Tout (se pronuncia TAUT, no TUT como alguien lo pronunció alguna vez), es quizás una de las aplicaciones multi-plataforma más promisorias de los últimos tiempos. Siendo un servicio (gratuito) enfocado esencialmente en subir y compartir vídeos, Tout podría confundirse con un clon de YouTube o DailyMotion, pero nada está más lejos de la realidad. De hecho, una definición más exacta sería que Tout es un Twitter de vídeos.
Pantallazo del sitio web de Tout.
En efecto al igual que en Twitter, donde opera una restricción de 140 caracteres por tweet, en Tout los vídeos que suben los usuarios (conocidos como touts) tienen una restricción temporal de 15 segundos. Las posibilidades de esta aplicación son tan amplias como la creatividad de los usuarios, hay quienes lo utilizan como un medio para expresar audivisualmente lo que publican en otras plataformas como facebook, twitter o google+; otro los utilizan como vídeo blog; personalidades de la talla de Shaquille O’Neil y Mitt Romney lo utilizan para enviar saludos cortos a sus seguidores y sitios de noticias como CNN y The Wall Street Journal lo utilizan para emitir notas rápidas y cortas sobre algunos temas de interés.
Tout tiene la opción de enviar tus touts a las dos redes sociales más importantes del momento: facebook y twitter, aunque si por alguna razón no quieres que tus amigos de facebook o tus contactos de twitter vean cierto vídeo, tienes la opción de omitir el envío a una o a ambas. Así mismo dentro de la misma aplicación puedes crear tu propia red de contactos, siguiendo a touters de tu interés y permitiendo ser seguido por otros usuarios, que podría encontrar interesante tus contenidos.
Tout es una aplicación multi-plataforma, su sitio web es limpio y moderno y permite crear tus vídeos de una manera rápida e intuitiva, pero también cuenta con aplicación para iOS en el App Store de Apple y una aplicación para Android, en el Google Play.
Periodistas, deportistas y muchos otros usuarios han empezado a utilizar Tout.
Habiendo probado la versión web y la aplicación Android, debo decir que es la aplicación móvil la mejor de ambas, no sólo puedes crear vídeos en cualquier momento, sino que, a diferencia de por ejemplo, Instagram, no parece tener tantos problemas y bugs. La aplicación es igualmente intuitiva y práctica con todas sus funciones perfectamente organizadas.
Los usuarios, además, puede incluir sus touts en sus blogs y páginas web, con sus perfectamente personalizables.
Si a usted le gustó Twitter, de seguro le encantará Tout, al fin y al cabo es muy parecido, salvo por el asunto de los videos, así que es mejor correr y unirse antes de que empiecen a llegar los usuarios de facebook y la corrompan, tal y como sucedió con la red social de los 140 caracteres. Ah y de paso les dejo mi perfil en Tout para que se burlen de mi un rato:
Hace algunos años pedíamos NO MAS FARC, hoy pedimos que entren al congreso de la república. ¿Qué pasó?
No voy a escribir sobre los diálogos de paz. Ni sobre Timochenko y su banda de criminales, ni sobre Santos y su equipo de sobreactuados. Mucho menos del equipo negociador, ni de Cuba, ni de Noruega, ni de Estados Unidos, ni de Chavez. No. Voy a hablar de nosotros, como pueblo… como colombianos.
Hace más de una década sucedió exactamente lo que está aconteciendo ahora, Andrés Pastrana y sus compinches en los medios de comunicación, nos vendieron la idea de que la paz era ya un hecho, que estaba a la vuelta de la esquina, que sólo teníamos que acceder a un par de puntillos con las FARC, como permitir las pescas milagrosas, cederles un territorio del tamaño de un país europeo y dejarles construir campos de concentración para los secuestrados, para que ellos accedieran a decir que también querían hacer la paz.
El júbilo se apoderó del país, los más escépticos ya hasta hablaban de construir bustos con el nombre de Tirofijo en plena Plaza de Bolivar y convocar a una nueva constituyente, que incluyera a los miembros del asesino secretariado de las FARC. Tal era el optimismo que estábamos dispuestos a perdonar décadas y décadas de sangre, de horror, de muertos, de secuestrados, de mutilados, de torturados, de cadáveres, de tomas a municipios … de miedo. Íbamos a cambiar todo eso por un poco de optimismo. Un optimismo insano basado en fantasías y no en realidades.
Todos sabemos como acabó la historia: Andrés Pastrana pasó a ser el presidente más ampliamente burlado del Planeta Tierra, tanto así que si la sonda espacial Curiosity llegara a encontrar alienígenas en Marte, estos seguramente todavía se estarían burlando de tan inepto presidente. Las FARC pasaron de ser un grupo de montoneros perdularios a uno de los ejércitos mejor dotados, abastecidos y respaldados del mundo, respaldados, por supuesto, por lo más rancio de la izquierda colombiana (Sí, Piedad Cordoba, Gustavo Petro, Ivan Cepeda …) y por nuestro querido vecino del oriente, el señor Hugo Chavez, aunque teniendo en cuenta la lengua de verdulera y los modales del presidente de Venezuela, el título de señor le queda muy grande.
Y Nosotros, los colombianos quedamos viendo el chispero más grande de la historia del universo desde el Big-Bang. Todo el optimismo se fue al suelo, junto con la popularidad de Pastrana y sólo estábamos esperando que la guerrilla se terminara de tomar el país para empezar a cambiar los pesos por los «Tirofijos» y el nombre de República de Colombia por República Bolivariana Socialista de Colombia-EP.
Afortunadamente alguien llamó a la cordura y la década que siguió sirvió para deshacer en parte el daño irremediable que nos habían hecho Tirofijo y Pastrana con su repugnante proceso de paz en el Caguán.
Hoy, gracias a los millones de petrodólares que Chavez ha invertido en nuestras universidades públicas y privadas, millones de petródolares invertidos en los sindicatos, en la corrupta rama judicial, en los viajes y apariciones en público de los izquierdistas, el país no sólo está empezando a mirar a la guerrilla con buenos ojos (ya hasta los defienden con todo el descaro del mundo). El país se parcializó hacia el lado de la guerrilla. Somos un país ahora de pro-guerrilleros, y teniendo en cuenta que en Colombia «guerrillero» es sinónimo de asesino, ladrón, pirómano, violador, secuestrador y pedófilo, vamos por el peor camino posible.
De nuevo el país se llenó de optimismo. «Vamos a hacer la paz» algunos dicen. «No vamos a cometer los errores del pasados» señalan otros. «Las cosas han cambiado» «La guerrilla no es la misma» «El tono de Timochenko no es el mismo» … todo una procesión de frases célebres cuya única finalidad es apelar al carácter telenovelesco de nuestra idiosincrasia y convencer al país que necesitamos perdonar y olvidar lustros y lustros de horror y muerte perpetrados por la guerrilla de las FARC.
Cualquiera que sea el resultado de los dichosos procesos de paz, saldremos perdiendo. Si todo es una trampa de las FARC para fortalecerse, nos habrán engañado por enésima vez con el beneplácito del gobierno de Juan Manuel Santos, cuyo propósito NO es hacer la paz, como tanto clama nuestro maquillado presidente, sino sencillamente hacerse reelegir.Si por el contrario es verdad que las FARC van a dejar las armas, eso sólo significa que van a dividir sus fuerzas en un brazo político con los máximos asesinos sentados en nuestro ya repulsivo congreso y un brazo narcomilitar que terminará de sumir en el terror a nuestro país.
En todo caso, no veo la razón de tanta buena vibra, que a todas luces no es más que un optimismo malsano y repulsivo. Si seguimos así de lo próximo que nos enteraremos es del proceso de paz con Garavito y con Laura Moreno. Dios nos ampare.
¿Es con esta clase de sujetos con los que queremos hacer la paz?
Los bomberos y la tragedia del 11 de Septiembre toman buena parte del argumento de «Cabeza Caliente».
Luego de terminar «Danza con Dragones», de G.R.R. Martin, estaba ante un dilema: ¿Qué clase de libro querría leer ahora? Tenía varias cosas en claro: no me iría por otra saga, ni más faltaba, por eso descarte de inmediato la saga de «Fifty Shades», la de «Pretty Little Liars» y la extraordinariamente popular «The Hunger Games», no estaba interesado en leer libros extensos esparcidos en varios tomos. Me tomé un descanso literario con algún cuento de Gabo y hasta pensé en leerme por nonagésima vez «Cien Años de Soledad», pero entonces me encontré por accidente una reseña de «Cabeza Caliente» adjunta a la de «Fifty Shades».
Para leer «Cabeza Caliente» primero que todo hay que quitarse de la cabeza todas las telarañas, prejuicios y tonterías. Sí, es una novela de romance homosexual, pero en un mundo que vio, lloró y casi le da un Oscar a «Brokeback Mountain» parecería muy retrógrado decidir no leer una novela sencillamente por su temática.
Lo primero que me agradó de «Cabeza Caliente» y que me orilló a leerla fue su longitud. Obviamente, luego de leer un monstruo como «Danza con Dragones» (mucho más como lo leí yo, combinado con «Festín de Cuervos») de casi 80 capítulos tan extensos como una Semana Santa a dieta, leer un libro de 18 cortos capítulos parecía el cambio ideal.
El autor de la obra, Damon Suede, escribe su reducido número de capítulos desde la perspectiva de Griffin Muir, un bombero de Nueva York, sobreviviente de los ataques del 11 de Septiembre. Es casi que refrescante no tener que estar pendiente a 18 perspectivas, y a 30 lineas argumentales como en La Canción de Hielo y Fuego. Pero no deja de ser un poco extraño ver las cosas desde un sólo punto de vista. A mitad del libro casi que se ruega por ver las cosas desde otro ángulo, no sólo el de Griff.
El libro es esencialmente una historia de amor, aunque fuertemente afectada por el tema de Nueva York, su tragedia y por el trauma de los héroes. El Nueva York que describe Suede es tan vivo, como el de Dominique Lapierre en «El Quinto Jinete», casi se puede saborear el sancocho cultural de la ciudad, sus puntos buenos, sus puntos malos y sus puntos peores.
Desde el punto de vista del bombero escocés, Suede nos lleva a tantos mundos diferentes, pero tan interrelacionados, que no deja de sorprender la cantidad de información que presenta en tan pocas páginas. Eso da cuenta de un excelente trabajo de edición y de la omisión de detalles sumamente fastidiosos, como si ocurre en las novelas de G.R.R. Martin. Primero el mundo de los bomberos de Nueva York, segundo el mundo de las familias de clase trabajadoras de Brooklyn, el mundo de los bares gay en Manhattan, y finalmente el mundo de la industria de la pornografía en Internet. Todo mientras ocurre la historia de amor entre los dos personajes principales.
Sin dar demasiados adelantos, ni spoilers, puedo decir que estoy un poco decepcionado con el final, esencialmente parece un libro al que le faltara un pedazo, es cierto el libro te embarca en una montaña rusa aproximadamente hasta sus 3/4 partes, y luego viene el descenso hasta la calma. Los libros por lo general rematan con un segundo conflicto, pero allí es donde este libro se aparta un poco de esa tendencia y no retoma el conflicto sino que entra a un final, quizás demasiado predecible, pero no por eso menos interesante.
El estilo de escritura es rápido e inteligente, aunque no pretende poner al lector a reflexionar sobre la inmortalidad del cangrejo, como Proust, sino sencillamente contar una historia. Un libro fácil de leer y que merece la pena incluir en la lista de pendientes. Y hay que recordar que hay que leer, es el único ejercicio que hace más fuerte nuestras mentes.
PD: Imagino que a estas alturas HBO, Showtime y AMC estarán compitiendo por cuál le da más plata a Suede por los derechos de la novela. Aunque por su corta longitud, «Cabeza Caliente» está que ni mandada a hacer para una película, el mismo estilo argumental de la misma haría inviable su puesta en escena, a menos que fuera profundamente modificada, lo cuál no tendría gracia. Eso sin contar con los numerosos obstáculos y trabas por tal o cual tipo de escena. Pfff. Por otro lado, una serie de televisión por cable daría mucha más amplitud y libertad a los guionistas para convertir la serie «Head» en una realidad en la pantalla chica. Sí, serie, al parecer se vienen más libros para Griffin Muir.
(Actualizado a 10 de Agosto de 2012) Colombia hace historia al conseguir OCHO medallas olímpicas, una de ellas de ORO.
¡Gracias Caterine!
Los primeros juegos olímpicos que recuerdo claramente fueron los de Barcelona ’92. Tenía apenas 7 años y la responsable de que el recuerdo de dicha olimpiada se quedara claramente grabada en mi memoria fue Ximena Restrepo. La deportista antioqueña logró conseguir para Colombia el tercer lugar en la competida prueba atlética de los 400 metros planos, ganando la medalla de bronce. Fue la única medalla que ganó el país en aquella ocasión.
¡Gracias Rigoberto!
Nunca olvidaría el alborozo general y la alegría del país reflejada en los noticieros, las notas de prensa y los informe radiales: la bandera de Colombia había sido izada en el evento máximo de las justas deportivas. Por semanas los medios se dedicaron a hacer de una carrera que duró menos de un minuto, una telenovela completa. Se analizó a todas y cada una de las rivales de Ximena y se dieron razones legítimas que explicaban el éxito de la colombiana sobre ellas. Se investigó el árbol genealógico de la deportista hasta los tiempos de la colonización antioqueña y encontraron a parientes, profesores y amigos en todos lados que se adjudicaron la responsabilidad de impulsar el deseo de la deportista para convertirse en medallista olímpica.
¡Gracias Yuri!
De eso hace 20 años, y hoy en el mismo continente en que Restrepo consiguió aquella tan preciada medalla para nuestro país, Colombia brilla en Londres. A la fecha ha conseguido 8 medallas olímpicas, 1 de oro, 3 de plata y 4 de bronce. Habiendo sido testigo de lo que sucedió con la única medalla de Barcelona ’92, el hecho de que hoy nuestro país cuente con 8 medallas además de dejarme muy gratamente sorprendido, me llena de orgullo. Son ocho deportistas que se han alzado muy en alto en competencias de talla mundial. 1 campeonato mundial, 3 subcampeonatos mundiales y 4 terceros lugares en disciplinas donde todos los países mandan sus mejores deportistas.
¡Gracias Oscar!
Caterine Ibarguen, Rigoberto Uran, Yuri Alvear, Oscar Muñoz, Oscar Figueroa, Jackeline Renteria, Carlos Mario Oquendo y Mariana Pajón ha puesto a nuestro país en lo más alto de la gloria y nos han regalado en unos días muchas más alegrías que la tan aclamada Selección Colombia en 10 años, lo cual es mucho decir.
¡Gracias Oscar!
Haciendo caso de los memes que circulan en facebook y en twitter, resulta incomodo pensar que estos deportistas hayan recibido tan, pero tan poco y hayan llegado tan alto, mientras que los jugadores de la Selección Colombia reciben muchísimo, muchísimo más y lo que hacen es dañarle el día a todo aquel que se atreve a verse un partido por las eliminatorias al mundial.
¡Gracias Jackeline!
Deberían aprender estos jugadores de la humildad, la tenacidad, la perseverancia y las ganas de competir de nuestro medallistas, y no de figurarcomo vulgares prostitutas de cabaret en espera de que los clubes europeos paguen fortunas por incluirlos dentro de sus ya abultadas nóminas.
¡Gracias Carlos Mario!
Nuestro presidente Juan Manuel Santos, sí tuviera dos dedos de frente, hubiese aprovechado la situación para mandarle un mensaje a la montaña de flojos y perezosos que engrosan las filas de la población adolescente del país y declarar día cívico cada vez que uno de nuestros deportistas lograra una medalla, pero no, a nuestro señor presidente lo único que se le ocurre es llamar al Canal Caracol para felicitar a los deportistas en medio de la emisión de noticias y montarse, como siempre lo hace, en el bus de la victoria.
¡Gracias Mariana!
No queda sino agradecer a Caterine, a Rigoberto, a Yuri, a los dos Oscar, a Jackeline, a Carlos Mario y a Mariana por todo, por mostrar en la más flemática de las naciones europeas, que en Colombia hay mucho más que traquetos, putas y farc, que hay talento, que hay esfuerzo y que hay ganas. Muchas gracias deportistas. Muchas gracias.
Nota: En este artículo, además de dar numerosos spoilers, empezaré cada párrafo con la frase A Mi Modo De Ver Las Cosas,aténgase a las consecuencias.
El Caballero de la Noche, también conocido como Batman ¿O es al revés?
A Mi Modo De Ver Las Cosas,El Caballero De La Noche Asciende es una película a la que no le falta nada, pero si le sobra mucho. Para empezar el título. ¿El Caballero de la Noche Asciende? ¿En serio? ¿Christopher Nolan no pudo encontrar otro epíteto para el famoso héroe de DC, diferente al que le había dado en la película anterior? Y nos queda claro que El Caballero de la Noche, o sea Batman, asciende, sobre todo a la mitad de la película donde de verdad tiene que ascender, pero por favor, la tercera cinta de la trilogía de Nolan merecía un mejor título. Sobre todo porque, que yo me acuerde, nunca mencionaron un tal «Caballero de la Noche» sino a «Batman» … Si Nolan se quería pasar de listo con el título, me parece que no lo logró.
A Mi Modo De Ver Las Cosas, Nolan cometió el mismo error de Sam Raimi en su trilogía de Spiderman, inundó la película con tantos personajes nuevos que la historia de todos y cada uno de ellos se vio tan disminuida que terminó por parecer aburrida. En la primera parte (Batman Begins) Bruce Wayne soportaba casi todo el peso de la historia, apenas compartiéndola con sus «seres queridos» Rachel y Alfred y aún así, la historia que se contó es completamente sólida. En la segunda parte (The Dark Knight) se contó la historia de la ciudad, como un personaje y como el resto de ellos, divididos en héroes y villanos, jugaban su juego dentro del contexto de la guerra urbana. En la segunda parte se exploraron los personajes sin caer en la tentación de recrear escenas sobrantes, como en el caso de la tercera parte (The Dark Knight Rises). En esta entrega sobran los personajes, para empezar el tal Blake (a.k.a. Robin), no entiendo cuál era el punto aquí, si de verdad era que se continuara el legado de Batman … dudo seriamente que Joseph Gordon-Levitt sea la opción indicada. El papel de Marion Cotillard carece de la esencia que la historia necesitaba, y yo creo que hubiese podido ser muy facilmente editado fuera. ¿Por qué no concentrar la atención del público en el trio Catwoman-Bane-Batman en lugar de dispersarlo en una cantidad de personajes inútiles?
A Mi Modo De Ver Las Cosas,si Nolan le hubiese dedicado el tiempo apropiado a desarrollar los personajes de Catwoman y Bane, la historia no se le hubiese rebelado de la forma en que lo hizo. La película está repleta de salidas fáciles, demasiado para un libretista de la talla de Jonathan Nolan, que se precia de retar al espectador, no en darle todo en bandeja de plata. En el primer acto, fue demasiado conveniente que Bruce Wayne decidiera salir luego de ocho años de estar enjaulado en su casa sin hacer nada más que rascarse el ombligo. En el segundo acto, fue demasiado fácil la manera en que Bane destruyó a Batman y mucho más fácil aún la excusa que utilizó para salvarle la vida, y en el tercer acto, mucho más fácil hacernos creer que alguien se murió cuando en realidad no lo hizo. ¿Qué es esto? ¿24?
Sí la historia se hubiese basado en estos tres personajes, en lugar de darle partes a otros que no lo merecían, película quizás hubiese salido victoriosa.
A Mi Modo De Ver Las Cosas,el lapso de tiempo transcurrido entre la película 2 y 3 fue demasiado extenso. Y el cliffhanger que se dio en la segunda fue vendido tantas veces en la tercera que ya aburría, a cada ratos andaban mencionando al tal Harvey Dent, cuando eso hubiese sido muy fácilmente solucionado en el inicio de la película para dar paso a la historia de manera mucho más fluida. Los hermanitos Nolan utilizan el elemento sorpresa y la narrativa no linear para sorprender a su público, pero en esta película la sorpresa está lejos de ser impactante y por lo menos a mi, me dio exactamente igual.
A Mi Modo De Ver Las Cosas,lo único rescatable de la cinta fueron: el murciélago, Selyna Kyle y Alfred. El murciélago proporciona el elemento «Oh My God» a la película, dándole características épicas a la cinta, hasta que las escenas donde aparecen parecen fotocopiadas de Transformers. En serio ¿Ahora lo épico se mide por que tanto se parece una cinta a Transformers? Vamos mal por ese lado. El personaje de Selina Kyle está hermosamente escrito, el personaje presenta desarrollo, historia y encanto. Claro que la Catwoman de Michelle Pfeiffer está en un punto muy difícil de alcanzar, pero la Catwoman de Anne Hathaway tiene su propia alma, diferente a la de la rubia y ni hablemos de la de Halle Berry, que era para llorar. Hathaway demuestra su talento al traducir los pocos textos decentes de la película en realidad. Sus escenas son cautivadoras a pesar de estar inmersas en el mar de puntos flojos de la cinta. Y lo mejor de todo, no dejan la puerta abierta para una secuela con ella, como si lo hizo Tim Burton y como suele suceder en las cintas de mediana calidad. Y Alfred. Por Dios Alfred. Michael Caine demuestra la calidad de actor que es, en escenas clave de la cinta, es el único que logra hacer que el espectador se conmueva.
A Mi Modo De Ver Las Cosas,Bane fue el personaje al que Nolan más le quedó debiendo. Nos da solamente un par de minutos para reflexionar sobre sus motivaciones, y ya al final de la cinta donde eso a nadie le importa. La diferencia con el Guasón de The Dark Kight es evidente. Al guasón no se le dio nunca una historia base, era sólo un demente empecinado en destruir y acabar con el orden. Nolan pensó en reencarnar parte de esa maldad en Bane, pero no lo logra. Primero, el villano demente ya lo habíamos visto, de la mano de Ledger que dejó la barra demasiado en alto y segundo, nadie se cree el cuento de que Bane tiene sentimientos cuando pasó toda la película tratando de emular a Darth Vader.
Anna Hathaway y Michael Caine son los único que demuestran calidad a la hora de actuar en esta cinta.
Por último A Mi Modo De Ver Las Cosaslo único que demuestra El Caballero De La Noche Asciende es que las terceras partes en las películas de superhéroes son una cuestión espinosa. La única película que he visto salir victoriosa de una tercera parte, en el género de superhéroes es X_Men y eso porque los escritores entendieron que superpoblar la película con personajes a medio contar nunca llega a nada bueno.
Pero al final, lo que sucede es que quizás esperábamos demasiado de esta cinta, no es una película mala, de hecho está en el mismo nivel de, por ejemplo, Capitán América, Thor y Superman Returns, pero para un director como Christopher Nolan y un escritor como Jonathan Nolan, las cosas no salieron como debieron salir. Igual luego de darnos dos cintas espectaculares, lo menos que le debemos al director inglés y a su hermano, es ver como concluyen su historia, aunque no lo hayan hecho de manera magistral.
PD: (Actualizado 4/08/2012) Por más que el señor Nolan ande gritando a los cuatro vientos que su película no pretende criticar a Wall Street, es apenas evidente la intención de mostrar su desprecio por el sistema económico que premia a los bancos y a las corporaciones, cuando nos pone del lado de Bane, en el momento en que destruye la bolsa de valores y uno de los sujetos dice «Esto es una bolsa de valores, aquí no hay dinero que robar» «En serio» responde Bane «Creía que eso era lo que ustedes hacían aquí». Punto para Bane y más cuando le estrella la cabeza al sujeto contra una mesa. Bien por Nolan, al menos puso en pantalla lo que medio planeta quisiera hacer en persona.