Cáncer, Infinitos & The Fault in Our Stars (Reseñas X: Películas)

Shailene Woodley y Ansel Elgort personifican a Hazel Grace Lancaster y a Augustus Waters en «The Fault in Our Stars».

¿Alguna vez nos hemos sentado a pensar por qué las matemáticas son tan importantes? ¿Por qué en el colegio nos hacían ver más horas de matemáticas que de otras asignaturas más divertidas? ¿Por qué nos hacían pasar horas enteras haciendo ejercicios con números y variables, con decimales e irracionales, con ecuaciones y funciones? Algunos pensarán que era por la necesidad patológica del maestro o la maestra de matemáticas de hacer sufrir a sus estudiantes; otros, mucho más aterrizados, responderán que por la necesidad básica del ser humano de sacar cuentas, no nos vayan a embaucar con las vueltas en la tienda de la esquina; y unos pocos, muy pocos con mentes muy abiertas, responderán que es porque la misma realidad en la que vivimos está escrita con el lenguaje de las matemáticas.

«The Fault in Our Stars» (me rehúso a utilizar el nombre que le dieron en español) es una historia que se basa en un principio matemático para enseñarnos que incluso con el tiempo y las probabilidades en nuestra contra, aún tenemos esperanza.

La película narra la historia de Hazel Grace Lancaster (Shailene Woodley) una chica de dieciséis años, a la que el cáncer le ha arrebatado no sólo la posibilidad de una vida normal, sino la esperanza de sobrevivir más allá del tiempo que cree tener señalado. La condición pulmonar de Hazel la obliga a llevar siempre consigo una bala de oxígeno para evitar que su cuerpo entre shock por una hipoxia general.

En el inicio de la película, Hazel ha renunciado a toda posibilidad de una vida normal y sólo quiere disfrutar a solas de las pocas cosas que disfruta: la lectura y su familia… hasta el momento en que conoce a Augustus Waters (Ansel Elgort), un atractivo muchacho al que el cáncer también ha tocado,pero cuyas ganas de vivir y ser recordado contagian a la introvertida Hazel, iniciando una historia de amor, en la que los villanos no son personas llevadas por la ambición, la obsesión o el deseo, sino las circunstancias de la muerte que se ciernen inexorablemente sobre ellos.

Hay que reconocerlo, la historia de dos amantes condenados a estar separados desde el principio, no por vampiros, ni zombies, ni por vicios extraños, ni por su extraña cobardía, sino para la misma crueldad de la vida es un enfoque ciertamente original que se separa de toda la basura young-adult que emerge como mala hierba tanto en el cine, como en la literatura.

Si he de elegir el aspecto que más me gustó de la película, debo decir que en definitiva es el elenco. A pesar de que ni Woodley, ni Elgort fueron de mi total agrado en la última película que los vi, en esta encajan muy bien en sus roles. La introversión, sarcasmo, inteligencia y resignación de Hazel son muy bien representados por Woodley, pero es Elgort el que se roba el show, no sólo en sus escenas de super encantador niño con cáncer, sino en sus escenas dramáticas, tanto así que me atrevo a augurarle muchísimos premios por su interpretación.

Woodley y Elgort me recordaron mucho a Ewan McGregor y a Naomi Watts en The Impossible, no sólo por la extraordinaria química que muestran en pantalla, sino porque Woodley, al igual que McGregror en la mencionada cinta, hace un buen trabajo con algunos momentos brillantes (quizás el más brillante de la película), pero Elgort, al igual que Watts, se luce durante TODA la película. Quizás hay que darle al director Josh Boone algo de crédito también.

La fotografía y la puesta en escena son adecuadas para el contexto y la intensidad de la historia, evitando cometer el error de las películas basadas en los libros de Nicholas Sparks donde en medio de tanto color chillón y tantos encuadres naturales, termina uno distrayéndose de los personajes y su desarrollo.

Los diálogos son muy inteligentes y no podía esperar menos de una historia escrita por John Green, siendo la parte más importante la de los diferentes infinitos. «Existen infinitos más grandes que otros», esa realidad matemática (demostrada en 1874 por Georg Cantor) es el tema de una de los diálogos más inteligentes que haya visto en el cine desde… bueno desde siempre. Para alguien que tiene una enfermedad terminal puede parecer que el número de días que le quedan es un número finito, pero la realidad matemática, que entre dos números existen una cantidad infinita de otros números, indica que quizás un número finito de días pueden convertirse en un infinito más, a pesar de tener todo en contra.

Diálogos inteligentes, no esperaba menos de una historia escrita por John Green.

Pero a pesar de todos los puntos positivos, hubo ciertas cosas que no me terminaron de cuadrar en «The Fault in Our Stars». Primero, la historia es increíblemente predecible, en los primeros quince minutos pude pronosticar con toda exactitud como terminaría, lo cuál me dejó situado en el «¿Cómo?» y no en el «¿Qué»? pasaría al final. Por otro lado, es evidente la intención de los escritores, los productores o el director de darles contentillo a los lectores adolescentes del libro, por lo que la se siente forzada en ocasiones, sólo para fomentar la lágrima fácil. Y por último, lo más irritante de esta película es precisamente el montón de adolescentes tontos que van a la sala de cine creyendo que por haber leído un libro (uno sólo, porque estoy seguro que no se han leído más) se creen los más intelectuales hablando de lo que va a pasar y llorando como magdalenas en la mitad del teatro, sólo para verse mainstreams. Si hubiese sabido eso, mejor espero la versión en DVD.

Una última sugerencia, estudien los conceptos básicos de las matemáticas, porque quizás en la próxima película young-adult que vean, las puedan necesitar.

(Nótese el sarcasmo)

Calificación 4.00/5.00

Reseñas X (Libros): Los Juegos Del Hambre.

Habiendo crecido leyendo los libros de Gabriel García Márquez con su exquisito punto de vista semi-omnisciente, en tercera persona en pasado, me resulta extremadamente difícil considerar de buena calidad un libro escrito en primera persona, desde el punto de vista de un solo personaje y encima en tiempo presente, pero justamente así es como están escritos el montón de best-sellers que tanto dan que hablar en los últimos tiempos, quizás no tanto por su narrativa en sí, sino por sus adaptaciones al cine y Los Juegos del Hambre (1) es un ejemplo de ese prolífico estilo.

Pero a pesar de tener un estilo narrativo relativamente similar al de algunas novelas de corte young-adult, sería injusto poner a Los Juegos del Hambre en el mismo saco que Crepúsculo, Los Instrumentos Mortales o Academia de Vampiros.

Los Juegos del Hambre se sitúa en un futuro distópico donde en lo que antes era América del Norte, sólo queda un país especialmente desigual y corrupto: Panem. Panem se encuentra dividido en una ciudad capital, llamada el Capitolio y doce distritos que en esencia son productores de todo lo que consume el Capitolio, recibiendo muy poco a cambio de su esfuerzo. Los habitantes de Panem están relegados a sus distritos y año tras año deben enfrentarse a una sádica costumbre: cada distrito al azar escoge dos tributos que se enfrentarán a los tributos de los otros once distritos en una pelea a muerte televisada a todo el país, llamada «los juegos del hambre».

A pesar de que por momentos la historia gira en torno a las inseguridades sentimentales de Katniss, la mayor parte de la novela trata de las injusticias del sistema económico de Panem y el grado de desesperación de sus habitantes por sobrevivir en medio del hambre, la humillación y la opresión. No hay que ser un genio para ver la similitud del sistema de Panem con el mundo actual y tampoco se necesita ser un genio para atar cabos y ver cual es el Capitolio y cuales son los distritos en el mundo en el que vivimos hoy.

«Panem donde puede morirte de hambre, sin poner en riesgo tu seguridad» es la frase que más he recordado de todo el libro, porque apunta al hecho que la seguridad y la libertad no sirven de mucho si no hay nada que echarle al estómago.

Los Juegos del Hambre es un libro que por su misma estructura es fácil de leer, es pura trama, y los diálogos son más bien escasos. Es tan rápida, que por eso mismo por momentos tiende a dejar a un lado los personajes para centrarse exclusivamente en la situaciones, pero dentro de esta montaña rusa argumental, la autora encontró cierto balance para darle desarrollo a sus personajes, que por lo menos presentan una gran variedad en su construcción.

A diferencia de lo que me sucedió con 50 Sombras de Grey, creo que sí estaría interesado en leer los otros dos libros de «Los Juegos del Hambre» para terminar de comprender mejor el universo creado por la autora y como se relaciona con nuestro universo. Quizás, después de todo, a pesar de su estilo narrativo simple, Los Juegos del Hambre sí es una buena novela.

Libro 5/12 para 2014.


Ficha

Nombre: Los Juegos del Hambre

Autora: Suzanne Collins

Scholastic Press / Editorial del Nuevo Extremo 2009

396 Páginas

ISBN: 978-987-609-165-7


 

Reseñas X (Libros): 50 Sombras De Grey

Hace exactamente dos semanas, y más por curiosidad que por interés, empecé a leer la tantas veces leída, criticada, admirada, desdeñada y degradada novela de E.L. James titulada 50 Sombras de Grey y debo decir que en realidad hay motivos para que esta novela, que empezó como un experimento fanfiction de la autora, se convirtiera en el fenómeno mundial que es hoy en día.

50 Sombras de Grey combina muy bien (de manera magistral diría yo) dos géneros completamente disimiles: la novela romántica para adolescentes (conocida también como young-adult) y el subgénero BDSM de la novela erótica para adultos. Esto, dicho así rapidito, suena fácil, pero en realidad es complejo construir personajes que se muevan entre esos dos mundos que muy poco tienen que ver el uno con el otro, y que la historia tenga algo de sentido. Pero de si 50 Sombras de Grey tiene sentido o no, hablaremos más adelante.

Conozco muy poco de la novela erótica, mucho menos del subgénero BDSM, del cual apenas tengo referencias por mi lectura de «Nueve Semanas y Media» hace algunos años. Y aunque parezca increíble, mis conocimientos sobre literatura para adolescentes se relacionan más con sus adaptaciones cinematográficas, que por sus originales literarias, con «Los Instrumentos Mortales: Ciudad de Hueso» como el libro más reciente de este estilo en mi haber.

Mientras las novelas románticas de corte adolescente, son en esencia novelas rosas, donde el héroes y al heroína están perdidamente enamorados el uno del otro, en medio de un cúmulo de situaciones inverosímiles que los separan, las novelas eróticas son mucho más crudas en su definición del ser humano, presa fácil de deseos impronunciables que derrotan fácilmente cualquier sentimiento romántico  que en es en su unión, no en su separación donde empieza la autodestrucción. En Nueve Semanas y Media la protagonista sucumbe ante los deseos de un personaje masculino completamente dominante hasta dejarla abandonada, sin ningún remordimiento, en un estado denigrante de frigidez sexual.

En esta novela, 50 Sombras de Grey, tenemos a un personaje típico de las novelas de adolescentes, una chica inteligente, despierta y que se cree mucho menos bonita de lo que en realidad es: Anastacia Steele, y por el otro, a un personaje salido de los cuentos de terror de la fantasía erótica: Cristian Grey. La premisa de la novela es precisamente que tan dispuesto estamos a sacrificar parte de nosotros por amor. Anastacia y Cristian tienen conceptos radicalmente opuestos sobre lo que debe ser una relación de pareja (no digamos amor), y la dinámica de la novela gira en torno a las concesiones que se hacen el uno al otro para estar juntos a pesar de ser tan diferentes.

Otro punto a favor de esta novela es que favorece la lectura rápida. Muchos libros se pasan capítulos enteros debatiendo asuntos filosóficos, a manera de ensayos que hace el autor a través del personaje. 50 Sombras de Grey se narra desde la perspectiva de Anastacia Steele, quien en realidad relata lo que ve y lo que siente en el momento de la acción y nunca divaga por más de uno o dos párrafos sobre eventos pasados o sobre cuestiones de «¿Quienes somos?» y «¿Por qué estamos aquí?» La técnica de la conversación vía mail también permite avanzar rápidamente, con el plus que la autora los utiliza para que sus personajes se expresen de manera libre, sin las ataduras de hielo del cara a cara.

También ayuda mucho a la dinámica lectora la manera en que se abordan las escenas de corte sexual, la autora es muy perspicaz en su manera de abordar el contenido erótico, centrándose en las sensaciones, más que en la mecánica corporal, que en esencia es lo que alguna novelas de este tipo hacen, traduciendo en palabras lo que el porno muestra en imágenes. Yo diría que 50 Shades of Grey, si hubiese una categorización dentro de la novela erótica, sería una especie de softporn de sensaciones.

Por ese misma inmediatez narrativa, esta novela no puede considerarse una obra de alta literatura, es literatura que apunta a un público específico y que considera sus limitaciones. Es evidente también que este libro se escribió al estilo JARDINERO (Más improvisación que planeación), y no al estilo ARQUITECTO (Todo planeación, nada de improvisación). La autora empieza con un tono que muta demasiado a lo largo de la novela, es como si de pronto descubriera una técnica o figura literaria que le funciona y decide seguir utilizándola. Claro, podría decirse que el cambio de estilo obedece a los cambios de la protagonista, que empieza pura e inocente y termina… bueno, termina de otra manera, pero no es asunto de cambios en el personaje, es asunto de coherencia narrativa.

Esta coherencia es también evidente cuando hablamos de todos los personajes, quienes parece tener doble y hasta triple personalidad según el caso, respondiendo a motivaciones, tontas o inverosímiles, que hace que sean impredecible, pero OJO, en una novela, NO SON los personajes los que deben ser impredecibles (y si lo son, se deben dejar pistas con anterioridad) sino las situaciones en las que se desenvuelven.

Para terminar, quizás lo que más choca de esta novela es que no tenía por qué haber secuelas. Un libro hubiese bastado para establecer el punto de la autora, ganarse sus millones y vender la franquicia, pero en su editorial pensaron otra cosa. Esto se nota en los últimos cuatro capítulos cuando de la nada salen personajes que tendrán protagonismo en los libros siguientes y cuando a pesar de todo lo que habían logrado el héroe y la heroína, en dos segundos se pierde todo por razones que se salen del universo de lo creíble.

Para resumir: 50 Sombras de Grey es una novela escrita para la lectura entretenida de cierto sector poblacional, y por su facilidad es atrayente para muchas edades y tipos de lector, sin embargo tiene algunas fallas que lesionan su calidad como obra literaria.

Libro 4/12 para 2014


 

Ficha

Nombre: Cincuenta Sombra de Grey

Autora: E.L. James (Reino Unido)

Vintage Books Español 2012

542 Páginas

ISBN 978-0-345-80367-2


Reseñas X (Libros): Quattrocento de Susana Fortes.

Quattrocento
Portada de Quattrocento en Croata.

Lo primero que llama la atención de Quattrocento, novela escrita por la española Susana Fortes, es lo contradictoria que es su premisa. Es una novela que abiertamente critica la ficción del estilo de «El Código da Vinci» catalogando el género como «supersticiones modernas o posmodernas que están tan en boga» o «catálogo de profecías a lo new age» o sencillamente como «supercherías», pero no hace falta leer más de dos capítulos para saber que Quattrocento también hace parte de ese género de supersticiones y supercherías que tanto critica la autora, con el ya viejo cuento de «académicos enfrentan colectivos ocultos con una agenda secreta» que tan famosas han hecho a las novelas de Dan Brown.

La novela que se extiende por 342 páginas (Versión Planeta, 2007) es narrada desde dos puntos de vista separados por 527 años de historia: En 2005, Ana, una estudiante de posgrado en Florencia, se interesa en un pintor del renacimiento llamado Pierpaolo Masoni que fue testigo de la masacre perpetrada en 1478 en contra de la Casa Medeci en la Catedral de Santa María del Fiore, sin saber que los resultados de su investigación podrían conducirla al peligro y a la muerte. Intercalados entre los capítulos en primera persona de Ana, tenemos los capítulos en tercera persona de los hechos que condujeron a la masacre en 1478, enfocándose parcialmente en el joven aprendiz de Masoni llamado Luca, aunque salta de enfoque de acuerdo a como lo requiera la acción.

Los capítulos de Ana, al ser en primera persona, se parecen demasiado a la típica novelita young-adult, en la que la heroína que se cree más fea de lo que es, se debate entre decirle a su príncipe azul (en este caso Giulio Rossi, el director de su tesis y amigo de su padre) que lo ama perdidamente o mantener la compostura. Los capítulos situados en 1478 son mucho más objetivos y confiables, al no estar nublados por la capa de sentimentalismo que cubre a Ana.

Nievole
La Madonna di Nievole, la obra sobre la que gira gran parte de Quattrocento.

Las dos narrativas corren de manera separada, tanto así que podrían leerse de manera separada, pero la autora tuvo cuidado de crear el tema de la novela, a partir de sus dos mitades, planteando las preguntas «¿Preferimos pasar por alto las señales de la desgracia para no sentir miedo?» y «¿Qué tanto estamos dispuestos a arriesgar para conseguir lo que queremos?».  Ambas preguntas se plantean en la narrativa de 2005 y 1478 de manera constante.

No puedo decir que la novela me gusto. Tiene apartes muy buenos, algunos capítulos excelentes, que demuestran una investigación profunda de la autora, pero como un todo no termina de funcionar. La autora quiso mezclar las pendejadas young-adult que tan de moda están hoy en día, con el misterio de las novelas de Dan Brown, incluso en el mismo ambiente mediterráneo, con un toque de novela histórica a lo coming-of-age. Demasiados elementos, quizás intentando crear algo diferente y único, pero que termina pareciéndose demasiado a lo que ya hay en el mercado, descuidando el argumento general que termina pareciendo tonto.  Quizás sea cuestión de leer otras obras de la autora y entender su estilo narrativo, pero leyendo solo esta, me parece que se ha quedado corta.

Libro 3/12 para 2014

La «Sangre Derramada» de Åsa Larsson.

«¿Qué carajos es lo que les pasa a estos suecos?» fue lo primero que se me pasó por la cabeza luego de terminar «Sangre Derramada», novela de la autora Åsa Larsson y darme cuenta que en esos países a los que tan frecuentemente nos referimos como la versión del paraíso en la tierra, distan mucho de ser la quintaesencia de la felicidad y la cordura.

«Sangre Derramada» o Det Blod Som Spillts, como es su nombre original en sueco es en realidad la segunda novela de la serie de libros de Rebecka Martinsson, serie que inició Solstorm (Aurora Boreal) novela publicada en 2003. Por ser el segundo libro de una serie, por momentos hay alguna que otra cosa que cuesta trabajo entender, pero en términos generales es una historia con trama propia que puede ser perfectamente leída como una novela aparte.

Dicho lo anterior, hay personajes que es evidente que aparecieron en la primera novela y que por tanto la autora ha decido desarrollarlos a lo largo de varias entregas (hasta ahora van 5) por lo que el lector se puede sentir un poco frustrado por los cliffhangers que dejan estos personajes, aunque el misterio central (el asesinato de la pastora Mildred Nelsson) es completamente resuelta llegando hasta el final del libro.

La novela se divide en 10 secciones, tituladas con días de la semana, y cada una de ella se divide en numerosos microcapítulos escritos desde el punto de vista de todos los personajes principales y alguno que otro secundario. Por ser una novela negra (no confundir con novela de terror, que no es lo mismo) se centra en un misterio que la autora logra mantener oculto hasta la última sección, confundiendo al lector, entregándole pistas falsas, hasta llegar a una conclusión espeluznante que pone la adrenalina a mil.

«Sangre Derramada» tarda un poco en llegar hasta su climax, tomando demasiado tiempo en presentar a sus personajes y en los primeros 2/3 le da muy poco al lector con que entretenerse, salvo los conflictos internos de Rebecka Martinsson y las pistas del asesinato de Mildred Nelsson, pero quizás era esa la intención.

Caratula Original en Sueco.

La novela, como es usual ahora en la literatura sueca aborda una variedad de temas espinosos: las mujeres como líderes de la iglesia, el machismo, el feminismo, la caza, las personas con retraso mental, la homosexualidad y la rigidez de las convenciones sociales. La autora no pone en tela de juicio ninguna de las posiciones, teniendo cuidado de hablar con personajes que no piensan igual, por lo que el mensaje de la novela puede resultar ambiguo. Diría, sin embargo, que al agregar al final de cada sección una aparte titulado Patas Doradas, la autora se propone hacer que el lector se pregunte si destruir la vida silvestre es tan frívolo como salir con un arma y matar por que sí. También es notable su intención de mostrar que las posiciones extremas y radicales no suelen terminar bien.

Otra cosa que me parece importante destacar de esta novela es la capacidad de la autora de explicar el proceso en que un ser humano aparentemente ordinario y feliz, termina orillado al borde de la locura, que es lo que sucede con dos de los personajes principales; me hace preguntarme por qué una sociedad presuntamente tan civilizada y avanzada como lo es la del Norte de Europa es tan proclive a estos problemas de inestabilidad emocional y mental… ¿Por qué una sociedad donde no existe la guerrilla, ni los políticos mafiosos y asesinos, donde la salud y la educación son gratuitos y eficientes y donde la plata alcanza para todo, tiende a ser tan irreparablemente retorcida? ¿Es a ese nivel donde queremos llegar?  Y eso no sólo lo muestra este libro, sino también la (inconclusa) obra de Stieg Larsson y de otros autores suecos.

Quizás nuestro país, con todos los problemas que tenemos, puede que no sea el paraíso, pero tampoco es la última paila del infierno, como a algunos les excita creer.

Sólo me queda decir que realmente quiero leer más de Åsa Larsson y más sobre Rebecka Larsson, quizás tenga la oportunidad de hacerlo más durante este año.

Libro 1/12 de 2014.