Colombia: El País De Las Cortes Inútiles. -Una Crítica A La Rama Judicial.

lajusticia
La justicia en Colombia, además de ciega, es desordenada, ineficiente y clientelista.

Si a un estudiante de derecho de Estados Unidos le pidieran explicar la rama judicial de Colombia, seguramente el pobre quedaría con un bloqueo mental tratando de entender porque en este país hay más cortes de justicia, que justicia en sí. Y es que la lista de cortes pertenecientes a la rama judicial no tiene absolutamente nada que envidiarle a la lista de útiles inútiles que sale siempre a principios del año escolar en los noticieros del país.

El sistema presidencial que tiene Colombia es una imitación imperfecta del sistema presidencial de Estados Unidos del cuál no muy exitosamente se copió. Pero curiosamente el sistema judicial de Estados Unidos es de una compacidad y funcionalidad asombrosas teniendo en cuenta que sirve para administrar justicia sobre más de Trescientos Millones de habitantes, mientras que en Colombia que no tiene ni la octava parte de esa población tiene un sistema judicial que se destaca no por su eficiencia, sino por su complejidad anacrónica, la superpoblación de magistrados y últimamente los escandalosos hechos de corrupción y politiquería dentro de las mismas.

En Estados Unidos, hay una y sólo una Alta Corte que está por encima del poder judicial y cuyas decisiones sobre asuntos constitucionales o no, no son cuestionadas, tumbadas o criticadas por otros estamentos judiciales, el nombre de esa corte es La Corte Suprema de Justicia y está formada por NUEVE magistrados. Debajo de ella están las cortes federales de apelación, de las cuales hay 12 circuitos geográficos. Uno de ellos, el circuito noveno supera con creces tanto en extensión, como en población (sirve a 60 Millones de habitantes) a Colombia.

Ahora en nuestro país, que mucho no ha avanzado desde sus días de «Patria Boba», hay por lo menos 4 Cortes que se pueden denominar «Altas Cortes» aunque dada la cantidad, el termino viene siendo un tanto negligente. Por un lado tenemos a la Corte Suprema de Justicia, que se supone es la última instancia en apelaciones habidas y por haber, excepto que la Corte Constitucional, encargada de decir si alguna vaina es inconstitucional o no, diga que lo dice la Corte Suprema no se puede por que no va con la constitución. Por otro lado tenemos al Consejo de Estado que en teoría viene a arbitrar en casos en los que entra en conflicto partes pertenecientes al sector público, y curiosamente puede entrar a conflicto con alguna de las anteriores cortes por decidir en su jurisdicción o sencillamente por meter la cucharada cuando no le compete. Y si eso no fuera poco, tenemos la llamada «Corte Gerente», (sí, es que para todo hay una corte), el Consejo Superior de la Judicatura que viene a ser la administradora del sistema judicial y se encarga de ser una especie de juez de las otras cortes, por lo que por lo general también mete la cucharada en las decisiones de las otras tres cortes . ¿Cree usted que son demasiadas cortes? Pregunte por los tribunales superiores que cumplen la función de cortes de apelaciones de las cuales hay TREINTA y que por lo general también andan desafiando a la Corte Suprema de Justicia y a las otras cortes superiores sin el menor asomo de subordinación. Les dejo un dato curioso, uno de estos tribunales superiores se llama TRIBUNAL SUPERIOR DE SAN GIL, y es que San Gil es tan superpoblado que necesita un tribunal superior. Nótese el sarcasmo.

Lo peor de la situación es que tanta corte, tanto tribunal y tanto juzgado no sirve para nada porque la montaña de procesos sigue creciendo sin parar y los fallos salen 10 , 15 o 20 años después QUE VERGÜENZA.

palaciojusticia
El Palacio de Justicia, Donde Tienen Asiento Las Cuatro Super-Cortes Colombianas.

Además de este desorden abismal, hay que tener en cuenta un dato curiosísimo, la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos tiene 9 Magistrados, que ocupan esa posición de manera vitalicia, alguien más letrado que yo al respecto me dijo que el carácter vitalicio de los magistrados se debe a que de esta forma, la única preocupación de los mismos es administrar justicia y NO abonar el terreno para futuras aspiraciones políticas. comerciales o laborales. En Colombia hay un limite de edad para los magistrados de estas cortes, después de lo cuál no solamente reciben una pensión enorme, comparada con la del resto de los mortales colombianos, sino que en muchos casos sacan ventaja de las disposiciones legales emanadas cuando por ellos mismos cuando eran magistrados, o sino que lo diga alguien que luego de ser magistrado de una de las cortes se lanzó como candidato a la presidencia. El número de magistrados de las cuatro super-cortes colombianas es de 72: SETENTA Y DOS MAGISTRADOS.

La reforma a la justicia, cambiaría ese enredo judicial y pondría las cosas en orden para dejar una corte que si merezca llamarse suprema y que esta absorba las funciones de las otras, pero a los honorables magistrados no les convienen que los despeguen de la teta estatal de la cual chupan como vampiro devorando la sangre de los recursos públicos de nuestro país. Entonces bajo toda este enredo donde reina la justicia, en lugar de la injusticia sólo me queda citar a un gran hombre que tuvo en sus manos al país más poderoso del mundo en su momento:

Aquellos que hacen imposible la revolución pacífica, harán inevitable la revolución violenta. – John F. Kennedy

La Despenalización del Aborto ¿Un Mal Necesario?

La actitud de la sociedad frente a los embarazos no deseados, es el punto decisivo entre la vida y la muerte.

La polémica armada en el país por cuenta de la recolección de firmas para tumbar la actual jurisprudencia que permite que una mujer aborte en tres casos específicos, me recuerda mucho a un episodio de «Los Simpsons» cuando dos extraterrestres se hacen pasar por candidatos presidenciales y en la campaña uno de ellos dice ante la multitud «Aborto para nadie» seguido de una rechifla y luego viendo la contrariedad cambia el argumento «Aborto para todos» y la rechifla persiste.

Sin duda el aborto es un tema espinoso. Pero lo cierto es que su despenalización podría ser un mal necesario.

La implicaciones éticas, morales y religiosos del aborto son innegables, pero por otro lado la suerte del feto está unida a la de su madre, si la reproducción humana implicara que el feto se terminara de formar en unas bolsas de cultivo estilo Matrix, otro gallo cantaría pero lo cierto es que no hay relación más estrecha que la de una mujer embarazada con el feto que lleva dentro.

Es tan estrecha esta relación que la vida del feto depende directamente de la madre y en algunos casos la vida de la madre depende del feto, casos en los que el embarazo es una amenaza para la vida de la madre, es esta la situación que más me convence que el aborto debe ser de opción libre, una mujer es una ciudadana en posesión de todos sus derechos, y su derecho a la vida pasaría a estar sujeto de una ley anacrónica que prohíbe los abortos en cualquier tipo de caso. En estos casos estamos hablando de supervivencia, no debería haber discusiones, ahora si la madre por decisión propia decide sacrificarse, al menos tendría la opción y no sería impuesta por una ley creada por unos viejos decrépitos de muy dudosa reputación, que es lo que abunda en el congreso y en las cortes.

Cualquier otra caso pasando por violaciones, malformaciones, imposibilidad de manutención, y todo eso, debe estar sujeto más que a leyes impartidas por un cuestionable congreso, por la reflexión ética, moral, religiosa y hasta filosófica de la mujer en embarazo.

Personalmente encuentro repugnante que se practiquen abortos de embarazos saludables, por razones como el «que dirán» o por una falla en el método anticonceptivo. La mujer que ha decidido entablar relaciones sexuales debe conocer las consecuencias de sus actos y hacer picadillo a una criatura no nacida solamente por patrocinarse sus placeres sexuales no está dentro de las causas que yo apoyaría.

Un peligro que encierra la aprobación del aborto por elección es que terminemos considerando a los bebes nacidos como algo desechable.

Pero, a pesar de las opiniones particulares, una mujer por sí misma debe tener el derecho de evaluar sus opciones, si desea interrumpir su embarazo, por cruel que parezca el método con el que lo haga, si quiere hacer un largo viaje y dar el niño en adopción a una pareja necesitada, o sencillamente asumir la responsabilidad que adquirió al ser sexualmente activa, esa debe ser una decisión que ella debe tomar de acuerdo a su formación como persona y a sus propias posibilidades.

Después de todo, como dicen los mexicanos cada quien puede hacer de su vida un papalote, mientras no toque los papalotes de los demás, y más o menos eso mismo dice la ley, pero hay que tener en cuenta que una apertura total de los abortos sin una apropiada educación de la población y promoción de la vida, podría desencadenar en la concepción de que los niños no nacidos son tan desechables como los envases plásticos en los que toman refrescos, cosa que sería monstruosa.

El aborto no es un tema sólo de las mujeres sexualmente activas y del gobierno, debe ser un tema en el que todos debemos expresar nuestra opinión ¿Por qué? Sencillamente porque es de nuestra actitud como sociedad frente a los embarazos no deseados de donde debe salir las decisiones que se tomen en las altas esferas. Es hora de reflexionar si es mejor que las mujeres embarazadas sin desearlo, terminen con su embarazo y prevenga la venida al mundo de un niño que probablemente venga con todas las de perder, o si es mejor promover la vida, expresando solidaridad, en lugar de crítica destructiva hacía aquellas mujeres que quieran dar a luz a sus hijos y darlos en adopción. Lamentablemente en este país, los mismos que promueven que el aborto sea ilegal son los primeros que critican y hablan de una mujer soltera en embarazo a la que el corazón no le ha dado para hacer pasar al feto por una trituradora y prefiere darlo en adopción, mientras que la que aborta en secreto es tratada mejor, porque le ahorró la vergüenza a la familia.

De nuestro cambio como sociedad y no de las leyes es que depende que la práctica del aborto innecesario termine de una vez por toda, y de esa manera darle a la vida un poco más del respeto que merece.