Copa América Argentina 2011: Orgullo Continental

americacopaEl inicio de la más reciente versión de la Copa América celebrado este año en Argentina estuvo cargado de arte, luces y sobre todo de sorpresas. En un espectáculo cargado de simbolismo, creatividad y muy buen gusto, los argentinos demuestran su talante en cuanto al fútbol se refiere. Pocos países viven y sienten este deporte con la pasión que demuestran los habitantes de ese lado del hemisferio.

El resultado del equipo local frente a Bolivia, una vez más confirma que en Sudamérica no hay equipo pequeño, a pesar del liderazgo indiscutible de Brasil y Argentina a nivel de torneos internacionales. Es un torneo que congrega a los mejores jugadores del mundo y por el cual los SUDAMERICANOS debemos estar orgullosos.

Este torneo debe servir para exacerbar nuestro orgullo continental, nuestro orgullo como sudamericanos. No es por querer sonar como un idiota comunista, sino por revelar una realidad evidente y es que Sudamérica, con sus enormes recursos, con su calidad humana y con sus hermosos y diferentes paisajes está llamado a un nuevo liderazgo mundial, liderazgo posible de la mano de la integración y de la mancomunidad entre sus países, no a la fuerza, de la mano de el chantaje petrolero y de la presión de un trastornado que quiere comprar la voluntad popular a punta de petrodolares. No.

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Sudamérica es única.

Es hora de mirar, recorrer, aprovechar a nuestro continente cuya política de integración ha avanzado bastante, ninguno de los países de Sudamérica (a excepción de Venezuela) exige visa a los Colombianos, podemos ingresar sólo con la cédula en tres de ellos y las puertas se siguen abriendo. Es por eso que hoy por hoy además de identificarme como Caribe y Colombiano, también estoy orgulloso de identificarme como sudamericano.

Un recorrido hasta La Bombonera, Caminando por Buenos Aires

Esa mañana había decidido salir a conocer el legendario estadio apodado “La Bombonera”. Había visto los mapas que suministraba el hotel, mapas que habría de llevar a Colombia días después como recuerdo, y no parecía una gran travesía ir desde el lugar donde me estaba hospedando en San Telmo, hasta La Boca.

Me puse mis zapatos deportivos North Star, que tanto me habían servido y decidí tomar rumbo hacía el estadio. Caminé por Venezuela hasta la Av.Paseo Colón y por un error de lectura en el mapa fije rumbo hacía el norte y no hacía el sur, por eso terminé de nuevo en la Casa Rosada, rectifiqué en el mapa, y entonces dí vuelta. Llevaba mi recién comprado buzo azul y el cabello sin peinar, todo con el fin de encajar un poco más y no parecer el típico turista perdido, presa fácil de los criminales.

Camine deprisa la Av. Paseo Colón rumbo hacia el Sur. Entrando pude ver cruzando la calle un edificio sensacional, que no se por qué me recordó uno que había visto en un documental sobre Canadá, era el edificio del Ministerio de la Defensa, que precisamente para aquella época se encontraba en mantenimiento o algo así. Crucé rapidamente la Av. Belgrano, de nuevo Venezuela, México y Chile. Iba por una especie de anden cubierto, porque encima estaba precisamente el resto del edificio. Parecía ser una zona de bancos o de oficinas públicas.

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Edificio del Ministerio de Defensa de Argentina

Al llegar a Av. Independencia crucé a la acera de enfrente. Debía estar de aquel lado y como sabía que habría un cruce mas adelante, hacerlo sería más complicado. Justo allí se alzaba un edificio impresionante: La facultad de Ingeniería de la UBA (Universidad de Buenos Aires ¬¬) en realidad una obra arquitectónica interesante. Luego pasé, aunque sin prestarle mucha atención al edificio del Ministerio de Agricultura.

Seguí caminando. Debía estar muy pendiente a la desviación que debía tomar, y aunque me sorprendía cada paso que daba, cada edificio, cada calle, cada centímetro, también sabía que cada minuto que permaneciera lejos del hotel, significaba peligro, así que me concentré en caminar. Luego de las edificaciones y edificios importantes, seguían, si mis recuerdos no me engañan una serie de negocios de todo tipo, desde ventas de partes automotrices hasta panaderias.

Creo que llevaba casi una hora caminando y no creía estar siquiera a la mitad del camino. Entonces vi el puente, la desviación debía estar cerca. Entonces vi un lugar que me inspiró al mismo tiempo miedo y asombro. Según vi en la etiqueta de la obra, fue allí donde el gobierno de la dictadura torturó y desapareció a cientos de ciudadanos. Claro no era la obra en sí la que daba miedo, sino la cantidad de fotografías que se alzaban allí. Parecía más bien como una exacavación a medio terminar.

Quería tomar fotos, pero tomar fotos debajo de un puente vehicular, luciendo como yo luzco, gritaría TURISTA, así que seguí. Igual el estadio estaba cada vez más cerca. La desviación estaba allí, mismo, cruzando había una especie de zona verde y las indicaciones eran claras según los carteles. Debía tomar la Av. Almirante Brown. Seguí caminando, luego de un rato era una zona como mas amigable, había más cafeterías, restaurantes y más arboles hermosamente teñidos con los colores del Otoño. Y algo que me sorprendió aún más una vía férrea. Creo que esa es la imagen que más me quedó de esa caminata. Entonces debía desviarme hacia la otra acera. Crucé la calle y llegué a una especie de lote baldío, en cuyo fondo se veía claramente mi destino: La Bombonera.

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Este fue el camino que elegí para llegar al estadio.

Caminé y caminé, y llegué hasta un punto donde parecía ser que vendían las boletas, me abordaron un par de sujetos pidiéndome que les comprara boletas. Bueno creo que me impresionó la apariencia un poco diabólica de aquellos sujetos, pero creo que lo que querían era sus boletas porque al parecer allá no venden a una sola persona tantas boletas como si sucede por estas latitudes.

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La Bombonera desde afuera.

Me confundí, el estadio debía estar cerca, pero no sabía como llegar, la calle donde estaba la boletaría era una calle sellada, así que di la vuelta por aquel barrio: La Boca. Es sin lugar a dudas un lugar hermoso, había ventas de camisetas, las casas pintadas de los colores de Boca, murales en fin. Y al fondo de la calle, estaba el estadio. Cerrado. No habría recorridos puesto que había un partido esa noche (por eso estaban aquellos hinchas comprando las boletas) Pude ver, sin embargo, pude tomar muchísimas fotos de una especie del “paseo de la fama” donde casualmente estaban varios colombiano, incluyendo a Oscar Cordoba. Hasta hubo un par de turistas que me pidieron que les tomara una fotografía. Bueno luego de semejante paseo, y de tantos recuerdos en forma digital, era importante registrarlos en el 2.0 y la caminata de regreso no era corta. Había visto el estadio por fuera no por dentro. Esa noche viendo las noticias supe que Martín Palermo se había consagrado en el juego como el máximo goleador de Boca Juniors con un total de 220 tantos. En aquel mismo estadio que unas horas antes había observado desde afuera.