Hoy, 21 de Marzo de 2014, Twitter ha lanzado una aplicación que nos permite ver el primer tweet de cualquier usuario en Twitter, y buscando precisamente ese primer tweet de las personalidades más prominentes de la política colombiana nos podemos llevar una que otra sorpresa.
1. Álvaro Uribe.
Presidente Uribe participará en Cumbre de Jefes de Estado del Mecanismo de Tuxtla en Costa Rica
— Álvaro Uribe Vélez (@AlvaroUribeVel) July 29, 2009
Parece que al principio no era él quien manejaba la cuenta.
Contra todo pronóstico y a pesar de los millones de pesos y las cuotas burocráticas que Juan Manuel Santos invirtió para comprar la conciencia de los parlamentarios de todos los partidos del Frankenstein ese que llaman «Mesa de Unidad Nacional», el Partido Conservador, uno de los más antiguos y de más tradición en Colombia decidió darle una patada en el trasero al primer mandatario y lanzar su propio candidato… o mejor dicho, su propia candidata a la Presidencia de la República para el periodo 2014-2018 y se trata de nada más y de nada menos que de la ex-ministra Marta Lucía Ramírez.
Y se nota que los primeros ardidos por el hecho son precisamente los parlamentarios como el degradado ese de Roberto Gerlein, que que puso el grito en el cielo cuando el partido decidió salirse de la sombrilla Santista y armar toldo aparte. En su peculiar estilo de hablar basura, Gerlein ha afirmado que la elección de Ramírez estuvo viciada y lo dice un personaje notable por ser el símbolo de la intolerancia, la compra de votos y el elitismo en una de las ciudades más elitista de Colombia.
¿Cómo te quedó la jeta, Gerlein?
Santos ha acudido a las peores estrategias para consolidar su poder, ya que le resulta imposible comprar los votos de todos los colombianos, decidió comprar a los senadores y que estos hicieran el trabajo por él, teniendo infiltradso en todos los partidos, exceptuando quizás al Centro y al Polo Democrático. Es así como Gerlein, Efraín Cepeda y Juan Gabriel Uribe, quedaron viendo un chispero y tendrán que luchar por la presidencia desde su partido, o pasarse al Partido de la U, que se han convertido en una cueva de ratas conspiradoras, capaces de venderse, cual prostituta, al mejor postor político. Que asco.
Desde ya confirmo que estaré apoyando la candidatura de Marta Lucía Ramírez a la presidencia porque ha mantenido un discurso firme a lo largo del tiempo, con el cual tengo una afinidad indiscutible. Vientos de cambio soplan con Ramírez, ya va siendo hora de darle a la mujer un espacio en la política, y más a Ramírez, que ha demostrado temple y decisión en todos sus cargos.
PD: ¿Y ese milagro que Noemí Sanín no hizo parte de la baraja de precandidatos? ¿Por fin se rindió?
Hablar de izquierda en Colombia es como hablar de la existencia de vida en el espacio exterior: todo el mundo dice que la hay, pero hasta ahora no se encuentran pruebas fehacientes de ello. En este país donde impera a rienda suelta la doble moral y el doble estándar para todo, estamos a milenios luz de una izquierda inteligente e ilustrada como la existente en el norte de Europa, donde la justicia social hace siglos dejó de ser un lema barato de campaña, para ser una realidad. En esos rincones del planeta la izquierda se compagina perfectamente con la cultura del trabajo duro impuesta por la iglesia protestante y no es enemiga de la propiedad privada, el libre mercado y el desarrollo profesional.
En Europa, la izquierda está basada en la cultura del trabajo. En Colombia la «izquierda» está basada en la cultura de la pereza.
Aquí por otro lado, la «izquierda» (así, entre comillas) se puede dividir en dos grandes grupos: los primeros, que andan en unas exquisitas y prolongadas vacaciones en La Habana, viviendo a todo costo de los impuestos de los colombianos, mientras ordenan asesinatos, secuestros, extorsiones y bombas por todo el territorio nacional.; y los segundos son los que utilizan el discursito de la justicia social para ganar votos y trepar en la pirámide social, engañando a los pobres incautos que se comen el cuento de que quieren cambiar las cosas, cuando su único y simple objetivo es el de imponer una nueva élite aún peor que la anterior, llena de corruptos, ineptos e ignorantes, tal y como ocurrió en nuestro hermano y vecino país, que estos momentos anda en la inmunda.
Ambos grupos se identifican fácilmente por tener unas características bien definidas que se replican en una ola de seguidores, que maravillados por la idea de ganarse la vida rascándose el ombligo y esperando a que le caigan los panes del cielo, repiten como loros lo que sus «líderes» les escupen en sus apoteósicos discursos.
Les fascina la idea que de un sólo plumazo se les perdone a los miembros de ciertos grupos terroristas (de «izquierda», por supuesto) las MILES de atrocidades que por décadas han cometido, incluyendo el reclutamiento y abuso sexual de menores, las pescas milagrosas, los secuestros de décadas, las ejecuciones a civiles, las tomas sangrientas a los municipios, el tráfico de drogas, las masacres… todo eso, según ellos, debe pasar al olvido y seguir con nuestras vidas porque sólo es un invento de la derecha para manchar el buen nombre de esos ángeles que tan duramente se encuentran negociando en Cuba.
Han decretado que sólo los votos de los políticos de izquierda son válidos, tanto así que los habilita a pasarse la ley por la faja, y hacer lo que les da la gana como el señor Petro, quien es el salvador indiscutible del universo y sus alrededores, a quien (pobrecito) todo el mundo lo quiere destituir, no por lo inepto que es, sino porque es de izquierda. Cualquier parecido con un culebrón venezolano es pura coincidencia.
Para ellos el diablo no existe y Dante se equivocó en su concepción del infierno, porque en el último círculo no hay un dragon de siete cabezas y diez cuernos, como lo indica el apocalipsis, sino el Procurador Ordoñez y Uribe que fueron los creadores del mal sobre la tierra.
Les encanta decir que son los más tolerantes, los más respetuosos, los más progresitas, pero todo aquél que no tenga al político de izquierda del momento, sea Carlos Gaviria, Clara Lopez o Gustavo Petro, montando en un altar de oro puro en el centro de la casa y rodeado de claveles y astromelias, para ellos no es más que un paraco, sanguinario, amante de la motosierra, ignorante, enemigo de la paz, promotor de la cultura del odio, uribestia y otra sarta de barbaridades.
Se escandalizan por las corridas de toros y hablan y se dan golpes de pecho hablando de la cultura de la violencia y de la muerte, y sin embargo son partidarios de los abortos y de la legalización de una serie de drogas que matan más rápido que el tabaco.
Es eso, la incoherencia y la falta de lógica en su discurso lo que hace posible identificar muy fácilmente a este sector de la población. Eso o que hagan bulto en cuanta manifestación y marcha haya, claro está, después que les hayan pagado los viáticos, auspiciados con platica de muy dudosa procedencia .
Para la «izquierda» colombiana no existe la lógica, sólo existen ellos y todos los demás son ignorantes que no tienen ni idea de nada. Y dicen ser tolerantes.
Y al parecer el deseo más intenso y hasta sexual de un segmento exiguo de la población colombiana está a punto de hacerse realidad: en un informe que hizo conocer la Revista Semana en la mañana de hoy, se confirma que la Fiscalía General de la Nación tiene lista una orden de captura en contra del Ex Presidente de Colombia Álvaro Uribe Velez, orden que se haría efectiva en los próximos días.
El informe señala que al menos tres delitos fueron tenidos en cuenta por el ente de control para expedir la orden que privaría de su libertad al ex presidente. El primer delito que se le imputa y el más grave tiene que ver con las famosas «Chuzadas» en el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), que según la fiscalía fueron supervisadas directamente por Uribe, quien se encargó en persona de distraer a reconocidos personajes de la izquierda colombiana, para que miembros del DAS le metieran micrófonos microscópicos en sus teléfonos celulares. Se habla incluso de que Uribe instaló el mismo una cámara en el baño de Piedad Córdoba, pero que los agentes del DAS tuvieron que retirarla a las volandas, luego de que uno de ellos sufriera una embolia luego de ver las horripilantes imágenes.
El segundo delito que se le imputa a Uribe tiene que ver con los llamados «Falsos Positivos». La Fiscalía argumenta que fue el mismo Uribe, que nunca tenía nada que hacer, el que se encargó de matar personalmente a miles de personas, sólo para mostrar resultados y que si no lo habían podido señalar hasta el momento, era porque no había cometido los asesinatos con armas de fuego, sino con una motosierra en la mano y riendo a carcajadas, al mejor estilo de Hollywood. En esto, por supuesto, jamás tuvo que ver nuestro actual presidente Juan Manuel Santos, que es sólo bondad y pureza y no sabía nada de el asunto, a pesar de ser el Ministro de Defensa.
El tercer delito que aparece en el informe tiene que ver con los viles hechos en los que murió Raúl Reyes en un campamento en el Ecuador. La Fiscalía acusa a Uribe de asesinar un heraldo del Señor de los Cielos, cuya misión en la tierra era apenas la de instruir a un montón de gente muy, pero muy inteligente en las delicadas artes del asesinato a sangre fría, el secuestro con fines políticos, la reclusión de menores, el terrorismo, entre otras no menos importantes, violando de paso el espacio aéreo de ese país que tanto ha colaborado con Colombia en la lucha contra la delincuencia, con acciones tan eficaces como exigir la vacuna contra la Fiebre Amarilla cuando toca pasar la frontera. También se le acusa de haberle quitado a estos valerosos guerreros de las FARC, que son los verdaderos adalides del pueblo, sus valiosos tesoros, por lo que se agrega robo a la larga lista de delitos. Sólo a un monstruo como Uribe se le ocurre robarle a las FARC los secuestrados de la Operación Jaque, que eran de la exclusiva propiedad de esta guerrilla por más de una década y sobre todo su joya de la corona: la ex candidata a la Presidencia de la República, la ahora no muy bien vista Ingrid Betancourt, luego que a la doña se le ocurriera demandar al pueblo colombiano por la «simbólica» suma de 7 millones de dólares.
En fin, para leer el informe completo, emitido por la Revista Semana haga click en este enlace.
El anuncio del ex-presidente Álvaro Uribe Velez de lanzarse nuevamente a la arena política, esta vez como candidato al Senado de la República, ha sido tomado como una excelente noticia por parte de varios sectores de la opinión pública, pero podría no ser tan buen presagio como auguran algunos.
¿Es la candidatura del Uribe al senado una jugada desperada?
Compartiendo muchas de las ideas del ex-presidente Uribe, sobre todo en lo referente a la posición frente a la guerrilla y la seguridad democrática, yo podría ser fácilmente catalogado como uribista, pero ni siquiera este rótulo me impide ver lo que algunos triunfalistas pasan por alto y es que el uribismo está en crisis. El uribismo está hundiéndose lentamente en un cruel marasmo político víctima de un serio déficit de liderazgo; y es que fuera del mismo Uribe, esta colectividad está prácticamente acéfala.
Muy lejos quedaron aquellos tiempos en que los destinos del uribismo parecía tener continuidad con Juan Manuel Santos y Germán Vargas Lleras como paladines dentro de el entonces popularísimo movimiento. No pasó mucho tiempo en que estos herederos «naturales» como se les llamó alguna vez se salieran de la sombrilla del uribismo demostrando que sólo habían estado al lado del presidente Uribe para beneficiarse del caudal político y de la popularidad del mandatario, tanto que una vez alcanzaron el poder se pasaron a defender las tesis opuestas a las del ex-presidente. Si ha habido oportunistas en la historia de la politiquería política en Colombia han sido esos dos. Pero mucho me temo que la lista es más larga de lo que se creía.
Francisco Santos, Oscar Iván Zuluaga, Luis Alfredo Ramos (preso) y Carlos Holmes son los candidatos que más «suenan» para una consulta popular dentro del movimiento (que ni siquiera ha sido avalado) y precisamente por lo que se caracterizan todos ellos es por una falta de carisma, de presencia, de liderazgo que resulta inusual, más cuando por lo general salen a dar declaraciones después que Uribe se ha manifestado (no sin polémica) sobre diversos asuntos, por lo general en Twitter. Hace casi 4 años advertí de los peligros que implicaba elegir a Juan Manuel Santos como presidente y hoy nuevamente pongo en tela de juicio la lealtad de estos nuevos candidatos, por las misma razón: una vez que estén en el poder desecharán a Uribe tal y como Vargas Lleras y Santos lo hicieron.
¿Se puede confiar en alguno de ellos?
¿Se quedó sin opciones el uribismo entonces? No, pero irónicamente esas opciones NO están dentro del Centro Democrático, están en el partido conservador. Marta Lucía Ramirez (ex-Ministra de defensa) y José Felix Lafaurie (Presidente de Fedegan) tienen todo lo que le falta a los candidatos del CD, tienen presencia, iniciativa, carisma y sobre todo tiene una gran cercanía ideológica con el presidente Uribe, que evidentemente no es meramente convenenciera, como si se podría decir de los otros.
Es ese marasmo y falta de liderazgo dentro de sus propios toldas lo que ha forzado a Uribe a lanzarse al Senado, lo cuál parece una jugada desesperada. A Uribe no le esperan flores en el congreso y mucho me temo que diversos actores de la política nacional lo van a utilizar como chivo expiatorio y cortina de humo, para que al final nadie sea culpable de nada y Uribe sea el culpable de todo. Aún así, no quedaban muchas opciones. Unos resultados adversos en las elecciones de senado y presidencia serían el fin del uribismo y en consecuencia el fortalecimiento de otras posiciones apaciguadoras, favorables a los intereses de la guerrilla y de países extranjeros que podrían poner en riesgo la soberanía y la integridad territorial de nuestro país. ¿Qué queda por hacer entonces? Esperar que los conservadores y el Centro Democrático firmen una alianza y que entre las dos colectividades saquen un candidato fuerte que, confiando en la sabiduría del pueblo colombiano, logre la tan anhelada silla presidencial en el Palacio de Nariño.
¿Estará la respuesta por estos lados? Muy probablemente.