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Reseñas X ^ Dios no está muerto 2.

Antes de empezar a criticar a Dios no está muerto 2 (Título original: God’s not dead 2) deberíamos todos empezar a pensar en qué momento las películas religiosas se convirtieron en tan buena opción para la cartelera de cine, y mucho más, en qué momento las empezaron a hacer de tan buena calidad.

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Ray Wise (el diablo en Reaper), Jesse Metcalfe (John en Desperate Housewives) y Melissa Joan Hart (Sabrina, en Sabrina, la bruja adolescente). En una escena clave de Dios no está muerto 2.

Tengo que reconocer que siempre había pensado que las películas de temática religiosa, fuera de las populares historias bíblicas tendían a terminar

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Reseñas X: Donde Se Esconde El Diablo

Una película que luego de parecer no ser lo que prometía ser, terminó siendo exactamente lo que aseguraba ser.

Banner promocional de “Donde se esconde el diablo”

“Donde se esconde el diablo” narra los hechos ocurridos en Bethlehem, una cerrada comunidad Amish en el este de los Estados Unidos, en el momento en que una vieja profecía parece empezar a cumplirse con el nacimiento de seis niñas, el día seis del mes seis, presumiendo que en alguna de ellas se convertirá en el Drommelkind, o la Mano del Diablo. Es tal el temor de los lugareños a la profecía que una de las madres termina asesinando a su hija la misma noche de su nacimiento. Las otras cinco niñas, Mary, Ruth, Sarah, Abby y Hannah crecen bajo la sombra de la profecía. El resto de la película, de manera inteligente, genera la duda de si en realidad la profecía es cierta, o sólo es una excusa de los líderes de Bethlehem para seguir haciendo de las suyas apoyados por la superstición y la ignorancia de los pobladores.

Hay que reconocer que el argumento logra plantear muy bien la cuestión de si el mal es algo externo y espiritual a punto de entrar al mundo por medios mágicos, o si por el contrario es algo que está dentro de nosotros mismos y con lo que lidiamos todos los días. Sin embargo ese buen planteamiento se desvanece completamente acercándose al final, cuando la cinta se convierte exactamente en lo que los afiches y los trailers prometen, con todo lo que ello implica.

Las actuaciones son mejores de lo que se pudiera pensar, empezando por la familia central de la película con Jennifer Carpenter como la madrastra con cara de mala, que al final no resulta tan mala; Rufus Sewell, por fin en un papel que no es de villano; y Alycia Debnam-Carey, a quien ya habíamos visto en Into The Storm, que con su presencia de chica inocente, genera simpatía rápidamente entre la audiencia.

Aunque se puede anotar que la dirección, el sonido y otros aspectos de la cinta son buenos, sin pasar al terreno de lo extraordinario, ni mucho menos, es la forma en que se disfraza la cinta en algo que no es y cómo al tratar de parecer tantas cosas a la vez termina siendo una especie de Frankenstein cinematográfico, que no será del agrado de aquellos que entraron a verla pensando que iban a asustarse, porque en definitiva, si hay algo que NO hace esta película es asustar. Por momentos la cinta parece una cinta de asesinos con cuchillos (Sé lo que hicieron el verano pasado; Scream), por otros, una película de ascensos diabólicos (Omen), y por otros una cinta de crítica religiosa… y pues si esa era la intención, combinar diversos elementos, se equivocaron en la forma y sobre todo en el giro final.

Personalmente, la película no me pareció una pérdida total, salvo, lo digo de nuevo, la parte final que me pareció innecesaria, quizás por el tema religioso que abarca cierta porción de la cinta y por también por la dinámica entre Jennifer Carpenter, Rufus Sewell y la chica Debnam-Carey (que no tiene nada que ver con Mariah Carey), pero es muy fácil entender por qué algunos la detestarán. Eso es lo que pasa cuando prometen un Risotto y traen Arroz con Suero.

Calificación: 3.05/5.00

¿Dónde se esconde el diablo? ¿En el infierno o en nosotros mismos?
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El Cielo Es Real y Cómo Hacer Una Reseña Un Mes Después De Haber Visto La Película (Reseñas X)

 

Advertencia: teniendo en cuenta que fui al cine a ver “El Cielo es Real” hace como un mes o un mes y medio (en realidad no tengo ni idea que día fue), las opiniones y recomendaciones de esta nota están sujetas a gran subjetividad, en otras palabras no me paren muchas bolas… excepto en la calificación, esa sí tómenla en serio.

La premisa de “El Cielo es Real” (Heaven is for real, por su nombre original en inglés) es una premisa que se ha repetido infinitamente en la puritana cultura estadounidense  desde que el MayFlower desembarcó en las costas de Massachusetts en 1621: La Fe contra La Razón.

En una población all-american ubicada en lo más rancio del centro de los Estados Unidos, el pastor protestante Todd Burpo (Greg Kinnear) se debate entre sus creencias religiosas y la lógica de la razón en el momento en que su hijo Colton (Connor Corum), luego de haber sido sometido a una peligrosa cirugía, manifiesta haber visto y experimentado el cielo.

La película, que se basa en el libro escrito por el verdadero Todd Burpo y que describe eventos sucedidos en la vida real, no es exactamente el tipo de película que estamos (o bueno, al menos yo) acostumbrados a ver en salas de cine, sino en salas de reuniones de alguna iglesia cristiana afiliada al MIRA.

Hay que reconocer dos cosas en esta película: el argumento y las actuaciones. “El cielo es real” tiene muy claro cuál es su propósito y no pierde el tiempo en divagar con escenas sobrantes y diálogos innecesarios. Las actuaciones son lo suficientemente buenas como para mantener la tensión dramática de la cinta, destacándose Margo Martindale y el niño Connor Corum, aunque el impacto de este último se deba más al factor “ternurita” que a su actuación en sí, pero en términos generales no lo hace mal.

Factor Ternurita.

Habiendo dicho lo anterior y respetando la Libertad de Cultos y todo eso, resulta bastante incómodo comprar una entrada para ver una película que demuestra su bajo presupuesto, con una producción y una dirección que hace parecer a “Los 4400” como una obra de arte. Y digo “demuestra” porque el bajo presupuesto de una cinta no justifica que se vea barata en pantalla, sino pregúntenle a Quentin Tarantino.

Y pues en una opinión muy personal, me resulta sumamente incómodo estar comiendo crispetas y tomando gaseosa mientras me están predicando la palabra del Señor. Ahí sí como dice el dicho “cada lora en su estaca”.

Calificación: 2.35/5.00

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Colombia y Sabana. Política

Ensayos Electorales (Parte 2): Colombia, País de Derecha.

Izquierda y Derecha. ¿A que hacen referencia estos términos que aparecen tan ubicuamente en tiempos de campaña electoral? Muchos en Colombia han hecho la analogía errada de que Izquierda es sinónimo de FARC, ELN y terrorismo y que la derecha es sinónimo de paramilitares, motosierras y asesinatos selectivos. Esa conclusión peligrosamente simplista es propia de aquellos individuos que no quieren, o en definitiva,no pueden hacer un análisis más complejo del espectro político, no sólo en Colombia, sino en todo el mundo.

Revolución francesa
Izquierda y Derecha, términos originados en la revolución francesa.

Los términos curiosamente tuvieron un origen común. Corría el año de 1789 en Francia, la Revolución se traducía finalmente en un gobierno de carácter republicano, con tres ramas del poder independientes las unas de las otras, sistema que se copiaría extensivamente en todo el mundo en los años sucesivos. Precisamente fue este recién nacido experimento republicano, más exactamente en el parlamento que se acuñaron los términos Izquierda y Derecha. Mientras los representantes que favorecían la tradición, los aspectos religiosos y la monarquía, se sentaban en la parte derecha del recinto;  los partidarios de la secularización y la república lo hacían en la parte izquierda.

Hoy en día se entiende la Izquierda como el sector de la política evidentemente progresista, cuya principal preocupación es la de apoyar a aquellos que no pueden ayudarse a ellos mismos, los “oprimidos”, dirían algunos de sus fervientes militantes. La Izquierda, al menos en teoría, es un sector idealista y que cree en la igualdad a ras. La izquierda tiene a favorecer la carga impositiva, como soporte a la política de “redistribución de la riqueza” ; de cubrimiento universal en salud y educación y numerosos subsidios para diferentes sectores de la población.

La Derecha, en el otro extremo del espectro político, tiene como principales preocupaciones la conservación de los valores, la libertad económica y la equidad. El pensamiento de derecha se basa en la esperanza de que todos los individuos en una sociedad tienen la capacidad y la oportunidad de salir adelante. Así mismo se basa en la idea de que los mercados deben ser lo más libres posible, siempre que no atenten contra los intereses del Estado. La Derecha es partidaria de un Estado mínimo, con reducidas cargas impositivas donde es el individuo, con su trabajo y talento, el que debe proveerse.

Teniendo en cuenta estas definiciones y el escenario electoral que se presentó para la primera vuelta presidencial en Colombia el pasado 25 de Mayo, es más que evidente que Colombia es un país de derecha. De los 5 candidatos que se presentaron a la elección, 4 eran de ideología claramente de derecha: Marta Lucía Ramírez, Enrique Peñalosa, Juan Manuel Santos y Oscar Iván Zuluaga; mientras que solamente 1 pertenecía a la corriente de izquierda: Clara López Obregón.

Clara López, en lo que ella misma consideró una victoria histórica de su partido, alcanzó apenas el 15% de los votos válidos, que sumados con la mitad de los votos de Enrique Peñalosa, que estaba en alianza con el izquierdista movimiento progresista, llegarían apenas a un 20% de el total de votos válidos.

Resultados Primera Vuelta Presidencial 2014
Resultados Primera Vuelta Presidencial 2014

Resulta interesantísimo que en Colombia, uno de los países menos productivos del mundo, donde se esperaría que la población estuviera más inclinada a la izquierda, vote de manera tan masiva por candidatos de clara tendencia derechista ¿Por qué? Considero que hay (al menos) tres razones principales: religión, guerrilla y chavismo.

Con un 86% de población religiosa, Colombia es uno de los países más religiosos del mundo, ocupando la posición número 13 en proporción de población de tendencia Cristiana. Pero no hay necesidad de conocer las cifras para darse cuenta de la índole religiosa en nuestro país, donde hasta en la forma de saludar se escuchan expresiones como “Dios te bendiga” y “Amén”. No sólo eso, basta con mirar la asistencia a las iglesias católicas, cristianas y evangélicas para darse cuenta que la religión en Colombia está lejos de perder popularidad.  Y teniendo en cuenta que la Izquierda favorece prácticas que la religión considera pecaminosas como el aborto y el matrimonio gay, no sorprende que toda esta población religiosa se volque a los candidatos de derecha.

Semana Santa en Popayán, una de las numerosas expresiones religiosas en Colombia.
Semana Santa en Popayán, una de las numerosas expresiones religiosas en Colombia.

Y si la religión constituye una fuerte incentivo para no votar por la izquierda, la guerrilla sí que termina de hacer el trabajo. Un grueso sector de la población colombiana literalmente aborrece a la guerrilla, no por nada en todas las encuestas aparece con una popularidad cercana a 0%; y es que 50 años de secuestros, narcotráfico, minas quiebrapatas, asaltos a poblaciones, carros-bomba, collares-bomba, niños-bomba y otra serie de atrocidades sin nombre han tenido su efecto en la psique de los colombianos, quienes asocian a este flagelo con los partidos de izquierda (que suelen defender las acciones de la guerrilla a cada rato) razón por la cuál no le tienen ni cinco de confianza.

collar bomba
A Colombia no se le ha olvidado esto…

Por último, si la religión y la guerrilla no fueran suficientes, el chavismo terminó de orientar al país a la derecha. Para los colombianos, Venezuela fue por décadas, el equivalente de Estados Unidos para los mexicanos: un país rico que ofrecía empleo y divisas para sostener sus familias. Muchos colombianos tienen familiares que emigraron a Venezuela buscando mejores oportunidades y muchos las consiguieron… hasta que llegó el chavismo. A partir de entonces la dirección del flujo de emigrantes se invirtió y no sólo fue que muchos de los colombianos residentes allá decidieron regresar, sino que hasta los mismos venezolanos empezaron a abandonar su país para radicarse en Colombia.

El hecho de que un gobierno de izquierda haya prácticamente arruinado a uno de los países más ricos del mundo dejó su huella en los colombianos, muchos de los cuales conocen de primera mano como era el vecino país ANTES de la hegemonía chavista y la perspectiva de convertir a Colombia en otra Venezuela no cae para nada bien. Mucho más cuando se recuerdan los discursos de Hugo Chávez donde no ahorraba insultos para nuestro país y sus habitantes, hasta el punto de mandar tanques a la frontera.

Es entonces que Colombia es un país de derecha, no tanto porque su población esté de acuerdo con el libre mercado, o con la estratificación social, o la desigualdad; sino sencillamente porque es una población religiosa, golpeada por 50 años de guerrilla y por los embates económicos y morales de la izquierda chavista que gobierna en Venezuela.

El hecho de que uno de los candidatos para la segunda vuelta haya empezado a utilizar expresiones izquierdistas para atrapar incautos podría, en lugar de ayudarlo en su objetivo, terminar de hundir sus aspiraciones reeleccionistas. En menos de 36 horas lo sabremos.

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Sobre Noé y Otras Fantasías Apocalípticas (Reseñas X).

No hace falta buscar mucho en Google o en Bing sobre Noé para encontrar los términos “Drama Épico Bíblico” refiriéndose a la cinta dirigida por Darren Aronofsky, evidentemente antes de su estreno mundial hace unos días, porque desde el mismo instante en que la película se lanzó al público, fue evidente que sí, se trata de un buen drama y sí, se trata de una película épica, pero tiene de bíblico, lo que las novelas del Marqués de Sade tienen de pudorosas.

Si usted va a ir ala sala de cine pensando que va a ver una recreación punto por punto y coma por coma del relato bíblico del Génesis, le recomiendo que se ponga el cinturón de seguridad antes de que el golpe con la realidad lo deje inconsciente. Y es que no por nada, una hora después del estreno mundial de la cinta, Wikipedia dejó de llamarla “Drama Épico Bíblico” para rotularla como “Fantasía Épica Basada En La Biblia”.

En efecto, Noé es una reimaginación feroz del relato bíblico, cuyo propósito, además de hacer la historia mucho más atractiva, es la de hacer un excelente estudio de personajes basado en el perturbador interrogante de si en verdad el ser humano merece sobrevivir el fin del mundo que el mismo se ha labrado; un interrogante que por supuesto no se hubiese podido hacer sin monstruos de piedra de cuatro metros de altura y súper villanos más preocupados por hacer de las suyas, que por sobrevivir al fin del mundo. Por supuesto.

Que miedo…

Yo puedo entender que la historia bíblica de Noé no sea tan cinematográfica como, por ejemplo, la de Moises, que tiene villano, efectos especiales y drama familiar, todo incluido ¿pero de ahí a meterle gigantes de piedra a la historia? Como que se pasaron un poquito.

Pero fuera de ese no tan insignificante detalle, debo decir que Noé es una de las películas mejor realizadas que he visto. En primer lugar el casting es perfecto, destacándose Russell Crowe, que logra recrear un Noé real, que entiende el tamaño de la empresa que le ha sido encomendada y el precio que tiene que pagar por ello. De hecho desde Gladiador, no lo había visto en una gama tan amplia de matices dramáticos. Jennifer Connelly, que interpreta a su esposa, es un contrapeso perfecto a la tremenda actuación de Crowe, pero los que más sorprendieron fueron Emma Watson, famosa por su papel de Hermione Granger en la saga de Harry Potter y Logan Lerman, más conocido como Percy Jackson.

Esta es la primera vez que veo a Watson en un papel fuera de su paso por Harry Potter (No, no me he visto The Bling Ring) y no decepcionó. En las numerosas escenas que tiene con Crowe, precisamente en los momentos más dramáticos de la cinta, Watson logra igualar en talento al ganador del Oscar y pone un punto y aparte a la inteligente hechicera de una vez por todas. Logan Lerman en su papel de Cam, el moralmente ambiguo hijo de Noé, le pone convicción a su personaje… aunque quizás le faltó el centavo para el peso, pero que no la haya embarrado ya es un avance.

… sorpresa.
Sorpresa…

La dirección es igualmente impecable, con tomas espectaculares, secuencias fabulosas y una representación genial del subconsciente del personaje, que es donde se supone se comunica con el Creador.

Una lectura más íntima de la película podría indicar cierta tendencia a desestimar el texto literal de la biblia, para dar paso a un conocimiento más científico, pero es muy difícil, si acaso no imposible, promover el ateísmo desde una película evidentemente religiosa en su trasfondo.

Para concluir, Noé es una película que se puede ver de muchas maneras, como una épica fantástica, como una reimaginación religiosa, o como una crítica social y esa multiplicidad de lados, es lo que hace que sea obligatorio verla en todo su esplendor, antes que la empiecen a agraviar, pasándola en especiales de dos partes los jueves y viernes santos en nuestro queridos canales nacionales.

Calificación: 4.72/5.00