Huérfanos, Homosexuales y Cortes

Desde que empecé en mi rol de redactor aficionado, por medio del experimento de este blog, he tratado en diversas oportunidades sobre los temas más espinosos y polémicos en el país, incluyendo, por supuesto el estatus legal de las parejas del mismo sexo, como hecho evidente que la sociedad está en mora no solo de tolerar y admitir, sino también de integrar en todos los niveles de la realidad nacional. 

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Tal y como lo expresé en su momento, en este mismo blog, hace casi dos años, resulta ampliamente inconveniente que Continúa leyendo Huérfanos, Homosexuales y Cortes

¿Es “matrimonio” la palabra correcta?

Y luego de dos debates bastante “peculiares” en el congreso de nuestra amada República de Colombia, donde se escucharon desde propuestas de matrimonio a Avianca hasta términos tan originales como “sexo escatológico” se terminó de hundir el proyecto de ley que permitiría el matrimonio entre parejas del mismo sexo.

En un primer debate que nada tendría que envidiarle a capítulo de “Dejémonos de Vainas” los congresistas que rechazaban el proyecto se agarraron de argumentos tan ridículos como el de que de aprobarse el proyecto la gran perdedora sería la mujer, o el de que se aumentaría la violencia sexual en los niños entre otras barbaridades que sólo muestran que en Colombia elegimos a un montón de ignorantes para sentarse en ese congreso que se supone debería representar al pueblo.

Son tan ridículos los argumentos que dan en el congreso personajes como el senador Gerlein, que la parodia no se hace esperar.

A mi modo de ver las cosas este debate no fue un debate sobre la igualdad de derechos, como se suponía debía ser, sino un debate sobre una estúpida palabra: Matrimonio. En ese congreso nadie parecía tener problema con que las parejas del mismo sexo formalizaran su relación, no, no, no, el problema era que quisieran llamar a esa unión matrimonio, ese era el meollo del asunto. Ese es el problema que surge cuando se mezcla la religión con la ley.

Y Jesús, que no era ningún bobo retrógrado como nos hacen creer Roberto Gerlein y Alexandra Moreno Piraquive, dijo que “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”  palabras muy sabias cuyo significado es que las cuestiones políticas no se deben mezclar con cuestiones religiosas ahí si que como dice la sabiduría popular “Cada loro en su estaca”.

En Colombia se nos inculca desde pequeños, sea cual sea la religión que practiquemos que el Matrimonio es una unión de un hombre y una mujer bendecida por Dios. Ahora con esa programación metida en la cabeza, es difícil desligar esa definición del matrimonio civil que es, sin lugar a dudas, un concepto completamente distinto.

El error aquí consistió en adoptar una palabra tan profundamente ligada a la mentalidad religiosa, como lo es Matrimonio, dentro de nuestros códigos legales. Puede ser que el Matrimonio sea una institución civil desde los tiempos de la antigua Roma, pero por 1500 años fue el sacramento favorito de la iglesia y eso eco resuena tan fuerte hoy día que aún se hunden proyectos de ley por su causa.

“Matrimonio” no es la palabra correcta para designar uniones, ya sea de hombres con mujeres, hombres con hombres, mujeres con mujeres, o aliens con depredadores … al menos no en este país donde todo, hasta el día de la yuca lo quieren santificar a punta de marchas y eucaristías. Así como a los recién nacidos no se les pide la Partida de Bautismo, sino el Registro Civil, y como a los muertos no se les expide un Certificado de Extrema Unción sino un Certificado de Defunción, así mismo la unión de dos personas (naturales, no jurídicas, no vaya a usted a casarse con Avianca) no debería recibir ese apelativo. Sea como sea que lo quieran llamar, vinculo marital, unión civil, unión conyugal… Matrimonio no es la palabra adecuada.

“Yo no le propuse unión civil a ella” dice este cartel. ¿Por qué la palabra matrimonio es tan importante, cuando es una institución en franca decadencia?

En cuanto a la adopción, en un país donde la sexualidad irresponsable conduce a miles y miles de nacimientos no deseados cada año, que una pareja, sea cuál sea su orientación sexual, decida darle la oportunidad a uno de estos niños no debería rechazarse tan a la ligera. Por supuesto que hay que hacer seguimientos ¿Pero por qué negar esa posibilidad? ¿Prefieren que se imponga la cultura del aborto entonces? ¿Qué acaso el ICBF no está para verificar si una pareja está en capacidad económica y emocional de adoptar? Esas son las preguntas que nos deberíamos estar haciendo en lugar de pelear por una tonta palabra. Después de todo ¿Cuál es el afán por pertenecer a una institución que hace años está en decadencia? No quisiera creer que todo este alboroto es porque quieren matrimonios por lo civil, porque por la Iglesia no pueden. Si es así creo que el objeto de tanta lucha y tanto clamor no es más que  pura y simple ilusión.

Esas son las preguntas que nos deberíamos estar haciendo en lugar de pelear por una tonta palabra. Después de todo ¿Cuál es el afán por pertenecer a una institución que hace años está en decadencia? No quisiera creer que todo este alboroto es porque quieren matrimonios por lo civil, porque por la Iglesia no pueden. Si es así creo que el objeto de tanta lucha y tanto clamor no es más que  pura y simple ilusión.

En Busca De La Palabra Apropiada ¿Unión Civil o Matrimonio?

Hace algunas semanas era noticia de primera plana el concepto que emitiría la corte constitucional sobre las uniones de parejas del mismo sexo. Aquellos que se sembraron frente a las instalaciones de la corte varios días antes de que se produjera el esperado concepto, sumados a todos aquellos que en colocaron la palabra “SI” en un rosado intenso en sus avatares de Twitter y Facebook, les ha quedado cierta sensación agridulce. Por un lado la decisión de la corte ha reconocido plenamente los mismos derechos de las uniones heterosexuales, a las de las parejas del mismo sexo, pero por el otro lado no ha dado un veredicto definitivo sino que ha dejado en manos del congreso la labor de asignarle nombre y todos los vericuetos relativos a la legislación sobre el tema.

Es así como la corta le pasado la bola al congreso, que aunque no lo crean, tiene la obligación por ley de emitir leyes. Ahora queda el asunto de como denominar a las uniones del mismo sexo. Unión Civil o Matrimonio.

La palabra “Matrimonio” ha sido reconocida con peso legal en las uniones de parejas del mismo sexo en 10 paises, 7 en Europa (Islandia, Holanda, Portugal, España, Noruega, Suecia y Bélgica), uno en América del Norte (Canadá), uno en América del Sur (Argentina) y uno en África (Sudáfrica, si la misma del mundial de 2010). Mientras que en otros países como México, o Estados Unidos, la palabra se utiliza en algunos territorios, más no en todo el territorio nacional.

Las Palabras “Unión Civil” o parecidos se utilizan en un espectro más amplio de países, todos ellos en Europa y América (a excepcion de algunas islas de Oceanía) y también algunos territorios han optado por este concepto dentro del territorio de países como Australia y los ya mencionados, México y Estados Unidos.

¿Qué palabra/concepto debería utilizar el congreso de Colombia? Bueno primero, el congreso no podrá hacer lo que hicieron en Estados Unidos, México o Australia y pasarle la pelota a los departamentos. Crea que en definitiva los congresistas se va a ir por lo seguro y declarar las uniones del mismo sexo como “Uniones Civiles”. Es triste reconocerlo pero en cuanto a derechos personales estamos a siglos de Europa o incluso la misma Argentina, cuyos ciudadanos no han estado por siglos y siglos bajo la rígida influencia de la Iglesia Católica y por tanto la resistencia populares sería menor si se utiliza “Unión Civil” en lugar de “Matrimonio”.

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Quizás suene extraño, pero es la decisión más efectiva.

Históricamente los Matrimonios se llevaron a cabo, NO para celebrar el amor infinito de cuento de hadas entre un hombre y una mujer, que es el cuento más rebuscado de los últimos milenios, sino para justificar legalmente el traspaso de bienes de padres a hijos, de esposos difuntos a esposas vivas y hasta de hermanos a hermanos, y demostrar unidad familiar. Por tanto el concepto de Matrimonio lleva directamente a la posibilidad de adopción. Pero eso no significa que la Unión Civil sea un obstáculo para la adopción, igual cualquier ciudadano soltero puede adoptar un niño actualmente; eso en caso de que la corte no vuelva a meter la cucharada y obligue al congreso a legislar sobre el tema de la adopción.

Igual el concepto de Unión Civil tiene que ver quizás más con un ligero atraso cultural respecto a otros pueblos que si han optado por la palabra Matrimonio, pero que de igual forma reconoce una serie de derechos que son imprescindibles para las parejas del mismo sexo, y pues como dice el dicho peor es nada e insister en utilizar la palabra Matrimonio podría retrasar este proceso. Aunque hacer toda una discusión nacional por unas letras, podría sonar tonto, el futuro de millones de personas en todo el mundo está en juego precisamente por esas tontas palabras.

La Despenalización del Aborto ¿Un Mal Necesario?

La actitud de la sociedad frente a los embarazos no deseados, es el punto decisivo entre la vida y la muerte.

La polémica armada en el país por cuenta de la recolección de firmas para tumbar la actual jurisprudencia que permite que una mujer aborte en tres casos específicos, me recuerda mucho a un episodio de “Los Simpsons” cuando dos extraterrestres se hacen pasar por candidatos presidenciales y en la campaña uno de ellos dice ante la multitud “Aborto para nadie” seguido de una rechifla y luego viendo la contrariedad cambia el argumento “Aborto para todos” y la rechifla persiste.

Sin duda el aborto es un tema espinoso. Pero lo cierto es que su despenalización podría ser un mal necesario.

La implicaciones éticas, morales y religiosos del aborto son innegables, pero por otro lado la suerte del feto está unida a la de su madre, si la reproducción humana implicara que el feto se terminara de formar en unas bolsas de cultivo estilo Matrix, otro gallo cantaría pero lo cierto es que no hay relación más estrecha que la de una mujer embarazada con el feto que lleva dentro.

Es tan estrecha esta relación que la vida del feto depende directamente de la madre y en algunos casos la vida de la madre depende del feto, casos en los que el embarazo es una amenaza para la vida de la madre, es esta la situación que más me convence que el aborto debe ser de opción libre, una mujer es una ciudadana en posesión de todos sus derechos, y su derecho a la vida pasaría a estar sujeto de una ley anacrónica que prohíbe los abortos en cualquier tipo de caso. En estos casos estamos hablando de supervivencia, no debería haber discusiones, ahora si la madre por decisión propia decide sacrificarse, al menos tendría la opción y no sería impuesta por una ley creada por unos viejos decrépitos de muy dudosa reputación, que es lo que abunda en el congreso y en las cortes.

Cualquier otra caso pasando por violaciones, malformaciones, imposibilidad de manutención, y todo eso, debe estar sujeto más que a leyes impartidas por un cuestionable congreso, por la reflexión ética, moral, religiosa y hasta filosófica de la mujer en embarazo.

Personalmente encuentro repugnante que se practiquen abortos de embarazos saludables, por razones como el “que dirán” o por una falla en el método anticonceptivo. La mujer que ha decidido entablar relaciones sexuales debe conocer las consecuencias de sus actos y hacer picadillo a una criatura no nacida solamente por patrocinarse sus placeres sexuales no está dentro de las causas que yo apoyaría.

Un peligro que encierra la aprobación del aborto por elección es que terminemos considerando a los bebes nacidos como algo desechable.

Pero, a pesar de las opiniones particulares, una mujer por sí misma debe tener el derecho de evaluar sus opciones, si desea interrumpir su embarazo, por cruel que parezca el método con el que lo haga, si quiere hacer un largo viaje y dar el niño en adopción a una pareja necesitada, o sencillamente asumir la responsabilidad que adquirió al ser sexualmente activa, esa debe ser una decisión que ella debe tomar de acuerdo a su formación como persona y a sus propias posibilidades.

Después de todo, como dicen los mexicanos cada quien puede hacer de su vida un papalote, mientras no toque los papalotes de los demás, y más o menos eso mismo dice la ley, pero hay que tener en cuenta que una apertura total de los abortos sin una apropiada educación de la población y promoción de la vida, podría desencadenar en la concepción de que los niños no nacidos son tan desechables como los envases plásticos en los que toman refrescos, cosa que sería monstruosa.

El aborto no es un tema sólo de las mujeres sexualmente activas y del gobierno, debe ser un tema en el que todos debemos expresar nuestra opinión ¿Por qué? Sencillamente porque es de nuestra actitud como sociedad frente a los embarazos no deseados de donde debe salir las decisiones que se tomen en las altas esferas. Es hora de reflexionar si es mejor que las mujeres embarazadas sin desearlo, terminen con su embarazo y prevenga la venida al mundo de un niño que probablemente venga con todas las de perder, o si es mejor promover la vida, expresando solidaridad, en lugar de crítica destructiva hacía aquellas mujeres que quieran dar a luz a sus hijos y darlos en adopción. Lamentablemente en este país, los mismos que promueven que el aborto sea ilegal son los primeros que critican y hablan de una mujer soltera en embarazo a la que el corazón no le ha dado para hacer pasar al feto por una trituradora y prefiere darlo en adopción, mientras que la que aborta en secreto es tratada mejor, porque le ahorró la vergüenza a la familia.

De nuestro cambio como sociedad y no de las leyes es que depende que la práctica del aborto innecesario termine de una vez por toda, y de esa manera darle a la vida un poco más del respeto que merece.