Reseñas X ^ Looking: The Movie.

Uno de los mayores inconvenientes que tienen las series de televisión respecto a sus contrapartes de la pantalla grande (sí, las películas) es que suele tomar años discernir cuál es su premisa o mensaje principal. Eso en caso de que la tenga (¿CSI?).

Para tomar un ejemplo, solamente hasta ahora se ha empezado a digerir completamente el plan maestro detrás de series como Buffy, la cazavampiros, Angel, Ally McBeal, Dawson’s Creek, The O.C. y Xena, series que muchos vimos solamente como una cadena argumental sobre la que muy poco entrabamos a reflexionar.

En el caso de Looking, el multipremiado director Andrew Heigh dispuso en total de diez horas para entregar su mensaje antes de que HBO decidiera cerrar para siempre la cortina de la serie situada en San Francisco. Diez horas que fueron suficientes para vislumbrar, al menos, la punta del mensaje de la serie.

looking

Looking, the movie, es exactamente lo que se esperaba de estos 90 minutos finales: una mini-temporada de corte televisivo, que le da cierre a todos los cabos sueltos que la serie había dejado en las dos últimas temporadas.

Patrick (Jonathan Groff) ha vuelto a San Francisco para asistir a la boda de su amigo Agustin (Frankie J. Alvarez) con el líder voluntario Eddie (Daniel Franzese), luego de un año de relación. Patrick encontrará que su amigo Dom (Murray Bartlett) ha decidido permanecer soltero luego del fracaso en su relación con Lynn (Scott Bakula) y que Doris (Lauren Weedman) se encuentra en un momento crucial para el resto de su vida junto a su esposo Malik.

Sin embargo Patrick encuentra en este viaje la oportunidad para arreglar cuentas de una vez por todas con su ex-novios Richie (Raúl Castillo) y Kevin (Russell Tovey), así como con la ciudad de San Francisco, que en esta serie es otro personaje más en la historia.

Como dije al inicio, lo más importante de estos tres capítulos finales, armados en forma de película, es que permite vislumbrar el mensaje de toda la serie y el por qué de su título Looking. Podría decirse que esta serie es un gran experimento de su director (que además es su productor y guionista principal) para explorar la razón del fracaso de las relaciones, especialmente entre hombres gay.

Patrick es un personaje que lo ha tenido todo: educación, un buen empleo, una buena apariencia y un hogar en la ciudad más liberal del hemisferio occidental; sin embargo, al inicio, nunca ha tenido una relación estable, al menos no como sus amigos Agustín y Dom. Pronto en la primera temporada vemos como conoce a Richie, un barbero que parece ser lo opuesto a lo que él busca (inglés: to look for).

Hay una escena en particular en esa primera temporada en la que Patrick se queda observando, frente a su espejo el escapulario que le regaló Richie, y que representa el momento en que él se rinde en esa relación, después de todo Richie es un hombre sin más aspiraciones que sobrevivir el día a día y que no puede ofrecerle mucho más que los momentos que ya han compartido. Patrick decide mandar al diablo todo acostándose con Kevin, motivo por el que Richie termina con él.

En la segunda temporada vimos como Patrick se convirtió en el amante furtivo de Kevin, quien tenía una relación estable y de largo plazo. Kevin, eventualmente, termina con Jon y decide irse a vivir junto a Patrick. Pero cuando Patrick nota que Kevin tiene una cuenta en una aplicación de buscar parejas sexuales (Grindr) nuevamente decide mandarlo todo al diablo, mudándose a Colorado, muy  lejos de Kevin y de San Francisco.

El director, en estas dos temporadas, mostró de manera implícita el problema de Patrick: el no estaba buscando un compañero, está buscando una excusa para seguir buscando. Esa es la premisa que en la película se hace explícita.

Al igual que Patrick, muchos nos enfocamos tanto en buscar, que por ratos se nos olvida intentar. Ese es el punto de toda la serie, no basta con buscar y encontrar, es necesario intentar, con sacrificios y momentos duros, pero intentar. Es sencillo ver cuan fácil le resulta a Patrick sabotear sus relaciones, y seguir buscando, mientras que ni siquiera considera la opción de seguir intentándolo.

Hubiese sido interesante saber que hubiese hecho el director con otros 3 o 4 capítulos, quizás ponerle el obstáculo final a Patrick donde hubiese decidido conscientemente que iba a hacer por el resto de su vida. Si seguir buscando, lo cuál lo empujaría a permanecer soltero el resto de su vida, o si arriesgarse e intentar, lo cuál no le garantizaba nada, salvo quizás, la tranquilidad de haber corrido el riesgo.

Ya para terminar, con toda la corriente liberal que hay en el mundo por estos días, que a veces toca niveles de radicalización sinceramente preocupantes, dudo que una serie como Looking se vuelva a emitir, es decir, la ventaja de esta series es que concentran su emoción en lo complicado y difícil que es para alguien de orientación homosexual enfrentarse a un mundo donde la orientación modelo es la heterosexual. Pero en este mundo que muta a pasos insospechados, la emoción de esas series está a punto de extinguirse, a menos que la sitúen, no sé, en Irán o en Rusia. Estoy seguro que lo que veremos en lo sucesivo son más propuestas como la de How to get away with murder, donde hay varios personajes gays inmersos en una temática completamente ajena a la orientación sexual.

Como debe ser.

P.D. Empecé a aficionarme a las series de televisión a los quince años, así saquen sus propias cuentas.

3,73 / 5,00

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