Dallas Buyers Club & Otras Reseñas NO Electorales.

OK, se acabaron las elecciones y mi primer post, luego de esta jornada, no es sobre el tamaño de tarjetones, ni la compra de votos con dineros públicos, ni de fraudes a última hora, ni de umbrales, ni de voto de opinión, ni de nada de eso. Ya habrá tiempo de despotricar con mucho gusto sobre la adulterada práctica democrática en este país a su debido tiempo, pero por ahora quisiera hablar sobre Dallas Buyers Club, teniendo el recuerdo de sus detalles perfectamente fresco en mi memoria.

Para empezar debo decir que me sorprendió que el distribuidor local se dignara a presentar esta película con un tema tan espinoso como lo es del VIH/SIDA, teniendo en cuenta su preponderante predilección por el público infantil. Pero por alguna razón (sospecho que tendrá que ver con la montaña de premios que se ganó) se arriesgaron a poner la película en cartelera, aunque haya sido en función de medianoche.

Había escuchado hablar mucho sobre Dallas Buyers Club, por lo que suponía que tenía que ser interesante de algún modo artístico… pero al estar en el mismo paquete con Gravity, y The Wolf of Wall Street, tenía serías dudas sobre que tan interesante me podría parecer a mi, pero lo que puedo sacar en conclusión ahora, es que una cosa era escuchar sobre ella y otra muy diferente tener la experiencia de verla.

Ya desde el inicio Dallas Buyers Club, se desataca por su particular premisa. A diferencia de todos los filmes de los grandes estudios que tratan sobre el SIDA (p.e. Philadelphia), aquí el protagonista no es un hombre homosexual… de hecho Mattew McConaughey interpreta de manera magistral a Ron «Ronnie» Woodroof, un muy heterosexual vaquero tejano, mujeriego, vulgar, ordinario, calculador, drogadicto, alcohólico y homofóbico, que un día se entera que tiene una enfermedad usualmente asociada precisamente a ese segmento poblacional que tanto desprecia.

Ronnie inicia un tratamiento con AZT, una droga patrocinada por la FDA (el INVIMA gringo) pero pronto descubre que la toxicidad mortal del AZT lo está matando mucho más rápido que el mismo virus. Casi que por accidente Ronnie descubre que hay otros tratamientos, igual o más efectivos, con el gran problema que no están disponible en Estados Unidos, sino en México. Luego de mejorar con su nuevo tratamiento Ronnie decide iniciar un negocio llevando las drogas desde México hasta Estados Unidos, donde aún no están aprobadas. Como socia de su nueva ventura, Ronnie le pide ayuda a Rayon (Jared Leto) un transexual que sufre también de la enfermedad, con muchos contactos en la comunidad con VIH. La relación entre Ronnie y Rayon y su lucha personal y legal contra su enfermedad es lo que constituye el nucleo central del filme. Debo decir que inicialmente no reconocí a Jared Leto, su personificación fue tan real, que por momentos creí que el personaje era interpretado por una mujer, sólo después hice la asociación entre el discurso del Oscar y los ojos azules de Rayon, para quedar completamente perplejo.

Jared Leto y Mattew McConaughey, actuaciones 1A en esta cinta.

A nivel argumental, la película es sólida, dando a cada momento y personaje su lugar y su propio desarrollo. La película no trata de magnificar a Ronnie, sino de mostrarlo como un ser humano con debilidades que paga por sus errores y eventualmente los asume con tanta madurez, que termina convirtiéndose en un líder. Tanto McConaughey, como Leto logran la difícil dualidad de hacer sus personajes tanto excitantemente dramáticos como irrevocablemente divertidos. La única nota baja dentro del elenco, lamento decirlo, es Jennifer Gardner.

Los diálogos son claros, precisos y afines con el argumento, aunque en vista del bajo nivel educativo de los personajes, como que no da mucho como para hacer citas sobre ella. Después de todo, son texanos incultos de hace 30 años. La presentación visual es la propia de las contendoras al Oscar, íntimamente ligada a la época en que los hechos tienen lugar, al mejor estilo de Argo , sumado a un excelente manejo de la luz, los encuadres y los colores.

Finalmente, en cuanto a escenas memorables, la de Ronnie en el cuarto de las mariposas, es genial, es justo el momento clave del personaje y en el que se descubre que detrás de todos los vicios y defectos, aún hay un ser humano. Y es precisamente eso… un drama humano lo que esta cinta relata de manera sencilla y formidable en sus 116 minutos de duración.

Completamente recomendada.

Calificación: 5.00/5.00

La mejor escena de la película.

 

 

300: El Origen de una Franquicia.

No creo que los ejecutivos de Warner Bros alcancen a entender bien el mal que lanzaron al mundo en 2001. En ese año se les ocurrió la idea de llevar al cine al famoso y controvertido mago de la misteriosa cicatriz en la frente. El asunto no habría pasado a mayores, de no ser porque la película que mostraba a Harry Potter por primera vez en la pantalla grande, no sólo igualó en popularidad al libro en el que se basó, sino que la superó con creces, alimentando la ya efervescente locura por los libros de J.K. Rowling. Al ver las crecientes montañas de dinero que hacían Harry, Ron y Hermione con cada película, los ejecutivos de todos los estudios entraron en un shock emocional que perdura a nuestros días, en el que (según cuentan las malas lenguas) recorren sus oficinas gritando a voz en cuello «¡FRANQUICIAS, QUIERO FRANQUICIAS!.

Pero ¿Qué es una franquicia? Una franquicia es sencillamente una serie de películas que se extiende más allá del límite natural en el cine, que es una trilogía. Por lo general, 3 entregas de una película son más que suficientes y en ocasiones son hasta demasiadas, como bien lo demostraron las franquicias de Rocky y Rambo por allá en los 70-80-90. (Gracias Sylvester Stallone.) Pero como todas las modas, siempre van y vuelven y con el super éxito de las OCHO películas de Harry Potter, las franquicias vuelven a vivir su época dorada.

Y no es sólo que Crepúsculo y Los Juegos del Hambre hayan decido alargar sin necesidad sus frívolas versiones en el cine, con una película más que en sus libros originales. Rápido y Furioso (que entra a su SÉPTIMA entrega), James Bond, Transformers, El Hobbit, Los Super Héroes Marvel  y Piratas del Caribe (que se resiste a morir) son sólo ejemplos de estas franquicias que los estudios atiborran de dinero de publicidad para tener el margen de utilidad seguro. Y con 300: Rise of an Empire (300: El Origen de un Imperio), las cosas van por el mismo camino.

Basada en una novela gráfica de Frank Miller (que nadie ha visto), 300: Rise of an Empire, si bien se puede decir que está en la misma vibra de la original 300… como dice un popular dicho colombiano «le falta mucho pelo pa’l moño». En primer lugar a Sullivan Stapleton (Temístocles) le quedó grande la tarea de llenar el vacío de Gerard Butler, por lo cuál hay una ausencia de héroes que Lena Heady apenas si logra suplir en los pocos momentos en que aparece en pantalla. La película transcurre antes, durante y después de los eventos de 300, en un paralelismo que haría morir de la envidia a los productores de la franquicia de terror SAW (sí, otra). Pero ese paralelismo pasa factura en  el momento en que Lena Heady aparece y no se ven tan fresca y rozagante como en 2006 y cuando el jorobado traidor de Efialtes ni se parece al que salió en la película anterior.

Comparado con otros aspectos de la película, a Rodrigo Santoro no le fue tan mal.

Para colmo de males, metieron dos lineas de drama dignas de un capítulo de «Grey’s Anatomy«: Primera, la del padre que aún no está preparado para estar orgulloso de su hijo (meh) y segunda la de «te odio tanto que te amo» que encarnaron los personaje de Stapleton y Eva Green (Artemisia). Pero lo peor del asunto es que dejaron la trama abierta para hacer más películas. Es aquí donde me pregunto ¿era necesario dañar el legado de una película como 300 sólo para que el estudio pudiera ganarse otra montaña de dinero?

PD: La película no es mala, de hecho es entretenida (hasta con porno suave y todo), pero hasta allí. No hay trascendencia.

Calificación: 3.77/5.00

 

Una Embarrada «Sin Escalas».

Quería hacer una crítica larga, profunda e inteligente sobre la más reciente película de Liam Neeson «Sin Escalas» (Non-Stop en inglés), pero a medio camino me aburrí y me di cuenta que podía resumirla con aquella popular expresión «Borra con el codo lo que haces con la mano» o (su equivalente en otros de nuestros hermosos y corruptos países hispanos) «Lo que haces con las manos, lo destruyes con los pies».

Afiche non-stop
¿Este afiche deja algo a la imaginación sobre lo que va a pasar?

En efecto, el 75% inicial de la película es sencillamente espectacular, manejando el suspenso, la tensión y la emoción en un balance casi perfecto.  Bill Marks (Neeson) es un alguacil federal aéreo, que no es otra cosa que un bonito nombre para los tipos que se montan en los aviones para ser los superhéroes en caso de que a Obama Bin Laden, o a algún otro trastornado se le ocurra disfrazar terroristas de pasajeros. Marks, por supuesto, no es perfecto y tiene un grave problema con la bebida derivado de un fuerte trauma familiar. El trasfondo de este personaje resulta interesantísimo al abrir un componente dramático en el que Neeson se siente como pez en el agua.

Las cosas para Marks se complican cuando se da cuenta que el avión que se supone debe custodiar, en efecto ha sido infiltrado por un terrorista que le dice que un pasajero morirá cada 20 minutos. Marks, inicialmente incrédulo, se resiste a seguirle el juego a un terrorista anónimo en la pantalla de su celular. Para eso pide apoyo a Jen Summers (Julianne Moore), la encantadora pasajera que siempre pide la ventana, y a Nancy (Michelle Dockery) una azafata que curiosamente tiene un amorío secreto con el copiloto del vuelo. A pesar de los esfuerzos de Marks, el terrorista empieza a actuar y los pasajeros empiezan a morir en circunstancias que evidencian una preparación y una anticipación extraordinarias.

Lupita Nyong'o
Esta película será recordada por ser la última en la que Lupita Nyong’o tuvo un papel de medio pelo antes de ganarse el Oscar. En esta película lo único que hace su personaje es molestar con obviedades.

La técnica que usa el director para mostrar la comunicación del terrorista con Marks es interesante, al mostrar los mensajes no en la pantalla del dispositivo, sino en la pantalla del cine, a un lado de los personajes para que podamos leerlos sin necesidad de retorcernos el pescuezo al estilo de «El exorcista» ni tener que entrar al grupo de riesgo por una tortícolis. Este esfuerzo se reconoce en el hecho que en las versiones dobladas, estos mensajes se leen en el idioma de doblaje, manteniendo el efecto de la versión original.

Hasta ahí la cinta avanza en un nivel indiscutiblemente superior, pero justo faltando 30 minutos, todo se va al carajo y lo que tenía el potencial de convertirse en un thriller igual o mejor que Flight Plan, terminó por parecer una copia barata de Con Air, apelando a todos los clichés del cine de acción, desdibujando por completo la trama y sus personajes. La parte final de «Sin Escalas» es tan cliché que lo único que faltó es un grupo de niños abriéndose paso entre la multitud para abrazar al personaje de Neeson. Es increíble como unas cuantas escenas pésimas pueden dañar toda una película. ¿Mi sugerencia? Vaya y véase la película, pero apenas oiga la palabra «YouTube» salga corriendo despavorido del teatro, es en serio, no hay nada más que ver.

Calificación

Primera Parte (75%): 4.97

Segunda Parte (35%): 0.01

Final: 3.73

Como siempre la actuación de Moore, extraordinaria (excepto en la última parte donde todo fue un desastre).

Sobre RoboCop (2014) y Otros Refritos.

Iba a empezar este artículo diciendo que la nueva película de RoboCop me había «sorprendido gratamente», pero luego me di cuenta que esa frase ya la he utilizado en varias de mis anteriores entradas, por lo que decidí cambiarla un poco y decir, en cambio que esta película, dirigida por el director brasileño José Padilha me dejó «satisfactoriamente asombrado». Bueno, ya sé que no hay mucha diferencia entre estar gratamente sorprendido y satisfactoriamente asombrado, pero la idea es no repetirse y en eso fue que precisamente triunfó RobCop, logró el cometido de ser una nueva versión de la historia del Policía Robot sin repetir nada y sí dando un salto estupendo al futuro.

poster de robocop 2014

Lo que primero impacta de esta nueva versión de RoboCop es de lo cruelmente realista que puede ser; transcurre en un futuro donde los Estados Unidos ha dado el siguiente paso en la lucha contra el terrorismo, invadiendo a Irán con la ayuda de una serie de robots destinados para identificar, neutralizar y eliminar amenazas en cuestión de segundos. Omnicorp, la compañía encargada de fabricar estos robots, tiene un sólo obstáculo en su afán expansionista: el mercado de los Estados Unidos está cerrado; el público estadounidense no quiere robots en sus calles. Es aquí donde aparece  Alex Murphy, un policía de Detroit que se encuentra a punto de descubrir una conspiración dentro del mismo cuerpo policíaco, razón por la que sufre un intento de homicidio. Murphy llega a manos de Omnicorp que para poder ingresar al mercado estadounidense con un amigable robot mitad humano, utilizando a Murphy como materia prima.

La historia es interesante, concreta y sólida, quizás un poco reminiscente de algunos aspectos de «Batman Begins», sobre todo en eso de «Héroe Tecnológico se enfrenta al crimen organizado», pero nada que le quite ningún lustre a la cinta como tal. Los personajes son coherentes y tienen un desarrollo interesante, y muy bien actuados empezando con Samuel L. Jackson que tiene un rol secundario como periodista, pasando por Gary Oldman, el debutante Joel Kinnaman y hasta Michael Keaton, a quien no veía en una actuación decente desde los tiempos en que peleaba con el Pinguino en Batman Returns y que en esta cinta interpreta un tipo muy semejante al difunto Steve Jobs.

A pesar de su rol secundario, Samuel L. Jackson se roba el show en RoboCop.
A pesar de su rol secundario, Samuel L. Jackson se roba el show en RoboCop.

Los diálogos, aunque no son especialmente brillantes, tampoco es que decepcionen, sobre todo cuando intentan tener un efecto hilarante en el público, lo cuál logran con clase y elegancia en algunas lineas. Las escenas donde aparece Samuel L. Jackson sin duda quedarán para la remembranza, así como aquellas con el toque dramático entre Murphy y su familia, no tanto las de acción, que he visto mejores en Man of Steel y The Avengers, si vamos a ser justos.

La presentación visual de la película es interesante, definitivamente semejante al estilo de Fernando Meirelles (Ciudad de Dios, El Jardinero Fiel) y al de Neill Blomkamp (District 9, Elysium), poniendo al espectador en el lugar de los sucesos, sin refugiarse en los efectos especiales para justificar una mala dirección, como en otras películas que andan en cartelera ahora como «Yo, Frankenstein» o «47 Ronin«.

A pesar de ser una cinta de acción, combina muy bien elementos de drama y algunas lineas de comedia. Nada mal para un director que apenas se da a conocer en Estados Unidos.
A pesar de ser una cinta de acción, combina muy bien elementos de drama y algunas lineas de comedia. Nada mal para un director que apenas se da a conocer en Estados Unidos.

Una película que combina un poco de crítica social, acción, algo de drama y lineas divertidas en un gran equilibrio, difícil de ver en estos días en el cine estadounidense. Completamente recomendada.

Calificación: 4.75/5.00

Unas Cuantas Palabras Sobre «Yo, Frankenstein».

frankestein

Hasta hace unos minutos me preguntaba si tenía la autoridad moral para escribir un artículo sobre I, Frankenstein luego de haber pasado más de la mitad de la película durmiendo plácidamente, despertando a ratos sólo para ver una u otra escena que no entendía muy bien. Pero luego de leer una sinopsis de la película, comprendí que las escenas que alcancé a ver entre sueños eran, primero, mucho más de las que creí y segundo, que mi falta de comprensión no se debía a que me hubiese perdido algún detalle importante, sino sencillamente a la mediocre estructura de esta cinta.

La película inicia con un prologo de 5 minutos donde se resumen todo el origen de la abominable criatura de Victor Frankenstein, que de abominable no tiene nada, porque aún con las cicatrices pintadas y el maquillaje Aaron Eckhart siempre conservó el mismo aire de galán californiano de sus películas con Julia Roberts, Catherine Zeta-Jones o Jennifer Anniston.

Para tener como personaje principal a uno de los ídolos del terror clásico, I, Frankestein, tiene muy poco de terror… y con muy poco quiero decir que no tiene nada en absoluto, siendo en realidad una película de acción donde da la casualidad que los buenos son ángeles y los villanos son demonios, al mejor estilo de «Inframundo», que sale hasta bien librado en comparación.

En «I, Frankestein» pasan demasiadas cosas, demasiado de prisa, casi como en las primeras películas de Harry Potter, por lo que es fácil asumir que está basada en un libro (en realidad está basada en una novela gráfica, como supe después). Es así, como en los 92 minutos de la cinta, pasa de todo, sin dar los espacios suficientes para el desarrollo de los personajes, ni para los diálogos decentes, ni para las escenas memorables. Es decepcionante ver como se desaprovecha a un actor de la versatilidad de Eckhart en un personaje mal escrito, cuyos únicos momentos brillantes son en las secuencias de acción, donde no lo interpreta él, sino un doble cualquiera.

frankestein
Sí, este Frankestein da mucho miedo… sí, como no.

Si usted vio «Inframundo» no tendrá necesidad de ver I, Frankestein sólo cambie a Kate Beckinsale por Aaron Eckhart, a los lycans por ángeles y a los vampiros por gárgolas y voilá, ahí tiene su película.

I, Frankestein no será olvidada, seguro terminará en la parrilla permanente de Universal Channel, TNT, o incluso en Caracol, canales a los que les encanta pasar este tipo de películas, pero de ahí a que sea una buena…

Calificación: 2.6/5.0