¿Merecía Paulina Vega la corona de Miss Universo?

En lo que personalmente considero el colmo de las ironías, por razones que ya expondré a continuación, luego de 57 años de angustiosa e inexplicable espera, Colombia, nuestro querido país consagrado al «Corazón de Jesús», en manos de la barranquillera Paulina Vega, logró quedarse con el título más codiciado en el mundo de los concursos de belleza: la corona de Miss Universo.

Irónia, en verdad, por que habiendo enviado por casi seis décadas a las mujeres más hermosas, más carismáticas, más inteligentes y con más clase de toda la geografía nacional, ganó una que si bien no carece por completo de dichos atributos, CONTINÚA LEYENDO

Viajes X: Maracaibo, Zulia y 10 Recomendaciones Para Viajar a Venezuela.

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Amanecer en Maracaibo

En mi interminable lista de proyectos sin finalizar, hace un año decidí escribir una reseña sobre mi travesía a Venezuela con el nombre de «Mi Corta Travesía Por Venezuela: Parte 1» con el firme propósito de escribir una segunda parte en lo sucesivo para relatar mis experiencias en el vecino país, pero por alguna razón no pude escribirla, aunque tengo mis serias sospechas.

Algo que he aprendido con mi proyecto de Reseñas X, es que darle un nombre a una columna no sólo agiliza, enfoca y facilita su escritura, sino que además le proporciona una motivación adicional a la hora de enfrentarse a la página en blanco. Con todo esto y el hecho de que tengo varios viajes pendientes que no he reseñado en mi blog, empiezo con Venezuela este nuevo proyecto que titulo «Viajes X», asumiendo que no han leído ninguna de mis anteriores reseñas sobre viajes.

Hay algunas cosas que debe saber un colombiano antes de que se les ocurra irse a pasar unos días o una temporada al vecino país, algunas ampliamente conocidas por el cubrimiento que hacen los noticieros y otras no tanto:

1) Los colombianos podemos entrar a Venezuela únicamente mostrando el pasaporte… cosas de la UNASUR, que al menos ese bodrio que se inventó Chávez sirva para algo.

2) Pero las cosas no son TAN bonitas como parecen, todos los turistas, viajen por tierra o por aire, deben portar una carta de invitación personal emitida y notariada en Venezuela por un ciudadano venezolano, o de lo contrario, un voucher donde conste la reserva del hotel en Venezuela y hasta el boleto de regreso.

3)… Pero, si usted viaja a una ciudad fronteriza es posible que no le exijan tanta maricada y en cualquier caso siempre podrá sobornar a algunos de los funcionarios del SAIME (inmigración venezolana) para que lo dejen pasar sin ningún problema.

4) El pasaporte se debe sellar primero en Inmigración Colombia, donde (en Paraguachón al menos) hay aire acondicionado, varios funcionarios y la cola es mínima. Luego debe sellar en el SAIME (Inmigración Venezolana) en una cola interminable, donde sólo sella un funcionario. Recuerde que se gana MEDIA hora cuando se cruza la linea fronteriza.

5) La tasa de cambio oficial no existe en la práctica. Es decir, usted debe cambiar los pesos que quiera gastar en Venezuela a Bolívares Fuertes antes de cruzar la frontera, se dará cuenta que el cambio no oficial es muchísimo más favorable y teniendo en cuenta la inflación descomunal de la divisa venezolana parecerá que usted es millonario.

6) Ahora, con tanto billete, asegúrese de ubicarlo estratégicamente en su equipaje o en su ropa interior o en sus zapatos, de tal manera que los funcionarios del SAIME o la policía de carreteras no vean la cantidad que usted lleva. Ahora, en ese mismo orden de ideas, asegúrese de llevar al menos 5000 Bolívares Fuertes en el bolsillo en caso que le toque pagar un soborno. Recuerde que los venezolanos todavía tienen el bolívar viejo en la mente, y por eso a 5000 bolívares, le dice CINCO MILLONES… aunque no alcance para mucho.

7) Trate de viajar entre las 5 de la mañana y las 5 de la tarde, los caminos fronterizos entre Colombia y Venezuela están llenos de vándalos que suelen atracar a altas horas de la noche, a quien se atreva a meterse en esos recovecos.

8) Tenga cuidado con lo que lleva y sobre todo con lo que trae de Venezuela, no querrá quedar metido en un lío de padre y señor mio, por cuenta de un paquete de harina y un pote de alimento para bebé. Así que mucho ojo.

9) En Venezuela todo el mundo tiene carro, debido al hecho de que la gasolina es tan barata que hasta los modelos 1920 que consumen combustible como putas en celo, resultan rentables. Este hecho también significa que todo el mundo maneja enseñado por el papá, el tío, o el abuelo. No se sorprenda de la cantidad de accidentes que vea en el camino.

10) Cuando llegue a una ciudad en Venezuela (al menos en Maracaibo) tiene dos opciones para transportarse, una el transporte público en unos buses que debieron salir de circulación desde los tiempos de Amparo Grisales y que viven atestados de gente… o tomar un taxi, pero ¡Oh sorpresa! allá los taxis no son amarillos, ni blancos… allá son de todos los colores e imposible distinguirlos de los demás salvo por cualquier triste letrero de cartón detrás del parabrisas. Eso sí, allá el taxi es POR PUESTO, no por carrera… a menos que usted esté dispuesto a pagar los cuatro puestos, lo cuál con el cambio que tenemos, lo puede hacer sin ningún problema.

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Camino entre Maicao y Maracaibo.

Luego de dar estas recomendaciones, hablaré un poco del viaje en sí. Maracaibo está a unas once horas de Barranquilla, de las cuales ocho se gastan viajando hasta Maicao, y tres entre los sellos y el viaje a Maracaibo. El paisaje de entrada es bastante menos refinado que la Súper Venezuela que veíamos en las telenovelas de los noventas. La zona de frontera se nota bastante deprimida, incluso en relación con su contraparte colombiano que no es que sea la octava maravilla y se comprende por qué de entre semejantes recovecos sale tanto bandido. El paisaje es desértico, como en toda la Guajira, aunque es bastante notorio que siempre hay viviendas en el camino, o por lo menos hasta la entrada del Río Limón, que es un puente enorme, al que parece que no le hicieran mantenimiento hace lustros.

Con todo y las décadas de bonanza petrolera y luego de revolución chavista, las carreteras en Venezuela no están mejor que en Colombia, la vía desde Paraguachón hasta Maracaibo es de dos carriles, muy pobremente señalizados lo cuál hace que viajar de noche sea un completa pesadilla. El transporte desde Maicao hasta Maracaibo se puede contratar en el terminal, diría yo que por unos 700 Bolívares Fuertes, pero como eso se devalúa cada segundo, quien sabe cuanto costará ya. Por lo que es mejor averiguar.

Maracaibo es una ciudad diferente a las que estamos a acostumbrados en Colombia, primero porque se nota que hubo planeación y en segundo porque está hecha para carros, no para peatones. Es una ciudad enorme, por lo que recorrerla a pie está más que descartado. Además de que corre el riesgo de que se lo coman en una de las esquinas. La comida es parecida en la sazón a la colombiana, pero con otros ingredientes… pero en general es comestible.

Los centros comerciales, son mucho menos impresionantes que los colombianos y las tiendas que no están reguladas por el control de precios, tienden a tener precios similares a los que se encuentran en nuestro país, quizás un poco rebajados. Quizás se sorprenda con el precio de los medicamentos y la comida, pero debe tener mucho cuidado con lo que se atreva a comprar para traer a Colombia. Recuerde que el precio del contrabando es la cárcel. Así sea de una gaseosa.

Otra cosa que debe saber es que en Maracaibo, y hasta donde pude ver en todo Venezuela, no existe eso de atención al cliente. A los negocios les da exactamente lo mismo si usted compra o no, y hasta parece que les molestara que la gente lo haga, tratando mal a los potenciales clientes. Con todo eso, Maracaibo tiene buenos sitios para el turismo, como la zona de El Lago de Maracaibo y la Iglesia de la Chinita, muy popular entre los no residentes. También, si es posible pida un paseo por el Puente que cruza el lago, que es una joya de la construcción en América Latina… también, sino le tiene miedo a los ladrones y a que lo denuncien por contrabando puede explorar el mercado central.

Así mismo la oferta gastronómica es interesante tanto en comidas típicas como en comida chatarra… para todos los gustos. Es en resumen una ciudad que se puede disfrutar si se tiene cuidado y se acatan las recomendaciones. Y lo mejor, está cerca.

10 Imágenes De La Crisis Social y Política En Venezuela.

Autoritarismo, corrupción política, violaciones de los derechos humanos, inflación, cleptocracia, sectarismo, desempleo… esas son las maravillas que han dejado en Venezuela, 15 años de ese sórdido e incompetente caudillismo de izquierda que está a punto de arrojar al caos al que alguna vez fue el país más rico e importante de la región.

Pero el pueblo no piensa dejarse arrastrar a la vorágine de la destrucción liderada por Nicolás Maduro sin dar la pelea. En una serie de jornadas de protesta con la consigna «Me fui a luchar por Venezuela, sino regreso es porque me fui con ella»,  el pueblo de Caracas liderado por estudiantes salió a protestar y la respuesta del Socialismo del Siglo XXI, fue golpear, arrestar y hasta matar a todo el que se atreva a cuestionar el absurdo régimen imperante en el vecino país. He aquí 10 fotografías que los venezolanos han compartido a través de la red social Twitter y que demuestran la gravedad de la crisis en este país hermano.

1.

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Soldados del ejército Venezolano agrediendo a su propio pueblo.

2.

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El espíritu de lucha de los ciudadanos venezolanos que quieren un cambio.

3.

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El Pueblo de Venezuela en las calles.

4.

Pray for Venezuela 11
Las maravillas del Socialismo del Siglo XXI

5.

Pray for Venezuela 10
Una cadena humana de indignación en Venezuela.

6.

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El régimen venezolano no quiere que nadie sepa lo que sucede.

7.

Pray for Venezuela 7
Sangre y muerte. Eso es lo que han dejado 15 años de caos en Venezuela.

8.

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Sin Palabras.

9.

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La orden es golpear, arrestar y hasta matar a aquellos que se opongan al régimen de Maduro.

10.

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«Cuando la tiranía se hace ley, la rebelión es un derecho»- Camila Cabello, cantante estadounidense, hija de Venezolanos, apoyando los procesos de cambio del que aún siente su país.

Mi Corta Travesía Por Venezuela (Parte 1).

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Foto de Nelson Izquierdo (Neddy).

El volumen de mi equipaje lo decía todo. Un morral y un tubo portaplanos negro, demasiado grande para su contenido indicaban que definitivamente no me iba a quedar mucho tiempo del otro lado de la frontera. Había tenido que arreglar todo a las volandas. Rodrigo, el compañero de trabajo que me guiaría hasta mi destino final en Venezuela había decidido adelantar su viaje 24 horas, así que faltando 2 horas para la salida del bus me tocó organizar todo a las carreras. Metí en el morral los 3 cambios de ropa que podía necesitar, los documentos pequeños en una carpeta de trabajo, y los grandes en el enorme tubo plástico, demasiado grande para su labor.

Llegué al terminal de transportes donde Rodrigo y su esposa me esperaban. A diferencia de mi escueto equipaje, el de ellos era impresionante. Además de los bolsos de mano, llevaban maletas, cajas y sacos, perfectamente cerrados y amarrados y listos para la travesía. La esposa de Rodrigo estaba muy entusiasmada y apenas me senté a su lado, temeroso y excitado por la perspectiva del viaje, empezó a recitarme la larga lista de recomendaciones para el viajero colombiano promedio al vecino país: que si llevaba el pasaporte, que los sellos, que los carros, que el cambio, que si la mercancía… en fin un cúmulo de consejos prácticas que ella había tardado más en decir, que yo en olvidarlos.

Subí al bus con mi reducido equipaje y conseguí un puesto los suficientemente cerca para ver a Rodrigo y a su esposa, pero lo suficientemente lejos como para no tener que alargar las convenciones sociales de las conversaciones entre conocidos, y echarme de una buena vez a dormir. Para ser un viaje nocturno, dormí bastante bien, un sueño apenas interrumpido por las pausas esporádicas en los peajes y los terminales de transporte de todas las capitales de la Costa Caribe Colombiana, que se levantan en el camino entre Sincelejo y Maicao. Pero luego de salir de Riohacha, no pude volver a dormir.

Era aún de madrugada, y el sol estaba aún lejos de salir, pero el sólo hecho de ver que el verde intenso que acostumbro a ver por la ventana, había desaparecido, dando paso a un marrón rojizo, interrumpido apenas por un puñado de plantas espinosas me hizo poner los pies en la tierra: estaba a punto de salir de Colombia por segunda vez y no había vuelta atrás.

El terminal de Transportes de Maicao es igual de caótico y desordenado que el resto de terminales que he visto en Colombia, pero ya desde allí se podía percibir la frontera, tangible y concreta, desde los acentos extraños, pasando por los gritos de los mercaderes de divisas, hasta el de los chóferes que prometían ponerte en Venezuela a un módico precio.  Estaba tan fascinado viendo el espectáculo alienígena, que apenas si pude recordar que había dejado mi tubo portaplanos en el bus y apenas si pude recuperarlo.

Lo primero que me indicó Rodrigo era la manera de cambiar el dinero. Me dijo que preguntara en varios lugares, para hacerse una idea del precio estándar y luego de allí pedir rebaja. Conseguimos un buen precio, o por lo menos lo que yo consideré que era un buen precio, 35 pesos por Bolívar Fuerte, por lo que el millón de pesos que llevé se transformó en 30.000 Bolívares o como me dijo Rodrigo «30 Millones de Bolos«. Como la máxima denominación del Bolívar es el billete de 100, el volumen del dinero era impresionante y más cuando la palabra «millones» aparecía de un momento a otro.

No salimos de inmediato a Venezuela. Esperamos en el terminal a que llegaran los familiares de Rodrigo en Venezuela, quienes le traían su pasaporte. Me explicaron que Rodrigo había dejado su pasaporte en Venezuela para que en inmigración no hubiese rastro de su salida del país, lo que para efectos legales quería decir que él y su esposa llevaban más de dos años viviendo en Venezuela y de esa manera acceder a la ciudadanía venezolana, que era uno de los propósitos de su viaje. No fue difícil imaginar por qué tenían tantas ganas de ser venezolanos, en el viaje hasta «La Raya» (como conocen a la linea fronteriza) me contaron que el gobierno está regalando viviendas; y un patrimonio, así sea en el ojo del torbellino de la inestabilidad como es Venezuela es peor que nada. Y pues, también, aún con todos los problemas que hay allí, los venezolanos puede viajar a casi todo el mundo sin necesidad de visa, no como nosotros aquí en Colombia.

Por cuenta del cierre de casi una semana por las elecciones regionales, hubo que hacer una fila monstruosa para cruzar hasta el otro lado. Ya estaba en Venezuela, en un carro que compartía con tres señoras, una de ellas prima hermana de Rodrigo que tenía casi 50 años de residir en el hermano país. Pero antes de seguir tenía que sellar, es decir registrar mi salida de Colombia y mi entrada a Venezuela. Para agilizar los trámites, le entregue al chófer el equivalente a $40.000 colombianos, error de novato, cuando el precio real, como supe después, es el equivalente apenas a $10.000. El conductor regresó con mi pasaporte sellado en ambos servicios, por lo que no tuve ni que bajarme del carro.

A pocos kilómetros de «La Raya», Rodrigo y su esposa decidieron comer algo, por lo que el carro en el que yo iba, también se detuvo en un negocio donde el chivo y la Coca Cola estaban a la orden del día. Fue allí donde entendí un poco más de la índole de la gente del otro lado de la frontera. A pesar de que sólo conocía a la prima de Rodrigo, las otras dos señoras me trataron como un viejo amigo, compartiendo su comida conmigo y siempre tratando de darme consejos para que mi estadía en SU país fuera de mi agrado.

Foto de Jorge Amin.
Foto de Jorge Amin.

Luego empezó el viaje hasta Maracaibo, un camino que definitivamente me mostró que ya no estaba en la comodidad de mi país. Para empezar la carretera carecía de las clásicas lineas amarillas y blancas, de hecho no había nada que señalara si era peligroso adelantar o si era mejor quedarse quieto. NADA. No había señalización, ni marcas de velocidad máxima, ni kilómetros faltantes, ni tacos reflectantes, nada. Y para colmo de males, el carro en el que yo iba tenía un serio problema con las luces; sumado eso al hecho que el tráfico estaba pesadísimo por la apertura de la frontera, me hizo comprender que la cara de la prima de Rodrigo no era de fastidio sino de ira.

Las señoras hablaban de puntos de referencia, que por supuesto yo no entendía, que el puente, que el río, que San no se qué, que Villa no se que otra cosa… y yo viendo por la ventana sin distinguir nada más que las luces de las viviendas en la oscuridad de la noche. Llegamos a Maracaibo a eso de las 8 de la noche y la prima de Rodrigo me llevó hasta su casa, donde ya estaban Rodrigo, su esposa, la hija de su prima y su esposo, quienes habían salido en su carro a la misma hora que nosotros. Les agradecí por todo, pero les pedí que me dejaran en un hotel, estaba molido por el viaje y necesitaba descansar. Aún tenía mucho que hacer en Venezuela al día siguiente.

¿Qué Fue Lo Que Ganó Nicolás Maduro?

Sin Sorpresas. Con esas dos palabras se puede resumir los resultados de las elecciones presidenciales en la República Bolivariana de Venezuela, ayer 14 de Abril.

A las 10:47 de la noche, hora de Colombia, Tibisay Lucena, encargada del Consejo Nacional Electoral en el vecino país, entregó los resultados que con un 50,1% de los votos daban como ganador a Nicolás Maduro, dejando en un segundo lugar al candidato de la oposición Henrique Capriles con un 49,07%.

A diferencia de la elección anterior, donde la unión de las diversas facciones de la oposición daba espacio a la esperanza, en esta de un modo u otro ya estábamos resignados a lo que iba a pasar.  Ya sea por los intereses oscuros que se manejan en la CNE, o sencillamente porque los chavistas en Venezuela son más, la victoria de Nicolás Maduro era una victoria anunciada.

Ahora la pregunta que surge es ¿Qué fue lo que ganó Maduro en realidad? Para empezar ganó la desconfianza de sus copartidarios. El hecho de que en comparación con la elección anterior, Maduro haya perdido casi 800.000 votos genera nerviosismo entre la élite chavista que pegados de la teta de PDVSA no se imaginan otra manera de sobrevivir que ganarse sueldos altísimos a cambio de insultar a los detractores del pseudo-socialismo de Chávez.

¿Qué más ganó Maduro? Pues problemas. No es que me alegre que Henrique Capriles haya perdido, pero si me tranquiliza que el el terremoto económico que se aproxima en Venezuela va a ocurrir en el mandato de Maduro, no en el de Capriles. Hasta los chavistas más acérrimos están de acuerdo en que las cosas no son color de rosa en la economía del país, y es que ¿Qué economía aguanta tener a la mitad de su población feliz de la vida mientras el gobierno les paga por no hacer nada? Casi que uno se siente tentado a irse a Venezuela, pedir la ciudadanía (como muchos compatriotas lo han hecho) e inscribirse en el comando chavista más cercano… Casi. Y digo Casi porque ese esquema de comprar a la población con prebendas universales es insostenible en el tiempo y está a punto de destruirse como un castillo de arena en medio del huracán económico que se avecina.

Por último se pude decir que Nicolás Maduro ganó lo que siempre había anhelado luego de años de estar a la sombra de Hugo Chávez, de ser su lamesuelas número uno, de estarle besando el trasero y dándole la razón en todas las bestialidades que decía.

Desde ya empieza la cuenta regresiva para el momento en que Nicolás Maduro se le va a voltear a sus compañeros chavistas, ya Diosdado Cabello llamó a «la reflexión» , lo que indica que si bien es chavista, sus lealtades no están con Maudro. El colbón que mantenía unido el chavismo ya pasó a mejor vida y ese grupo político permaneció unido por la ambición desmedida del poder, pero ahora que se termine de enfriar el cadaver de Chávez y que se pase la calentura de las elecciones, es cuestión de tiempo para que empiecen las luchas de poder y el inevitable desmembramiento entre el gran número de auto-proclamados sucesores del «comandante presidente».

Para mi ahora sólo es cuestión de esperar y ver.

Actualización 15/04/2013 9:24 p.m.

No habían pasado ni 20 horas después de que se diera a conocer a Venezuela el resultado irreversible de las elecciones más cerradas en la historia de ese país y Nicolás sigue ganando… pero la desconfianza de su pueblo. En lugar de acatar las recomendaciones de Henrique Capriles y a sus mismas declaraciones la noche anterior, ha decidido apresurar el trámite donde se le proclama presidente electo. ¿Cuál es el afán Nicolás? ¿Tienen algo que ver con los montones de votos echados a la basura en varios estados?

¿Qué fue lo que ganaste Nicolás?