Reseñas X ^ Creed.

1990 fue en definitiva un año interesante… y no sólo porque fue el año en que empecé formalmente mi educación al entrar al primero elemental, inaugurado el primer día de clases con el robo de mi álbum de laminitas. No señor. 1990 fue el año en que literalmente pasó de todo en nuestro país: mundial de fútbol luego de 28 años; presidente gay más joven de la historia; IV Flota parqueada frente a Cartagena por las aventuras de Pablito y la ola masiva de secuestros y asesinatos que bien narró Gabriel García Márquez en Noticia de un Secuestro. Un año inolvidable, como todos los de nuestra amada patria.

Pero por supuesto, aunque se nos esté cayendo el cielo encima, nosotros, en el país más feliz del mundo, siempre encontramos una razón para reírnos… y el lanzamiento de la quinta entrega de Rocky, que en una epifanía de creatividad sus productores decidieron llamar Rocky V se convirtió en la víctima favorita de la comedia criolla que pasaba en aquella época por los cuenta-chistes de Sábados Felices, las situaciones de familia cachaca de Dejémonos de Vainas y hasta de escenas futuristas en Los Dumis.

Y ni tan equivocados resultaron estar Los Dumis, porque hoy 26 años después, Rocky Balboa no sólo vuelve a estar en las pantallas de cine, esta vez con su séptima película, sino que Sylvester Stallone, el actor que lo ha encarnado desde 1976, está nominado al Oscar por segunda vez, encarnando al mítico boxeador de Filadelfia. Aunque esta vez Stallone ya no sea el protagonista.

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El Plan de Escape de Sylvester Stallone

Sylvester Stallone es sin duda alguna, uno de las personalidades más fuertemente criticadas del cine norteamericano, tachado de mal actor y de haber cosechado sus éxitos con su imagen plástica de tipo fornido, al igual que sus colegas de género Arnold Schwarzenegger o Jean-Claude Van Damme. Sin embargo, mucho me temo que dicha imagen, cosechada en el pico de su éxito a finales de los 80 y principios de los 90 puede que no es tan correcta después de todo y su más reciente película “Escape Plan” da cuenta de ello.

“Escape Plan” cuenta la historia de Ray Breslin (Stallone), un ex-abogado quien ha pasado la mitad de su vida tratando de purgar los hechos relacionados con la muerte de su familia, asegurándose de que los criminales permanezcan en las prisiones a las que fueron enviados. Para ello se ha vuelto un experto en escapar de las cárceles más seguras de los Estados Unidos, mostrando así a sus directores los puntos débiles a corregir. Breslin ha escapado de tantas prisiones, que el asunto ya se ha vuelto trivial,  hasta que recibe una propuesta un tanto diferente: deberá entrar a una de las cárceles secretas financiadas por el gobierno estadounidense, en su llamada guerra contra el terror y comprobar que no es inexpugnable a cambio de once millones de dólares. Las cosas se complicarán para Breslin, ahora con el nombre de Portos; cuando al entrar a la prisión, comprende que no se trata de una cárcel ordinaria y que el director del lugar, Willard Hobbes (Jim Caviezel) no está dispuesto a dejarlo ir tan fácilmente.

Breslin tendrá que buscar la manera de escapar de la prisión más segura del mundo, contando únicamente con la ayuda de Emil Rottmayer (Arnold Schwarzennger) un misterioso presidiario que oculta un secreto que podría ser vital para la supervivencia de ambos.

Si bien, Stallone no es el mejor actor del mundo, hay que reconocer que sabe escoger/crear personajes que puede interpretar muy bien. A pesar de no tener la capacidad de transformarse como Jim Carrey o Gary Oldman, Stallone ha tenido sus momentos, las primeras entregas de Rambo y Rocky son clásicos en los que el actor demuestra que está hecho de algo más que músculos y esteroides.

En “Escape Plan”, Stallone logra convencer con su papel de genio traumatzado, que enfoca su coeficiente intelectual en el arte de escapar prisiones y hay que reconocer que en este aspecto hace un trabajo mucho mejor que el protagonista gay de Prison Break, de cuyo nombre ya ni me acuerdo. Schwarzennger no desluce tampoco, mucho menos en las escenas en que tiene que tomar un arma del tamaño de Sudamérica para empezar a disparar con ella. Clásico.

La historia es sólida y coherente, excepto quizás en los últimos cinco minutos donde ya no importa demasiado, pero en términos generales es lo suficientemente aterrizada como para que el espectador crea que está en el mundo real y no en una fantasía de acción cliché como a la que ambos actores acostumbraron a su público hace dos décadas.

Para destacar la gran actuación de Jim Caviezel, quien en su rol como villano debía funcionar como antagonista a dos de los héroes de acción  más reconocidos de todos los tiempos, y lo hace bien, demostrando que los norteamericanos pueden hacer muy buenos villanos en este género cinematográfico, espacio ya casi que escriturado a los actores británicos que se prestan para semejante encasillamiento.

¿Quién dijo que todos los villanos tenían que ser británicos?

Para finalizar, sería injusto no reconocer la manera en que Stallone se ha vuelto a abrir camino dentro de la élite de Hollywood, luego de haber pasado la edad en la que los héroes de acción se empiezan a ver ridículos (más si se les nota demasiado el botox en la cara) y que ha logrado proponer un nuevo enfoque para este género donde los actores jóvenes nada que cuajan, y como prueba de ello está el hecho de que el único que desluce en su película estrella “Los Indestructibles” es precisamente el chico Hemsworth.

Stallone ha superado los retos que le han puesto la edad y las exigencias de Hollywood y ha demostrado que tiene ideas para rato. Espero que sigan siendo así de buenas como esta, que para ser una película con una premisa tan poco original, supera todas las expectativas.

Calificación: 3.97/ 5.00