El Paseo 3: Ni Tan Mala Para Ser Colombiana.

El Paseo 3
El Paseo 3

Ni Silent Hill, Ni Actividad Paranormal, Ni El Último Exorcismo; ninguna de esas película me produce más terror que la posibilidad de ir a cine a ver una película colombiana, mucho más si es patrocinada por RCN o Caracol, y mucho peor si la estrenan en la temporada de navidad y fin de año. La sola posibilidad de desperdiciar hora y media de mi vida en una porquería que no vale la pena ni ver en televisión, es realmente aterradora, peor aún teniendo en cuenta que los asistentes favoritos a estas cintas son los trasnochados padres de familia en compañía de una bulliciosa aglomeración de mocosos. Sin embargo, al menos en esta ocasión, valió la pena anotarse en el ya tradicional plan familiar y ver la película producida por Dago García y dirigida por Juan Camilo Pinzón llamada “El Paseo 3”.

A diferencia de la versión anterior dirigida por Harold Trompetero (cuyo único talento parece ser hacer películas mediocres o protagonizadas por Jessica Cediel) “El Paseo 3” no sucumbe a a esa extraña manía del cine colombiano intentando mezclar el drama familiar barato, con situaciones absurdas sin pizca de gracias, con un toque de nostalgia cachaca, como vimos en El Carro y Mamá Tomate La Sopa. Todo lo contrario, desde el primer minuto hasta el último, “El Paseo 3” es una película de humor, un humor fresco sustentado en personajes divertidos y coherentes, que apela a la idiosincrasia colombiana sin caer en los clichés de la clase media bogotana, inmortalizados por el sobrevaluado ese de Andrés Lopez.

La historia comienza cuando al finalizar sus vacaciones en Cartagena Álvaro Crespo (Alberto Barrero) convence a su esposa (Claudia Liliana González), sus hijos (Variel Sanchez y Nicole Santamaría) y hasta a su suegra (Margalida Castro) de regresar a Bogotá de una manera diferente, en lugar del tradicional viaje en avión. El viaje incluye recorrer trayectos en bicicleta, carro, tren, barco y hasta a caballo para llegar a su lugar de destino. Pero en lugar de ser una serie de eventos desafortunados y graciosos, como suelen ser la mayoría de películas “de humor” en este país, la película tiene un eje dinamizador al agregar a los ya tradicionales personajes familiares, un grupo de vandoleros con su propia agenda (Salvo Basilo y Jacques Toukhmanian), a los que la familia Crespo tendrá que enfrentar para llegar con bien hasta su ciudad de origen.

La película está muy bien actuada, destacándose sin duda alguna Margalida Castro y Variel Sanchez, más conocido por sus personajes en “A Mano Limpia” (Vicente) y “Mamá También” (Bryan) y hasta Toukhmanian en su rol de villano, pero aparte de eso vale anotar que está muy bien dirigida, las tomas son sensacionales, con un excelente manejo de la luz y los espacios, y con un uso aceptable de efectos especiales y hasta de dobles de acción en un par de escenas. No me queda la menor duda que Pinzón tiene el potencial para convertirse en el mejor director de cine en el país, si decide tomar el reto de tomar el riesgo con el cine, en lugar de eternizarse dirigiendo novelas de dudosa calidad.

Así que no se la ha visto, vaya rápido, que una película colombiana de calidad no es algo que se vea todos los días.

Calificación: 4.35/5.00

PD: Algo más que me sorprende referente a esta película, es que los defensores de los derechos de los animales, las pulgas y las cucarachas, no hayan salido a rasgarse las vestiduras con el uso de animales en varias escenas en especial del perro que parece por momentos protagonizar la historia, bueno ya veré sus críticas cuando salgan de rescatar ratas de las alcantarillas de Bogotá, porque me imagino que a eso se dedican en estas fechas (sí, como no).

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La Patraña Del 25 De Diciembre.

¿Realmente es lógico pensar que Jesucristo nació el 25 de Diciembre?

En una época en que la gente apenas si recuerda que la navidad se trata de conmemorar el nacimiento de Jesucristo y no de salir a unirse al tumulto de gente en la calle a comprar o aprovechar los días libres para hartarse de ron, parecería irrelevante discutir si la fecha corresponde con el nacimiento de la figura religiosa más importante en el mundo occidental. Pero aún así. No se pierde nada con intentarlo y decir la verdad.

La primera prueba que desafía la fecha del 25 de diciembre como la fecha de nacimiento de Jesús es la lógica. Los evangelios de Lucas y Mateo señalan que este evento tuvo lugar durante un censo que efectuaron los romanos sobre estas provincias, que obligaba a los ciudadanos a trasladarse hasta su sitio de nacimiento. Judea era una provincia rebelde, donde los romanos tenían que usar la fuerza frecuentemente para cosas mucho menos complicadas como la recolección de impuestos, ahora imagínese usted que a los romanos se les ocurriera poner su dichoso censo al inicio del invierno. En aquella época no existían los buses con calefacción y la gente tenía que andar a pie, porque tener un burro en aquella época equivalía  un Rolls Royce en la actualidad. Las temperatura en el desértico medio oriente en la noche bajan a menos de la temperatura de congelación para esas fecha y eso sumado a que las pocas lluvias que caen en la zona, caen en el invierno, usted se imaginará que las carreteras no eran precisamente una belleza. Los romanos hubiesen tenido que estar locos para obligar a los judíos a chupar frío y a aventurarse en lodazales de espanto nada más para contarlos.

El invierno en Israel es lluvioso y frío, un censo en esa época además de ser inefectivo al encarecerse el transporte, hubiese provocado más revueltas en una provincia rebelde.

La segunda prueba que desafía la dichosa fecha es un estudio concienzudo de los evangelios. Los evangelios señalan que Isabel, la prima de María y madre de Juan, el Bautista, tenía unos seis meses de embarazo para cuando Jesús fue concebido. Por tanto al conocer la fecha de nacimiento de Juan, el Bautista se puede conocer la fecha del nacimiento de Jesús. Lucas 1:5 dice “Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías” pues resulta y pasa que los sacerdotes de la clase de Abías tenían su servicio aproximadamente a mediados de junio y Zacarías estaba de servicio cuando supo que Isabel estaba embarazada. Sacando las cuentas, Juan, el Bautista nacería entonces en Marzo y como Jesús nació seis meses después, Septiembre sería el mes en que nació. El mes de Septiembre es una elección mucho más adecuada para que los romanos hagan censos, la temperatura oscila entre 18 y 30 grados y la precipitación se aproxima a cero.

¿Y entonces por qué se celebra el cumpleaños de Jesús para estas fechas?  Por conveniencia, así como los católicos durante la conquista de México asociaron el culto a María con el culto a la diosa azteca de la fertilidad, así mismo Constantino, centurias antes, pensó que la mejor manera de popularizar el cristianismo era asociandolo con los cultos existentes, y el 25 de Diciembre era la fecha en que se celebraba la fiesta de Saturnalia en Roma, una fecha donde se celebraba el fin de las cosechas y el solsticio de invierno.

dioses celebrados en 25
Muchas religiones optan por el solsticio de invierno como una fecha para celebrar.

Curiosamente los romanos no eran los únicos que tenían celebraciones para esa fecha, de hecho muchas civilizaciones en el hemisferio norte las tenían. No es casualidad que muchas religiones tengan esa fecha como una fecha especial.

Pero igual tal y como lo dice este tweet:

la navidad ya no es una fiesta religiosa, sino una excusa para prolongar las vacaciones de fin de año y aprovechar las primas para comprar regalos y relajarse tomando licor. Si alguna vez fue el propósito de esta fechas recordar a Cristo, ya no lo es más. Pero igual estos días de descanso son sagrados a su propia manera, son los días indicados para descansar, estar con la familia y relajarse. Claro siempre con mucha precaución con el licor y sin pólvora.

P.D. Ese fue mi mensaje navideño. Nos vemos la próxima navidad.

La navidad ha mutado de una conmemoración del nacimiento de Cristo a una época comercial donde los comerciantes hacen su agosto.

2011, Un Año Para Recordar.

2011
*

Ya quedan pocas horas de este año, que al igual que todos los otros ha sido maravilloso; una serie de experiencias y momentos únicos que no se repetirán pero que igual harán parte de nosotros para siempre. Muchos dirán que no hicieron nada, o hicieron más bien poco, o quizás les faltó mucho por hace, pero yo diría que no es momento de mirar las cosas con pesimismo. Es momento de evaluar las cosas con optimismo. Quise revaluar un poco lo que ha sucedido este año para darme cuenta que no es otro año que se pasó volando sin dejar nada.

Este año inició como muchos otros con un viaje, decidí viajar a Medellín por un par de que las vacaciones terminaran, tal vez esperé demasiado de ese viaje, pero en términos generales fue satisfactorio. Luego al regresar también pude conseguir mi propio computador portátil, lo cual debo decir ha sido un logro muy importante para mi. Haberlo conseguido como el fruto de mi esfuerzo. Decidí también retrasar mi especialización porque estaba muy agotado por la carga de trabajo y otras circunstancias económicas aunque la porquería de universidad donde estoy estudiando como siempre puso problemas para todo y como consecuencia directa hay algunas asignaturas que quedaron pendientes.

Más o menos por la misma época me aburrí de mi BlackBerry ¿Razón? Pues me cansé de la constante traba de los datos, estar metiendo y sacando la batería, las llamadas al servicio al cliente de la compañía de telefonía móvil y decidí hacer el salto de una vez por todas. Otra de las razones, me comprometí en una relación de la que muy pocas cosas productivas saqué, al final se convirtió en un acoso via BlackBerry Messenger por lo que fue un alivio deshacerme de ese aparato de una vez para siempre. La decisión estaba tomada: iría por un Android. Pero ¿Que Android? Y sobre todo ¿Con qué compañía? Pase días decidiéndome entre el LG Optimus One y el Motorola Defy, aunque la diferencia de 90.000 pesos entre ambos me hizo inclinarme por el Motorola que es mucho más potente y funcional.

Para ese entonces decidí reintegrarme a la Universidad, lo cual resultó ser definitivamente más traumático que salir (malditas universidades privadas de medio pelo) pero al fin lo logré hacer y gracias a Dios la primera clase me permitió socializar un poco con mis compañeros ayudándolos a crear un blog, que por supuesto para mi era pan comido. Como quedé con otros compañeros siempre fue más difícil integrarme pero el último día pude darme cuenta que en parte no estaba tan aislado como pude haber creído.

Pero en fin, poco tiempo después de conseguir mi Android, por culpa de una anciana que llegó tarde y por mi culpa mía por dejar el celular en el regazo y brindarle la silla a la anciana, se cayó y la pantalla se agrietó. Afortunadamente aún servía pero si me hubiese roto un brazo no me hubiese dolido tanto. Pero en fin poco a poco lo fui superando. Luego para cubrir los gastos de la universidad, que en un momento pensé trabajar la de modo virtual, adquirí mi primer compromiso crediticio (que aún estoy pagando) y pues también me demostró que soy un poco inmaduro en ese sentido, pues apenas pude cancelar un semestre y medio, haciéndome falta otro tanto para cancelar el último semestre que inicia ahora. Pero no es nada que no pueda solucionarse. Precisamente haciendo las vueltas para la universidad, en vacaciones de mitad de año, hice un viaje a Bogotá, donde la pase muy bien, fue un alivio comparado con los meses de encierro prolongado en mi lugar de trabajo. También conocí Tunja, Bucaramanga y la vía entre estas dos capitales.

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Pantalla de mi Android, hace unos meses.

No se me podría pasar que también este año comenzó cuando conocí a alguien maravilloso, definitivamente espectacular, pero muchos factores me hicieron darme cuento que eso era una perdida de tiempo, aunque al principio todo era chevere, pero de un vacilón no pasó. Al menos creo poder haber conservado la amistad.

Y la tercera y última relación seria de este año, empezó con muchas expectativas pero al final todo fue un enorme fracaso, las cosas no se pueden presionar de ninguna de las dos partes y es mejor llevar las cosas con calma. Irónicamente conseguí dos nuevos celulares, para compensar por el Android roto, pero ahora que me enviaron de Estados Unidos la pantalla (imposible de conseguir en Colombia) del Android ambos quedaron en el plano de lo inútil, por lo cual la única opción es venderlos. Finalmente gracias a la recomendación de un amigo pude armar un guardarropas medio decente, que me queda bien (modestía aparte).

En el 2.0 pues, que puedo decir, empecé el año con poco más de 1000 seguidores en twitter, termino con más de 4000. Las visitas mensuales de mi blog pasaron de menos de 500 en Diciembre de 2010, a más de 7000 en lo que va de Diciembre de 2011. Empecé un proyecto de blog personal, pero mejor lo di de baja porque no le vi utilidad. También tengo mi cuenta de Reddit que ha probado ser una excelente herramienta, así como Tumblr, y Google+. Conocí muchos de los amigos de twitter, dentro y fuera de Sincelejo y me he dado cuenta que todos son personas inteligentes y que sus personalidades 2.0 son solo un pequeño reflejo de su verdadera personalidad en el 1.0. 

Entre las decepciones de este año, la mas notable fue no haber seguido asistiendo al gimnasio, por falta de tiempo y por pereza aunque no se en realidad si vuelva, lo que puedo decir es que al menos en esa época dormía bastante bien. Toca ver que trae de nuevo el 2012, ojalá sean más y más cosas positivas no solo para mi, sino para todos en este país y en el mundo y que esos malos augurios de guerras y apocalipsis sean solo parte de una fantasía colectiva que probará al final, ser tan falsa como una moneda de cuero.

Sobre Mamá Tómate La Sopa y Otros Bodrios Del Cine De Navidad

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Poster Mamá Tomate La Sopa

¿Alguna vez usted ha visto a un gato montado en un árbol y que se niega a bajar? Si, al principio hay mucha expectativa, se espera mucho del gato y finalmente se muere la gente de aburrimiento esperando que al animal se le de la gana de bajarse.

Bueno así mismo sucede con esta película que se ha estrenado en nuestro país para cubrir las expectativas de la película colombiana de navidad, con resultados muy poco alentadores, a decir verdad.

Al igual que el cuento de gato, la película comenzó con una enorme expectativa. No en vano RCN le invirtió una millonada en publicidad, pero no pasa mucho tiempo desde que uno entra a la sala de cine para darse cuenta que realmente “más era la bulla”.

La historia escrita por Claudia García (no debe confundirse con la hermana de Dana García, aunque nada de raro tendría) es bastante plana, lenta y llena de detalles innecesarios; no se le niega que pueda tener un par de momentos interesantes pero estos tardan lo que tarda una bolsa de dulces en la puerta de una escuela.

Los personajes no tienen ningún desarrollo, son aburridos y les falta personalidad, algo en realidad sorprendente dado que el director Mario Ribero (Betty, La Fea; Los Reyes; Chepe Fortuna) es un experto en sacar lo mejor de sus actores y darle vida a sus personajes, pero aquí sin duda falló. Pero la culpa es del guión, la historia NO es una comedia, NO es un drama, NO es una tragedia, y al final no se sabe ni que es lo que es. Teniendo en cuenta que es una película de navidad, tiene escenas demasiado adultas, no por nada la pusieron para mayores de 7 años, aunque en realidad yo la hubiese puesto para mayores de 12.

Los escenarios son bastante aburridos, los normales en las películas colombianas que no ven más allá de las narices de Bogotá. Ni Consuelo Luzardo, ni Paola Turbay tienen sus mejores actuaciones, aunque se les da un punto por el esfuerzo. Ricardo Leguizamo, que yo no se de donde sacan que es buen actor, lo hace mucho peor, y el maquillaje (¡y la calva!) que le pusieron que se nota falso pues tampoco ayuda demasiado.

Esta es una de esas películas que hacen que el público se espante cuando le hablan de películas colombianas, pero la razón es que la publicidad que le hacen a estas películas de medio pelo es exagerada, demasiada comparada con la publicidad que le han dado a otras cintas de mejor calidad. Eso destruye la credibilidad del público y hará que la mayoría lo piense dos veces antes de entrar a verse una película colombiana, mucho más si es para la época de Navidad.

Calificación: 1.5/5.0