Reseñas X (Libros): Los Juegos Del Hambre.

Habiendo crecido leyendo los libros de Gabriel García Márquez con su exquisito punto de vista semi-omnisciente, en tercera persona en pasado, me resulta extremadamente difícil considerar de buena calidad un libro escrito en primera persona, desde el punto de vista de un solo personaje y encima en tiempo presente, pero justamente así es como están escritos el montón de best-sellers que tanto dan que hablar en los últimos tiempos, quizás no tanto por su narrativa en sí, sino por sus adaptaciones al cine y Los Juegos del Hambre (1) es un ejemplo de ese prolífico estilo.

Pero a pesar de tener un estilo narrativo relativamente similar al de algunas novelas de corte young-adult, sería injusto poner a Los Juegos del Hambre en el mismo saco que Crepúsculo, Los Instrumentos Mortales o Academia de Vampiros.

Los Juegos del Hambre se sitúa en un futuro distópico donde en lo que antes era América del Norte, sólo queda un país especialmente desigual y corrupto: Panem. Panem se encuentra dividido en una ciudad capital, llamada el Capitolio y doce distritos que en esencia son productores de todo lo que consume el Capitolio, recibiendo muy poco a cambio de su esfuerzo. Los habitantes de Panem están relegados a sus distritos y año tras año deben enfrentarse a una sádica costumbre: cada distrito al azar escoge dos tributos que se enfrentarán a los tributos de los otros once distritos en una pelea a muerte televisada a todo el país, llamada “los juegos del hambre”.

A pesar de que por momentos la historia gira en torno a las inseguridades sentimentales de Katniss, la mayor parte de la novela trata de las injusticias del sistema económico de Panem y el grado de desesperación de sus habitantes por sobrevivir en medio del hambre, la humillación y la opresión. No hay que ser un genio para ver la similitud del sistema de Panem con el mundo actual y tampoco se necesita ser un genio para atar cabos y ver cual es el Capitolio y cuales son los distritos en el mundo en el que vivimos hoy.

“Panem donde puede morirte de hambre, sin poner en riesgo tu seguridad” es la frase que más he recordado de todo el libro, porque apunta al hecho que la seguridad y la libertad no sirven de mucho si no hay nada que echarle al estómago.

Los Juegos del Hambre es un libro que por su misma estructura es fácil de leer, es pura trama, y los diálogos son más bien escasos. Es tan rápida, que por eso mismo por momentos tiende a dejar a un lado los personajes para centrarse exclusivamente en la situaciones, pero dentro de esta montaña rusa argumental, la autora encontró cierto balance para darle desarrollo a sus personajes, que por lo menos presentan una gran variedad en su construcción.

A diferencia de lo que me sucedió con 50 Sombras de Grey, creo que sí estaría interesado en leer los otros dos libros de “Los Juegos del Hambre” para terminar de comprender mejor el universo creado por la autora y como se relaciona con nuestro universo. Quizás, después de todo, a pesar de su estilo narrativo simple, Los Juegos del Hambre sí es una buena novela.

Libro 5/12 para 2014.


Ficha

Nombre: Los Juegos del Hambre

Autora: Suzanne Collins

Scholastic Press / Editorial del Nuevo Extremo 2009

396 Páginas

ISBN: 978-987-609-165-7


 

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Algunas Palabras Sobre “Los Juegos Del Hambre: En Llamas”.

Si algo le tengo que reconocer a la segunda entrega de la serie de “Los Juegos del Hambre” (The Hunger Games) titulada en español “En Llamas” (Catching Fire) es que logra revolverle los instintos anarquistas hasta a los más reaccionarios. Incluso yo, de comprobadas tendencias conservadoras, en un momento de la película me vi tentado a coger pancartas de libertario y tirar papas bombas en la Universidad Nacional para luchar en contra de la opresión, la tiranía y el status-quo (yeah, right). Sin embargo también hay que reconocer que en comparación con la primera parte, esta dejó mucho que desear.

Tal y como lo dije, la película es efectiva en mostrar el torbellino de miseria y opresión que es Panam (Oh, sorpresa, Los Juegos del Hambre no sucede en Estados Unidos) donde un acto inofensivo de rebeldía termina en un adulto mayor con un tiro atravesándole el cerebro. También hay que reconocer que en general las escenas, vistas de manera individual están bien trabajadas, a nivel de dirección, pero a nivel general no funcionan. No por nada el director Francis Lawrence, es famoso por su videos y no por sus películas.

Diría que a la película, como un todo, le faltó coherencia argumental. Aunque no he leído el libro, es evidente la intención de la trama en presentar a Katniss como la heroína reticente e improbable en medio de una rebelión que no tiene vuelta atrás, pero el afán de los libretistas por “el giro sorprendente” de la película, todo ese cuento de la rebelión pasa a un segundo plano, con el triángulo amoroso entre Katniss, Peeta y el hermano de Thor (no se como se llama ese sujeto y muy poco me importa). Hasta donde sé, el asunto de la rebelión en el libro es casi que omnipresente en los pensamientos de Katniss (el libro está escrito desde su punto de vista) y los guionistas debieron encontrar la forma de incluir eso, sobre todo durante los momentos de acción. Pero, claro, nada de eso se les ocurrió.

Es indiscutible que cuando la película se enfoca en el tema que debe tocar tiene momentos brillantes, como los del personaje de Donald Sutherland (Presidente Corilanus Snow) con su nieta, mismos que hasta donde sé no aparecen en el libro. Otra cosa que debo apuntar es Jennifer Lawrence, no sé si fue que se tomó demasiado en serio lo del Oscar que se ganó, pero en esta película estaba completamente fuera de lugar. Mientras que todos los actores, empezando por Elizabeth Banks, sencillamente se lucieron con sus actuaciones, Jennifer realmente solo destacó por ser en general aburrida y plana, nada que ver con la Katniss rebelde y sutil de la primera entrega, en esta parecía estar completamente derrotada. Algunos dirían que con el cuento de que tenía que entrar nuevamente a matar gente en Los Juegos del Hambre, no podía haber otra manera de interpretar el personaje, pero realmente creo que ella pudo hacer mucho más. Otra cosa que me molestó, claro que más frívola y trivial es que en sus escenas con Hutcherson (Peeta Mellarck) y el hermano de Thor, parecía estar viendo a la tía con el sobrino y es que Lawrence se veía demasiado mayor que sus noviecitos de pantalla. ¿Qué pasó maquillaje? ¿Qué pasó? No sé si la niña tiene mucho afán de abandonar su imagen de adolescente por el de una chica más madura pero dañar el personaje que la lanzó a las grandes ligas, no creo que sea la manera.

Para resumir, “En Llamas” con el doble de presupuesto que su antecesora, no logra ni la mitad del efecto de la primera, y si la llega a superar en taquilla no tiene nada que ver con su calidad, sino porque simple y sencillamente es lo que está de moda en este momento. Me quedo con el trailer.

Calificación: 3.65/5.00