¿Cuál Es el Remedio contra la Corrupción?

El proceso 8000, Foncolpuertos, Dragacol, Interbolsa, el Carrusel de la Contratación, Interbolsa, Saludcoop, Reficar, Odebrecht. Los anteriores son apenas unos cuantos, de la siempre creciente lista de casos de corrupción que han azotado y siguen azotando a nuestro país, negocios dónde algunos como Ernesto Samper, Carlos Gonzáles, Mauricio Cárdenas, Rodrigo Jaramillo, los Nule, Carlos Palacino, Juan Carlos Echeverry y Juan Manuel Santos utilizaron el poder que les fue confiado por la ciudadanía y el aparato estatal, para enriquecerse o para pagar favores previos a punta de contratos multimillonarios asignados a dedo, en detrimento del bienestar público.

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Con esta larga lista de escándalos, sin mencionar aquellos que no alcanzaron a llegar a la prensa, y los muchos más que ni siquiera han salido a la luz pública; no sorprende que Continúa leyendo ¿Cuál Es el Remedio contra la Corrupción?

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Peor Era Uribe… (?)

Peor era Uribe

  • ¿Que Juan Manuel Santos duplicó la deuda externa del país en su primer periodo y sigue la misma tendencia en el segundo, empeñando el futuro de nuestros hijos y nietos? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos haya usado la plata de la mermelada para fortalecer y perpetuar las mafias politiqueras y clientelistas en departamentos como Córdoba, para ganar votos, cometiendo fraude electoral? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que ya la plata de los prestamos a la banca internacional y la de la mermelada no alcancen para mantener a la voraz y corrupta clase política de este país y Santos quiera implementar una reforma tributaria, donde hasta a los gamines les toque pagar retención en la fuente? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que a pesar de que en ambas campañas Santos prometió a diestra y siniestra que no iba a subir los impuestos, que iba a unificar el IVA, pero en cambio está pensando en bajar el ingreso para pagar todos los impuestos  y subirle al impuesto de valor agregado? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos dijo en 2012 que la paz se firmaría en Noviembre de 2013 y ya estamos en Septiembre de 2014 y las FARC ya dijeron que no tienen ningún afán en firmar nada? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que ya volvieron en todo su furor las tomas a municipios, las masacres de soldados y policías, las pescas milagrosas y las extorsiones? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que las FARC asesinen niños que aún no caminan? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que las FARC extraigan fetos de mujeres indígenas en Nariño? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que usted no pueda sacar un celular en la calle por que le pueden meter una puñalada y encima si cogen al ladrón, lo dejan salir a la media hora? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que la Fiscalía se haya convertido en una oficina más del Palacio de Nariño bajo el mando de Santos, violando gravemente la división constitucional de poderes? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que en Colombia la rama judicial se convirtió en una mafia de pensiones, ineficiencia y lentitud y el gobierno les sube el sueldo a niveles exorbitantes? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que a pesar de la sobrepoblación de magistrados, senadores, representantes a la cámara y otros parásitos, no se haya hablado de una reforma estructural política y judicial, porque afecta el futuro de Roy, Musa y Ñoño? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que todos los herederos de la parapolítica están en la coalición de Santos? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que luego de haberlo prometido en sus dos campañas, la salud en Colombia no haya mejorado, sino empeorado en el mandanto de Santos? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos haya creado más burocracia para pagar favores políticos con platas públicas? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos haya reprimido la manifestación campesina con ataques bravucones del ESMAD? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos haya dicho que el “tal paro agrario no existe”? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos haya gestionado varios proyectos de ley para criminalizar la protesta? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que se permita un régimen inepto, ineficiente y megalómano en Bogotá, que hace lo que le da la gana sin ningún control, porque Petro votó por Santos? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Colombia perdió la mitad del territorio marino en el Caribe y Santos no haga ni diga nada? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que ciudadanos colombianos sufran a cada rato vejámenes, humillaciones y escupitajos de funcionarios del gobierno venezolano, y que Santos no diga nada, porque es el mejor amigo de Maduro? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Colombia viva la mayor burbuja inmobiliaria de la historia y que el gobierno esté feliz de la vida sin hacer nada al respecto? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que los bancos se hayan amangualado para cobrarle hasta la camisa a los ciudadanos que dejen parte de sus ahorros en sus cuentas? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que la educación esté cada vez peor, con estudiantes que son bachilleres sin saber leer, escribir o multiplicar? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que se haya establecido la cultura del “niño intocable” y sin responsabilidades…? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que ahora haya niños que asesinen maestros, compañeros y hasta sus propios padres y que salgan al año y medio con el expediente limpio? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos haya decretado que nadie es pobre si gana más de 7000 pesos diarios? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que la calificación internacional de la economía colombiana no haya hecho otra cosa que bajar y bajar por el uso desmedido de Santos de la tarjeta de crédito internacional y ya nadie confíe en el país? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos  prometió que devolvería las horas extras… y hasta el sol de hoy…  ? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que a su hijo lo robaron, lo violaron o lo mataron por la guerilla o los delincuentes comunes… ? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Colombia se haga pedazos y se vaya al infierno? No importa, peor era Uribe.

#QueTal

Ensayos Electorales (Parte 1): Clientelismo, Compra de Votos y Mermelada.

A menos de 36 horas de las elecciones presidenciales más controversiales y reñidas en la historia reciente de nuestro país, he decidido publicar una serie de 5 ensayos cortos, todos referentes a un aspecto de la situación política que vive Colombia en estos momentos. ¿Los temas? 1) Vicios Electorales 2) Tendencias Políticas 3) Resultados Primera Vuelta 4) Economía y 5) Paz. Empecemos con el primero: los vicios electorales.

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El departamento de Sucre es tristemente reconocido en todo el país como el lugar de origen de una serie de personajes oscuros, entre los que se cuentan Álvaro “El Gordo”García, Erick Morris, Jairo Merlano y Salvador Arana Sus, famosos por haber consolidado su poder político a nivel nacional a punta de la escalada de terror y muerte de sus aliados paramilitares, de los cuales el más famoso es el hoy desaparecido Rodrigo Antonio Mercado, alias “Cadena”.

Uno de los errores más frecuentes de los columnistas bogotanos (y de ciertos tuiteros desinformados) es creer que el ascenso político de estos personajes se debió exclusivamente al terror paramilitar; de hecho, las elecciones del 9 de Marzo demostraron que el poder político de estos personajes siniestros, en manos de sus ahijados políticos está más fuerte que nunca. ¿Por qué? Sencillo, porque su poder electoral siempre ha dependido de dos técnicas que, si bien, son utilizadas ampliamente en el departamento de Sucre, no son exclusivas de este: el Clientelismo y la Compra de Votos.

En Sucre es un secreto a voces que todos los cargos públicos (excepto los ofrecidos por concurso) son la moneda de cambio que utilizan los politiqueros locales para consolidar su poder. En Sucre todo el mundo sabe que todo el que trabaje en la gobernación, en las alcaldías o en cualquiera de las entidades públicas necesita de un “palancazo”, es decir de la intervención de alguien cercano al círculo de políticos corruptos, asociados con los antiguos socios de “Cadena” a cambio de cierto número de votos para las distintas elecciones.

Este “cierto número de votos” no es opcional, de hecho es bien sabido que para las elecciones de congreso, se exigió en la alcaldía de Sincelejo un número de votos que oscilaba entre los 50 y los 300, dependiendo de la posición del empleado, para uno de los candidatos.  Y la situación se repite en todas las entidades públicas, por lo que una carrera dentro del sector público es prácticamente imposible sino se está untado de la inmundicia de la corrupción local.

Lo irónico del asunto, es que personas con estrechos vínculos familiares con este grupo de “beneficiarios” son los que aparecen a cada rato en las redes sociales dándose baños de pureza, cuando reciben los beneficios de la corrupción de sus allegados.

Cada funcionario tiene la responsabilidad de comprar votos, deben conseguir no sólo los números de cédula, sino la misma cédula de los individuos, que un encargado lleva el día de las elecciones a un comando con un cuarto secreto donde al individuo se le entrega su cédula para que vote por el candidato elegido. A este grupo de individuos no se les entrega nada porque se supone que eso era labor del funcionario. Pero estos no son los únicos que compran votos.

En todos los municipios existe la llamada “red de favores” ¿Cómo funciona esto? Sencillo, muchos de los programas estatales que llegan a los municipios, nunca llegan a quienes realmente los necesitan, sino a aquellos que dentro del círculo de los politiqueros locales han recibido favores. Es así como los alcaldes ayudan a sus amigos actuales y otros potenciales con insumos agrícolas, con pavimentación selectiva de calles, caminos de herradura, transporte para eventos y hasta para licor para un cumpleaños. Estos agradecidos beneficiados también compran votos, porque llegado el momento de la elección también deben “colaborar” con quien tan amablemente “te colaboró”. Es así como hay familias que tienen décadas de perritos falderos de estos nefastos personajes.

Con todo esto, aún no es suficiente. Los mismos candidatos a estas instancias del poder, destinan partidas para comprar más votos, generalmente con una red de compradores aparte de los funcionarios públicos y de la “red de favores”. Esta práctica se hace aún más evidente el mismo día de las elecciones donde al acercarse la hora del cierre de las urnas, el valor del voto se empieza a cotizar desde los $50.000 que ofrecen como mínimo, hasta $300.000 y $350.000 pesos.  Y no es broma.

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Estas repugnantes prácticas se sostenían con los porcentajes que los corruptos recortan de los proyectos que aprueban, del porcentaje que reciben por favorecer licitaciones, o de prestamos que toman pensando en los futuros dividendo de su posición de poder. Y digo sostenían, porque para las últimas elecciones este grupo de personajes tuvo una fuente adicional: los cupos indicativos.

Más conocidos como “mermelada”, los cupos indicativos cumplieron la función que otrora tuvieron los jefes paramilitares: constreñir al elector y debilitar la democracia. Cinco millones de votos obtuvieron los partidos que recibieron estos beneficios (Partido de la U, Cambio Radical y Partido Liberal) de los cuales considero que al menos el 50%, unos dos millones y medio fueron comprados utilizando los recursos de estos cupos, aunque la cifra podría ser mayor.

Los caciques electorales ya no salen a conseguir votos en las poblaciones apoyándose en el terror de asesinos de baja ralea, los consiguen con la plata que debería estar invirtiéndose en infraestructura y generación de empleo, dos aspectos en los que este gobierno ha fallado estrepitosamente.

Y como última reflexión queda: los corruptos no podrían comprar votos, si estos no estuvieran a la venta.

¿Y La Justicia? De Crucero Por El Caribe.

“Largas y extenuantes jornadas de trabajo” esa fue la pobre excusa que utilizó la magistrada y presidenta del máximo ente de la justicia colombiana, la Corte Suprema de Justicia, Ruth Marina Díaz, luego de solicitar una licencia remunerada por cinco días, para irse a dar la gran vida en un crucero por el Caribe.

¿Tiene cara de “largas y extenuantes jornadas de trabajo”? Yo no creo.

¿Pero es que acaso la doña no tenía derecho a un merecidísmo descanso? Continúa leyendo ¿Y La Justicia? De Crucero Por El Caribe.

Colombia y La Justicia “Vía Twitter”.

Cada día que pasa me convenzo más y más que no hay un país más extraño que Colombia. Sólo en este país donde ya nada sorprende y el limite de lo imposible ya está más allá de la imaginación es posible que las instituciones funcionen al ritmo que les toque el internet, más específicamente al ritmo que le toque Twitter.

La justicia en Colombia es corrupta e altamente influenciable.

La sistema judicial de un país es el representante más importante de su institucionalidad, si la justicia funciona, el “sistema” funciona y vale la pena que el pueblo, tal y como se especificó en movimientos sociales como la Revolución Francesa, ejerza su soberanía a través de un Estado capaz de velar por los derechos de los ciudadanos, siendo la justicia uno de esos derechos tan preciados.

Entonces en resumen, es el Estado el que depende del pueblo y no al revés como solemos creer aquí. Entonces ¿Por qué permitimos que tanto el congreso, como el ejecutivo, como el aparato judicial nos la monten? Esa esa la gran pregunta.

La justicia de Colombia está entre las más absurdas, ridículas, ineficientes y corruptas de todo el mundo, empezando por los entes que la encabezan: las cortes. No solo es que en Colombia estamos superpoblados de cortes (Corte Suprema de Justicia, Corte Constitucional, Consejo de Estado, Consejo Superior de la Judicatura) sino que a través de ellas cientos de ex-magistrados se jubilan con pensiones multimillonarios cuyo valor dejan con la boca abierta a más de uno.

Pero ahí no queda todo. Sólo en este país es concebible que las personas sindicadas de un delito permanezcan años en una cárcel esperando juicio. Sólo en este país es concebible que los juzgados fallen más de una década después de introducido el caso. Sólo en este país es concebible que haya que darle plata al juez, al secretario del juez, a la recepcionista del juzgado para que le agilicen el proceso. Pero aún eso no es lo peor.

Lo peor de la justicia en Colombia es que sucedan casos como el de Luis Andrés Colmenares y , más recientemente el del Patrullero Javier Diaz, en donde es notoria la intervención de elementos ajenos al proceder de la justicia y que sin embargo desvían completamente la acción del aparato judicial. ¿En que clase de país estamos?

Y más allá aún, la justicia sólo actúa cuando se ven rodeados, sí, cuando cierto caso causa indignación en el público y este se manifiesta a través de las redes sociales, causando alboroto y escándalo … y hasta marchas nacionales (como aquella que se hizo alguna vez contra las FARC) es entonces cuando los medios nacionales se interesan en el caso y lo convierten en una novela sensacionalista que exacerba más los ánimos. Sólo entonces es cuando la justicia (léase la fiscalía, la procuraduría, los jueces, todo mundo) se empiezan a pronunciar y agilizan todo para solucionar ese caso particular.

Twitter ha demostrado ser una herramienta para que la justicia actúe en casos puntuales ¿es eso suficiente?

Pero lo que ignoramos los colombianos es que en este país todos los días mueren muchos Luis Andrés Colmenares, y muchos Patrulleros Diaz, personas inocentes cuyas muertes quedan en la impunidad y se hacen pasar por cualquier cosa y donde la verdad nunca se llega a revelar, en estos casos donde los twitteros no intervienen, son aquellos a los que la prensa le hace la vista gorda porque “no están de moda” y los que se hunden para siempre en los archivos oxidados y sucios de excremento de rata en los archivos de los juzgados de todo el país.

Algunos pueden decir que “peor es nada” y tendrían razón, pero es estúpido pensar que una justicia que atiende solamente al caso de moda es una justicia efectiva. La justicia que merece Colombia es una justicia imparcial, rápida, eficiente y sobre todo justa, que no necesite de Twitter y de los canales privados para actuar. ¿Será mucho pedir?