficiales de algún tonto de cualquier género que de repente se da cuenta que detrás del mundo normal y corriente en el que vive (y en el que es un perdedor), existe otro mundo, uno fantástico, que da la gran casualidad es exactamente lo que este personaje completamente aburrido, necesita para vivir una vida plena. Y Cazadores de Sombras (The Mortal Instruments)) en su primera entrega titulada Ciudad de Hueso (City of Bones) no se salva de la misma formula cuadriculada y aburrida. Y mucho menos se salva de que la llevaran a la pantalla grande, pero curiosamente en una extraña inversión de lo usual, en este caso diríamos que la película le hizo un enorme favor al libro.

Tanto el libro como la película siguen la historia de Clarissa «Clary» Fray, una neoyorquina de 16 años, que tras la desaparición de su madre se ve enfrentada a un mundo lleno de demonios, vampiros, hombres lobos y de una extraña clase de guerreros llamada «Cazadores de Sombras» (Shadowhunters).

El libro consta de 23 capítulos y un epílogo, y está escrito casi en un 95% en tercera persona desde la perspectiva de Clary. Al igual que otras novelas como Inferno y El Código Da Vinci estos capítulos no son una unidad integral sino que parecen más colchas de retazos mal cosidas, con el evidente propósito de mantener fluida la prosa y de mantener al espectador en suspenso, pero evidentemente la escritora de esta novela o no tiene ni la más remota idea de como hacerlo, o el editor tenía demasiado afán en justificar su sueldito, porque el resultado final es espantoso.

No hay nada de original en «Ciudad de Hueso», de hecho parece una especie de Frankestein entre Harry Potter, Twilight y Buffy, la Cazavampiros. Al igual que en Potter los protagonistas pueden hacer un sinnumero de hechizos, pero la escritora seguro pasó menos de dos minutos en imaginar como cambiar la varita mágica y los hechizos verbales y los sustituyó por estelas y hechizos escritos, llamados runas. (Cuidado te ganas un Nobel de Literatura, Casandra Clare.) Al igual que en Twilight, en medio de los vampiros y los hombres lobo, hay una historia de amor, pero mientras que Stephanie Meyer se tomó su tiempo para consolidar su ahora mundialmente famoso triángulo amoroso, parece que Clare tenía mucha prisa en establecer el suyo propio.

Las novelas del llamado género «Young Adult» son tantas que hay una por cada estado de los Estados Unidos. Si tan sólo alguna fuera lo suficientemente buena.

El argumento sigue el mismo patrón de Harry Potter, aventuras mágicas tras otras, que ponen en peligro a los protagonistas, pero a diferencia de Rowling, Clare no lo hace para consolidar el argumento y la historia dirigiéndola a una conclusión satisfactoria, sino simplemente para llenar hojas y hojas de papel de manera innecesaria y la premisa de que «La magia en el corazón de Estados Unidos también existe» se diluye en imágenes ya conocidas, en donde los dragones se remplazan con motos voladoras y las hadas suplantan a los elfos.

Si no era ya suficiente con todo eso, los personajes son lo peor de este libro. Los protagonistas, los supuestos «héroes», son un cúmulo de inmadurez, malos modales y groserías, cuyo único desarrollo en 500 páginas mal contadas es el de decir de quien o de qué están enamorados. Si así son los «héroes», los villanos son mucho peor, pero no por lo malvados, sino por su poco antagonismo y participación. El mismo villano principal, solo aparece un rato al final y se vale de trucos de villana mexicana para lograr sus propósitos.

Sin duda, una muy mala elección para el sexto y último libro para este año. Pero increíblemente es la película quien logra darle un poco de aire a ese título. La cinta, sin ser exactamente una obra maestra del séptimo arte, logra en sus primeras 2/3 partes mejorar en un 150% el pobre argumento de libro, corrigiendo errores en la estructuración de la historia y en los diálogos y planteamiento de los personajes. El cambio número 1 es Clary, en el libro, la niña es sólo una inmadura niña caprichosa con un egoísmo infinito a pesar de que su madre está desaparecida. Sus actos de «heroismo» a lo largo de la película se concentran más en salvar a las personas que la definen a ella como ser humano, que en un acto de desinterés y ella mismo lo dice frecuentemente. En la película Lily Collins logra darle una sencillez y una inocencia delicada absolutamente encantadora. Jamie Campbell, que es el opuesto masculino de Clary, el cazador de sombras, Jace Wayland, le imprime humor y carisma a un personaje que en el libro hace ver Dolores Umbridge como una princesa Disney.

Lamentablemente en la última parte de la película, el argumento del libro no da para mucho, y se nota cierto desorden que por ratos carece de sentido y de lógica, pero en términos generales digamos que logra sacar a flote un giro final que ni en María la del Barrio se atreverían a incluir. Definitivamente la película logra maravillas con un libro que es malo con ganas. Así que sientase libre de ver únicamente la película, con todo y secuelas, sin sentir si quiera la necesidad de tocar el libro. Al menos la película tiene banda sonora.

Libro 6/6 para 2013 (Fuck yeah!)

Calificación de la película: 3.75/5.00

 

Fascinado «Sin Remedio»

Portada de «Sin Remedio» de la Editorial Alfaguara.

He de aprovechar este espacio para confesar que en mi ya larga experiencia como lector (más de dos décadas) la más grande ironía es que mis escritores favoritos tengan un pensamiento político tan decididamente opuesto al mío. Ya me había sucedido con Gabriel García Marquez (Castrista, Guevarista y todo lo que de ahí por tanto se derive), Fernando Vallejo (Antiuribista acérrimo, amigo de Iván Marquez y todo lo que de ahí por tanto se derive) y ahora el turno le corresponde a Antonio Caballero.

Basta decir que de Antonio Caballero sólo había leído de reojo algunas de sus columnas, tan de reojo que ni siquiera estaba seguro cuando cogí el libro para leerlo si el man era de izquierda o de derecha. Pero luego de haber pasado dos semanas dentro de la cabeza de Ignacio Escobar Urdaneta de Brigard, el protagonista de «Sin Remedio» novela escrita por Caballero hace más de 30 años, no me queda más que admiración por su talento como escritor y de verdad, como lector, lamento que su carrera no haya sido más prolífica.

Lo primero que me sorprendió del libro es lo universal y atemporal que puede llegar a ser. Yo mismo creí que estaba ante una novela de este siglo, de este milenio, y sólo cuando ya me pareció extraño que no se mencionara ningún artista contemporáneo, y que los personajes se comunicaran con el desprestigiado método del teléfono fijo, decidí mirar la fecha de la primera edición y quedé con la boca abierta.  En realidad el libro tiene lugar en los tumultuosos años 70, y abarca un periodo entre 1973 y 1974.

Ya desde los primeros capítulos es fácil seguirle la corriente a la historia. Ignacio Escobar es el típico colombiano perezoso y arribista, bueno claro que como él es hijo de una de las familias más poderosas e influyentes de Bogotá, su arribismo no es material (tiene la vida arreglada) sino existencial, lo quiere todo con el menor esfuerzo: la voluntad y el amor de su mujer, las mujeres que le parecen lindas, la libertad sin esfuerzo, todo. Escobar vive en un apartamento del Norte de Bogotá (Norte con N mayúscula) en unión libre con una caleña y donde se dedica a dormir todo el día y a esperar la mesada que su madre (de la más selecta crema y nata capitalina) le envía todos los meses sin falta. Pero la pereza de Escobar está sustentada por una rica diatriba filosófica, que Caballero redacta de manera magistral.

El libro está compuesto de 14 capítulos, bastante largos (la novela tiene unas 600 páginas) en las que vemos como Escobar evoluciona desde su desidia existencial hasta que se cumple su más grande anhelo, sin darse cuenta y sin estar seguro de quererlo.

Al final del libro, me pude hacer una idea de como luciría Escobar y creo que sería más o menos así.

Escobar no tiene una profesión y se resiste a tenerla a pesar de que su tío, dueño de uno  de los bancos más importantes del país, le ha ofrecido un importante cargo en su empresa, pero él se resiste a cualquier cosa que pueda coartarle su preciosa libertad y es en ese momento que rechaza tener un hijo con su mujer. La desaparición de esta, desestabiliza a Escobar de tal manera que empieza a redescubir el mundo a su alrededor: el depravado y sucio mundo de la noche Bogotana, el mundo de sus amigos fascinados con el pensamiento revolucionario de izquierda, el glamuroso mundo de la alta sociedad de Bogotá de donde salió él y por supuesto el mundo de las mujeres.

A lo largo de la obra es notorio que además de toda la arandela y propaganda izquierdista que Caballero introduce en la novela, el tema central es la búsqueda del amor. Escobar busca amar, quiere amar, pero algo en su corazón está tan endurecido (¿La muerte de su hermano?) que en realidad parece buscar la mujer ideal en un mar de pasiones sin sentido y de mujeres que pasan por su vida y por su cuerpo casi sin ninguna consecuencia.

Me identifiqué con Escobar a tal punto que quedé estupefacto cuando a los 2/3 de la novela, era evidente el plan de Caballero con su personaje; empezó quitándole a su mujer, luego su tranquilidad y así sucesivamente en una serie de casualidades que dejan a Escobar en la inmunda, justo el lugar donde logra algo que había luchado por conseguir en buena parte de la novela: un poema, mismo que sería su peor enemigo llegando al final. Caballero le quita todo a su personaje, sólo para darle un último suspiro antes de que se termine de desatar el infierno. Y es en este final dónde he quedado seriamente sobresaltado.

Hacía mucho tiempo que un libro no me ponía a pensar tanto (tanto que para ordenar mis ideas decidí lavar platos un rato) y es que es una reflexión existencial muy bien hecha, que se presta para la discusión, el análisis y la meditación.  Me alegra que este haya sido uno de mis libros para este año. No pudo haber una mejor elección.

Libro 5/6 de 2013.

PD: Le sumo muchos puntos además porque me puso a leer poesía, a pesar de que no es que sea exactamente mi género literario favorito.

Cosas Que Los Adultos No Podemos Entender

Portada de «Cosas que los adultos no (subrayado) pueden entender.

Así como hoy en día, el adjetivo favorito del resto de la humanidad para referirse a mi es «grosero», así mismo había uno que utilizaban mucho cuando todavía iba a la escuela primaria y ese era «NECIO».  Sí, en mayúsculas. Ya a la tierna edad de 5 años había perdido la cuenta de las veces que me habían llamado «pelao necio» y otras combinaciones que incluían el susodicho adjetivo, que en mi tierra no significa imprudente, ignorante o terco, como sería lo lógico asumir, sino algo así como «niño que husmea en las posesiones ajenas«.  Claro está que a mi no me gustaba husmear todas las posesiones ajenas, me gustaba husmear los lugares donde había libros, revistas, cuadernos o cualquier cosa que se pudiera leer. Recuerdo perfectamente que era el terror de mis tíos, puesto que abría cualquier escaparate, baúl, o recipiente que contuviera libros, con la desventaja de que al querer volverlos a poner en su lugar nunca cabían y no se hacía esperar el regaño. Y gracias a esa curiosidad (¿o fascinación?) por los libros apilados, fue que encontré el libro número cuatro que me habría de leer en este 2013,

Estaba sentado, dando vueltas en una silla giratoria, cuando vi una caja llena de libros. No era que no la hubiese visto antes. No sólo eso, sino que también ya la había husmeado con anterioridad, pero ningún libro me había llamado particularmente la atención. Estaba tratando de perder el tiempo mirando los libros, cuando un título llamó mi atención. «Cosas que los adultos no pueden entender». A primera vista me pareció que sería un estúpido libro de esos que escriben los psicólogos desocupados, donde les dicen a los padres de todo el mundo que castigar a un niño lo puede traumatizar de por vida… pero al leer el reverso del libro, me di cuenta que era una obra de ficción.

Más atraído por el escaso grosor del libro que por el título en particular, me senté a leerlo, muy escéptico a decir verdad. Pero a los cinco minutos, el libro me había atrapado.

«Cosas que los adultos no pueden entender» es un libro infantil escrito por el autor mexicano Javier Malpica, pero a diferencia de los disparates y sandeces que se suelen encontrar en los libros dirigidos a los niños, este es uno que fácilmente podría convocar al Opus Dei y a la Santa Inquisición, si no estuviese inactiva,  a una quema general del mismo.

La historia es contada desde la perspectiva de Sara, una niña que vive en alguna ciudad de México y para quien el mundo es una compleja aventura donde a los adultos hay que brindarles una que otra ayuda extra para que pueda resolver sus problemas. Sara es la antítesis de las heroinas infantiles de los cuentos, a pesar de ser hija de padres divorciados, no está traumatizada y vive su vida con gran optimismo manejando las situaciones de su vida con gran creatividad, aunque por lo general con muy poco tacto.  La verdadera aventura para Sara comienza cuando su abuelo le revela a la madre de Sara que va a contraer nupcias con una mujer mucho más joven.  Más interesada en asistir a la boda de su abuelo que en ocasionar una reflexión a su madre, Sara maquina un plan para que su madre no sólo acepte a la nueva novia de su abuelo, sino para que se lleve bien con ella.

Para llevar a cabo sus planes Sara cuenta con la ayuda de su padre, un fanático de Elton John que trabaja como bombero y de su tío, quien tiene una relación de años con otro hombre, a quien la niña conoce y respeta. A partir de estas premisas básicas se desarrollan una serie de situaciones que obligan al lector a reflexionar, sin sentirse regañado, que es lo que en general pasa con los libros polémicos. El libro plantea las situaciones y da diferentes puntos de vista y permite que el lector formule su propio concepto sobre temas tan espinosos.  Sería una excelente manera de que introducir a los niños de edad escolar no sólo en la lectura sino en los temas de tolerancia y valores.

Los libros infantiles permiten cultivar el hábito de lectura en los más pequeños, pero también puede dejar espacio a la reflexión.

La manera en que el libro está escrito recuerda mucho la estructura de dibujos animados como «Aventuras en Pañales» y acompañado de excelentes ilustraciones se convierte en una excelente elección no sólo para niños, sino también para adultos jóvenes y no tan jóvenes. Quien quita que dentro de un tiempo veamos a Sara y su familia en la pantalla chica, o hasta en la grade. Nunca se sabe.

Libro 4/6 para 2013.

«Los Días Azules» de Fernando Vallejo

En un mundo donde todo el mundo hace trampa, y el que no hace, sueña y babea por hacerlo ¿será posible hacerle trampa a los libros?

71H8Ecp8g3L._SL1500_

A principios de año me puse como meta leer al menos 6 libros en el transcurso de este año, leí el primero hace dos meses comprado en un supermercado, forrado en plástico y oliendo a nuevo, y el segundo manoseado, sacado de una biblioteca a la que todo el mundo va a leer el periódico para ahorrarse el fastidio de comprarlo. La gran pregunta entonces era ¿Cuál sería el tercero? Ya estaba aburrido de andar leyendo best-sellers estadounidenses y me dije a mi mismo «¿Por qué no leer a un autor colombiano?» Y me decidí entonces por Fernando Vallejo, con la sorpresa de que el señor en cuestión renunció a ser colombiano, dizque por que aquí la gente es muy bruta, bueno aún así decidí ver que tanto podía enseñarme este señor y que mejor que empezar por su biografía.

«El río del tiempo», como la Biblia, es un libro compuesto de otros libros, en este caso de varias novelas en la que el escritor de origen antioqueño narra las diversas etapas de su vida.  Entonces decidí que cada uno de esos segmentos auto-biográficos valdrían como un libro para mi cuenta final, quizás después de todo no sólo cumpliría la meta, sino que también la superaría. Amanecerá y veremos.

La primera novela que compone «El Río del Tiempo» se titula «Los días azules».  Más que una narrativa linear, diría que es un monólogo semi-ficticio de los días de niñez de Vallejo. La historia se compone más de temas y personajes, que de hechos y situaciones, como un rompecabezas que se va armando por diferentes partes para llegar a una conclusión llena de emoción.

Emoción es precisamente lo que transmite Vallejo en esta novela, las primera páginas son para morirse de la risa, mientras que a medida que avanza y llega a su parte final, son las lágrimas las que hacen su aparición. Es en serio. La forma en que el escritor hace su viaje personal en el tiempo para encontrarse con el niño de su pasado, involucrando a su familia, a su Medellín, a su Antioquia, a sus costumbres, a Colombia, es tan nítida y clara que es posible ubicarse en esos lugares y hasta verle la cara a sus protagonistas. A mi pasó, especialmente con uno de sus personajes, «Elenita», que para mi representa la soledad en su máxima expresión humana y que está amarrado a un sentimiento mucho más intenso y profundo: el amor.

Quedé con muchas ganas de seguir leyendo, la segunda parte («El Fuego Interior») relata la juventud de Vallejo y promete mucho más. Leer biografías, sirve para darse cuenta de que no hay vida que no merezca ser contada y leída,sólo que nosotros, sumergidos en las arenas de la rutina no tenemos el tiempo de pensar en eso.

¿Santa Anita?

PD: En otro post dedicado a Vallejo hablaré un poco de su «anti-colombianismo», eso es harina de otro costal.

Libro 3/6 para 2013.