10 Razones Para No Correr a Ver “Búsqueda Implacable 3” (Reseñas X)

Si usted es de los que andan desesperados porque no se han podido ir a ver la tercera y ojalá última entrega de la serie protagonizada por Liam Neeson, “Búsqueda Implacable”, como el par de cachacos que casi me atropellan ayer en la taquilla del cine para conseguir una entrada, les doy este consejo de manera completamente gratuita: relájese, créame que no vale la pena poner en riesgo su integridad física ni mental para ir a ver esa película y le tengo no sólo una, sino diez razones para intentar convencerlo:

1. Ya usted se ha visto esta película.

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En Busca Del Momento “Patronus”

Buscando el Momento Patronus

El primer libro de Harry Potter que leí, del que no había visto la película primero, fue “El Prisionero de Azkaban”. En este libro vemos por primera vez a los Dementores, figuras fantasmales que se alimentan del miedo, pero que pueden ser derrotadas por un hechizo llamado “Patronus”, el cual se activa cuando el mago o la bruja en cuestión recuerda su momento más feliz.

Aunque sea producto de la prolífica imaginación de J.K. Rowling me dejó pensando por varios minutos ¿Cuál es mi momento “Patronus”? Debe ser un momento de felicidad auténtica y pura.

Empecé a recordar ¿acaso sería mi grado como Ingeniero? No, para nada… ni siquiera fui a la ceremonia, y me recibí el tonto cartón en la oficina de manos de una secretaria regordeta. ¿La vez que tuve mi primer computador portatil? No, eso no era felicidad. ¿El primer smartphone? No, las cosas materiales no proporcionan ese nivel de felicidad auténtica. ¿Mi grado del Bachillerato? Menos. ¿Los primeros puestos en la universidad o en el colegio? Me hacían feliz, pero debía haber algo más fuerte. ¿Algo relacionado con la familia? Pues si, muchos momentos de alegría y felicidad, tal vez uno de esos sí… habría que recordarlos, si el olvido causado por la rutina no fuera tan grande, hasta lo podría encontrar ahí.

Pero depronto, lo encontré, un momento perdido en mis recuerdos pero que estaba ahí y aún hoy cuando lo recuerdo me llena una sensación cálida, de cumplimiento, logro y alegría, todo en uno.

Estaba en segundo grado de secundario (Séptimo) y recuerdo que unos días antes me tocaba exponer en la clase de Ciencias Sociales, con la maestra Noemí, recuerdo, me había tocado hablar de los Estados Unidos, y pues cuando empecé a exponer no había llegado a la mitad, cuando sonó el timbre, para reunir a la comunidad. Debo reconocer que era bastante pedante en ese tiempo, y ya solía burlarme y hacer pasar mal a los que tenían más dificultades de aprendizaje, y pues cuando mi exposición quedo a medias, empezarón a burlarse; nunca fue de peleas ni de riñas pero esa vez me llevaron al limite y le propiné di un puñetazo al que estaba al frente. La situación pudo ser peor, pero prácticamente yo fui el que quedé como el malo del paseo.

Luego de eso, me habían elegido para participar en un acto cultural (las famosas izadas de bandera) para representar a mi grupo en algo llamado “expresión” es decir daba un tema y uno sólo tenía que hablar sobre eso, al menos por cinco minutos.

A mi me tocó hablar de los cambios que se habían hecho en el sistema de calificaciones, precisamente en ese año, 1996, habían cambiado la calificación de números por logros cualitativos, y pues yo hablé hasta donde pude y hasta me tuvieron que quitar el micrófono de la mano. Luego empezaron los otros muchachos, y pues parecía que no tenían mucho que decir, luego al final la decisión fue unánime, yo había sido el ganador de la contienda y me regalaron un libro llamado “La Isla del Tesoro”.

Pero mi momento “Patronus” no había llegado aún, aunque me sorprendió que la maestra que me entregó el libro me dio un abrazo y un beso, pero cuando el encargado me anunció como el ganador… vi entonces a mis compañeros aplaudiendo con fuerza, todos, incluyendo a mi director de grupo, todos sonreían, incluso al muchacho que le había dado el puñetazo unos días antes, todos estaban felices, los había representado a ellos y había hecho las cosas bien, no había duda, lo que me invadió en ese momento fue felicidad auténtica: ese es mi momento “Patronus”.

Este libro, fue la primera cosa que recuerdo haber conseguido con mi propio esfuerzo

Aunque sólo duró unos minutos, ese viaje de introspección me ayudó a conocerme más, aunque sólo haya sido inspirado por un libro de fantasía, prueba de que la lectura es la mejor de las constumbres.

Y tu ¿Cuál es tu momento “Patronus”? La respuesta podría sorprenderte.