Carta Abierta a la Ministra de Educación, Gina Parody, en Referencia a “Apagar Paga”.

Bogotá, Marzo 14 de 2016.

Señora

GINA MARÍA PARODY D’ECHEONA

 

Saludos:

Por medio de la presente quiero expresar ante usted mi más profunda molestia por su nueva salida en falso en los medios, solicitando a las instituciones educativas del país que ahorren energía, utilizando de paso tres menores de edad para secundarla en semejante despropósito, respaldado por el soborno de que la institución que más ahorre recibirá un concierto de Mike Bahía, tablets e implementos deportivos. Pero antes de entrar en detalle con esta cuestión quiero aclarar que utilicé el título de “Señora” en el encabezado de esta carta, en vista que en su hoja de vida no hay ningún estudio de doctorado que amerite el título de “Doctora”, ni siquiera uno medio embolatado como el de su afín, Natalia María Lizarazo, alias Natalia Springer.

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En primer lugar resulta bastante chocante, atrevido e ignorante de su parte, salir en todos los medios, como es su costumbre, a proclamar que Continúa leyendo Carta Abierta a la Ministra de Educación, Gina Parody, en Referencia a “Apagar Paga”.

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¡Se Acerca el Verano!

¡Se Acerca el Verano!

Así como los personajes de la serie de HBO “Juego de Tronos” viven temerosos de la llegada de un invierno largo y negro al cual es difícil que sobrevivan, aquí por estos lados de las Américas deberíamos estar preocupándonos por todo lo contrario. Se acerca el Verano, que es como se le conoce a la época de sequía en este lado del mundo, en contraposición con el invierno, que es la temporada de lluvias. Luego de dos años bajo las insistentes lluvias, los cielos encapotados y las bajas temperaturas a las que nos acostumbró “El Fenómeno de La Niña” lo que se nos viene con su contraparte más caliente, “El Fenómeno del Niño” es para empezar a tomar precauciones y bastante serias.

Ya nos han dado un adelanto de lo que se nos viene para encima, las altísimas temperaturas que se registraron a mediados de este año en todo el país (+25° en Tunja, +42° en Barranquilla) son apenas un abrebocas de lo que el nuevo fenómeno del niño nos puede traer.

El sistema de salud debe prepararse, las altas temperaturas puede generar patologías serias sobre todo en la población de más edad, y no crea que por ser joven usted va a ser inmune a las altas temperaturas, a un choque térmico en su organismo no le importará si usted tiene 15 o 51.

El suministro de energía eléctrica y agua potable está en un enorme riesgo. Nuestro país obtiene su energía eléctrica de las hidroeléctricas y si el niño se lleva las lluvias, y el agua, no habrá energía y volveremos a los tiempos oscuros de los racionamientos de 1991 y a pendejadas de marca mayor como “La Hora Gaviria”.

Así como el año pasado hubo agua de sobra, cuando venga el niño, se derramarán lagrimas de sangre esperando que caiga del cielo alguito de esa agua, al menos para bañarse, todas las fuentes de agua estarán en serio peligro, mucho más ahora que nuestras ciudades han crecido y su demanda por el vital líquido es enorme.

Ni hablemos de los incendios que causaran las altas temperaturas, las vidas y propiedades de muchas personas estarán en riesgo.

Las lluvias están por terminar, pero lo que viene no es mucho mejor.

Y si eso no le parece suficiente, agárrese, la sequía hará que la comida se ponga más cara, la leche, la carne, los productos agrícolas, todo se pondrá caro debido a la falta de agua.

La gran pregunta es ¿Qué medidas está tomando nuestro gobierno para enfrentarse al desastre venidero? Lo mismo que hizo para evitar la catástrofe causada por las inundaciones del año pasado: nada. Es hora de mirar un poquito más hacia el futuro y dejarnos de vivir exclusivamente en el presenta, nuestras vidas depende de eso.

La Invasión de los Mal-nombrados (o “sin Tocayo”).

Cuando como yo, se trabaja con niños o adolescentes, se viene a la cabeza una pregunta recurrente ¿Son los padres de ahora muy pero muy creativos a la hora de ponerle nombres a sus hijos o definitivamente se les safó un tornillo por un golpe en la cabeza? Porque ponerle a un hijo Esneider, Yoiber, Diseyis, Jarle, Darwin, Roiner, Sugeidis, Dainer, Reyksaik, Yerselis, Yilmar o Yoney solo índica una gran capacidad mental, pero para inventarse nombres espantosos.

Y lo peor es que ya nos estamos acostumbrando a escuchar esos esperpentos de nombres sin inmutarnos como si fuera algo normal, y se encuentra en casi todos los estratos sociales y ámbitos de la vida pública nacional, como el fútbol y hasta la política, sino averigüen como se llama el defensor del pueblo, la respuesta les sorprenderá, ahora ¿que tanto derecho tienen los padres a ponerle literalmente el nombre que les de la gana a los hijos? Pues la constitución angelical colombiana le garantiza a todos los ciudadanos el derecho de ponerle a sus hijos el nombre que deseen, lo cual resulta lógico, pero ese es el problema con los derechos, cuando parece que no tuviesen limites de ninguna índole como suele ocurrir en nuestro remendado país.

En Alemania, son muchísimo mas sensatos al respecto y tienen dos reglas muy claras, que deberíamos adaptar de alguna manera aquí en Colombia, antes de que los Meresnaider y las Marzirisyuris nos invadan, estas reglas son:

1) El nombre debe reflejar el sexo del niño (para los mamertos que dicen “los niños y las niñas” deberían leerse un diccionario de la lengua para que vean que la palabra “niño” incluye a ambos sexos dentro del contexto).

2) El nombre no debe poner en peligro el bienestar del niño.

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Cambiar de nombre es un proceso engorroso, no solo por los cambios en la cédula sino en todos los documentos como diplomas, certificados y otros.

Es esta segunda regla, la que mayor peso tiene, ya que el nombre en sí mismo es una carta de presentación, si usted fuera el jefe de contratación de una empresa y tiene dos candidatos igualmente calificados ¿a quien eligiría? ¿a alguien de nombre José Daniel? ¿o a Ernevis Alfonso? ¿A Patricia o a Diseyis Yohana?

Además de la popular práctica de inventarse nombres a la lata, otra es la de adaptar los nombres, no solo de personas, sino de marcas y objetos para ponerle esos nombres a los hijos, recuerdo que una vez con mi papá en la Guajira había un señor que se llamaba Colgate, ¿y que hay de Piter, Yonatan, Yeison, Bequenbabuer, Esbanestaiguer, Robiño y otros nombres?

El nombre es algo tan personal, que incluso si se constituye en un perjuicio para el éxito académico o laboral, muy pocos tienen las agallas de cambiarselo, primero por que los trámites son eternos en nuestra manoseada Registraduría Nacional del Estado Civil y segundo por que después de 18 años oyendo el mismo nombre, ya es una parte fundamental de nosotros.