El Viaje de Oz, El Poderoso.

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Poster de «El Mago de Oz», la película de 1939 que cronológicamente seguiría a «Oz, el poderoso».

Oz, el poderoso», ese es el nombre de la película de Disney que sirve como precuela de la serie de libros de L. Frank Baum… y por tanto también del clásico de 1939 protagonizado por Judy Garland, el mismo del de los famosos zapatos de rubí y las mágicas frases que tan hondo han calado en la cultura popular «We’re not in Kansas anymore» y «There’s no place like home«.

A pesar de que Disney ha hecho MUCHO énfasis en que esta NO es una precuela de la película de 1939, sino de los libros, en realidad es muy evidente que Sam Raimi tomó muchísimos elementos de la película dirigida por Victor Fleming y los introdujo en su película.

Para empezar, tanto los créditos como la secuencia inicial están desprovistos de color, al igual que en la cinta de 1939 y al igual que esta, una vez el protagonista entra en la tierra mágica de Oz, cambia a unos colores sumamente vívidos, aunque en la cinta de Raimi, también cambia el formato a uno más ancho.

La historia de esta secuencia inicial es un tanto débil, aunque sirve para definir el carácteraaa de Oz, pero Raimi pudo hacer mucho más en este sentido y particularmente no veo la necesidad de poner nada en Blanco y Negro. Está bien que quiera rendir tributo a la cinta original, pero había muchas otras maneras.

Lo primero que impacta de esta película son los efectos. En la película de 1939, las platas fabulosas de la tierra de Oz no tienen nada de diferente de las decoraciones plásticas que vemos hoy en día en todas partes. Pero por increíble que parezca la representación de la tierra de Oz en la versión 2013 no se ve mucho más real… o sea, si se van a gastar un jurgo de millones en eso, que al menos se vea decente… aunque esto ocurre sólo en la primera mitad de la cinta.

Michelle Williams, como Glinda, la Bruja Buena es lo mejor de «Oz, el poderoso».

En la segunda mitad, cuando ya empezamos a ver el argumento en movimiento, las coloridas imágenes de la tierra de Oz pasan a segundo plano. La segunda parte de la cinta casi que parece otra película. Mejor en todos los niveles, guión, fotografía, actuaciones… todo. La primer mitad acomoda todos los personajes, pero lo hace de manera forzada y poco fluida. Digamos que es el precio que hay que pagar para llegar a la segunda parte, pero me parece un poco extraño que no hayan pensado en mejores ideas. Es decir en «El Mago de Oz», Dorothy conoce a todos sus acompañantes de manera natural, en cambio en «Oz, el poderoso», todo pasa muy rápida y se siente muy apresurado.

Pero en fin, el final es mucho mejor, combina mucha acción, drama y buenos momentos dándole una buena conclusión.

Poster de «Oz, el poderoso»

Para destacar, la actuación de Michelle Williams. Williams representa una Glinda mucho más aterrizada y sensata, además de coherente, que la de Billie Burke, que por momentos es pedante y cínica. Rachel Weisz, normal, es una muy buena actriz, pero digamos que la hizo bien pero Michelle Williams lo hizo mejor y Mila Kunis… pues la verdad con ella nunca se sabe, es que sus actuaciones son tan similares que es difícil emitir un juicio, pero digamos que sí, no lo hace mal dentro del contexto de la película.

¿Y James Franco? Bueno, pues la verdad, dejó que desear. Franco en realidad no lo hizo tan mal, pero en el contexto de la película, el nombre de Johnny Depp se le cruza a uno varias veces por la cabeza ¿Que habría propuesto Johnny Depp para este personaje? El problema de los actores como Franco y Kunis es que si bien están conectados con sus personajes, en realidad no proponen nada del otro mundo y quedan como muy normales a la hora de hacer cuentas.

«Oz, el poderoso» es una película con puntos fuertes y débiles, ya es decisión de cada espectador, cuál pesa más. Definitivamente recomendada.

 

Calificación: 3.95/5.00

Lo Que Algunas Mujeres No Saben Del «Día Internacional de la Mujer»

El pasado Viernes, 8 de Marzo, se celebró, como todos los años, el «Día Internacional de la Mujer»; y puede que este no sea el día más celebrado del mundo, pero estoy seguro de que debe estar en el Top 5 de los más recordados del universo y sus alrededores.

No bien habíamos terminado de darnos el Feliz Año y ya andaba la mamá, la hermana, la hija,la prima, la sobrina, la cuñada y hasta la abuela recordando «Mijito, no se le olvide, el 8 de Marzo es el día de la mujer». Pero si con todo eso no fuera suficiente, cinco segundos después de regresar al trabajo, luego de unas merecidísimas vacaciones, ya la jefe, la compañera de trabajo, la de los tintos y la de la cafetería también estaban dedicándose a recordar la misma fecha.

Honestamente me pregunto ¿Cuál es el afán de celebrar el día de un género? ¿Es que acaso eso de «todos los seres humanos nacen libres e iguales» es pura carreta? y más aún, si son las mujeres las que más hablan de igualdad de género, de igualdad de oportunidades, las que piden que no se les discrimine por el hecho de tener vagina ¿Por qué algunas de ellas ponen tanto énfasis en celebrar precisamente el hecho de tener vagina?

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¿Qué tan lejos está la igualdad?

Celebrar (ojo con la palabra), celebrar un Día Internacional de la Mujer, es tan ridículo como celebrar un Día Internacional del Hombre, que para sorpresa de muchos si existe (19 de Noviembre). Pero yo hasta ahora no conozco a ningún hombre que ande preguntando que día cae el Día del Hombre, ni preguntándole a las compañeras o las familiares que qué le van a regalar.

Las mujeres que insisten en celebrar el 8 de Marzo su condición de mujeres ignoran y en realidad ofenden el verdadero significado de ese día. Ale Vergara, en su artículo «No me feliciten el día de la mujer» lo señala muy claramente:

El ocho de marzo es el día que se eligió para recordar la lucha de la mujer para conseguir una igualdad de derechos con el hombre (lucha que, en muchos casos, todavía sigue) y para llamar la atención sobre cómo todavía hay mujeres que son objeto de discriminación y sufren atropellos a sus derechos más elementales por el simple hecho de ser mujeres.

Ojo a esas palabras «llamar la atención», no  es celebrar, ni incentivar la actividad comercial, ni darle un clon del día de las madres al cúmulo de mujeres que no tienen hijos. La misma autora señala:

No es un día para felicitar, es un día para recordar una lucha y para hacer evidente que aún queda mucho camino por recorrer.

Es cierto, aún queda mucho camino por recorrer, y cosas como la celebración banal de este día no contribuye a nada, mucho menos el de poner puertas exclusivas para mujeres en los sistemas de transporte, o jugar a la dama y el caballero cediendo sillas, o con el «venga que eso está muy pesado para usted» o con el «no le pago lo mismo, porque usted no trabaja lo mismo». En esto hay muchas regiones que están a años luz de dicha igualdad. Las mujeres de Bogotá quizás son las más conscientes del país y la gran mayoría de ellas no exige un trato diferente por el sólo hecho de ser mujer, como si lo hacen en la Costa Atlántica donde si todas las sillas están ocupadas por varones, y llega una mujer, no se hace esperar el «¿Es que ya no hay caballeros?» La respuesta es NO, los caballeros existieron en la Edad Media, por los tiempos de Ivanhoe y el Rey Arturo, en esta época ya ni siquiera cabe la distinción hombre y mujer, puesto que todos somos seres humanos.

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El Día Internacional de la Mujer es un espacio de reflexión, no de celebración.

La idea del «Día Internacional de la Mujer» es que se reflexione sobre todo lo que hay que hacer para poner a los hombres y mujeres en igualdad de condiciones.

Con el pretexto de la falta de respeto en Transmilenio, la alcaldía de Bogotá instauró como medida usar puertas exclusivas para mujeres… una medida que también se utiliza en Japón, uno de los países más machistas del mundo. Si ya empezamos con las puertas del Transmilenio, sigamos con los colegios, igual las niñas que estudian con niños también están expuestas a la falta de respeto… y también en las universidades, donde el asunto es peor… hagamos hospitales exclusivos para mujeres… pero como siempre va a existir el peligro de que, no lo quiera Dios, un hombre le lance una mirada lasciva o le falte al respeto,  mejor que se pongan una burka para que no se expongan ¿Es allí donde queremos llegar?

Cómo sociedad es hora de que pongamos más énfasis en el significado real de estos espacios de reflexión, que en el significado comercial… ahora que si todo lo que hay que hacer para que el papel de la mujer de la sociedad siga siendo tan reducido como siempre, es regalarle flores o chocolates, o poner buses exclusivos para ellas … creo que más de un machista en el mundo estará feliz de hacerlo.

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Puertas preferenciales para mujeres en Transmilenio… eso tiene un nombre «Aparthaid de Género»

El Fantasma de Hugo Chávez.

Traducción libre del artículo «The Ghost of Hugo Chavez» escrito por William J. Dobson para Slate.

Cómo la ideología económicamente desastrosa, pero políticamente efectiva de Hugo Chávez, rondará al país que llevó a la ruina.

Incluso antes de morirse, Hugo Chávez ya se había convertido en un fantasma. Una calma extraña y desconocida se había apoderado de Venezuela por semanas, mientras la gente esperaba escuchar la voz del presidente que había sido parte de su diario vivir por casi 14 años. Chávez le hablaba constantemente a los venezolanos, cada dos días en promedio, en los primeros once años de su mandato. Sus intervenciones, que por lo general eran improvisadas, se extendían por más de dos horas. Si se sumaran todas estas horas, que además las cadenas de radio y televisión estaban obligadas a transmitir, alcanzarían 54 días. Días, completos de 24 horas.

Y fue entonces que llegó el silencio. La última vez que los venezolanos escucharon a su presidente fue el 8 de diciembre de 2012, cuando anunció que retornaría a La Habana para su cuarta operación de tratamiento para una recaída de cáncer. Chávez no retornaría a Venezuela hasta el 18 de Febrero de este año, llegando a escondidas al hospital militar de Caracas a la mitad de la noche (sus consejeros luego admitieron que no podía hablar por causa del tubo que había sido insertado en su traquea para ayudarlo a respirar). Chávez había hecho su camino de regreso a su hogar, pero él nunca regresó en realidad. Estaba presente, pero no era visible. La misteriosa calma sólo se rompió con el anuncio hecho por el Vicepresidente Nicolás Maduro, el Martes por la tarde, que el presidente de 58 años había fallecido.

¿Qué le legó Chávez a sus compatriotas venezolanos? Los hechos son inconfundibles: El rico país sudamericano está en ruinas. Su tasa de inflación, su déficit fiscal y su creciente deuda se encuentra entre las más grandes del mundo. A pesar del incremento en los precios del petroleo, la infraestructura del país está destartalada (las fallas de energía y los apagones son comunes) y es mucho más dependiente de las exportaciones de crudo que cuando Chávez llegó al poder. Venezuela es el único miembro de la OPEC que sufre de escasez de productos de primera necesidad como la harina, la leche y el azúcar. El crimen y la violencia se dispararon durante los años de Chavez. En un fin de semana promedio hay más asesinatos en Caracas, que en Baghdad y Kabul combinados (en 2009 hubo 19133 asesinatos en Venezuela, cuadruplicando los índices de la década anterior). Cuando las espeluznantes estadística no mejoran, el gobierno de Venezuela simplemente dejaba de publicar las cifras.

La ideología política dejada por Chávez, el «Chavismo», fue un fracaso verificable para el pueblo de Venezuela, pero Chávez nunca falló. A pesar de los pobres resultados de su gobierno, la plataforma política del Comandante aseguró otros seis años en su oficina, con una victoria decisiva de 11 puntos, hace sólo cinco meses. ¿Será Maduro, su sucesor seleccionado, en conjunto con sus compinches, capaces de retomar todo donde Chávez lo dejo?

Sus sucesores estarían en mejores condiciones si Chávez hubiese sido un típico «hombre fuerte» sudamericano. Pero él no fue solamente otro caudillo que llenaba urnas y acorralaba enemigos. Cómo describí en mi libro «La curva de aprendizaje del Dictador», la regla de Chávez fue mucho más sofisticada que el de los típicos regímenes de mano dura. Cómo muchos líderes autoritarios, Chávez centralizó todos los poderes para su uso personal. Poco después de tomar posesión de su cargo en 1999, ya controlaba cada rama del gobierno, las fuerzas armadas, el banco central, la compañía estatal de petroleo, la mayoría de los medios y cualquier sector productivo que el deseara expropiar. Pero Venezuela nunca experimentó abusos masivos de los derechos humanos. Los disidentes no desaparecían a mitad de la noche, y a pesar de todo el amor que Chávez profesaba por Fidel Castro, su régimen nunca fue tan represivo como el de la dictadura tropical de Castro.

Y a diferencia de Castro y otros autócratas, Chavez no le temía a las elecciones. El las aprovechaba. La mayoría de los líderes de oposición te dirán que las elecciones en Venezuela son relativamente transparentes. El problema no es el Día de las Elecciones, el problema son los otros 364 días. Más que llenar urnas, Chávez entendió que podía manipular el campo de juego, lo suficiente para hacer casi imposible derrotarlo. Fue entonces, que los esquemas de distritación del régimen, mágicamente diseñados, hicieron lucir como juegos de niños a aquellos del sur de los Estados Unidos. Las arcas de campaña de Chávez eran alimentadas por oscuros fondos, respaldados por billones de ganancia petrolera. El dominio mediático del gobierno, ahogaba a la oposición. Los políticos que parecían ser fuertes, sencillamente eran impedidos para aspirar al cargo. Y en el partido de gobierno se volvieron expertos en usar el miedo y la intimidación selectiva para apisonar los votos. Chávez tomó un mensaje populista y lo unió con un esquema autocrático que le permitió consolidarse en el poder. El efecto final de los años de Chávez fue paradójico: con cada elección Venezuela perdía más de su democracia.

Tal como pasó con el «Che» Guevara, la cara de Chávez puede que aparezca en camisetas en las décadas que viene, pero el Chavismo como proyecto político no es posible sin Chávez como fuerza orientadora, en realidad no había una esencia real más allá del hombre. ¿Cuál es su definición? Populismo, socialismo, militarismo, xenofobia, nacionalismo, marxismo, antiamericanismo, lucha de clases, revolución bolivariana, desórdenes, corrupción, colapso financiero… depende de que lado estés. Siempre fue una amalgama, nunca algo puro, claro o fijo. Si tuvo algún poder de permanencia, no fue porque ayudara a Venezuela a construir algo perdurable. De nuevo, el país está en ruinas. Más bien, el Chavismo sólo sirvió para mostrar al hombre que proponía; un hombre cuyos orígenes humildes y personalidad carismática ayudó a forjar una conexión con la pobreza del país, una población que había sido largamente excluida de la política. Un hombre cuyo estilo, voz y métodos eran tan impredecibles que a sus oponentes les tomó más de una década entender a lo que se estaban oponiendo.

La pregunta ahora es «¿Qué sigue?». De acuerdo con la constitución, el gobierno debería convocar a elecciones dentro de los próximos 30 días. Si eso sucede, el Vicepresidente Maduro se enfrentará a Henrique Capriles, el lider de la oposición que perdió con Chávez el Octubre anterior. A pesar de su derrota en las elecciones, Capriles es un contendor fuerte que ha derrotado dos veces a altos oficiales del gobierno Chávez en elecciones estatales. Aún así, si las elecciones se hacen de acuerdo al calendario, la mezcla de dolor y nostalgia por el líder caído del país le dará la victoria a Maduro.

¿Cómo responderá el Presidente Maduro a las críticas condiciones que heredaría? Cuando Chavez enfrentaba la crítica por una de sus fallas gubernamentales, su carisma y conexión con los votantes permitía que la culpa cayera a los pies de sus ministros (durante los primeros 10 años del gobierno de Chávez, cerca de 200 ministros circularon en su gabinete). Maduro carece del ingenio y de los reflejos del Comandante, incluso puede que no esté principalmente preocupado por mantener a la oposición a raya. Él sabrá que hay muchos políticos de su propio bando que no vacilarían en tomar ventaja de la situación al primer error suyo.

Todo esto se podría traducir en un palacio presidencial inseguro, paranoico y hasta agresivo. De hecho, en la declaración que hizo informado de la muerte de Chávez, Maduro no perdió el tiempo en agarrarse de chivos expiatorios muy extraños y políticamente cargados. «Nosotros no tenemos ninguna duda y llegará el momento indicado en la historia en la que se pueda conformar una comisión para investigar la enfermedad». dijo Maduro el Martes «Ya tenemos muchas pistas sobre estos. Esto es un asunto muy serio que tendrá que ser investigado por un comité especial de científico». Maduro también anunció la expulsión de dos agregados militares estadounidenses y acusó a Estados Unidos de tratar de desestabilizar el régimen.

Las palabras combativas, las advertencias de intervención militar estadounidenses y extrañas teorías de conspiración para aumentar la sospecha y la desconfianza, siempre fueron ingredientes básicos de la retórica chavista. El miedo ahora es que esta mezcla de bravuconería e inseguridad pueda mutar de manera impredecible en las manos de cualquiera de los compinches que sucedan a Chavez. En un país polarizado como Venezuela, tener figuras políticas que le digan a sus seguidores que la gente con la que están en desacuerdo son responsables de la muerte de su querido líder, es lo más parecido a arrojar un fósforo encendido a montón de gasolina.

Caracas permaneció en calma el Martes por la noche, pero la calma podría ser fugaz. En los próximos días y semanas, es de esperar que los herederos políticos de Chávez continúen arrancando páginas de su libro de canciones, pero ya nosotros sabemos que ninguno de ellos puede cantar en un tono como el de Chávez.

Las cursivas son mías. 

Carta Póstuma a Hugo Chávez.

Dicen que tu vida se apagó un martes de marzo, en plena cuaresma, a mitad de la tarde; que antes de morir tus ojos pudieron ver desde lejos el verde de las colinas de tu querida Caracas, aquella selva de cemento y esperanzas que tantas veces se movió para demostrarte tu apoyo, para cubrirte la espalda, e incluso también para contradecirte, aunque tu no quisieras escucharlos.

¿Habrás muerto allí Chávez? ¿O acaso perdiste la vida lejos de allí, cerca de los vestigios coloniales de La Habana, de los hoteles de lujo legados al pueblo? ¿Fue así, Chávez? ¿Acaso tu planeaste todo? ¿Previste el fin de tu tiempo en la tierra y decidiste actuar, comprándole tiempo a tus aliados? ¿Fue así Chávez? ¿O ni siquiera estabas consciente de lo que ellos hacían en tu nombre?

Te fuiste, sin despedirte, porque pensaste que regresarías, en pie y fuerte, como siempre… pero hay algo que tus seguidores y tus aliados nunca te enseñaron… que en la vida también se pierde y que la batalla más grande no son contra imperios de fantasía o contra conspiradores ocultos en las paredes, sino que la batalla más grande y la que estamos más propensos a perder es la que tenemos día a día con nosotros mismos… con nuestro cuerpo… con nuestro corazón.

Te respeto Chávez, a tu modo fuiste grande y dejaste tu huella impresa en la mente de millones de personas, fuera y dentro de tu país. Se que no eras el villano de la historia, o al menos se que no te gustaba creer eso. Creías ser el héroe, el defensor de los indefensos y el protector de los desamparados. ¿Pero a que costo lo hiciste? A costo de tu propia cordura… de tu prudencia, de tu inteligencia…

¿Dónde estaban esos enemigos que decías danzaban a tu alrededor esperando el momento propicio para destruirte? ¿Dónde estaban tus amigos, por los que dejaste de ayudar a los tuyos para regalar la riqueza de tu patria? ¿Dónde? ¿Los viste preocupados por ti, o por el dinero de tu país? ¿Los considerabas tus amigos?

¿Por qué nos hiciste tanto daño? ¿Nos odiabas por no aceptarte, como todos lo hacían? ¿Por haber elegido un camino diferente? ¿Por eso querías probar con nosotros, con Colombia, tu país hermano, tu capacidad para destruir, para combatir para pelear…?

Te sentaste en tu trono y nadie te pudo quitar, pero te quedaste sólo sospechando que al final, cuando todo acabara terminarías muerto y tus ideas se destruirían a si mismas, al igual que tus seguidores y amigos fieles, de aquellos que sabías estaban contigo sólo para comer de las migajas que caían de tu mesa, de los que te sonreían por delante, pero que en secreto deseaban lo que te sucedió hoy.

¿Te daba miedo el olvido? ¿O la muerte? Sólo el tiempo dirá si lograste derrotar el olvido, porque hoy la muerte te ha dado una lección, al igual que Dios lo hizo alguna vez cuando decidiste desafiar Su poder y las tormentas tocaron tus costas… no importa lo poderoso que seas, a quienes has ayudado, a quienes has lastimado, a quienes has insultado, amado, querido, odiado o vituperado… de la muerte no podías escapar.

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Te fuiste Chávez y con tu partida dejaste la duda de lo que sigue ¿Será la muerte en un caballo blanco galopando sobre la sangre de tus coterraneos? ¿O será la esperanza flotando por los aires de un nuevo país donde el cariño no esté condicionado a tus ideas?

Te irás, acompañado de miles, de aquellos a los que llegaste, de aquellos a los que sacaste del olvido… pero aún así ten en cuenta que los mejores hombres del mundo nunca  discriminaron a nadie, algo que tú en tus resentimientos si hiciste.

Es hora de que termines tu paso en la tierra, donde rompiste todas las expectativas y dónde demostraste que aún en el paraíso de la desigualdad es posible llegar a lo más alto. Es hora de decirte adiós para siempre en medio de las lágrimas de aquellos a los que amaste y en la alegría de aquellos a los que humillaste hasta la voz no te dio para más.

Quizas fuiste un gran hombre, pero nunca fuiste un buen presidente, si me equivoco o si por el contrario te equivocaste tú, eso es algo que la historia decidirá dentro de muchos años, cuando ya de nuestros cuerpos sólo queden…. los huesos. Y en tu caso… los recuerdos.

Horror Inteligente en «Mama»

Crítica de la película Mama sin spoilers.

«Mama»

Dentro del género del horror es muy difícil encontrar algo realmente nuevo o sorprendente, pero en el caso de Mama, es justo decir que se encuentra una excepción a la regla.

Mama combina elementos de la clásica película de horror americana, es decir familias enfrentándose a elementos sobrenaturales en entornos suburbanos, como en otras mil millones de películas más de ese tipo. Pero también es notable la influencia de las cintas japonesas clásicas como «El Aro», más en la forma de plantear el agente sobrenatural que en cualquier otra cosa. Pero lo que convierte a esta cinta en algo realmente ingenioso es su parecido con otras películas de su productor: Guillermo del Toro.

En efecto, Mama tiene el toque de Guillermo del Toro, y es aún más notable esta influencia en el acto final de la cinta, dónde fácilmente se podría lograr un final cliché. La conclusión de Mama es de esos finales inteligentes, muy al estilo de El Laberinto del Fauno, cinta por la que Del Toro logró reconocimiento mundial.

¿Quiere decir que lo único bueno de Mama es el final? No, aunque evidentemente el toque del director  español no es tan notable en los actos iniciales, lo cierto es que Jessica Chastain compensa cualquier falla que haya existido en el guión, en la fotografía o en la actuación de sus compañeros de escena.

Los cuatro personajes principales de Mama, Chastain is increible en su actuación, pero Coster-Waldau no da la talla.

Es la primera vez que veo a Chastain en una cinta, y ahora entiendo todos los buenos comentarios sobre su trabajo. Chastain se apropia de Annabel de una manera estelar y le da corazón a un personaje que de otra manera hubiese resultado egoísta y pedante.

¿Puntos débiles de Mama? Pues me duele decirlo pero Nikolaj Coster-Waldau no da la talla, su actuación es muy regular y casi que hace las mismas muecas y los mismos movimientos que su personaje en Game of Thrones.  Lo hacen mejor las dos niñas que participan en la cinta, sobre todo la más pequeña que es adorable. Un buen actor se sobrepone a las debilidades del guión y Chastain lo logró, pero Coster-Waldau no.

Para finalizar, Mama es una película interesante, más dista mucho de ser la mejor cinta de horror de los últimos tiempos, aunque es refrescante ver nuevos enfoques en este género.  Está recomendada para públicos que no consideren la saga de «El Juego del Miedo (Saw)» como la quintaesencia del terror, pero que hayan disfrutado del horror japonés (original) o el trabajo de Guillermo del Toro.

Calificación: 4.1/5.0

PD. Mama está basado en un cortometraje de 3 minutos escrito y dirigido por Andy Muschietti, el mismo directo de la película. Aquí se los dejo para que lo disfruten.