El pasado 14 de Mayo llegué a mis 27.5 años, era mi half-birthday y a partir de ahí he estado pensando que me dirijo inexorablemente a mis 28, y de ahí rápido a mis 29 y en menos de lo que canta un gallo seré un hombre de 30 años. Definitivamente mis early-twenties que pasé tratando de graduarme en la universidad y mis mid-twenties que pasé tratando de encontrar un empleo y luchando contra los cálculos renales ya han pasado a ser historia patria.
Ser adulto significa proponerse nuevas metas y alcanzar nuevos sueños.
Algunos piensan que he logrado todo lo que se pide para alguien de mi edad, tengo un empleo (espero que) fijo, más o menos bien remunerado, teniendo en cuenta la cantidad de trabajo que tengo, tengo (por fin) una relación estable con alguien que me ha demostrado que me quiere, a pesar de mis múltiples defectos y cambios de humor y también tengo claro lo que pienso y lo que me gusta hacer.
Me costó casi 10 años entender que fuera de tener sexo, las cosas que realmente me gusta hacer en la vida son escribir y viajar. Si hubiese tenido el panorama tan claro cuando salí del bachillerato, quizás ahora si estaría ganando dinero haciendo lo que en realidad me gusta hacer, en lugar de simplemente hacer mi mejor esfuerzo para intentar hacer bien mi trabajo.
Es a esta edad donde vale la pena sentarse y reflexionar un poco. Veo con nostalgia como muchos de mis sueños de niño ya han pasado su fecha de expiración, pero esos han sido remplazados por otro nuevos, quizás no tan despampanantes ni impactantes como los que tenía al principio, pero sí igual de reconfortantes y valederos.
Queda mucho por delante y mucho que hacer, pero ya no con la misma soltura y libertad de antes, de ahora en adelante las cosas requerirán de sacrificio y sudor, y así debería ser, las cosas que más valoramos son las que más nos cuesta alcanzar.
No sé donde estaré dentro de 10 años, pero con lo que puedo contar es que trataré de poner mi empeño en llegar hasta donde quiero llegar, lejos de la confusión, el desorden y el miedo que alguna vez tuve. De igual manera, la vida es un camino con una sola dirección y esa dirección es hacia adelante.
Hay que irse haciendo a la idea que ya se acercan los 30 años.
There is no argument over the choice between peace and war, but there is only one guaranteed way you can have peace–and you can have it in the next second–surrender. – Ronald Reagan.
Ya tuvimos un Caguan físico, ahora con el Marco Legal Para La Paz, tenemos un Caguan jurídico. Felicitaciones Juan Manuel Santos.
Tal como lo dijo Ronald Reagan en su discurso «A time for choosing» en 1964, no hay ninguna discusión en la elección entre paz y guerra, pero hay sólo una manera garantizada de tener paz inmediata … rendirse. Y esa es la elección que hay hecho Juan Manuel Santos con su tan llamado Marco Para La Paz, nuevamente el presidente de Colombia ignora el mandato otorgado por los colombianos de continuar las políticas de seguridad implementadas por el presidente Uribe y de la mano con el farsante de Roy Barreras han organizado un marco para una paz inexistente, pero que le da a los criminales de la guerrilla todas las libertades para seguir como si nada hubiese pasado.
Muy pocos conocen y han leído el llamado Marco Legal Para La Paz, en caso de que quiera leerlo primero, siga este link. Daré mi opinión respecto al texto, con la salvedad que no soy abogado ni nunca he estudiado leyes. Pero esa es la misma situación de muchos de los congresistas que votaron SI al famoso marco.
El proyecto legislativo aprobado empieza de la siguiente manera:
Artículo 1. La Constitución Política tendrá un nuevo artículo transitorio que será el 66, así:
Ya desde aquí empiezan mis objeciones, estamos hablando de una reforma constitucional, la madre de las leyes, y están poniendo dicha ley al nivel de otras como el derecho a la vida, a la libertad y a la libre expresión. Si bien es un artículo supuestamente transitorio, ya veremos que no lo es tanto como afirma de principio.
Una Ley estatutaria podrá autorizar que, en el marco de un acuerdo de paz, se dé un tratamiento diferenciado para los distintos grupos armados al margen de la ley que hayan sido parte en el conflicto armado interno y también para los agentes del Estado, en relación con su participación en el mismo.
Ya aquí empiezo a vislumbrar una contradicción profunda con la misma constitución de la que quiera hacer parte dicho artículo. ¿Tratamiento diferenciado? ¿Dónde está ahora el derecho a la igualdad? Este artículo podría permitir que un individuo condenado por vender drogas, por pura y física necesidad sea condenado bajo todo el peso de la ley, mientras que alguien de estos «grupos armados al margen de la ley» que cometa el mismo crimen puede salir libre, como si nada, lavar sus crímenes y salir a participar en política.
(…) por iniciativa del Gobierno Nacional, podrá mediante ley estatutaria determinar criterios de selección que permitan centrar los esfuerzos en la investigación penal de los máximos responsables de todos los delitos que adquieran la connotación de crímenes de lesa humanidad, genocidio, o crímenes de guerra.
¿Criterios de selección? Sí, la idea de todo esto es que hay crímenes buenos y crímenes malos, y la Fiscalía se encargará de decidir al quien cometió que clase de delito. ¿Qué pasaría si se empezaran a mover intereses oscuros detrás de esto? Petro-dolares enfocados en lanzar ciertos integrantes de la guerrilla a la política, podrían hacer que la fiscalía aprovechara este marco tan flexible para determinar casi que a dedo quien va a la carcel y quien no.
¿Cuál es el interés en un marco jurídico para un proceso inexistente?
Aquí también hay un enorme peligro encerrado. Nada le impide a las farc desmovilizar parte de su fuerza armada con el simple objetivo de infestar las ciudades con líderes pro-guerrilla que empiecen en la tarea de promocionar al grupo guerrillero, reclutar hombres y consolidar alianzas. Así tendríamos a muchísimos guerrilleros perdonados por semejante despropósito de ley, en nuestras universidades y en nuestras instituciones, libres de toda culpa, literalmente haciendo lo que les de la gana. Igual si son atrapados por rebelión, nuevamente saldrían libres ante la flexibilidad del llamado Marco para la Paz.
Las FARC tendrían años para ponerse de acuerdo en todos los crímenes, echarle la culpa a los que ya están muertos y garantizar que el 99.97% de sus integrantes queden limpios de polvo y paja en caso de que decidan dejar las armas, la impunidad que pretende evitar este dichoso marco, pasará del silencio a las mentiras. ¿Es mejor el silencio de la impunidad que la repugnancia de una mentira coordinada? Eso es lo que cree el gobierno.
(…)Los recursos que se liberen efectivamente como consecuencia de la reducción real del gasto público que se produzca como efecto directo de eventuales acuerdos de paz, podrán ser destinados a la inversión social y de manera prioritaria a financiar el posconflicto.
Este es el artículo que más me preocupa y varias preguntas surgen en mi cabeza. ¿Por qué el afan de implementar una ley sobre un proceso de paz improbable e inexistente? ¿Hay acaso algún compromiso por parte de Juan Manuel Santos con las FARC? ¿Hay algún compromiso de Juan Manuel Santos con su amplia cola burocrática para hacer partícipes de los recursos con los que cuenta el Ministerio de Defensa? ¿Por qué de antemano plantear la posibilidad de quitarle recursos a la fuerza pública?
En este dichos «Marco Para La Paz» hay mucho más oculto de lo que a simple vista parece haber, no es sólo que los guerrilleros empiecen a salir de la selva para tomar puestos en las alcaldías, gobernaciones y el congreso. Estamos hablando de una flexibilización, una relajación total de las leyes para unos pocos, precisamente unos pocos que no se la merecen; y un detrimento de recursos ante el único escudo que nos separa del caos y la anarquía. Quizás esté leyendo demasiado entre lineas, o quizás la realidad es mucho, mucho peor … y estamos dando el primer paso para la rendición.
El verdadero rostro de las farc es el rostro de la muerte.
Ya se ha aprobado en el «honorable» congreso colombiano el mal llamado «Marco Legal Para la Paz» con vistas, según el gobierno de Juan Manuel Santos, a un futuro proceso de paz con el grupo guerrillero.
Al ciudadano promedio, trabajador y honrado se le suele olvidar cuál es el verdadero rostro de la guerrilla. Algunos incluso todavía piensan que las FARC son un grupo de campesinos rebeldes que viven ocultando su rostro en medio de las espesas selvas colombianas. Otros piensan que las FARC son en realidad una guerrilla revolucionaria de ideología marxista-leninista que defienden al pueblo colombiano, tal pensamiento es muy popular en Europa, en el Cono Sur e incluso en nuestros países «hermanos» Ecuador y Venezuela.
Las FARC proclaman ante todo el mundo que no son terroristas, los hechos demuestran otra cosa.
Cualquiera de las dos apreciaciones están basadas en la concepción histórica de la guerrilla, pero no en la realidad actual de ese grupo criminal y terrorista. Primero que todo, la parte más peligrosa de las FARC, de la que todos en nuestro país deberíamos tener temor, no es la carne de cañón recolectada entre los campesinos del sur del país, los frentes que se ocultan en la selva, constituidos de hombres, mujeres y sobre todo niño de baja extracción, eso es sólo el musculo, el puño que utilizan un cúmulo de hombres para hacerle daño no sólo a la fuerza publica estatal, sino a todo aquel que choque con su supuesta ideología o sus métodos de barbarie.
La carne de cañón de las FARC está controlada por un grupo de hombres, cuyo objetivo de defender al pueblo está muy lejos de ser cierto. Las FARC no son una guerrilla revolucionaria, son una mafia narcotraficante, terrorista y genocida que da la casualidad se escuda en una ideología que de no ser por las paranoias revolucionarias de Hugo Chavez y por el petroleo de Venezuela ya habría sido erradicada por completo de la faz de la tierra.
Este escudo ideológico no es más que eso, una careta que utilizan para aparecer como heraldos de la paz y el progreso ante cualquier pendejo que se quiera comer ese cuento, tal y como sucede en los ahora no tan briosos países de la Unión Europea y su constelación de Organizaciones No Gubernamentales.
Los señores comandantes de las FARC saben que esa ideología es importante y por eso además de su carne de cañón, tienen un grupo de centinelas ocultos en todas las instancias de la sociedad colombiana. Si usted es o fue estudiante de una universidad pública en Colombia o hizo parte de alguna institución pública, se habrá dado cuenta que la presencia de guerrilleros en las organizaciones estudiantiles y en los sindicatos es mucho más que un secreto a voces. Todo el mundo sabe que en estos lugares, en sus asambleas y congresos, se gritan arengas a favor de Hugo Chavez, se condiciona a los presentes a odiar a los enemigos de la guerrilla, e incluso se habla abiertamente de rebelión, casi siempre con la presencia de un político de la talla de Piedad Córdoba o Iván Cepeda, algo que ya ha quedado grabado y registrado.
La próxima cosecha de las farc no incluirá sólo a la carne de cañón amasada en el sur del país, por cuenta de las paupérrimas políticas agrícolas de todos los gobiernos, sino también de la población urbana conquistada a punta de arengas y mentiras. Población engañada con la promesa de cambiar el país, engañados porque prefieren vendarse los ojos ante el reclutamiento y asesinato de niños, ante el asesinato de soldados y policías de la patria, ante las minas anti-persona que han acabado con la vida y sueños de miles de compatriotas inocentes.
La derrota de las FARC no va a venir mediante leyes inútiles, vendrá mediante un complemento entre el combate constante a sus brazos armados y financieros, establecidos en el narcotráfico, así como la revelación de los nombres de aquellos que detrás de sus investiduras como senadores, magistrados, ministros, estudiantes, catedráticos y líderes sindicales aprovechan para ganar adeptos a la causa de estos asesinos.
Las farc son patéticas cuando intentan hacerse los buenos, tal como nos lo muestra «Matador«
Luego de llegar en taxi al hotel, y dándole gracias a Dios de que no me hayan hecho el paseo millonario, ni que me hubiesen llevado para el tan famoso distrito de Aguablanca, por cuenta del taxista poco experimentado llegué al hotel. Sobre el taxista, luego que recorrí Cali me di cuenta que en realidad no me estaba engañando y dándome vueltas , como podría haber sospechado. Pero finalmente llegué. El hotel, Hotel Americana Carrera 4 con Calle 8, en pleno centro de Cali. Teniendo en cuenta que la mayoría de los hoteles que había averiguado cobraba más de 90.000 pesos, llegar a este por menos de 70.000 con una habitación amplia, bien amoblada, no estuvo tan mal. Según me dijeron después la zona no es exactamente la gran maravilla en la noche, pero es obvio que en todas las ciudades el centro no es precisamente El País de las Maravillas en las horas de la noche.
Apenas me pudo echar una recostada, mientras me bañaba. Me había puesto de acuerdo con Andrés, un contacto de twitter, gran amigo, que me serviría de guía por la ciudad. Luego de esa montaña de horas metido en un bus estaba exhausto, pero habría que aprovechar cada segundo. Andrés llegó a eso de las 9:00, con dos amigos más. En un taxi llegamos a un sitio llamado Loma de la Cruz, pero luego mis amigos caleños me llevaron a otro sitio, sino estoy mal se llamaba Parque de San Antonio, según me dijeron, la iglesia de San Antonio es uno de los monumentos más importantes de Cali. La panorámica nocturna desde allí es impecable, aunque ya a esa hora consecuencia de la caminata y de los zapatos a medio dominar me estaban cobrando factura.
De allí salimos al Parque El Gato de Tejada … pero no había solo uno, de hecho había muchos gatos. Según me explicó Andrés, al inicio sólo estaba el famoso gato de tejada … pero por un concurso o algo así, varios escultores hicieron muchos más y esos acompañan hoy por hoy al gato principal. Luego de tomar las fotos de rigor, mis guías decidieron dirigirse a un sitio para poder conversar y tomarnos algo, el sitio queda por la Calle 44 o algo así, la verdad mis conocimientos de geografía de Cali son bastante escasos. Allí pues nos tomamos algo, charlamos aunque por cierto yo era el menos conversador de todos, en parte por el cansancio, y en parte porque estaba rodeado de gente que había conocido hacía menos de tres horas. Pero igual eso no es disculpa.
Allí pude conocer a Juan y a otro twittero. Al final estuvo buena la cosa y a eso de las 2 de la mañana o algo así me mandaron en un taxi al hotel de nuevo.
Cali, Valle del Cauca. Junio 3 de 2012. 6:30 am.
Loma de la Cruz.
No dormí muy bien, de hecho creo que apenas pude conciliar el sueño una dos horas. Siempre me sucede eso cuando viajo. Me bañé, me cambié. Mis amigos caleños me había dicho que iríamos a comer cholao por los lados del estadio, pero por la tarde, así que tenía toda la mañana para salir a explorar. Luego del desayuno (incluido en el precio del hotel) paseé un poco por el centro de Cali, pero solo las Carreras 4 y 5. Sí, había algunos edificios, la plaza de Caicedo y el Palacio que se levantaba al frente.
Pero ya era hora de seguir. Entré al sistema de transporte masivo de la ciudad. El MIO es casi o más complicado que Transmilenio con el agravante de que en las estaciones no hay suficiente información para que un turista como yo pudiese tomarlo sin temor de terminar en el distrito de Aguablanca. Pero igual pude descifrar el oscuro código y me di una vuelta por el sur de la ciudad. Me tomó cierto tiempo, y aún más regresar hasta el centro de la ciudad. De allí tomé rumbo hacia el noreste. Mi pensamiento inicial era llegar hasta el CC Chipichape, pero de nuevo las distancias en Google Maps y Google Latitude se ven mucho más cortas de lo que son. Me guié por dos fuentes, la fuente de la terminal y la fuente de la solidaridad. De allí me dispuse a ir a pie hasta el CC pero justo cuando iba llegando, el peso de los zapatos y el cansancio me hicieron regresar.
Ya era más de mediodía y no había almorzado nada. Empaque todo, puesto que había decidido marcharme aquella misma noche. Hice el check-out en el hotel y dejé mi bolso guardando allí. Tomé un taxi hasta el terminal y compré mi boleto de vuelta a Medellín. Ahí entonces decidí tomar el MIO que supuse estaría cerca, cometí de nuevo un error de apreciación y caminé por la Avenida 2, que transcurre paralela a la Avenida de las Américas donde si pasa el MIO, luego de algunas cuadras, si crucé y logré llegar justo a la estación que me llevaría a la estación donde me encontraría con mis amigos/guías caleños.
Estadio Pascual Guerrero.
Cabe anotar que si metí tanto la pata no era tanto por no leer bien los mapas sino por el temor de sacar el celular y que pasara alguien y me arrebatara el celular de la mano, como ya me habían advertido. En fin, llegué a la estación Santa Librada … donde me encontré con mis nuevos amigos , nuevamente (valga la redundancia). De la estación Santa Librada, salimos a la Loma de la Cruz, esta vez se pudo apreciar mucho mejor el lugar. De allí, luego de un rato, caminamos hasta el sitio donde vendían los cholaos, por los lados del estadio y la caminata hasta allá tampoco era corta. Para destacar durante la caminata, la biblioteca departamental, que me recordó un poco un edificio que había visto en Buenos Aires, y el Estadio Pascual Guerrero. Aquél día jugaba Colombia y eso era lo que sintonizaban en el puesto de cholaos.
Ya había probado un cholao, o lo que se supone era un cholao, pero estos de verdad si eran sensacionales. Espectaculares. El regreso al hotel fue menos traumático, pero estaba exhausto … demasiado. Tomé el bolso y me dirigí en taxi al terminal. Además de ver el estreno de El Desafío 2012 y la final de Yo Me Llamo en la terminal, tuve otra vez que desenredarme, puesto que había que abordar el bus arriba, en el último piso, que es al revés de lo que sucede en Medellín. Pero bueno, como sea me di cuenta minutos antes de abordar el bus. Un bus con tomacorriente, señal de wifi, pantallas personalizadas … no pues Avianca. Pero al menos aquella noche pude dormir bien. Como no lo había hecho en más de 60 horas.
Medellín, Antioquia. Junio 4 de 2012. 7:00 am.
Luego de un prolongado sueño, había llegado a Medellín. Terminal Sur-Metro-Terminal Norte. Había bus de 8 de la mañana y sí, 20% de descuento en Rápido Ochoa. El viaje cansón, como siempre, al menos pusieron una buena película con Liam Neeson y la comida en Planeta Rica. Llegué a Sincelejo a eso de las 5 o 6 de la tarde. El colmo que cuando llegué tuve que esperar porque no había nadie en la casa.
Conclusiones.
Venta de cholaos.
Cali es una ciudad linda, hermosa, con sitios para ver y gente espectacular, atenta, servicial y amigable. Pero, y exponiendome a que los caleños me crucifiquen aquí por decirlo, hay algo en la ciudad que no la hace tan atrayente. Cartagena, Santa Marta, Riohacha, Tunja, Medellín y hasta Bogotá tienen una especie de identidad orgánica que se siente desde que uno llega, esa identidad es natural y fluye fácilmente y es irresistible para el turista. Cali, al igual que Barranquilla o Bucaramanga no tiene esa identidad. Uno ya calcula que tan atrayente para el turista puede ser una ciudad si cuando se habla de lo mejor que tiene es la rumba o los restaurantes. Igual esa es mi humilde opinión y pues así me parece. Igual debo agradecer a Andrés, Richard y el otro Andrés que me aguantaron mientras estuve allá. Quizás algún día vuelva, ya que si hay un motivo para visitar a Cali, al menos para mi, es la calidad de gente que la habita.
Apenas con un morral con unas cuantas mudas de ropa, un reproductor de música y mi teléfono celular, salí de casa rumbo a un viaje que sabía que iba ser bastante largo y desgastante, sin embargo era apenas lo necesario para aprovechar la ínfima semana de vacaciones que tenía por delante y que mejor que pasar el fin de semana paseando por la mitad del país. Sabía cual era el plan de viaje, afortunadamente ya me he acostumbrado a viajar en Rápido Ochoa para mis viajes por tierra hasta Medellín y si bien esta ciudad no era mi destino, la posibilidad de recorrerla un poco antes de seguir a mi destino final, me impulsó a hacer una escala obligada allí, en lugar de seguir directo hasta el Valle del Cauca. Igual, me iba a costar lo mismo y tendría menos flexibilidad. La otra opción era tomar un bus de Expreso Brasilia que hacía un desembarco en Medellín con otra empresa dizque Arauca. Pero de acuerdo con lo poco que había leído la mejor opción era una empresa llamada Bolivariano. Entonces decidí tomar la ruta Sincelejo-Medellín en Rápido Ochoa y el resto Medellín-Cali en Bolivariano.
No había pasado ni 5 minutos desde que llegué a la oficina de Rápido Ochoa cuando la decisión demostró ser acertada. Por ser Junio el día del padre, los varones mayores de edad tenían un 20% de descuento, así que pude ahorrar algo en el camino. No dormí mucho durante el viaje nocturno. Quizás era la excitación, la «fiebre» como le dicen acá en La Costa, la ansiedad por conocer un lugar nuevo lo que no me dejó descansar apropiadamente. Lamentaría eso poco después. Aunque pude hacer siestas cortas, estuve bastante alerta. A diferencia del último viaje que había hecho a Antioquia, este tardó más de lo que hubiese esperado. En el último viaje llegamos a Santa Rosa de Osos en la madrugada, en este ya eran más de las 6 de la mañana, por lo que evidentemente no llegaría a Medellín antes de las 8 de la mañana.
Medellín, Antioquia. Junio 2 de 2012. 8:55 am.
En el Terminal Sur con Vista al Aeropuerto.
Cansado, ojeroso y hambriento había llegado a Medellín. Había llevado galletas y barras de cereal para entretener el hambre, pero mejor decidí esperar a estar en el bus con destino al Valle del Cauca. Llegué al Terminal del Norte, pero desde allí no salen los buses al sur del país. Había que atravesar la ciudad y llegar al Terminal del Sur, así que crucé el puente peatonal y entré a la Estación Caribe, compré dos tiquetes del metro y me dirigí rumbo a la Estación Poblado. Afortunadamente mi morral no era muy grande, así que no tendría que estar aguantando las miradas inquisidoras de los pasajeros del metro, pero igual me resultaba incomodo, porque estaba un tanto abultado. Debí llevar menos cosas.
Una vez en la estación poblado, tenía en mente lo que debía hacer, debía avanzar al oeste por la 10, pero una cosa es como se ve en Google Maps y otra como es en la vida real, no sólo era mucho más lejos de lo que imaginaba, sino que era un tanto menos seguro, puesto que había que cruzar calles donde no había semáforos y había que tener muy bien puestos los zapatos para correr a tiempo, por supuesto siempre siguiendo a los peatones nativos que si sabían lo que hacían, no como yo.
El Terminal del Sur es mucho menos activo (en otras palabras más aburrido) que el Terminal del Norte, llegué aproximadamente a las 9:15 y el bus de Bolivariano saldría a las 10, así que tenía mucho tiempo libre. Una de las cosas que podía hacer mientras tanto era observar el Aeropuerto que queda justo al lado, no es el aeropuerto principal de Medellín, ese queda en Rionegro, pero igual para entretener el ojo un rato, si vale la pena.
Para completar el tiempo, no me quedó otra que esperar y ver vídeos y si, trinar como loco. A las 10:15 salió el bus. A esa hora fue que se medio por probar bocado, La parte del viaje desde Medellín hasta el Eje Cafetero, mientras pasaban una película de policías cristianos, no me pareció la gran cosa. No había mucho que ver en el camino, pero lo que sí había que ver era el precio del almuerzo. 11.000 pesos, pero era comida como para 4 personas. Pero teniendo en cuenta que no había desayunado nada y la hora del almuerzo ya había pasado, pues había que comer todo. Luego, la entrada a los departamentos del eje cafetero, muy bonito todo, definitivamente hay que ir por allá en un próximo viaje.
Entrando al Eje Cafetero.
Tal y como me lo habían dicho, apenas entramos al Valle del Cauca, hubo un cambio. Si, desde allí hasta que llegué a Cali todas las carreteras son de doble calzada. No me quiero ni imaginar el tiempo que hubiese tardado si tan sólo hubiese habido una calzada repleta de tractomulas. Iba observando atentamente en Google Latitude por donde iba. ¿Cómo hacía la gente para orientarse antes de los GPS y los smartphones?
Cali, Valle del Cauca. Junio 2 de 2012. 7:30 pm.
Por fin, luego de tantas horas de viaje había llegado. ¿Impresiones iniciales? Sí, claro. El Terminal de Transportes de Cali no es tan intuitivo como por ejemplo los terminales de Cartagena, Barranquilla o Medellín. Para tomar un taxi había que esperar y si había algo que quería hacer en ese momento no era esperar. afortunadamente una anciana llegó en un taxi y para que el taxista me pudiera recoger tuve que fingir que era algo de ella. Pero resultó bien y pude salir hacía el hotel que era mi destino.