Reseñas X ^ Dioses de Egipto… O ¿Qué es lo que hace que una Película sea buena?

Antes de empezar a hablar de Dioses de Egipto, analicemos un poco la siguiente pregunta ¿qué es lo que hace a una buena película, buena? ¿acaso será la historia? ¿una buena dirección? ¿quizás las actuaciones? ¿o es en definitiva una mezcla de todo lo anterior? Bueno, si me preguntan a mí, y discúlpenme por tener mi propia opinión sobre el asunto, diría que el elemento crucial, el que constituye el corazón de una película es el desarrollo de sus personajes. Y tomemos como ejemplos los tres filmes más populares de la historia: Avatar, Titanic y Star wars: el despertar de la fuerza.

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Avatar es en esencia la historia de Jake, un ex-militar sumamente deprimido por su reciente discapacidad, que pasa de sentirse un pedazo de basura inútil, a reconocerse como el héroe de todo el ecosistema de un planeta (o satélite, o como sea). Titanic cuenta el viaje de Rose, de una presumida y pasiva chica de sociedad a una decidida e independiente mujer capaz de luchar por lo que quiere. Y El despertar de la fuerza es en resumen el viaje de Ray, de ser una carroñera perdida en un planeta de desechos, a una Jedi que reconoce y utiliza sus habilidades.

Toda la película está amarrada a las preguntas de esa odisea interna, el qué, el cómo, el dónde y el por qué. Y aunque Dioses de Egipto (Título original: Gods of Egypt) hace un trabajo decente en cuanto al desarrollo de sus personajes, falló completamente en responder adecuadamente las mencionadas preguntas.

En efecto, Horus (Nikolaj Coster-Waldeu) es un Continúa leyendo Reseñas X ^ Dioses de Egipto… O ¿Qué es lo que hace que una Película sea buena?

Éxodo: Dioses y Reyes (Reseñas X)

Afiche promocional de Éxodos: Dioses y Reyes.

“¿Una película basada en el Éxodo bíblico y dirigida por Ridley Scott? ¿Dónde le firmo?” esas debieron ser las dos únicas preguntas que hicieron en 20th Century Fox cuando les presentaron el proyecto y puede decirse que a grandes rasgos la película cumple con el aspecto monumental y épico de una producción de este tipo, pero también hay que señalar que, al menos para algunos segmentos del mercado objetivo, puede resultar ofensiva, falsa y hasta blasfema.

A diferencia de Noé, película que manejó de manera sumamente inteligente la historia bíblica, creando una historia alterna que soporta el argumento del Génesis, en “Éxodo: Dioses y Reyes” lo que vemos es un reboot completo de la historia contada por milenios primero en la Torah de la tradición judía y luego en la Biblia. Es decir, Ridley es un director de una genialidad asombrosa (de eso hablaremos más tarde), pero esta cinta está tan comprometida en su argumento que nadie se hubiese sorprendido en la sala de cine si de un momento a otro hubiese salido El Hombre Araña guiando a los hebreos a la tierra de Canaán, a través del Mar Rojo.

“Éxodo: Dioses y Reyes” empieza su narración con un Moisés ya adulto, lo cuál elimina la parte de telenovela venezolana que tienen las historia bíblicas mostrando al protagonista cuando aún es bebé. En la versión Ridley Scott del Éxodo, Moisés (Christian Bale) es un príncipe egipcio, líder de una de las facciones más poderosas del ejército egipcio. Los hechos que conducen a Moisés al exilio tienen más que ver con la paranoia de su primo adoptivo Ramsés (Owen Lars), al enfrentar la amenaza de los pueblos de Medio Oriente que se resisten a ser dominados. Moisés, al ver expuesto su origen, pierde su identidad como egipcio a la vez que empieza a vagar buscando un nuevo lugar en el cuál vivir. Es en este exilio donde recibe el llamado divino para liberar al pueblo de Israel del yugo egipcio.

Hay varias cosas que incomodan de esta película, la primera es sin duda las libertades que se tomaron en el guión. Moisés, deja de ser ese líder innato e instruido, para pasar a ser un líder militar, llevado a su posición de líder entre los hebreos a regañadientes, teniendo una relación de tú a tú con un Dios representado por un niño. Este Dios de esta película también dista mucha de ser el Dios Bíblico, ya que Scott lo quiere mostrar como un ser con errores y falencias lo cuál resulta ser ofensivo y hasta blasfemo. En el mismo orden de ideas, el militar egipcio encarnado por Bale, se parece demasiado al prototipo de soldado gringo charlatán y le quita el sentido histórico (si es que había alguno) a la cinta.

Pero no todo en “Éxodo: Dioses y Reyes” es malo, incómodo o reprobable. Ridley Scott puede ser lo que sea, pero sabe como dirigir la película. No recuerdo haber visto un mal encuadre, o una mala puesta en escena y el sonido es excelente. La representación del antiguo Egipto es sencillamente espectacular. Los actores se ven bien dirigidos, y el manejo de la luz y los escenarios es impecable. Pero la parte donde se destaca sin duda alguna, es la parte de las famosas 10 plagas. Scott se decantó por la explicación científica más probable de las plagas, mostrando de forma vívida los sucesos y cómo afectaron a la autoproclamada todopoderosa élite egipcia. Y si el director se lució con las plagas, con el paso por el Mar Rojo y el enfrentamiento final entre Moisés y Ramsés, puso la barra bien en alto, proporcionando una interesante experiencia visual.

Una película para disfrutar como producción cinematográfica, pero para dejar los prejuicios religiosos y las ideas preconcebidas en casa.

Calificación: 3.95/5.00

Ridley Scott en realidad sabe como dirigir una película. De eso no hay ninguna duda.

La Tecnología: La Mejor Herramienta contra La Represión

El mundo árabe hoy nos ha dado un ejemplo claro de lo que la voluntad de los pueblos puede lograr cuando están unidos y tienen un objetivo claro: luego de semanas de tensión en Egipto finalmente, Mohamed Hosni Mubarak dimite a su cargo y deja a Egipto libre después de más de 30 años bajo el régimen.

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Las redes sociales nos han hecho mas unidos.

Nada de esto hubiese sido posible sin la ayuda de las redes sociales (Facebook, Twitter), el correo electrónico e incluso los teléfonos celulares, con sus servicios de voz y texto.  Y se entiende perfectamente por que Mubarak decidió frenar durante los días en que empezó la manifestación como efecto dominó de lo ocurrido en Tunez, precisamente eso, las redes sociales y los mensajes sms.

Para los que nacieron en medio de las enormes facilidades que tenemos para comunicarnos, les resulta casi que imposible, que hace poco más de 15 años era muy dificil encontrar gente con gustos afines, que le gustaran las mismas cosas, con la que se pudieran tratar asuntos comunes, con la que se pudiera compartir puntos de vista, hace años eso era poco menos que imposible, aún más en países como los países Árabes donde ir en contra de la autoridad y el Status Quo es sinónimo de muerte o al menos mutilación y cárcel.

El pueblo de Egipto ha cambiado, es un pueblo joven, frustrado, la falta de empleo, de oportunidades, de educación, de una mejor expectativa de vida ha abalanzado a las muchedumbres a las calles buscando un cambio; nos llena de orgullo como seres humanos ver que aunque por lo general preferimos dejar las cosas quietas antes de cambiarlas, buscando precisamente la comodidad, aún nos duele mucho las injusticias y tenemos un punto límite, una frontera, que luego que la pasamos nos convertimos en algo completamente diferente, ya no somos más individuos, somos un pueblo, algo que en países como el nuestro tantas veces se nos olvida porque todos somos una isla, donde nos importa un pito si vemos a la vecina llorando en el ascensor, donde si vemos a una niña en la calle llorando no le preguntamos que le pasa, si así somos, es nuestra naturaleza, pero adentro aún seguimos siendo buenos, unidos, justos, aunque para llegar a eso la presión tenga que ser casi que insoportable.

Ahora es indiscutible ver quienes son ahora los malos de la película, aquellos gobiernos como los de Venezuela, China, Irán, Indonesia que bloquean las redes sociales, los sitios web todo con el fin de convertir en su pueblo en una masa uniforme, sin opiniones, tal como la antigua Unión Sovietica, donde todo era “adaptarse sin quejarse o morir” por lo menos en ese momento, vivir en una sociedad comunista era el sueño de cualquier vago sin talento, ser mantenido por un estado, a cambio de vender su alma, su esencia, su opinión…¿Sería usted capaz de hacer ese pacto? Muchos podríamos pensarlo, pero ¿quienes somos sino podemos expresar lo que pensamos, lo que sentimos?

Aunque Colombia no es un país perfecto, donde el desempleo y la falta de oportunidades son el pan de cada día, al menos gozamos de esa libertad, la libertad de expresarnos, esa misma libertad que se incrementa exponencialmente cuando entramos a Twitter, a Facebook, o escribimos en nuestro blog, o simplemente pasamos un correo electrónico o un SMS, nunca demos por sentado las libertades y las facilidades de las que gozamos. Es un tesoro invaluable que debemos saber conservar.

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En Egipto el Pueblo Unido venció