A unos meses de estrenarse la película más anticipada de los últimos tiempos, «Man of Steel», un fuerte rumor indica que no sólo en Warner y Disney están reciclando individuos con habilidades extraordinarias. En una sorprendente nota de TVLine, respaldada nada menos que por Forbes, se señala que el gigante de la informática Microsoft estaría pensando resucitar a una de las series que más seguidores amasó a mediados de la década pasada: Héroes.
En conjunto con NBC, la productora que trajo a Héroes la primera vez, Microsoft pretende utilizar la historia de seres humanos comunes y corrientes, con habilidades extraordinarias, para su nuevo servicio de televisión en linea, al mejor estilo de Netflix, y quieren lanzar programación original, y Héroes sería la primera opcionada. Este servicio estaría disponible a través de las plataformas de Microsoft como XBOX y no sería sorprendente que también en los Windows Phones. Si los rumores son ciertos, NBC le está apostando en grande al proyecto asignándole algunos de sus mejores ejecutivos.
Esto por dónde se le vea son buenas noticias, empezando con que el monopolio de Netflix tendría un punto final. Además «Héroes» a pesar de el infierno creativo que tuvo en sus últimos años, es quizás la mejor idea en la televisión de los últimos tiempos y tiene un enorme potencial argumental. Aunque evidentemente no contaría con el elenco original, lo mejor de Héroes es que no es necesario (y es hasta preferible) que aparezcan nuevos personajes con nuevas historias.
Creo que la decisión de Microsoft y NBC es acertada, Héroes tiene una gran base de fans que estaría dispuesta a darle una merecida segunda oportunidad. Si los rumores son ciertos, en 2014 estaríamos viendo el primer episodio, al mejor estilo de «House of Cards», sin cortes en la trama por comerciales y disponible en cualquier momento. Después de todo, esa es la dirección en la que apunta la televisión en el futuro.
«Leer 6 libros en 2013», ese había sido uno de los 10 propósitos que había estimado posibles y alcanzables para este año en curso, pero hasta hoy, 12 de Abril de 2013 no había encontrado un libro que realmente me llamara la atención.
No deja de preocuparme el hecho de que los últimos libros que he leído (La saga de «La Canción de Hielo y Fuego») han sido fuertemente influenciados por sus versiones de televisión o de cine (como el libro del que escribiré hoy)… como quien dice, si no los hubiese visto en cine, no los hubiese leído. No me siento orgulloso de dejarme llevar por las modas a la hora de sentarme a leer, pero me tranquiliza saber que ver «El Atlas de las Nubes» en cine y leerle el libro como tal, son dos experiencia completamente diferentes.
Debo decir que había descargado «El Atlas de las Nubes» desde el año pasado, precisamente luego de leer artículos que anticipaban la dificultad de traducirlo en una película, pero hasta hoy, luego de semanas de haber visto la cinta me decidí.
Afortunadamente «El Atlas de las Nubes» es un libro que se puede leer de muchas maneras y ya que estaba realmente interesado en leer la parte de mi personaje favorito: Sonmi-451, pude leerla primera, sin afectar mi lectura de las otras secciones.
Esta parte del libro está diseñada en una manera de entrevista, tal y como sucede en la película, donde un archivista (historiador) le pide a Sonmi que relate su verdad, sobre los hechos que la están llevando a su muerte. Esta manera de leer es muy entretenida y rápida, y aunque el relato es extenso, en realidad no se siente tanto, precisamente por esa estructura.
Antes de analizar esta parte del libro, quisiera resumir un poco como se vio en la cinta. (Advertencia, voy a hablar mucha paja de la película y del libro, así que aténgase a las consecuencias si sigue leyendo)
En La Película.
En la cinta, Sonmi-451 es un clon asignada a un restaurante de la cadena de Papa Song, en un futuro distante (año 2144). Los clones (o fabricantes como se les denomina) son creados específicamente para sus labores y sólo consumen algo denominado «jabón», una vez al día. Los fabricantes no tienen la capacidad de aprender o recordar a largo plazo.
Cuando una de las compañeras de Sonmi empieza a mostrar signos de rebeldía, es donde empieza la trama. Yoona ha estado viendo una película cuyo protagonista (Timothy Cavendish) lucha por liberarse de la opresión en un ancianato en Inglaterra, a principios del siglo XXI, Yoona le muestra esa película a Sonmi, días antes de morir intentado escapar.
Curiosamente la frase más genial de Sonmi, no aparece en esta parte del libro, toca leer las demás para ver.
Luego se revela que los cambios de Yoona, mismos que ha estado experimentando Sonmi, han sido provocados por alguien externo, que luego se revela es Hae-Joo, quien saca a Sonmi del restaurante. Hae-Joo es un rebelde que lucha en contra de la Corpocracia que rige actualmente el mundo conocido.
En esencia el resto de la película muestra a Sonmi y a Hae-Joo intentando escapar de la Corpocracia. Al final Sonmi, luego de aprender por su cuenta, es capaz de emitir sus «Declaraciones» en un ataque orquestado por los rebeldes a la corpocracia, destinado a fallar. Importante anotar que Sonmi y Hae-Joo en realidad se aman y es parte del desenlace de la película ver como estos personajes luego tienen un final feliz, en otro tiempo y con otros nombres.
En El Libro.
La historia de Sonmi-451 se condensa en los capítulos 5 y 7 de «El Atlas de las Nubes» de David Mitchell.
En el libro la historia inicia de manera semejante aunque con ciertos cambios. El visor, o jefe de las fabricantes en el restaurante, además de ser adicto al «jabón» también abusa sexualmente de sus «empleadas». Yoona jamás vio la película de Timothy Cavendish y su inspiración es en realidad un libro de cuento de hadas. La escena de la muerte de Yoona es mucho más brutal en el libro.
Luego vemos que el proceso para que Sonmi conociera a Hae-Joo es mucho más prolongado. Sonmi es sacada del restaurante por un grupo de personas relacionada con una universidad, donde ella es el conejillo de indias, puesto que es altamente extraño que haya un fabricante con la capacidad de aprender. Sonmi en realidad es sólo un señuelo de un estudiante perezoso que ya ha comprado su investigación. Pero en sus tiempos libres Sonmi empieza a aprender todo, en un proceso que en el libro toma al menos un año. Uno de los profesores de la universidad se da cuenta que Sonmi ha estado leyendo contenidos de alto perfil y decide inscribirla en la universidad.
Luego de todo esto es que finalmente conoce a Hae-Joo, quien es asignado a Sonmi por el profesor para aumentar su experiencia en el mundo exterior, definitivamente ambos forman algo parecido a la amistad, pero de ahí al romance hay mucho trecho.
Al igual que en la película, en el libro ambos son descubiertos por la Corpocracia y empiezan un viaje de conocimiento de los aspectos más crueles de su mundo, incluyendo los barrios subnormales y el terrible secreto del «Jabon», claro que en la película todo es resumido, mientras que en el libro todo se lleva a cabo en un viaje de exploración perfectamente diseñado.
En el libro existe un giro sobrecogedor ausente en la película: los rebeldes («La Unión») es en realidad obra de la Corpocracia y todo el asunto de Sonmi fue orquestado para mantener a la población controlada, mediante el uso de los medios. (Cualquier parecido con la realidad NO es pura coincidencia). Sonmi se ha dado cuenta de la trampa y decide hacer sus Declaraciones, de manera que en el escándalo mediático todo el mundo las conozca. Para lograrlo Sonmi se entrega voluntariamente a la Corpocracia quien le da muerte.
Para finalizar.
«La plegaria de Sonmi-451» es una historia tremendamente bien estructurada, al igual que las otras historias de «El Atlas de las Nubes», puede funcionar perfectamente de manera independiente, pero está vinculada a las otras historias en los elementos simbólicos como son el cometa y el deseo de cambiar el mundo. Impresionante también la cantidad de citas en las que el autor expresa su opinión a través de los personajes. Una historia perfectamente balanceada, entretenida, corta y sobre todo con la capacidad de poner a pensar al lector.
PD: No es mi estilo hacer posts tan largos, pero de verdad con este me emocioné. XD
¿Por qué es tan fácil sentarse a comparar las películas de Quentin Tarantino unas con otras? La respuesta es sencilla: sus personajes. Desde Reservoir Dog hasta Django Unchained, pasando por supuesto por Pulp Fiction y Kill Bill, los personajes de Tarantino son una mezcla compleja de ambigüedad moral, personalidad vengativa y desdén por el bienestar físico… eso y mucho más.
Django Unchained.
A mi parecer, la carrera de Tarantino se divide en «Antes de Kill Bill» y «Despúes de Kill Bill». Reservoir Dogs y Pulp Fiction están entre las mejores películas de todos los tiempos en su género, al igual que Kill Bill que vendría siendo la Magnus Opus del director californiano. Pero luego de Kill Bill, Tarantino parece haber perdido parte de su toque, en el sentido en que sí, sus películas siguen siendo superiores al promedio de Hollywood, pero no son las obras maestras, sólidas de principio a fin de los inicios de su carrera y Django Unchained es la prueba de ello.
Los primeros 45-60 minutos de la cinta son clásicos de Tarantino. Excelentes tomas, homenajes a películas de antaño, diálogos inteligentes, personajes memorables. Hasta ahí uno se pregunta si es que en la Academia estaban ciegos para no darle el título de mejor película a esa cinta.
Christoph Waltz, a quien sólo conocía por un papel muy poco memorable en «Agua para elefantes», sin duda se roba el show en esta parte de la cinta, es un personaje perfectamente escrito e igualmente interpretado. Es tan convincente Waltz en su papel del doctor Schultz que uno se olvida por completo de Jamie Foxx, quien interpreta al personaje que le da nombre a la película.
Está bien que Jamie Foxx se haya ganado un Oscar y todo lo que quieran, pero aquí su actuación, si bien no es mala, es completamente opacada por la de Waltz que es brillante, y todos los premios que ganó son más que merecidos.
Django Unchained, como ya lo dije, es una película 1A… hasta que Django toma el rol principal en la cinta. Desde allí todo se empieza a desdibujar y a desbaratar rápidamente. La historia avanza a la fuerza a costa de cualquier coherencia de los personajes.
El punto más brillante de Django Unchained fue la actuación de Christoph Waltz como el doctor Schultz.
Leonardo DiCaprio hace una buena interpretación, pero no termina de convencer y Samuel L. Jackson hace tan bien su papel del ser más despreciable del planeta tierra, que cada vez que sale en pantalla dan ganas de mirar para otro lado. Tarantino nunca ha sido un director que le de ninguna prebenda a sus protagonistas (sólo basta recordar todo lo que sufrió la pobre Beatrix Kiddo y por todas la que pasó), pero también sabía colocarle obstáculos inteligentes a sus personajes, antagonistas y situaciones creíbles. No lo que hizo con los personajes de DiCaprio y Jackson.
Y si ya había problemas, Kerry Washington los termina de empeorar. Realmente conozco poco del trabajo de ella, pero en Django Unchained fue desastroso. Washington en ningún momento genera la simpatía que debería y no contribuye en nada a mejorar el nivel de la cinta. Y sí con todo esto no fuera suficiente, Quentin Tarantino decide tener un rol con parlamento. Fatal.
En resumen, Django Unchained es una cinta que tuvo todo para ser la mejor película del año, pero las fallas de guión, sumados a las «actuaciones» de Kerry Washington y Quentin Tarantino fueron las cadenas que arruinaron cualquier posibilidad. Mejor suerte para la próxima, Tarantino.
Una película se compone de muchos elementos. Desde la dirección, pasando por el guión, el sonido, la fotografía, la puesta en escena, las actuaciones, el vestuario, las locaciones… etcétera, etcétera, etcétera. Y a menos que estemos hablando de «El Padrino» o «Pulp Fiction» siempre hay uno o varios de estos elementos que no están a la altura de los otros.
Dirigida y protagonizada por Ben Affleck, Argo está basada en hechos reales.
En el caso de «Argo», película dirigida y protagonizada por Ben Affleck, ganadora del premio Oscar a la Mejor Película, hay un elemento que sobresale del resto y que es en esencia el que la hace merecedora a esa distinción, curiosamente dicho elemento no fue siquiera nominado en dichos premios: la dirección.
Cuando empecé a ver «Argo» debo decir que me pareció una película Not-Bad, es decir se notó desde el inicio el cuidado por llevar al espectador a esas épocas tumultuosas que fueron los años 70 y 80, pero hasta ahí. La historia era hasta cierto punto predecible y los clichés del héroe gringo que salva al mundo contra todos los pronósticos pronto aparecen en pantalla. Eso sumado a actuaciones regulares, un reparto de desconocidos y un protagonista (Affleck) que por momentos le queda grande el peso de la cinta.
Pero habiendo dicho todo eso, Argo en realidad merece su reconocimiento como Mejor Película ¿Por qué? Ya lo dije: su dirección. A pesar de un guión cuyo final era evidente y el montón de clichés que casi llegan a los niveles de Armaggedon, la película está excelentemente estructurada. No es una cualidad del guión, es una característica que le imprime el director, los editores y los encargados del sonido.
Poster de «Argo»
«Argo» mantiene un tono narrativo que no se cae en ningún momento, permite que el espectador se identifique con los personajes y con el lugar donde se encuentran. Es así como Affleck nos vende la idea política de la cinta. Estados Unidos fue el culpable del infierno en que se convirtió Irán en aquella época, pero al mismo tiempo hace injustificable que los mismos iraníes tomen la justicia por su cuenta desquitándose con su cuenta. Los buenos y los malos están en ambos bandos, aunque evidentemente la parte que muestra los horrores que causaron los Estados Unidos y sus aliados, es mucho más corta.
Diría que Argo ganó su Oscar por mostrar que aún a pesar de todas las circunstancias adversas, aún hay esperanzas y sobre todo hay gente dispuesta a creer en ella y eso se hace evidente en los últimos minutos de la cinta, donde vemos un espíritu humano conmovedor, donde las buenas acciones no están condicionadas a premios, sino que nacen del corazón de aquellos que quieren ver un mundo diferente, algo que en estos días es muy difícil de conseguir. Si tuvo que emplear los clichés clásicos del cine gringo, es una licencia que el público inteligente estará dispuesto a aceptar por darle un aire menos riguroso y más ligero a la cinta, además de que aseguraba su taquilla para aquella porción del mercado más orientada al entretenimiento.
Los protagonistas reales de la historia junto a Jimmy Carter, el presidente de Estados Unidos en ese entonces.
En resumen, Argo es una película con elementos buenos y una dirección excelente que vale la pena ver y, por supuesto, repetir. Enseñándole a Hollywood que aunque un director sea un niño bonito de la A-List, eso no implica que no tenga algo en el cerebro.
Mezclando fantasía medieval con el famoso cuento de hadas, Jack, el cazagigantes (Jack, the giant slayer por su nombre original en inglés) hace una propuesta interesante, pero se queda solamente en eso, en una propuesta.
Jack, el cazagigantes, parece confirmar la regla que en el cine 3D todo es parafernalia, pero de sustancia, nada de nada.
Hay que reconocer los puntos positivos de la cinta. Logra imprimir algo de realismo a un cuento con gigantes y coronas mágicas, con una buen trabajo de vestuario y escenografía. El mundo de Jack, el cazagigantes es un mundo medieval y todos los detalles son cuidados al dedillo, desde la capa del rey, hasta los techos de los castillos. Ni Juego de Tronos se le acerca en este aspecto.
Esta imagen demuestra la fortaleza en escenografía y vestuario de la cinta. Los dos protagonistas (Hoult y Tomlinson) no inspiran nada, pero los dos que siguen (McGregor y McShane) son el punto positivo en actuación.
La historia empieza bien, de hecho logra darle algo de profundidad a los personajes mediante una narrativa interesante. Pero todos esos puntos palidecen, cuando 20 minutos después de iniciada la película la trama de diluye y todo se vuelven chistes y secuencias eternas de acción.
Las actuaciones son bastante deficientes, se salva Ewan McGregor e Ian McShane que logra dimensionar bien sus personajes, pero ni Nicholas Hoult, ni Eleanor Tomlinson, logran imprimir emoción en la pantalla.
Poster de «Jack, el cazagigantes»
Stanley Tucci hace de un villano cuyas motivaciones son medio extrañas, pero eso es una falla del guión, no del actor, pero igual lo he visto en mejores roles. La película es bastante predecible desde el principio y su final no sorprende ni poquito. Al final uno termina contando los minutos que van de la película para hacer una estimación de a que horas se puede estar acabando.
Una cinta que es demasiado infantil para los adultos y demasiado adulta para los niños. Véala bajo su propio riesgo.