Lo Que Nos Enseña La Muerte De Luis Colmenares.

vida y muerte
Vida y Muerte.

No quería escribir este post. Lo he hecho simplemente porque me lo propuse hace muchas semanas y sólo hasta hoy he tomado la decisión. Escribir sobre la muerte de alguien, de un ser humano, no es lo mismo que escribir sobre la muerte de un toro en una corraleja, o sobre una película ni mucho menos sobre una canción. Toda mi vida crecí con la convicción de que la vida humana es sagrada. Por eso, escribir sobre la muerte de Luis Andrés Colmenares no ha de ser una tarea sencilla.

Luis Andrés Colmenares Escobar con apenas 20 años de edad (¡20 años!) con un potencial inmenso a nivel académico (estudiaba dos carreras, economía e ingeniería industrial) lamentablemente es el caso típico de aquel que sencillamente se metió con quien no debía. Cuantas veces de niños, nuestros padres nos insistían en que no andaramos con tal o cual personaje, cuantas veces renegamos que nos quitaran nuestras “amistades” y cuantas, cuantas veces tuvieron razón.

Luis, el muchacho provinciano, en medio de la más rancia y corrupta prole de la sinvergüenza élite bogotana, se junto precisamente con quien no debía. No soy nadie para juzgar, y mucho menos a un muerto, pero si es cierto que muchas veces por fijar mal la mirada en gente que no lo merece, cometemos los peores errores de nuestras vidas, con la diferencia que a la mayoría no nos cuesta la vida como si le costó a Colmenares.

La identificación del país hacía el caso Colmenares no es gratuita. Nos identificamos con el muchacho talentoso provinciano que se choca con un mundo injusto donde un puñado de muchachos malcriados, pero con plata, tienen una ventaja superior a la de él, aunque de hecho no sea exactamente así.

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La vida no es justa, pero aveces nos sorprende.

No nos digamos mentiras ¿Cuántas veces cree usted que un grupo de niños ricos asesina a alguien que no les cae bien? ¿Qué impidió que el caso de Luis no se convirtiera en otra de las noticias sangrientas que llenan los tabloides amarillistas de este país? Dos cosas, la estupidez e ineptitud de sus asesinos y el hecho de que Colmenares no era un pintado en la pared.

A pesar de la posterior participación de los familiares de Carlos Cardenas en eliminar cualquier prueba útil, la estupidez de los asesinos, sean quienes sean, los delató ¿Quién se come semejante cuento del suicidio sobre un caño? ¿A quién se le ocurre semejante estupidez de que una corriente débil de agua, pueda arrastrar un cuerpo? Si, a esos del mismo tipo que compartían el aula de clases con él y que asistieron a esa fiesta. Y también el hecho de que la familia de Colmenares no están pintados en la pared y pudieron sacar de su bolsillo todo el dinero que se requería para al menos intentar que la muerte del muchacho no quedara impune.

De no haber sido así, las cosas fueran muy diferentes. Esa muerte hubiese sido otra más, otra más sin pistas, archivada rápido para no sobrecargar a los fiscales y a los jueces. Otra más.

Al menos que nos quede la lección que no importa lo increíblemente atractiva que resulte una persona, ya sea por su apariencia física o por su “posición”, detrás de esos atributos puede estar un monstruo incubado en el huevo de la podrida sociedad de este país. Piénselo.

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La Educación En Colombia: Cantidad Sobre Calidad.

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Para el gobierno Santos este sería el escenario perfecto.

El Tratado de Comercio de Colombia (TLC) con la economía más grande del planeta (Estados Unidos) es prácticamente un hecho. Pero en lugar de prepararnos para este evento maximizando la calidad de la educación, el gobierno de Juan Manuel Santos, por medio de su Ministra de Educación, María Fernanda Campos, están haciendo un esfuerzo desmedido por bajar todos los estándares de calidad con el fin de satisfacer metas porcentuales, inflar estadísticas para que este país parezca ante el mundo mejor de lo que realmente es.

Es un hecho fuera de discusión que la educación pública en los niveles de primaria y secundaria en Colombia es un chiste cuando se le compara con los niveles que existian antes de que un pelmazo como Andrés Pastrana pusiera un pie en la Casa de Nariño. Desde la administración Pastrana se encargaron de hacer inflar como sea, las cifras sobre la presencia y permanencia de estudiantes en las instituciones educativas. Para lograrlo se les ocurrieron un par de ideas geniales. La primera, en lugar de crear cursos de máximo cuarenta estudiantes, se obligó a los colegios a subir esta cuota de estudiantes por grupo (eso sí, sin invertir en calidad de las aulas) y es por eso que hoy en día se ven situaciones tan rídiculas como 70 estudiantes compartiendo una clase, tratando de aprender algo en medio del hacinamiento y la incomodidad. Y segundo, obligaron a todas las secretarías de educación y por tanto a todos los colegios a NO permitir que los estudiantes perdieran el año, y que se les garatizara COMO FUERA su permanencia en la institución so pena de sanciones y acusaciones de violación de derechos en caso contrario.

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La educación en Colombia necesita cura, no maquillaje como quieren estos dos personajes.

Estas dos medidas, han causado un caos de espanto en las instituciones educativas, que sumadas con otros factores como que los padres de hoy en día no les importan un pito los hijos que traen al mundo, han bajado enormemente la calidad de la educación.

Durante el gobierno de Uribe la política se mantuvo y dentro de los pocos cambios positivos se cuenta el de la meritocracia para asignar las plazas dentro de las instituciones, lo cual fue una EXCELENTE idea, puesto que algunos docentes que se encontraban dando clase, por ejemplo de Inglés entendían lo mismo o menos que los estudiantes a los que pretendían enseñar.

Ahora Santos, que es de la misma onda elitista de Pastrana, quieren terminar de joder la educación en este país aplicando las misma políticas con un par de adiciones fenomenales que terminaran por hundir la educación y de paso a la competitividad de nuestro país en un foso sin fondo.

Las Universidades Públicas, a diferencia de los colegios o de algunas universidades privadas, funcionan como un filtro regulatorio. No es cualquier perro el que pasa en una universidad pública, hay que tener cacumen para por lo menos entrar. Y segundo los que entran se enfrentan a un estilo educativo exigente y demandante que no todos pueden soportar, por lo que el que no tiene madera para pararse firme termina retirándose. Medidas como el retiro forzoso de estudiantes que repiten 3 o 4 veces una asignatura y/o tenga un promedio acumulado bajo 3.0 son medidas efectivas para mantener una calidad relativamente alta.

No quiero decir con eso que se deba efectuar una discriminación basada en el coeficiente intelectual de los individuos o de su capacidad intelectual, pero hay que enfrentar el hecho de que todos no nacieron para ser doctores, ingenieros o abogados. La educación superior, se debe garantizar a todos aquellos que se la merezcan, NO a todo el que se gana un devaluado cartón de bachiller.

En lugar de querer garantizarle un precioso título universitario a personas que no tienen ni el talante, ni la inteligencia, ni la formación para ser profesionales, debería la Ministra preocuparse por los miles de buenos estudiantes que si están en los colegios y que se deben quedar en sus casas, en el campo o de mototaxis en las ciudades, y que les ganan el cupo por desinformación o por falta de planificación y conexión entre el nivel de secundaria y el nivel superior.

De todas maneras, el que quiera graduarse que al menos pague los 2, 3, 4 o 5 Millones que cuesta un semestre en una universidad privada, pero que exista un esfuerzo, así sea económico y no académico para que no sea cualquier idiota que no sabe ni donde está parado el que se gradúe (o lo gradúen) a la fuerza.

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!

Es por estos gobiernos de pacotilla que el país no progresa. Es como una mujer enferma que en lugar de buscar la cura para su problema, usa todo el maquillaje que tiene para ocultar su condición. Así no se puede, así no son las cosas.

La Educación: Un Problema Más Allá de las Aulas.

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Los niños de ahora están malcriados, consecuencia de una sociedad enajenada e inmadura.

No deberíamos estar tan sorprendidos por la pésima calidad de la educación en nuestro país. Y no, no es un problema de políticas gubernamentales, al menos no solamente. Parece que a la mayoría se nos olvida que la educación es un proceso que nace y se consolida en el núcleo familiar y sin embargo a la hora de criticar la pereza mental, la irresponsabilidad académica y la actitud altanera e irrespetuosa de los niños y adolescentes nadie se acuerda de que esos problemas se originan en el hogar, no en la escuela.

El problema tiene una profunda raíz cultural…por un lado el proceso de lavado de cerebro que se ha hecho desde hace unas dos décadas de que Castigo=Maltrato Infantil sumado con el hecho de que un gran porcentaje de los padres de hoy en día, digamoslo con franqueza, malcrían a sus hijos ha desembocado en una generación que (primero) cree que se lo merece todo sin esfuerzo y (segundo) piensa que sus acciones no tienen consecuencias.

Con el cuento ese de que si a los niños se les castiga físicamente, se van a traumatizar, se les están violando sus derechos humanos y se les está comprometiendo el futuro, las nuevas generaciones crecen esencialmente sin saber lo que es el castigo, y por tanto les queda bien difícil saber lo que está bien y lo que está mal. Entonces no hay por qué sorprenderse de que haya tantos menores de edad metidos de cabeza en actividades ilícitas, que van desde fraude en los exámenes hasta robos y asesinatos.

Y es que los padres de hoy en día se caracterizan no por corregir y castigar adecuadamente a sus hijos, al contrario se caracterizan por consentirlos. Basados en la desprestigiada excusa de que “Yo quiero lo mejor para mi hijo” han creado un escudo de lo que es la verdadera razón de tal complacencia sin medidas, y es que sencillamente no los soportan. Y aquí no solamente estoy hablando de dinero, en todos los estratos se ve claramente que los padres les proporcionan a sus hijos una libertad que en tiempos de nuestros abuelos jamás se hubiese pensado, los padres prefieren darles a los hijos lo que piden, con tal de no entrar en conflicto con ellos, de no llevarles la contraria, de no aguantarse la pataleta…y como no tienen herramientas para castigarlos, no les queda opción sino complacerlos.

Los pocos hogares que están haciendo las cosas bien, tienen problemas al tratar de hacer cumplir sus reglas, por que sus hijos ven que en otros lugares no sucede lo mismo, ven como sus amigos que no se esfuerzan en el estudio o en colaborar con las tareas del hogar parecen tenerlo todo, desde ropa de marca hasta teléfonos inteligentes, no tienen horario de ver TV y mucho menos de llegada a la casa.

Las políticas del gobierno, sumamente complacientes con los estudiantes mediocres tampoco mejoran la situación, es impensable que estudiantes con 7 y 8 asignaturas perdidas durante todo el año escolar aprueben el año. Pero la prioridad para los gobiernos tanto locales, como nacionales es presentar estadísticas positivas, es importante para ellos decir, que el 99% de los niños asisten al colegio y ganan el año, pero lo que no dicen es que esos niños se encuentran hacinados y que el porcentaje de aprobación es estipulado por ley.

Política que ha graduado de bachilleres a estudiantes que no saben leer, no saben escribir y no saben sacar cuentas, política con la que muchos padres de familia están de acuerdo, porque lo importante no es que aprendan sino que pasen el año. Política que inunda a las universidades públicas y privadas de estudiantes mediocres e ignorantes, que se ganan las asignaturas cometiendo fraude, haciendo trampa y pagando para que les hagan las tareas, generando profesionales mediocres y faltos de ética que encontramos en hospitales, juzgados, EPS’s y sobre todo en las alcaldías, gobernaciones y el congreso.

Si, hay un problema, pero todo ese problema podría tener una solución bastante simple: el que no tenga, o la disposición, o la madurez, o la preparación o los recursos económicos, o el tiempo necesarios para criar un hijo sencillamente no debería tenerlos. 

Si queremos que Colombia salga del atraso y llegue a ser un país prospero, debemos concientizarnos primero, y lo primera plaga que hay que eliminar es la paternidad inmadura e irresponsable. Por último criar cuervos, siempre termina mal, vea el siguiente vídeo y entenderá por que, piénselo dos veces antes de tener hijos y si ya los tiene pues…eso es su problema, pero al menos eduquelos para que no se atrevan a ponerles la mano encima.