Peor Era Uribe… (?)

Peor era Uribe

  • ¿Que Juan Manuel Santos duplicó la deuda externa del país en su primer periodo y sigue la misma tendencia en el segundo, empeñando el futuro de nuestros hijos y nietos? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos haya usado la plata de la mermelada para fortalecer y perpetuar las mafias politiqueras y clientelistas en departamentos como Córdoba, para ganar votos, cometiendo fraude electoral? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que ya la plata de los prestamos a la banca internacional y la de la mermelada no alcancen para mantener a la voraz y corrupta clase política de este país y Santos quiera implementar una reforma tributaria, donde hasta a los gamines les toque pagar retención en la fuente? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que a pesar de que en ambas campañas Santos prometió a diestra y siniestra que no iba a subir los impuestos, que iba a unificar el IVA, pero en cambio está pensando en bajar el ingreso para pagar todos los impuestos  y subirle al impuesto de valor agregado? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos dijo en 2012 que la paz se firmaría en Noviembre de 2013 y ya estamos en Septiembre de 2014 y las FARC ya dijeron que no tienen ningún afán en firmar nada? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que ya volvieron en todo su furor las tomas a municipios, las masacres de soldados y policías, las pescas milagrosas y las extorsiones? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que las FARC asesinen niños que aún no caminan? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que las FARC extraigan fetos de mujeres indígenas en Nariño? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que usted no pueda sacar un celular en la calle por que le pueden meter una puñalada y encima si cogen al ladrón, lo dejan salir a la media hora? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que la Fiscalía se haya convertido en una oficina más del Palacio de Nariño bajo el mando de Santos, violando gravemente la división constitucional de poderes? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que en Colombia la rama judicial se convirtió en una mafia de pensiones, ineficiencia y lentitud y el gobierno les sube el sueldo a niveles exorbitantes? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que a pesar de la sobrepoblación de magistrados, senadores, representantes a la cámara y otros parásitos, no se haya hablado de una reforma estructural política y judicial, porque afecta el futuro de Roy, Musa y Ñoño? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que todos los herederos de la parapolítica están en la coalición de Santos? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que luego de haberlo prometido en sus dos campañas, la salud en Colombia no haya mejorado, sino empeorado en el mandanto de Santos? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos haya creado más burocracia para pagar favores políticos con platas públicas? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos haya reprimido la manifestación campesina con ataques bravucones del ESMAD? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos haya dicho que el «tal paro agrario no existe»? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos haya gestionado varios proyectos de ley para criminalizar la protesta? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que se permita un régimen inepto, ineficiente y megalómano en Bogotá, que hace lo que le da la gana sin ningún control, porque Petro votó por Santos? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Colombia perdió la mitad del territorio marino en el Caribe y Santos no haga ni diga nada? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que ciudadanos colombianos sufran a cada rato vejámenes, humillaciones y escupitajos de funcionarios del gobierno venezolano, y que Santos no diga nada, porque es el mejor amigo de Maduro? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Colombia viva la mayor burbuja inmobiliaria de la historia y que el gobierno esté feliz de la vida sin hacer nada al respecto? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que los bancos se hayan amangualado para cobrarle hasta la camisa a los ciudadanos que dejen parte de sus ahorros en sus cuentas? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que la educación esté cada vez peor, con estudiantes que son bachilleres sin saber leer, escribir o multiplicar? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que se haya establecido la cultura del «niño intocable» y sin responsabilidades…? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que ahora haya niños que asesinen maestros, compañeros y hasta sus propios padres y que salgan al año y medio con el expediente limpio? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos haya decretado que nadie es pobre si gana más de 7000 pesos diarios? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que la calificación internacional de la economía colombiana no haya hecho otra cosa que bajar y bajar por el uso desmedido de Santos de la tarjeta de crédito internacional y ya nadie confíe en el país? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos  prometió que devolvería las horas extras… y hasta el sol de hoy…  ? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que a su hijo lo robaron, lo violaron o lo mataron por la guerilla o los delincuentes comunes… ? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Colombia se haga pedazos y se vaya al infierno? No importa, peor era Uribe.

#QueTal

A Los Que Votaron Por Santos.

santos

Felicitaciones. A todos los que votaron por Juan Manuel Santos, felicitaciones, ganaron. Ya sea que hayan votado sinceramente por una esperanza difusa de paz, o por los $50.000 que les dio Yahir, o por los puestos que les aseguraron Musa, Ñoño o Gerlein, los felicito. Ganaron.

Pero espero que así como hoy celebran y vindican su triunfo a los cuatro vientos, con expresiones de júbilo y arrinconando y menospreciado a todos los que se atrevieron a no votar por su candidato, tengan la entereza y la decencia de ser consecuentes con su voto. Espero que tengan claro que en el momento de votar por Juan Manuel Santos perdieron la autoridad moral y democrática de hacer oposición o control político a las políticas de su candidato, lo que dicho en otras palabras es que perdieron todo derecho a quejarse en los próximos cuatro años.

Espero que recuerden el sabor de la victoria, cuando el 1 de Enero de 2015 vuelva a subir el precio a la gasolina, vuelvan a subir los pasajes y en consecuencia todos los productos de la canasta familiar, para que a mitad de año salga SU candidato a decir con datos manipulados a decir que las cosas van de maravilla en el país porque la inflación acumulada no ha superado un dígito.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando se implemente el tratado de libre comercio con Corea del Sur, que acabará con cientos de empleos en el sector industrial en el país, poniendo en riesgo el pan de miles de colombianos. Para que luego salga SU candidato a decir que los beneficios del TLC ha superado con creces los perjuicios.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando vea en libertad a ladrones, asesinos y violadores por culpa de una justicia incompetente, a la que el gobierno no sólo no ha puesto en cintura, sino que encima les sube el sueldo como si estuvieran haciendo algo bien. Sólo para que SU candidato salga luego a decir que el DANE dice que la tal inseguridad no existe.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando el sector rural termine de arruinarse y nos toque comprar alimentos importados a precios exorbitantes. Para que luego SU candidato diga que se está haciendo un gran esfuerzo para garantizar el flujo de alimentos en el país.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando vean que la miseria que le aumentan por decreto al salario mínimo, mientras que el salario de los congresistas se duplica por aprobarle leyes al gobierno sin chistar. Para que luego SU candidato diga que era una medida necesaria para garantizar la gobernabilidad.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando vean como se consolidan las mafias electorales en las regiones por cuenta del flujo de dinero de los cupos indicativos, lo cuál terminará de destruir la ilusión de democracia que existe en este país. Para que luego SU candidato salga a decir que ese dinero es para inversión en obras sociales y no para comprar conciencias.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando tengan que pasar semanas para que les asignen una cita con un médico adolescente, que sólo sabe recetar ibuprofeno; cuando usted o un familiar suyo se enfermen y les toque esperar horas en una silla plástica a espera de que desocupen una cama; o de que la centro médico le niegue la remisión para poder facturarle todo lo que pueda a la EPS. O cuando, no lo quiera Dios, tenga que esperar una semana para que la EPS le apruebe un procedimiento que es de vida o muerte. Para que luego SU candidato salga a decir que ha hecho todas las reformas pertinentes a la salud.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando, a pesar de todo el tiempo que pasa en el colegio, su hijo, su sobrino o su primo, no pueda leer correctamente un simple parrafo, no pueda sacar una simple cuenta, o diga en televisión nacional que Gabriel García Márquez era el pintor que escribió Rin Rin Renacuajo. Para que luego SU candidato salga a decir que es el presidente de la educación.

Y sobre todo espero que tengan la entereza de quedarse callados cuando la tan anhelada «paz» por la que creyeron que votaron se traduzca en otro ciclo de violencia, peor que el anterior, nutrido por el dolor ocasionado por 60 años de asesinatos, robos y secuestros que están en vía de quedarse impunes.  Para que luego SU candidato salga a decir que la paz tenía sus riesgos.

Ganaron, sí, pero perdieron el derecho de protestar, de quejarse, de indignarse. Espero que puedan vivir con eso los ciento veintiséis millones de segundos que dure el próximo gobierno de Santos, cuyo peligro no es que nos convierta al castro-chavismo como algunos puedan pensar, sino que nos termine de hundir en la miseria, la inseguridad y la violencia,como bien lo hicieron sus pares políticos durante buena parte del siglo XX.

Disfruten ahora del sabor de la victoria de SU candidato, antes de que este les empiece a saber a mierda. Igual, sarna con gusto no pica.

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Ensayos Electorales (Parte 5): La Paz de las FARC.

Soy Colombiano. Y no hay nada que me emocione más que viajar por mi país. Desde los paisajes desérticos de la Guajira hasta los desfiladeros de miedo en la Cordillera Oriental, pasando por las hermosas plantaciones del Eje Cafetero, dudo mucho que haya un lugar en el Planeta Tierra que encierre tanta belleza como este rincón en el que tengo el privilegio de habitar. No creo que exista en el planeta Tierra un lugar donde la gente esté tan dispuesta a ser feliz, a divertirse, a ser libre, a dejar atrás todo. Y yo, como el resto de los casi 50 millones de colombianos, nunca he vivido en un país en paz. Y me pregunto cómo sería vivir en un país maravilloso como este, si encima no tuviéramos que preocuparnos por la guerra, por los balas, por los secuestros, por la violencia. Yo también quiero paz. Pero así como quiero la paz, estoy 100% convencido de que la paz que Juan Manuel Santos nos quiere meter por los ojos y sobre la cuál quiere basar su reelección, no es el camino para ese país maravilloso que yo y tantos millones de colombianos hemos soñado.

Las FARC nacieron del hecho violento más nefasto del Siglo XX: el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán (el del billete de mil), candidato liberal, muy al estilo provocador de Gustavo Petro, que prometía acabar con la injusticia social, ayudar a los pobres y todo ese discurso revolucionario que bien hizo famoso a  Juan Domingo Perón y su señora esposa. Gaitán polarizó a Colombia, igual que lo hace ahora Petro, y por eso su muerte desencadenó una ola de violencia que se extiende hasta nuestros días.

Pero no fue el asesinato de Gaitán per se, el causante de la aparición de las FARC, fue la sensación de injusticia que provocó que nunca se esclareciera por completo el crimen, o al menos no como todo el mundo esperaba que se resolviera. Tal como hoy en día todos estamos seguros que Laura Moreno y Carlos Cárdenas tuvieron que ver con la muerte de Luis Andrés Colmenares, en esa época todo el mundo estaba seguro que «los conservadores» (así, en general) habían estado detrás de la muerte de Gaitán y no estaba dispuestos a aceptar otra respuesta. Este vacío de justicia y el profundo abandono en el que se encontraba (al igual que ahora) el sector rural , fueron la semilla que dio origen a las FARC.

Hoy, casi 70 años después de la muerte de Gaitán y a escasos minutos de cerrarse las urnas de la segunda vuelta presidencial de 2014, se habla de paz, como si con el acuerdo, las firmas y hasta el referendo que hagan los colombianos de dicho proceso, la paz fuera a reinar por siempre en nuestro país.

No, la paz, en el caso que estuviéramos dispuestos a creer en las intenciones de paz de las FARC, no proviene de la firma de un montón de papeles en La Habana. Proviene de la justicia, misma que no sólo no se está negociando con las Cuba, sino que está completamente ausente de la faz del territorio colombiano. Pero empecemos con la guerrilla.

Para los que creen que sólo porque las FARC firmen un papel,estarán absueltas de 60 años de crímenes monstruosos, están muy equivocados. Existen demasiados colombianos, muchos con cierto grado de poder, que tocados por la infamia de las FARC (secuestros, asesinatos, robos, etc) no estarían dispuestos a dejarse salir con la suya a esos mismos que salen sonriendo para la foto en La Habana. Y habremos pasado más tiempo en un proceso de paz, que en esa misma paz.

Y por fuera de las FARC, la creciente injusticia que vemos a diario. Ladrones y asesinos que salen libres, juicios que favorecen a los más ricos, una justicia contaminada y sucia que sólo deja en la cabeza de los colombianos la idea de que hay que hacer algo, algo urgente y radical para cambiar las cosas de una vez por todas. Y será la justicia, más que la desigualdad o el hambre las que definirán un proceso de cambio que estará muy lejos de ser pacífico.

El Paro Agrario fue apenas un pequeño sorbo de lo que se viene para Colombia si encima de que no hay justicia, hay impunidad para unos pocos, sobre todo si es un grupo criminal de 60 años. En este momento se cierra las urnas, y Colombia habrá tomado la decisión final que definirá su destino en el futuro cercano. Ojalá el candidato que gane comprenda que la única manera de alcanzar la paz es brindándole justicia al pueblo.

Amanecerá y veremos.

Ensayos Electorales (Parte 3): ¿Por Qué Sigue Ganando El Uribismo?

En Colombia, desde el año 2002, se han llevado a cabo 5 elecciones presidenciales, todas con una característica en común: todas fueran ganadas por el Uribismo. Desde la elección de 2002, tocada profundamente por el estrepitoso fracaso de los diálogos de paz en la mal llamada «Zona de Distensión», el secuestro de la candidata presidencial Ingrid Betancourt y por el desplome de todos los indicadores sociales y económicos, el fenómeno político que encabezó el entonces ex-senador y ex-gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Velez ha venido arrasando elección tras elección, aunque con una considerable disminución a partir del pico más alto en 2006 con la victoria de Uribe en primera vuelta con una popularidad del 64%, hasta el primer lugar de Oscar Iván Zuluaga  en las pasadas elecciones con el 30%, lo que obliga a la celebración de una segunda vuelta.

A los anti-uribistas acérrimos se le van las horas pensando en las razones que tiene el pueblo colombiano para votar por una política que planteó una austeridad en todos los sectores de la economía, contó con socios sumamente cuestionables como Salvador Arana y Jorge Noguera, firmó los más importantes Tratados de Libre Comercio (TLC); una política salpicada de escándalos como la parapolítica, la Yidispolítica, los falsos positivos, el de Agro Ingreso Seguro y las chuzadas que tuvieron como consecuencia la desaparición del DAS… ¿Por qué sigue la gente votando masivamente por el Uribismo? La respuesta es mucho más sencilla de lo que parece: Álvaro Uribe Velez es el precio que Colombia está dispuesta a pagar para deshacerse para siempre del flagelo de la guerrilla.

Para tratar de entender un poco mejor la situación, tenemos que recordar donde estaba el país el 20 de Febrero de 2002.  Ese día, luego de tres años y medio, el entonces presidente Andrés Pastrana Arango da por terminado el mal llamado «Proceso de Paz» con el grupo guerrillero de las FARC, proceso que se llevó a cabo en una amplia zona del Sur-Oriente del país, tan grande como Suiza.  Cuatro años antes, Colombia había confiado en las intenciones de paz de la guerrilla, confianza que fue completamente destruida por los hechos violentos que cometió ese grupo en ese periodo de tiempo y que sirvieron para que recibieran de manera muy merecida el adjetivo de «terroristas».

Mesa Negociación
Colombia no ha perdonado la burla de las FARC, ese ha sido el principal combustible del Uribismo.

El primer golpe de la guerrilla a Colombia ocurrió el 7 de Enero de 1999, cuando Manuel Marulanda Velez no asistió a la instalación de la mesa de negociaciones, la sola imagen de Andrés Pastrana, sentado solo como un pendejo dio el primer indicio de lo que en siguiente sería evidente: las FARC se burlaban de Colombia y de sus deseos de paz. A partir de ahí la guerrilla practicamente convirtió a la zona de distensión en un país independiente, donde los guerrilleros cometían toda clase de atrocidades con total IMPUNIDAD.

La guerrilla , utilizando la intimidación y los asesinatos a sangre fría, se apoderó de todo lo que había en la zona de distensión. Era desde allí que se coordinaron las más crueles tomas guerrilleras de toda la historia, era desde allí que se planeaban las «pescas milagrosas» y era allí donde escondían a los secuestrados que obtenían en estas.  Y fue allí donde se planeo el secuestro de los 3 indigenistas estadounidenses  Ingrid Washinawatok, Laheenae Gae y Terence Freitas, para posteriormente darles de baja. Y Colombia lo vio.

Nunca antes Colombia había visto una carnicería como la perpetrada por las FARC en todo el país, y nunca antes se cometieron tantos secuestros de personajes de la vida pública, de soldados policías y de ciudadanos del común. Estos secuestros terminaron, en su mayoría, en ejecuciones extrajudiciales y otros en retenciones de hasta 15 años. Luego vinieron hechos como el secuestro del Avión de Satena, las infames «Leyes de las FARC», el asesinato de Diego Turbay Cote, el asesinato de Consuelo Araujo, los secuestros de Alan Jara , Jorge Eduardo Gechem y de la candidata presidencial Ingrid Betancourt. Y Colombia lo vio.

La alta inestabilidad en ese oscuro periodo de la historia colombiana llevó a un éxodo sin precedentes, y no sólo era por la amenaza de la guerra y la violencia: la inestabilidad ocasionada por la sed de poder de las FARC llevó a una estigmatización de los colombianos, se nos cerraron las puertas en todo el mundo, la economía se estancó y las medidas que se tomaron para evitar el colapso total llevaron a los niveles más bajos de la capacidad adquisitiva. Y a Colombia no le quedaron dudas que los culpables de toda la situación eran las FARC.

En ese momento, Álvaro Uribe Velez apareció prometiendo exactamente lo opuesto que prometía Pastrana. Los colombianos votaron con Uribe con la convicción de que si la guerrilla no quería paz, entonces había que darles guerra y eso fue lo que obtuvieron. Los triunfos de Uribe como la muerte de Raúl Reyes y la liberación de los secuestrados de las FARC le dieron una justificación a las medidas de austeridad implementadas en su gobierno. Colombia estuvo dispuesta a sacrificarse para terminar de una vez por todas con las FARC.

Operación Jaque
La Operación Jaque y otros logros de Uribe hicieron que un gran sector de la opinión pública pasara por alto los escándalos en su gobierno.

Fue tal la popularidad de las acciones de Uribe y la sensación de que por primera vez en la historia un presidente salía a todo el país a trabajar (trabajar y trabajar) y de poner a todo su gabinete a hacerlo duro y parejo en los consejos comunitarios, que se pasaron por alto todos los escándalos que ocurrieron en su gobierno. La gran mayoría de los colombianos le perdonaron a Uribe todos los puntos negros de su gobierno, incluso antes de que se cometieran. Era simplemente el precio que había que pagar para deshacerse para siempre de ese plaga que  por 50 años ha frenado todos los procesos de desarrollo en Colombia.

Por eso no es tan sorprendente, que incluso con los millones de  (petro)dólares que se invirtieron entre 2002 y 2010 en financiar movimientos estudiantiles en universidades públicas y privadas, en sindicatos y en círculos de adoctrinamiento socialista, el Uribismo siga siendo una poderosa fuerza electoral. Para muchos el actual proceso de paz en La Habana sólo es una nueva versión de la burla del Caguán y no están dispuestos a arriesgarse a creer.

Los jóvenes que crecieron en la relativa seguridad del gobierno Uribe, sólo vieron sus escándalos y falencias y estuvieron muy poco dispuestos a perdonar, situación que tuvo eco en los procesos mencionados de adoctrinamiento patrocinados por las FARC que tuvieron lugar en colegios y universidades desde el 2002 hasta la fecha.

Estos procesos de perdón y odio selectivo han fortalecido la polarización que en lugar de paz, sólo traerá otro círculo de violencia y luego otro y otro y otro y así hasta el fin de los tiempos.

No Más Farc
La marcha contra las FARC es la mayor prueba que un gran sector de la población aborrece a ese grupo guerrillero.

Manual para identificar a la «izquierda» en Colombia.

Hablar de izquierda en Colombia es como hablar de la existencia de vida en el espacio exterior: todo el mundo dice que la hay, pero hasta ahora no se encuentran pruebas fehacientes de ello. En este país donde impera a rienda suelta la doble moral y el doble estándar para todo, estamos a milenios luz de una izquierda inteligente e ilustrada como la existente en el norte de Europa, donde la justicia social hace siglos dejó de ser un lema barato de campaña, para ser una realidad. En esos rincones del planeta la izquierda se compagina perfectamente con la cultura del trabajo duro impuesta por la iglesia protestante y no es enemiga de la propiedad privada, el libre mercado y el desarrollo profesional.

En Europa, la izquierda está basada en la cultura del trabajo. En Colombia la «izquierda» está basada en la cultura de la pereza.

Aquí por otro lado, la «izquierda» (así, entre comillas) se puede dividir en dos grandes grupos: los primeros, que andan en unas exquisitas y prolongadas vacaciones en La Habana, viviendo a todo costo de los impuestos de los colombianos, mientras ordenan asesinatos, secuestros, extorsiones y bombas por todo el territorio nacional.; y los segundos son los que utilizan el discursito de la justicia social para ganar votos y trepar en la pirámide social, engañando a los pobres incautos que se comen el cuento de que quieren cambiar las cosas, cuando su único y simple objetivo es el de imponer una nueva élite aún peor que la anterior, llena de corruptos, ineptos e ignorantes, tal y como ocurrió en nuestro hermano y vecino país, que estos momentos anda en la inmunda.

Ambos grupos se identifican fácilmente por tener unas características bien definidas que se replican en una ola de seguidores, que maravillados por la idea de ganarse la vida rascándose el ombligo y esperando a que le caigan los panes del cielo, repiten como loros lo que sus «líderes» les escupen en sus apoteósicos discursos.

Les fascina la idea que de un sólo plumazo se les perdone a los miembros de ciertos grupos terroristas (de «izquierda», por supuesto) las MILES de atrocidades que por décadas han cometido, incluyendo el reclutamiento y abuso sexual de menores, las pescas milagrosas, los secuestros de décadas, las ejecuciones a civiles, las tomas sangrientas a los municipios, el tráfico de drogas, las masacres… todo eso, según ellos, debe pasar al olvido y seguir con nuestras vidas porque sólo es un invento de la derecha para manchar el buen nombre de esos ángeles que tan duramente se encuentran negociando en Cuba.

Han decretado que sólo los votos de los políticos de izquierda son válidos, tanto así que los habilita a pasarse la ley por la faja, y hacer lo que les da la gana como el señor Petro, quien es el salvador indiscutible del universo y sus alrededores, a quien (pobrecito) todo el mundo lo quiere destituir, no por lo inepto que es, sino porque es de izquierda. Cualquier parecido con un culebrón venezolano es pura coincidencia.

Para ellos el diablo no existe y Dante se equivocó en su concepción del infierno, porque en el último círculo no hay un dragon de siete cabezas y diez cuernos, como lo indica el apocalipsis, sino el Procurador Ordoñez y Uribe que fueron los creadores del mal sobre la tierra.

Les encanta decir que son los más tolerantes, los más respetuosos, los más progresitas, pero todo aquél que no tenga al político de izquierda del momento, sea Carlos Gaviria, Clara Lopez o Gustavo Petro, montando en un altar de oro puro en el centro de la casa y rodeado de claveles y astromelias, para ellos no es más que un paraco, sanguinario, amante de la motosierra, ignorante, enemigo de la paz, promotor de la cultura del odio, uribestia y otra sarta de barbaridades.

Se escandalizan por las corridas de toros y hablan y se dan golpes de pecho hablando de la cultura de la violencia y de la muerte, y sin embargo son partidarios de los abortos y de la legalización de una serie de drogas que matan más rápido que el tabaco.

Es eso, la incoherencia y la falta de lógica en su discurso lo que hace posible identificar muy fácilmente a este sector de la población. Eso o que hagan bulto en cuanta manifestación y marcha haya, claro está, después que les hayan pagado los viáticos, auspiciados con platica de muy dudosa procedencia .

Para la «izquierda» colombiana no existe la lógica, sólo existen ellos y todos los demás son ignorantes que no tienen ni idea de nada. Y dicen ser tolerantes.