Lisbeth, Daniel Craig y La Chica Del Dragón Tatuado

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Poste de "La Chica Del Dragón Tatuado"

Habiendo visto «La chica del dragón tatudado» (The girl with the dragon tattoo) sin haber leído el libro original de Stieg Larsson o la película sueca protagonizada por Noomi Rapace puedo opinar sobre la película como un ente independiente, aunque si hay algo cierto es que esta cinta si deja muchas ganas tanto de leer el libro, como de ver la película original de Suecia.

Lo primero que impacta de la cinta es sin duda el escenario donde se desenvuelve. Habiendo crecido en un país tropical donde todo el mundo se queja del calor y viven anhelando irse a vivir a Suecia, pensando que es una especie de paraíso terrenal, es refrescante e intenso descubrir que en Suecia, además de lidiar con la misma escala de perversiones que encontramos de este lado del mundo, también tienen que lidiar con su clima, que al igual que en nuestro caso, está muy lejos de ser perfecto. El retrato que el director David Fincher hace sobre Suecia es intenso, pero muy informativo; nos da una idea de que aunque por esos lados el dinero es quizás la menor de las preocupaciones, el mismo sistema está infiltrado por la corrupción y la podredumbre. Igual que por estos lados.

La historia está perfectamente equilibrada entre los dos personajes principales: Mikael Blomkvist (Daniel Craig) y Lisbeth Salander (Rooney Mara), al inicio de la película casi que pareciera que estuviéramos viendo dos películas que resulta que tienen lugar en el mismo país, pero esta introducción además de ser muy interesante, es el pilar fundamental del resto de los sucesos de la cinta. Si cuando la historia de ambos personajes es contada por separado es ya bastante vehemente, cuando las tramas se unen los resultados son sencillamente fenomenales.

Las escenarios donde transcurre la acción son impecables, desde la campiña sueca, hasta el Estocolmo contemporaneo, pasando por cuidadas escenas de época que nos llevan tan lejos como a la época de los sesenta, los personajes se desenvuelven en un ambiente que complementa perfectamente la historia.

Los actuaciones, una palabra: extraordinarias. Rooney Mara se lleva todos los aplausos, su actuación está cuidada al detalle, los movimientos, las miradas, la voz, las expresiones, los tiempos al hablar, todo es perfecto, no he visto la Lisbeth Salander de la película original sueca, pero hablo por Mara y es de verdad impresionante la manera como lleva a cabo el personaje, se siente su tensión, su ira, su rabia, su oscuridad. Por los lados de Craig, no se queda atrás (nada mal para haber empezado en Tomb Raider) su personaje se aleja del superhéroe hipersexual de Bond, para dar paso a un hombre honesto y maduro, con el toque exacto de humor que lo vuelve agradable. El resto de los personajes secundarios no decepciona, Christopher Plummer, que demuestra que la opción para el anciano europeo no siempre es Ian McKellen, Stellan Skarsgård y hasta Joely Richardson (Nip/Tuck) llevan sus roles muy bien complementando el trabajo de Mara y Craig.

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Pasar de la princesita univesitaria de "The Social Network" a la andrógina Lisbeth Salander, prueba la capacidad de Rooney Mara como actriz.

Quisiera mencionar otras cosas, como la músicalización, el intro abstracto, al mejor estilo de las películas de James Bond (Gracias, MGM) o la larga lista de temas espinosos de los que hace gala la película, como la violación, el fraude empresarial, las mentiras corporativas y la permisividad de los gobiernos, pero en este caso es mejor ver los 158 minutos que dura la cinta esperando solamente ver una excelente historia, y digo excelente porque son muy pocas en estos días que dejan a los espectadores todo ese tiempo en la silla, plenamente atentos a lo que sucede en la pantalla.

Calificación 4.6/5.0

La Buena Cara De » La Cara Oculta «

Uno de los indicadores casi que científicamente comprobados del éxito de una película es que se hable mucho sobre ella en los baños una vez el público ha salido y desde Inception (2010) no había visto una reacción tan positiva. Y no es sólo los micro-conversatorios en los baños los que respaldan la película, hasta los más ácidos críticos nacionales le han dado el visto bueno a la cinta dando por tumbado el mito de que cualquier coproducción entre un país latinoamericano y España resulta en sonoros fracasos en ambos lados del charco.

«La Cara Oculta» no tiene nada que envidiarle a cualquier producción española de recientes tiempos, y deja muy bien parado al talento colombiano detrás de este proyecto. Antes de empezar debo decir que cuando conté en mi casa que había visto la película me sorprendió mucho saber que el trailer es quizás demasiado informativo y que casi que hace predecible la primera parte de la cinta, así que yo también recomiendo no ver el trailer, al menos no antes de ver la película.

La cinta protagonizada por un par de españoletes Quim(?) Gutierrez como «Adrian», Clara Lago «Belén» y la cuota colombiana Martina Garcia «Fabiana» está narrada muy inteligentemente desde dos perspectivas (curiosamente en orden cronológico inverso), la primera desde el punto de vista de Fabiana, la cual genera simpatía a pesar de que no es precisamente una perita en dulce. Esta parte está narrada en modo de suspenso que mantiene interesado al espectador. La segunda parte está narrada desde el punto de vista de Belén, que pone rápidamente al público de su parte. Aunque podría resultar muy fácil ponerse de un lado o del otro, por diferencias nacionalistas, de hecho la historia está tan bien contada que a uno casi que se le olvida el acento extranjero de los españoles. Fabiana (Colombiana) y Belén (Española) hacen muy buena representación de la cultura de cierto segmento de las mujeres de sus países de origen. El punto de unión de ambas es Adrian, quien siguiendo con el estereotipo del macho europeo conquistador completa el trío interesante de personajes.

La musicalización es excelente, aunque es tan parecida a otras películas provenientes del viejo continente que deja a uno preguntándose por varios minutos en dónde es que la había escuchado antes. La puesta en escena es impecable, moderna, sobria y elegante. Cada escenario de la película está muy bien cuidado y le da la atmósfera apropiada a cada escena de la historia. Los actores encajan muy bien en sus roles, aunque no se cual era la bulla de Marcela Gardeazabal Mar por salir diciendo en las noticias que le había tocado aprender violín cuando sus escenas son bastante reducidas. Humberto Dorado en una actuación regular, nada del otro mundo y otros que pasan sin pena ni gloria. Son los tres protagonistas los que sostienen la historia por completo y lo hacen muy bien. Martina García hace muy bien su papel de cazafortunas encubierta, pareciéndose a momentos la hermana perdida de Carla Giraldo. Quim Gutierrez demuestra un amplio espectro de matices en cuanto a su actuación, pero la mejor parte le tocó a Clara Lago quien soporta un peso dramático enorme y pone al público a sufrir con ella, a alegrarse con ella, y a no perderle de vista ni por un segundo.

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Clara Lago se queda con la mejor parte de la película haciendo un excelente trabajo, como dato curioso apenas tiene 21 años.

La historia es muy original, demostrando el talento de los guionistas, que nos hacen pasar de un suspenso estilo «The Grudge» a un conflicto amoroso estilo «Closer», hasta la emoción desesperante estilo «Buried» e incluso hay espacio para reírse un rato en algunas escenas clave. Hasta un toque de «The Black Swan» mezclada con softporn tiene por ratos.

Para ser una película hablada en español, no tiene nada que envidiarle a muchas cintas habladas en inglés de mayores presupuestos; aunque no la catalogaría como una de esas multiganadoras de premios, si es una película comercial que vale la pena ver y repetir.

Calificación. 4.4/5.0

The Artist (2011)

Por Frank Gaviria. @Mr_Knarf

http://autenticosdivinos.wordpress.com

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Poster de The Artist (2011)

Hacia diciembre de 2011 una romántica película nos deleitaba con la incomparable melancolía de un cine mudo que para las nuevas generaciones esta extinto. “The Artist” de un desconocido Michel Hazanavicius viene como rompedora obra cinematográfica que se sube al ring de los Premios Oscar (2012) con el film “Los Descendientes”; donde actúa el reconocido George Clooney, el mismo del café Nespresso y sus derivados.

Enfrentarnos con el cine mudo nuevamente puede producir una catarsis artística en el sector del público más exigente y, en otros, una admirable desilusión al no encontrar el entretenimiento ni los efectos especiales del cine de Spielbierg. Para los primeros, esta
película nos acompaña con una música instrumental que la hace amena y profundiza en un tema estético y social muy al alcance de nuestra época: Lo obsoleto tiene que renovarse. De esta manera encontraremos la belleza de esta narración filmada.

Lo que veremos en esta obra a blanco y negro será la historia en Hollywood de un artista conocido como George Valentin. que en el año de 1927 su vida aún tiene un constante equilibrio, hasta que se enfrenta con la llegada de dos situaciones relevantes: El cine sonoro y la aparición de una nueva cara cinematográfica, la de Peppy Miller. Como si de una “Eva al desnudo” comparasemos, Peppy Miller junto al cine sonoro, que aprendió de la herencia del arte y los artistas anteriores, llega al éxito por su actuación en una industria que se mantiene actualizando y conquista al público con nuevas presentaciones y recurrentes discursos.

“The Artist” nos desmuetra este constante cambio. En una sociedad consumista que necesita unas configuraciones visuales, artísticas y personales constantemente. Y es, a partir, de retomar esencia del cine mudo y la transformación del mismo donde se encuentra el apacible momento de visionar el film. Tiene el tinte perfecto entre el cine clásico Hollywoodense y la teletransportación de unas épocas de evidente despilfarro de un arte en surgimiento.

Y que decir de su historia de amor, tan muda, tan parlante y linealmente romántica.

Ahí lo dejo.

Sobre Ryan Gosling, Drive y La Violencia Como Arte.

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Ryan Gosling como «El conductor», foto de Onsizzle.

¿Por qué nos hemos acostumbrado a la definición pasada de moda que el cine arte es un cine aburrido que sólo lo ven los profesores universitarios de más de 60 años? «Drive», cinta protagonizada por Ryan Gosling (The Notebook) y dirigida por el danés Nicolas Widing Refn, no sólo prueba que se puede hacer una película pop, que al mismo tiempo califique como obra de arte.

Debo reconocer que muy poco conozco del trabajo de Ryan Gosling; a excepción de The Notebook y al hecho de que compartimos la misma fecha de cumpleaños, son muy pocas las referencias que tengo sobre él. Pero de lo que no queda duda después de ver esta cinta es que se merece un lugar mucho más prominente dentro del tóxico ambiente de Hollywood que este año ha ensalzado a otros menos talentosos como Ryan Reynolds.

«Drive» se parece tanto a esas películas que pasan muy tarde en la noche o en la madrugada que a pesar de que sabemos que estamos ante una película nueva, no podemos dejar de sentir un toque de nostalgia. Recuerda un poco a Pulp Fiction, en su encantadora y atrayente visión de Los Ángeles. Recuerda el estilo violento de otras cintas viejas como El Padrino, u otras más recientes como Memento, pero al mismo tiempo está ahí presente el elemento romántico del cine europeo, el mismo que apenas hemos visto por casualidad en los olvidados canales de cable y por recomendaciones de otros cinéfilos.

La historia es directa, entretenida y precisa. Las motivaciones de todos los personajes son claras y creíbles. La naturaleza de los mismos si bien no podría clasificarse de buena o mala, es consistente. Quisiera extenderme en el excelente trabajo de los actores como Ron Perlman y Christina Hendricks o el impecable trabajo de dirección y cinematografía, pero lo que realmente me ha dejado sorprendido es, primero la deslumbrante actuación de Ryan Gosling y el manejo que la cinta da a la violencia…

Ryan Gosling encarna a aun personaje cuyo nombre ignoramos durante el trancurso de la película y que solo conocemos como «El Conductor». Desde el corto que sirve como introducción a la película, vemos a un Gosling desconocido, descarnado, cruel e insensible. Pero a medida que la historia avanza vemos no sólo que el personaje tiene un lado humano conmovedor, sino un lado oscuro mucho más nocivo. Todos los ángulos de este personaje son interpretados y traducidos de manera magistral por Gosling generando una simpatía con el espectador incluso en los actos más espantosos.

El director no se anda con juegos a la hora de interpretar la violencia, no estamos ante la violencia suave de cintas como Misión: Imposible, donde el que muere si acaso queda con un rasguño. En «Drive» el director nos pone a pensar en la naturaleza frágil del cuerpo humano, porque al fin y al cabo no importa si somos estrellas del modelaje internacional o ganadores del reinado de los malucos en El Banco, Magdalena, al final de cuentas solo somos sacos de carne, sangre y huesos y lo único que en realidad marca una diferencia significativa es la forma como entendemos el mundo a través de nuestros cerebros.

Para finalizar quisiera destacar la banda sonora, nada del country rancio norteamericano, ni el jazz, ni el blues, es música popular, pop, pop electrónico del estilo de los 80 que sólo realza la belleza de está película que ojalá todos tengamos la oportunidad de ver, aunque sólo el éxito de la misma en la taquilla extranjera determinará si en realidad llegará a las salas de cine de nuestro país.

Puntuación: 4.9/5.0.

Sobre Mamá Tómate La Sopa y Otros Bodrios Del Cine De Navidad

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Poster Mamá Tomate La Sopa

¿Alguna vez usted ha visto a un gato montado en un árbol y que se niega a bajar? Si, al principio hay mucha expectativa, se espera mucho del gato y finalmente se muere la gente de aburrimiento esperando que al animal se le de la gana de bajarse.

Bueno así mismo sucede con esta película que se ha estrenado en nuestro país para cubrir las expectativas de la película colombiana de navidad, con resultados muy poco alentadores, a decir verdad.

Al igual que el cuento de gato, la película comenzó con una enorme expectativa. No en vano RCN le invirtió una millonada en publicidad, pero no pasa mucho tiempo desde que uno entra a la sala de cine para darse cuenta que realmente «más era la bulla».

La historia escrita por Claudia García (no debe confundirse con la hermana de Dana García, aunque nada de raro tendría) es bastante plana, lenta y llena de detalles innecesarios; no se le niega que pueda tener un par de momentos interesantes pero estos tardan lo que tarda una bolsa de dulces en la puerta de una escuela.

Los personajes no tienen ningún desarrollo, son aburridos y les falta personalidad, algo en realidad sorprendente dado que el director Mario Ribero (Betty, La Fea; Los Reyes; Chepe Fortuna) es un experto en sacar lo mejor de sus actores y darle vida a sus personajes, pero aquí sin duda falló. Pero la culpa es del guión, la historia NO es una comedia, NO es un drama, NO es una tragedia, y al final no se sabe ni que es lo que es. Teniendo en cuenta que es una película de navidad, tiene escenas demasiado adultas, no por nada la pusieron para mayores de 7 años, aunque en realidad yo la hubiese puesto para mayores de 12.

Los escenarios son bastante aburridos, los normales en las películas colombianas que no ven más allá de las narices de Bogotá. Ni Consuelo Luzardo, ni Paola Turbay tienen sus mejores actuaciones, aunque se les da un punto por el esfuerzo. Ricardo Leguizamo, que yo no se de donde sacan que es buen actor, lo hace mucho peor, y el maquillaje (¡y la calva!) que le pusieron que se nota falso pues tampoco ayuda demasiado.

Esta es una de esas películas que hacen que el público se espante cuando le hablan de películas colombianas, pero la razón es que la publicidad que le hacen a estas películas de medio pelo es exagerada, demasiada comparada con la publicidad que le han dado a otras cintas de mejor calidad. Eso destruye la credibilidad del público y hará que la mayoría lo piense dos veces antes de entrar a verse una película colombiana, mucho más si es para la época de Navidad.

Calificación: 1.5/5.0