Reseñas X (Películas): El Destino de Júpiter

Una opera espacial que combina elementos de espionaje industrial, intrigas cortesanas, relaciones contraindicadas, naves inverosímiles, persecuciones en gravedad cero, y hasta algo de propaganda trotskista, con la huella inconfundible de los hermanos Wachowski, Jupiter Ascending (En español, El Destino de Júpiter) es irrefutablemente, una de las producciones cinematográficas más bizarras y audaces de los últimos tiempos.

Tal y como lo expresó en su momento la actriz surcoreana Bae Doona en una de las múltiples entrevistas promocionales de la también insólita y arriesgada Cloud Atlas, de 2012, de lo que no cabe duda luego de ver el trabajo de Andy y Lena Wachowski (Matrix, Matrix Recargado, Matrix Revoluciones y Meteoro) es que son unos genios; y es que solo unos genios podría crear una obra épica de las proporciones de Jupiter, y al mismo tiempo conseguir que un actor de medio pelo como Channing Tatum, logre por fin construir un personaje decente y sugestivo, después de diez años de estar empelotándose en el medio.

Jupiter Ascending cuenta la historia de Júpiter Jones (Mila Kunis), una joven mujer que por su estatus ilegal en Estados Unidos, debe ganarse la vida en el negocio familiar: limpiar casas ajenas en los vecindarios más selectos de Chicago. Júpiter parece, si bien no feliz, bastante resignada con la vida predecible y aburrida que lleva, conformándose con darse uno que otro gusto personal muy de vez en cuando, hasta el momento en que, sin querer, queda en medio de una lucha corporativa de proporciones cósmicas; lucha protagonizada por los miembros de la poderosa dinastía Abrasax.

Los Abrasax, Balem (Eddie Redmayne), Kalique (Tuppence Middleton) y Titus (Douglas Booth) son apenas una de las familias de la realeza interestelar, cuyo negocio consiste en sembrar con seres humanos, planetas fértiles como la Tierra para “cosecharlos” una vez haya alcanzado la máxima población posible, dados los recursos naturales disponibles. Como producto de esta “cosecha”, que no es otra cosa que el sacrificio masivo de todos los seres humanos del planeta, los Abrasax consiguen el llamado “néctar” una codiciada y exclusiva sustancia que permite prolongar la vida de quien la usa, hasta el punto de hacer posible lograr la inmortalidad. Con más de seis mil millones de personas, la Tierra es “la granja” más valiosa de las posesiones de la dinastía, bajo propiedad de Balem Abrasax.

El conflicto inicia en el momento en que los lacayos de Balem detectan a Júpiter Jones, quien por puro azar genético corresponde de manera exacta a los genes de la Monarca de la Mancomunidad Interestelar, la fallecida Matriarca de la Casa Abrasax. Al coincidir genéticamente con “Mamá” Abrasax, Júpiter tiene derecho a todas sus posesiones, incluyendo el planeta Tierra, por lo que cada uno de los hermanos empieza a mover sus fichas para sacar ventaja de la aparición de la chica.

Balem, emocionalmente inestable por los hechos relacionados con la muerte de su madre, hace uso de todo su poder para eliminar a Júpiter y no poner en riesgo su posición como propietario de la Tierra. Conociendo los planes de Balem, Titus envía a Caine Wise (Channing Tatum), un soldado genéticamente modificado, a buscar a Júpiter antes que los lacayos de Balem consigan asesinarla. A partir de ese momento, Caine y Júpiter tendrán que enfrentar todas las intrigas y traiciones de los hermanos Abrasax con el fin de asegurar los derechos de Júpiter y la supervivencia del planeta Tierra, mientras se debaten en los dilemas de una relación romántica entre una reina interestelar y un soldado parcialmente humano. Y este es sólo el argumento introductorio.

Mila Kunis, en una escena clave de la película. Foto de Warner Bros. Pictures. (2015)
Mila Kunis, en una escena clave de la película. Foto de Warner Bros. Pictures. (2015)

En efecto, la película es tan descomunal en términos temáticos y argumentales, que no sorprende que por momentos parezca desmoronarse por su propio peso, como si la estructura de la cinta no lograra sostener coherentemente la magnitud del argumento, introduciendo demasiados elementos a tal velocidad que al espectador le cuesta trabajo mantener el ritmo.

No es un problema argumental, sino un problema de edición. Man of Steel, una película con una trama igual de enmarañada, logra salir victoriosa por la habilidad de su director de elegir un punto de enfoque en cada acto, estructurando las secuencias de tal manera que el espectador entienda progresivamente todos los aspectos del argumento. Jupiter Ascending pudo haber logrado algo similar si en la parte inicial se hubiese enfocado en los aspectos que desatan las tensiones en la dinastía Abrasax y luego sí enfocarse en el personaje de Kunis, para pasar lentamente a la situación con el personaje de Tatum y finalmente entrar de lleno en las intrigas de la realeza, seguidas de las consecuentes escenas de acción.

Si bien la falla a nivel estructural es evidente, es injusto calificar la película como “mala”. En primer lugar la historia es atrayente y original, y a pesar de que combina la historia de una chica ilegal con un trabajo mediocre, con una épica espacial con realeza incluida, la mezcla funciona. La simbología utilizada es magnífica; la historia de la princesa y el caballero contada desde una perspectiva fantástica y contemporáneo y los encuadres, el vestuario y la fotografía no se quedan atrás.

No sobra incluir dentro de los aspectos positivos, las escenas clásicas y diálogos temáticos que además de corresponder con la narración, también invitan a la reflexión sobre nuestra percepción como seres humanos.

Increíblemente, y contra todo pronóstico, las actuaciones también funcionan. En primer lugar los integrantes de la familia Abrasax, son consistentes y coherentes, la fragilidad emocional de Balem, el encanto intrigante de Titus y la picardía oportunista de Kalique. La actuación de Mila Kunis, si bien es sutil, corresponde con el carácter resignado de su personaje. Sean Bean, pues bien en términos promedio haciendo un buen equipo con la verdadera revelación de la cinta: Channing Tatum.

Siendo Tatum un actor que siempre me ha parecido mediocre y perezoso, su Caine Wise, no sólo logra transmitir la soledad y el conflicto interno en el que se encuentra, sino que además se amalgama a la perfección con el encanto que le asigna el guión y los siempre espectaculares efectos especiales de los hermanos Wachowski.

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Por increíble que parezca, Channing Tatum se cuenta entre los elementos positivos de la película.

En resumen: Jupiter Channing una película con múltiples elementos positivos, pero que por su magnitud requiere del espectador un mayor nivel de asimilación. Nur dass.

4,55

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5 comentarios en “Reseñas X (Películas): El Destino de Júpiter

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