El Genio detrás de Lady Gaga

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Tal vez no reconozcas su cara, pero seguro has escuchado alguno de sus múltiples éxitos.

¿Qué tienen en común actos tan diferentes como Lady Gaga, Jennifer Lopez, Usher y Enrique Iglesias?… la respuesta es tan sencilla como un color y un número. Sí así es, Nadir Khayat, más conocido en el bajo mundo musical como Red One, es el genio detrás de los exitos más recientes de estos artistas y ha abierto a Estados Unidos y al mundo entero el estilo dance Europeo. No hay duda que fue el estruendoso éxito de Lady Gaga, empezando con Just Dance, consolidado por Poker Face y fortalecido con Bad Romance, el que le abrió la puerta a la onda electrónica en el pop, y ha lanzado como catapulta otros actos de la mano de David Guetta y el mísmisimo Max Martin, que hasta hace algunos años se había concentrado únicamente en la onda soft pop de finales de los ´90.

Es Red One entonces el responsable de la resurreción del electropop, música que no es sólo para escuchar y tratar de seguirle el ritmo a una ininteligible letra en forma de rap, es música para bailar, para disfrutarla con los pies, con las manos. El electropop ha llegado para quedarse y está omnipresente en los listados musicales en todo el globo, conquistando por fin el mercado de los Estados Unidos que siempre estuvo reluctante a aceptarlo definitivamente, ya no estamos hablando de remixes, estamos hablando de producciones completas en este ritmo.

Red One, marroquí de nacimiento, ha vivido en Suecia, el Reino Unido y según se define así mismo siempre está buscando el nuevas influencias en todo el globo, no es sorpresa entonces que la música que escribe y produce tenga adeptos en todo el mundo. Todos coinciden que el punto de quiebre vino con “Just Dance”, recuerdo haber visto una presentación mucho antes de que siquiera se supiera quien carajos era Lady Gaga, salí corriendo a buscar el video en YouTube, sólamente estaba la canción, sin video oficial, pero ya contaba una de las versiones con varios cientos de miles de visitas.

Para Red One no es cuestión de géneros musicales, lo primero es la letra, y es cierto, todas sus canciones tienen un mensaje, muchos relacionados con bailes, clubes y diversión, pero son consistentes y estructurados, una suma casi perfecta de ritmo, musica y pasión, hechas para quedarse en la cabeza de quienes lo escuchan.

Es Red One, sin duda, el que se merece el premio por haber barrido de una buena vez con la invasión tenaz que tenía el genero urbano en los Estados Unidos y que hacía pensar al resto del mundo que definitivamente en ese lado del mundo estaban locos para que escucharan y peor para que compraran esas canciones.

Nada mal para alguién que nació en Africa, que se mudó a Europa y que las pasó negras para sobrevivir, que hizo el remix de “Hips Don’t Lie” de Shakira para el mundial de Futbol de 2006 en Alemania, que tuvo que enfrentar los muros de las grandes discográficas que etiquetaban su trabajo como “invendible” en el mercado norteamericano, pero que con trabajo y esfuerzo, en conjunto con canciones con gancho, excelente melodía y sonido envidiable, se ha consolidado como el mejor del mundo.

Y bueno y cómo todo el mundo se quiere subir al bus de la victoria, en esa misma linea van Britney Spears, Jennifer Lopez, y hasta Selena Gomez, no faltará el momento en que hasta Mariah Carey se le de por pedirle a Red One que le produzca una canción a ver si sigue posicionando canciones en el número uno de Billboard, claro está, en esta década.

Un Recorrido por El Monumental de Nuñez

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En las Afueras del Monumental

Ya era tiempo. Luego de haber recorrido los alrededores del Estadio Monumental Antonio Vespuci Liberti por varios minutos, los encargados habían dado la orden de entrada para el primer recorrido de la tarde. Había pasado por una gasolinera cercana en busca de pilas para mi cámara. Hubiese sido un crimen pasar por uno de los estadios mas emblemáticos del mundo, sede de una final de un Mundial de fútbol, sede de tantos encuentros futbolísticos importantes a nivel continental y mundial, y no tomar fotos. En mi corto recorrido por los alrededores, en Belgrano, me sorprendió ver la belleza y la organización con la que se ubican las edificaciones allí, y sobre todo los colores de la vegetación en el inicio del Otoño Austral.

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El Otoño en las Afueras del Estadio.

Cuándo compré el pase del recorrido dentro del estadio (45 Pesos Argentinos) el encargado me había indicado que la hora de inicio era las 3:15, eran las 3:10, había llegado un poco temprano, pero cuando mostré el pase me dejaron entrar, bajo la advertencia de que tardaría un poco para que el/la guía bajara, pero me dijeron que podía ver el museo mientras tanto.

Luego de pasar por los torniquetes, entré directamente. Había un tren en la mitad de todo eso, en medio de una reproducción de un barrio antiguo o algo así. Supuse que dicho tren tendría que ver con la historia del equipo. Pero me interesaba más lo que vi al fondo. Allí estaban los trofeos que había ganado el CARP desde su fundación, y créanme que son muchísimos, había muchas más cosas, especialmente en el segundo piso. Muchas fotografías, muchos documentos históricos y sobre todo nombres de Colombianos. Allí estaba Juan Pablo Ángel incluido dentro de la mitología de aquel equipo.

Ya era hora del recorrido. No había muchas personas, una sola familia iría conmigo en aquel recorrido. La persona que nos guiaría era una muchacha bastante joven, de unos 19 años. Entramos a un ascensor y llegamos a un salón llamado “Salon de Honor: Dr Leopoldo Bard” realmente no le presté mucha atención a la chica sobre el origen del nombre del salón, supongo que dijo algo sobre que fue quien consiguió el lote donde construyeron el estadio o no se si ese fue otra persona. Lo que si escuché es que el Club no inició en ese sector de la ciudad, sino en otro lugar bastante irónico. Si, el CARP inicia su historia en el famoso barrio de “La Boca” y según alcancé a entender, como los de Boca Juniors no quisieron prestarle la cancha para sus entrenamientos y juegos decidieron mudarse de ahí y nació la histórica rivalidad. Bueno con la ayuda de una pantalla, nos explicó los diferentes lugares por los que erró el club en sus inicios hasta llegar a Belgrano, donde se ubica actualmente.

Según la historia que escuché, el estadio es un estadio privado, pero ha recibido numerosos aportes gubernamentales, especialmente para el caso de los torneos que se han celebrado en Argentina, destacandose las ampliaciones que se hicieron para el Mundial de 1978 donde el estadio fue el escenario de la famosa final Argentina-Holanda.

El siguiente destino en nuestro recorrido eran los palcos especiales. Alquilados por grandes empresas y personas con buenos recursos, estos palcos tienen una visibilidad envidiable sobre el campo de juego, además de que los que los ocupan no tienen que mamarse la galleta de oír el estruendoso ruido exterior, ya que estos palcos están protegidos con un vidrio, que hasta donde se es bastante resistente.

Luego bajamos de nuevo a la parte inferior (estábamos en la parte superior del estadio) íbamos a ingresar al interior, a la cancha. La chica nos advirtió que haría un poco de frío. En efecto una brisa helada sopló apenas se abrió el portón. Y allí estaba, la verde grama del estadio, la vista de las graderías. En realidad era un estadio monumental. Los estadios más grandes en los que había entrado eran el Atanasio Girardot y el Metropolitano, y esto era definitivamente de otro nivel, el rojo y el blanco contrastaban con el verde de la grama. Una visión espectacular. Apenas pude lograr que la chica me tomara un par de fotos. El recorrido estaba por terminar ya. La chica nos sacó de la cancha y nos llevó por un patio interno para terminar de nuevo en el museo de la entrada.

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Dentro del estadio.

En una especie de globo pusieron una película de esas dizque de 360°, pero luego de un par de minutos decidí salirme, tampoco es que las estadísticas del fútbol extranjero me atraigan tanto. El recorrido había terminado era hora de regresar al hotel ubicado por allá del otro lado de la ciudad en Venezuela con Perú.

La idea de mi papá había sido genial, el me había dicho que no pódía irme de Argentina sin pisar el Monumental, lo hice y como siempre, sus ideas siempre producen muy buenos resultados. Creo que debo escucharlo de vez en cuando. Apenas pude ver desde la ventana del taxi la enorme flor metálica de la Plaza Naciones Unidas. Me quedaba unos días en la ciudad. Definitivamente tenía que ver aquello.