Skyfall, Javier Bardem y Los Villanos En El Cine.

Poster de Skyfall.

La más reciente entrega de la serie del super espía británico James Bond titulada Operación Skyfall (Skyfall, por su nombre original en inglés) es una de esas películas que dejan un sabor agridulce en el gusto del espectador.

Por un lado, el sabor dulce, tenemos una película consistente, entretenida, sin vacíos o puntos flojos. Visualmente es impactante. El espectador es trasladado, a través de hermosas tomas a sitios particularmente exóticos . A diferencia de otras cintas, sobre todo cintas de acción, donde las ciudades solo sirven como referencia espacial, en Skyfall se tornan en entes con personalidad propia. Se respira el mediterráneo en Estambul, el futuro en Shanghai, el crimen en Macao, el estrés urbano en Londres y el frío en el norte de Escocia.

A nivel escenográfico, Skyfall no se queda corta. Seleccionaría la escena de entrada de Javier Bardem, el villano de la historia, como una por la que valdría la pena repetir la película; pero no se quedan atrás, una escena de combate  en un edificio en Shanghai, y una escena de persecución en el tren subterráneo de Londres, al igual que las escenas finales que son una dedicatoria a los 50 años del lanzamiento de la serie de películas del 007.

El gran interrogante que Skyfall pretende explorar es ¿Qué tan efectivos son los viejos métodos en contra de las nuevas amenazas a la seguridad en el mundo? Esta pregunta se va contestando progresivamente a través de todos los actos de la cinta.

Skyfall inicia con una introducción (bastante larga a decir verdad) que pretende darle un fuerte toque dramático a la relación entre M (Judi Dench) y Bond (Daniel Craig). El acto que sigue explora las acciones terroristas en contra de la MI6 y el regreso de Bond a su puesto como agente, luego de ser fuertemente lastimado y dado por muerto. En el tercer acto Bond intenta encontrar, con todos los medios disponibles, al perpetrador de estos actos terroristas. En el cuarto acto es el villano (Javier Bardem) quien se roba el show y en el último acto vemos el desenlace de la historia en un tono visual muy raro de encontrar en una película de James Bond.

Calificaría las actuaciones como bastante buenas, siendo Javier Bardem el que se lleva todos los aplausos. Logra construir un personaje que es al mismo tiempo, ridículo, atemorizante y hasta simpático por momentos. Judi Dench, por supuesto, le imprime un toque de clase y distinción a la cinta, además de que sus tonalidades dramáticas acá son probadas al máximo. Craig, pues no está al mismo nivel que Bardem y Dench, pero no desluce tampoco. En cuanto a las chicas Bond, pues  las he visto mejores y peores, nada del otro mundo.

Sam Mendes (American Beauty) imprime muy bien su estilo en la cinta. Bond muestra un lado sumamente vulnerable, por primera vez se pone en tela de juicio su habilidad mental y física, por cuenta de su edad, a la vez que pone a M en el ojo del huracán, dándole más peso en esta cinta que en cualquier otra de la serie Bond donde haya participado. Los personajes son reales y se desenvuelven en entornos reales, no en super fantasiosos y futuristas escenarios con los que el espectador no se pueda relacionar.

Pero habiéndole echado todas esas flores, creo que también cabe señalar que Skyfall no es una película perfecta. No voy a juzgarla por su longitud (Más de 2 horas y media) ya que era necesaria para mantener la coherencia de la cinta, sino por su originalidad.

Skyfall tiene cierto tufillo a The Dark Knight que por momentos resulta molesto, Tiago Rodriguez (el personaje de Bardem) es tan parecido al Guasón de Heath Ledger, que el asombro no se deja esperar. Desde el vestuario, pasando por los disfraces y hasta las acciones terroristas, el personaje de Bardem parece una fiel copia del personaje del difunto Ledger. No creo que haya algo de malo en tomar cosas buenas que utilizó una película y montarlas en otra, pero aquí se pasaron.  No estoy juzgando la capacidad actoral de Bardem, sino la concepción del director hacia el personaje.

Así mismo el último acto recurre a tonalidades visuales y narrativas y hasta a giros dramáticos demasiado repetidos en la historia del cine contemporáneo.

Ahora sopesando los dos aspectos, Skyfall no va a ganar mucho premios, y quitándole los que va a ganar Adele por la banda sonora, creo que no deberían esperar muchos a decir verdad, pero si buscamos opciones de entretenimiento de calidad, es una excelente opción.

Calificación: 4.42/5.0

Notas de Película ^ The Avengers / Los Vengadores (2012)

4,2

⭐⭐⭐⭐

Walt Disney Pictures

Guión
⭐⭐⭐⭐
Dirección
⭐⭐⭐⭐
Actuaciones
⭐⭐⭐⭐⭐
Impacto
⭐⭐⭐⭐⭐
Premisa
⭐⭐⭐⭐⭐

Jeremy Renner
Jeremy Renner, que está en su mejor momento luego de Mission:Impossible, ahora interpretando a Hawkeye en The Avengers

The Avengers es sin duda el hit del momento y luego de verla, no me queda duda que su buena racha continuará por un tiempo más y la secuela no se hará esperar. La película es entretenida, divertida, atrapante, equilibrada y sólida de principio a fin. No tiene momentos vacíos o muertos. Es una película para ver y repetir, sin duda alguna.

Visualmente, si bien no propone nada nuevo, es interesante y consistente. Sus escenas están bien escritas y divertidas y los diálogos son inteligentes y con chispa. La premisa, si bien no la hará merecedora del Oscar a mejor guión, es comprensible y fácil de seguir.

Las actuaciones son buenas, en promedio, diría que los actores encajan muy bien con sus personajes destacando a Robert Downey Jr (Tony Stark/IronMan) , Jeremey Renner (que ahora está en todo) y a Mark Ruffalo (Bruce Banner/Hulk).  Hasta  Tom Hiddleston (Loki) y  Chris Hemsworth  que en Thor no fue que se lucieron especialmente por su actuación lo hacen bien aquí, por lo que deduzco que los hace destacar es el buen trabajo de guión y de dirección a cargo de Joss Whedon (Buffy, Angel, Firefly y Dollhouse) y no precisamente la enorme capacidad histriónica con la que cuentan.

La historia, a pesar de tener múltiples ramificaciones por cuenta de su amplio elenco, está tan bien encajada que definitivamente aplaudo el trabajo de Whedon, bueno al menos en la primera parte.  Loki, a quién creíamos perdidos desde aquel final deplorable de «Thor» ha hecho un trato con unos seres del espacio llamados Chitauri, la idea de este equipo malvado es obtener un elemento de energía infinita llamado el «Tesseracto», pero Loki que al parecer lo sabe todo sobre todos, entiende que S.H.I.E.L.D. tiene un arma que puede echar abajo sus planes: el grupo de fenómenos que ya hemos visto en otras películas, sí, el Capitán América, Hulk, IronMan entre otros, cuyo nombre clave es «Los Vengadores». Loki arma un plan que parece infalible para eliminar la amenaza de Los Vengadores, mientras trata de destruir el planeta con una invasión Chitauri.

Hasta aquí la historia es bastante buena, es original y combina todos los aspectos que hacen una buena película. Pero es el remate de la cinta, la última secuencia larga de acción la que no me parece tan buena. La secuencia de la invasión chitauri en la tierra es casi una copia al carbón de cualquiera de las entregas de transformers, y no sólo estoy hablando a nivel de «extraterrestres tecnológicamente superiores nos invaden» sino también del tono visual que eligieron. Hay tomas que insertadas al azar en Transformers no parecerían extrañas.

No es que no me gusten las largas secuencias de acción épica postmodernas, pero por favor, un poquito de originalidad narrativa no le hacía daño a nadie, mucho menos a una película tan bien trabajada a nivel de guión, y que con ese presupuesto pudieron haber comprado algo mucho mejor. En esto Whedon se queda rezagado respecto a otros directores mucho más atrevidos como J.J. Abrams o Christopher Nolan.

De cualquier manera lo cierto es que The Avengers es la película del año (hasta ahora) y hay que verla, y como dije repetirla. Es bueno volver  ver en pantalla el estilo drama-comedia-acción de Joss Whedon y algunas de las escenas son reminiscentes de sus trabajos en televisión.

Una excelente opción de entretenimiento y el mejor abrebocas para la temporada de películas del verano. Nada que hacer.

Sobre Los Juegos Del Hambre y Otros Reality Shows.

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Poster de «The Hunger Games»

Si bien el mundo donde vivimos no es exactamente la panacea de la igualdad y la libertad, luego de ver Los Juegos Del Hambre pareciera que por acá las cosas no andan tan mal. En un futuro, quizás no tan distante, en lo que queda de la civilización occidental, una especie de ciudad-estado llamada «El Capitolio» mantiene a doce distritos bajo un dominio tiránico, dominio que incluye la celebración de un torneo al mejor estilo de los que jugaban los gladiadores en la antigua Roma: a muerte. Cada distrito debe enviar a dos niños/adolescentes a competir en estos juegos y es allí donde aparecen Katniss Everdeen y Peeta Mellark, del distrito doce.

Luego de casi dos horas y media de película, hay momentos en que definitivamente parece que al director (Gary Ross) y a los editores se les fue la mano con semejante culebrón, donde el ritmo parece ser más el de una serie de televisión que el de una película. No, la película no es aburrida, y si es muy interesante, al igual que ver la Maratón de Buffy, la Cazavampiros. Pero es aquí donde llega el conflicto historia contra desarrollo de los personajes. La película explora con demasiada profundidad a su personaje principal, Katniss Everdeen, y se entiende teniendo en cuenta que estamos frente a una adaptación, al igual que siempre las películas de Harry Potter parecían demasiado largas. Sin embargo el punto de quiebre está en que si bien tres episodios seguidos de una buena serie de televisión son entretenidos, luego de hora y media viendo a Katniss en cada escena es cuando uno se empieza a preguntar a qué hora empieza la acción. Hubiese aceptado plenamente las dos horas y media de la película si hubiesen estado mejor distribuidas, mostrando no solo la historia de Katniss sino la de Peeta, también.

Ahora, habiendo dicho eso, creo que en comparación con otras sagas, especialmente Twilight, Los Juegos del Hambre tiene algo que esas no tienen: una opinión. Si, muy chevere lo de Harry y Voldemort y su conflicto estilo segunda guerra mundial y lo de Twilight con su versión 2000 de Romeo y Julieta, pero ninguna de las dos hace una crítica al sistema actual, al sistema bajo el cual nos encontramos. Los Juegos del Hambre hace un paralelo agudo entre la situación actual, donde un país domina a los otros para su propio beneficio, ejerciendo a la vez una propaganda del miedo, para mantener el orden preestablecido. En este sentido se amarra a la realidad, de la misma forma que The Dark Knight, para plantear un escenario ficticio, un reality show de la muerte.

Para destacar, el casting y las actuaciones. Todos los actores llevan excelentemente sus personajes, y pensar en Isabelle Fuhrman (¡La Huerfana!) para representar a una chica sicópata pues fue también bastante acertado, incluso el desconocido Alexander Ludwig (Cato) a pesar de lo plano de su personaje, logra en una de sus escenas una carga dramática interesante. Pero son Jennifer Lawrence (Katniss) y Josh Hutcherson (Peeta), por el lado juvenil y Woody Harrelson (Haymitch) y Elizabeth Banks (Effie) por el lado de los adultos los que llevan las cosas aquí a otro nivel. A pesar de la doble interpretación de Harrelson (Héroe-Borracho), me gustó mucho más la de Bank, que a pesar de que su personaje requería una teatralidad y una sobreactuación particulares, ella lo hace creíble e interesante. También de destacar a Lenny Kravitz que a pesar de sus pocas escenas demuestra que tiene otros talentos además de la música.

Por el lado Hutcherson, el muchacho demuestra que está llamado a ser el relevo masculino en un mundo donde Pitt, Cruise y Banderas ya están muy viejos para revivir sus épocas de Entrevista con el Vampiro. Desde Bridge to Terabithia, Hutcherson ha demostrado una sensibilidad especial para encarnar a su personajes y hace un duo sensacional con Lawrence, quién está un nivel por encima, desde X-Men: First Class demuestra capacidad para tomar personajes complejos, convertirse en ellos y sobre todo sentirlos. Lawrence tiene la belleza, la fuerza y la clase para tumbar a Kristen Stewart de su frágil altar hecho sobre vampiros y hombres lobo. No siendo más, sólo queda recomendar ampliamente la película, lleve comidita porque es un poco más larga que el promedio, pero créame que vale la pena … y mucho.

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Lawrence (Katniss) y Hutcherson (Peeta) en una de las escenas clave.

Calificación: 4.65/5.0

Al Borde Del Abismo y Las Oportunidades Perdidas En Hollywood.

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Poster de "Al borde del abismo"

Con un poster bastante llamativo «Al Borde Del Abismo» (Man on a Ledge) parecía ser una apuesta para nada aburrida a la hora de comprar la entrada a cine, quizás el espectador esperaría algo como una versión citadina de «K2» o una vaina semejante a la coreografía aérea de Tom Cruise sobre el Burj Khalifa en «Mission Impossible 4». No, «Al borde del abismo» está muy lejos de esos conceptos mucho más de otras mucho más aclamadas como «Vertigo».

La idea es sencilla, pero interesante. Nick Cassidy, un ex-policía inculpado injustamente de haber robado un costoso diamante, se escapa de la cárcel e inicia un plan para exponer al verdadero culpable, demostrando que dicha joya jamás fue robada. Esto lo logra con la ayuda de su padre, su hermano (Jamie Bell) y la novia de él (Genesis Rodriguez) plan que incluye un intento de suicidio público. La idea nuclear de la película, no es mala, de hecho es bastante buena e interesante, pero esta cinta demuestra que algunos errores  hacen de una buena idea, una película regular por decir lo menos

Para empezar, el protagonista. El elenco de la película es bastante diverso, destaco, por supuesto la actuación de Elizabeth Banks y Jamie Bell. Banks interpreta a una negociadora de la policía que sufre de estrés post-traumático luego de uno de sus fallidos casos. Bell interpreta al hermano del protagonista quien tiene a cargo un rol decisivo dentro de la película. Hasta Génesis Rodriguez , más conocida por su telenovelas se puede decir que hace un trabajo decente en esta cinta dirigida por Asger Leth (¿?). Todo el elenco incluyendo a Ed Harris (The Rock) Kyra Sedgwick (The Closer) y Edward Burns, es un buen conjunto de elementos, pero todo se cae al piso por la elección del personaje principal. Sam Worthington no era el indicado para ese papel. Me pregunto si todo el zumbido alrededor de Worthington luego de su papel principal en «Avatar» y todas las películas que ha hecho en estos últimos años incluyendo a la muy cuestionable «Clash of the Titans» las ha hecho solamente por el dinero sin sentarse a construir realmente sus personajes.

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La película debería inspirar vértigo, emoción, ansiedad, pero en realidad no logra nada de eso.

Worthington deja mucho que desear en ese papel, no se siente su emoción a pesar de estar sobre una cornisa a punto de lanzarse más de la mitad de la cinta, no se siente su peso dramático y mucho menos se cree uno el papel de galán con un look al estilo de David Hasselhoof en Guardianes de la Bahia en 1989. Burns era una apuesta mucho más segura para ese papel, e incluso con una ligera variación en el guión Bell pudo haber tomado su lugar y haber hecho un mejor trabajo.

Ahora, el resto de los errores de esta cinta se pueden resumir en una sola palabra: edición. La cinta como dije al inicio no se basa en una mala idea e incluso si a usted le narran la película, puede que hasta le parezca interesante, pero en definitiva hay un montón de escenas innecesarias. La acción debía centrarse unicamente en el día en que Nick Cassidy amenaza con suicidarse, no había necesidad de Flaskbacks, mucho menos de flashbacks tan extensos. Luego el director se esfuerza demasiado en proporcionar detalles y explicar los personajes fuera de contexto, los personajes deben surgir dentro de la acción principal que transcurre en el momento climático, como en «Phone Booth». Subestimó así la inteligencia de los espectadores, incluso hasta el final con un desenlace igualmente prolongado y hasta innecesario.

El director tenía la idea y los actores, pero no se esmeró lo suficiente para hacer una cinta atractiva, las oportunidades en Hollywood son efímeras y los directores novatos deben saberlo antes de embarcarse en un viaje de esta escala. La próxima que al menos arme bien el guión.

Calificación 2.1 / 5.0

 

The Artist (2011)

Por Frank Gaviria. @Mr_Knarf

http://autenticosdivinos.wordpress.com

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Poster de The Artist (2011)

Hacia diciembre de 2011 una romántica película nos deleitaba con la incomparable melancolía de un cine mudo que para las nuevas generaciones esta extinto. “The Artist” de un desconocido Michel Hazanavicius viene como rompedora obra cinematográfica que se sube al ring de los Premios Oscar (2012) con el film “Los Descendientes”; donde actúa el reconocido George Clooney, el mismo del café Nespresso y sus derivados.

Enfrentarnos con el cine mudo nuevamente puede producir una catarsis artística en el sector del público más exigente y, en otros, una admirable desilusión al no encontrar el entretenimiento ni los efectos especiales del cine de Spielbierg. Para los primeros, esta
película nos acompaña con una música instrumental que la hace amena y profundiza en un tema estético y social muy al alcance de nuestra época: Lo obsoleto tiene que renovarse. De esta manera encontraremos la belleza de esta narración filmada.

Lo que veremos en esta obra a blanco y negro será la historia en Hollywood de un artista conocido como George Valentin. que en el año de 1927 su vida aún tiene un constante equilibrio, hasta que se enfrenta con la llegada de dos situaciones relevantes: El cine sonoro y la aparición de una nueva cara cinematográfica, la de Peppy Miller. Como si de una “Eva al desnudo” comparasemos, Peppy Miller junto al cine sonoro, que aprendió de la herencia del arte y los artistas anteriores, llega al éxito por su actuación en una industria que se mantiene actualizando y conquista al público con nuevas presentaciones y recurrentes discursos.

“The Artist” nos desmuetra este constante cambio. En una sociedad consumista que necesita unas configuraciones visuales, artísticas y personales constantemente. Y es, a partir, de retomar esencia del cine mudo y la transformación del mismo donde se encuentra el apacible momento de visionar el film. Tiene el tinte perfecto entre el cine clásico Hollywoodense y la teletransportación de unas épocas de evidente despilfarro de un arte en surgimiento.

Y que decir de su historia de amor, tan muda, tan parlante y linealmente romántica.

Ahí lo dejo.