Dan Brown e «Inferno»

Nota Inicial: No hay spoilers, así que lea con confianza.

Dan Brown «Inferno»

Bueno, ya hace un par de semanas (¡pero cómo vuela el tiempo!) desde que me leí el libro más reciente del escritor estadounidense Dan Brown, sí, el mismo de «El Código Da Vinci» y luego de reflexionar varios días al respecto, puedo decir que el libro es fascinante, pero al mismo tiempo demasiado… ¿cómo decirlo?  ¿absurdo? Sí, esos son los dos adjetivos que se merece «Inferno», fascinante y absurdo.

«Inferno» es la cuarta novela de Dan Brown y sigue en la linea de sus otras tres novelas tratando temas espinosos y aprovechando para poner el dedo en la llaga, esta vez con el tema de la sobrepoblación mundial.

Evidentemente Brown quería sentar su postura frente al hecho que nos estamos dirigiendo hacia un abismo sin fondo con cada niño que nace y pone en tela de juicio la moralidad de aquellos que se hacen los de la vista gorda ante el problema. Pero si la novela es sobre la sobrepoblación ¿Por qué se llama «Inferno»?

Bueno como en todas las obras de Dan Brown, de alguna manera tenía que meter a Robert Langdon descifrando códigos y esta vez le toca no sólo para evitar un desastre, como en todas sus Brownie-aventuras sino para recuperar dos días que fueron borrados de su memoria. Para hacerlo deberá seguir las pistas dejadas por un trastornado, obsesionado con el «Inferno» de Dante, quizás la obra más importante en italiano.

Pero a diferencia del «Inferno» de Dante, el «Inferno» de Brown no es un poema épico, sino… bueno, en realidad es difícil clasificarlo en un sólo genero y es más diría que tiene más en común con un libro de turismo, que con una novela de misterio. El libro hace un extenso recorrido por tres ciudades, siendo la primera de ella Florencia (las otras dos me las reservo, no vayan a decir que les dañé el libro)… con un detalle que deja en ridículo a Tripadvisor o a Kayak. Pero ese recorrido tiene un propósito… y es el de descubrir la verdad de los dos días perdidos de Robert Langdon.

El libro está escrito desde varios puntos de vista, siendo el más importante (por supuesto) el de Robert Langdon, en capítulos cortos que hacen que el argumento fluya con rapidez. Evidentemente el propósito de los otros puntos de vista presente en el libro no es el de aclarar nada, sino más bien el de enredar al lector en una serie de asumpciones, que contribuyen a un final bastante sorprendente.

Algo que no pude dejar de notar es que confirmo que Tom Hanks no era el indicado para interpretar a Langdon, en ese papel debe haber alguien que no se vea tan endeble como Hanks, que ha hecho su carrera a base de personajes dramáticos y nada de acción, pero bueno, Ron Howard es el que debe saber esa vaina.

Florencia, Italia, donde transcurre buena parte de la acción.

Es interesante ver como es Langdon el único personaje que sabemos bien como es, los otros, como en todos sus libros, los buenos resultan malos, y después buenos otra vez y así mismo con los villanos, que en realidad era buenos y luego son más malos aún…. y es ahí donde todos los puntos positivos del libro se vuelven en su contra. Está bien que haya uno o dos giros sorpredentes en la historia, pero cuando ya pasan de tres o cuatro y el número de situaciones improbables e imposibles aumenta exponencialmente al final, el libro pierde cualquier validez que hubiese podido tener por fuera del entretenimiento.

Para resumir, sí, vale la pena leer el libro, pero no espere una obra de arte, como las que abundan en las descripciones del libro… no la va a encontrar.

PD: Libro 1/6 para 2013, faltan 5.

El Llanero Solitario (2013), La Mejor Película Del Verano.

¿A quién no le trae buenos recuerdos escuchar la Obertura de Guillermo Tell de Gioacchino Rossini? Antes de poner cara de «¿Y ese quien carajos es?» escuche la siguiente melodía:

Además de ser una exquisita pieza de música clásica, evoca de inmediato a un hombre enmascarado cabalgando en los desérticos paisajes del Oeste norteamericano a cuestas de su caballo Silver (o plata, de acuerdo a las tendencias políticas del traductor en turno) y estamos hablando nada más ni nada menos que de «El Llanero Solitario».

Poster de «El Llanero Solitario», nótese como Arnie Hammer a pesar de ser «El Llanero Solitario» tiene el segundo crédito por debajo de Depp.

Antes de hablar de la película en sí, debo comentar algo referente a las traducciones, sobre todo las que se hacían en esas épocas en las que Amparo Grisales todavía disfrutaba de su más tierna infancia. El héroe enmascarado en inglés se llama «Lone Ranger», que vendría siendo como «El Alguacil Solitario» o «El Vigilante Solitario» o hasta «El Guardián Solitario» ¿Pero Llanero? No tengo ni idea de donde sacaron eso, porque en realidad él no anda en ninguna llanura, como serían las extensas y verdes praderas del centro de Estados Unidos, sino en los desiertos del Oeste Americano… pero bueno, a estas alturas cambiarle de nombre sería como cambiar el de Bruno Diaz por Bruce Wayne… ah verdad que eso SÍ lo hicieron y nadie dijo nada.

Hablando, ahora sí de la película, no hay duda que es una excelente pieza de entretenimiento, muy por encima de los «blockbusters» que nos han arrojado encima esta mitad de año (Verano Boreal) como Pacific Rim, Monsters University o Mi Villano Favorito 2, que sin los famosos minions estaría en el ranking de las películas menos interesantes de la historia. Y aunque ha recibido buenas críticas en la blogósfera y las redes sociales de habla hispana, en Estados Unidos parece que va a pasar con más pena que gloria. Y la explicación es muy simple: el público y de paso los críticos estadounidenses son unos imbéciles.

«Lone Ranger», «El Llanero Solitario» o como lo quiera llamar es una película con una narrativa fresca, pero inteligente… y es ahí donde los críticos pusieron el grito en el cielo porque no entendieron la narrativa. ¿Así de graves andan por allá entonces? La forma en la que la cinta se aproxima a la historia deja muchas puertas abiertas para que el espectador interprete los hechos. Puede que sólo sea un cuento, o todo sea verdad, o sólo partes sean ciertas y otras no tanto, pero allí mismo el director está enviando un mensaje: «No importa si es cierto o falso, o ridículo o serio, lo que importa es que es divertido y sobre todo entretenido».

Los capítulos de la serie del Llanero Solitario, que deben estar pasando en alguna maratón en TCM, son una oda al heroísmo, la justicia y todo lo que viene detrás, en un tono entretenido, pero no cómico y es ahí donde esta versión cambia las cosas. Me recordó un poco a como «Enchanted» abordó la temática de los cuentos de hadas, en un tono cercano a la parodia para hacer reir al público, pero manteniendo a la vez un orden argumental, conservando la coherencia de la historia.

Este estilo que mezcla las secuencias de acción, con algunos tintes dramáticos, pero sobre todo muchas situaciones hilarantes, no hubiese sido posible sin las excelentes actuaciones, encabezadas por Johnny Depp, quién como siempre, se luce y demuestra que no improvisa con sus personajes. Depp interpreta a Toro, el indio comanche, que en la serie original de «El Llanero Solitario» es un personaje secundario, pero que en esta versión toma un rol coestelar con el del mismo llanero, interpretado por Armie Hammer. Ambos actores se les nota que saben entretener, pero cada uno en su estilo. El elenco se completa por William Fitchner, quien interpreta al villano de la historia y por n-ésima vez en una película con Johnny Depp, Helena Bonham Carter.

Muy buenas las actuaciones de estos tres… sólo hay que ver la cara de Johnny Depp… jajajajaja.

La historia tiene algo de complejidad, pero NO el tipo de complejidad profunda estilo Rayuela que tan de moda estuvo en estos días, sino el tipo de complejidad necesaria para cimentar las motivaciones de los personajes y darles un desarrollo apropiado . Los diálogos son excelentes, aunque desearía haber visto la versión en inglés para comparar, pero al menos en español la cosa pintó muy bien. A pesar de las dos horas y veinte minutos de la cinta, la historia tiene fluidez y no hay puntos muertos, en los que los personajes empiezan a reflexionar sobre la inmortalidad del cangrejo, como si lo hicieron en el último capítulo de Neon Genesis Evangelion.

Las secuencias de acción si bien son fantásticas (muy al estilo de Piratas del Caribe), creo que no lo son tanto como las de Rápido y Furioso que con la escenita del puente ya hasta retaron las leyes más elementales de la física.

En resumen, la cinta no sólo merece la pena verla una vez, sino dos, y hasta tres veces, creo que en todas se divertirá y sobre todo se entretendrá, cosa que parece que cada vez le cuesta más a los estudios de cine en los Estados Unidos, pero es que con ese público tan (………) que tienen….

Calificación: 4.35/5.00

PD: El trailer de «We’re the Millers» pinta bien, sobre todo las nalgas de Jennifer Anniston, que a sus cuarenta y puya de años todavía aguanta, al igual que los senos de Helena Bonham Carter.

Guillermo del Toro, Pacific Rim y Otras Películas de Robots.

Cronos, Mimic, El Espinazo del Diablo, Blade 2, Hellboy (1 y 2), El Labertinto del Fauno y Pacific Rim, esos son todos los largometrajes dirigidos por el director mexicano Guillermo del Toro y luego de dos horas y media viendo robots enfrentándose con monstruos al mejor estilo de los Power Rangers, toca decir que Pacific Rim es su peor película hasta ahora.

Espero que este abriendo los brazos para recibir el montón de dinero que se ganó por aceptar hacer este película que nada tiene que ver con sus trabajos anteriores.

Pero ¡ojo! así como los feas de la televisión no son tan feas, así mismo una película mala de Guillermo del Toro, nunca será tan mala como esas basuras de «Silent Hill», «Actividad Paranormal» o «El Último Maestro del Aire». En realidad, bajo los estándares a los que nos tiene acostumbrados Hollywood, Pacific Rim o Titanes del Pacífico, como se le llamó en español, es una película, cuando menos entretenida y de buen nivel.

Para aquellos que ya se estaban echando ceniza en la cabeza creyendo que Pacific Rim no sería más que una copia en action-live de Neon Genesis Evangelion, doy un parte de tranquilidad. De hecho, apartando los monstruos y los robots… y los militares, y la gente con profundos traumas… y los clones… bueno apartando todo eso, diría que no hay muchas semejanzas. Pacific Rim se parece más a «Día de la Independencia» o a «Godzilla», que al famoso anime japonés que era más bien una exploración bastante crítica de la psique humana.

La película es entretenida, sí, y su historia está bien estructurada, tratando de balancear las escenas de acción, un poco de drama de niños traumatizados y hasta un poco de humor, como cualquier blockbuster del verano, pero no sobresale en ninguno de estos aspectos. Las actuaciones son pésimas, y los actores, ninguno genera ninguna empatía, tanto así que a media hora de acabarse la cinta, no recordaba el nombre del personaje principal. Los traumas de estos personajes están bien estipulados a nivel de guión y hubiesen funcionado con otros actores, pero con estos se le fue la paloma a Guillermo del Toro, o más bien a los ejecutivos de Warner.

Visualmente, pues como todas las películas de Del Toro, tiene su «tumbao» y todo, pero nada que no hayamos visto ya y creo que las películas de transformers a nivel visual son superiores. Es una película que te entretiene mientras estás sentado en la sala de cine, pero que no veo como opción para repetir y analizar. Sencillamente es entretenimiento puro que pierde el sabor minutos después de terminarla.

Y hablando del final, este es bastante predecible y no hay un twist extraño al final que valga la pena. Espero que Del Toro no nos salga con otro chorro de babas como este para su próxima película.

Calificación: 3.35/5.00

Monsters University ¿Era Necesaria?

Después de éxitos como la saga de «Toy Story» y «Buscando a Nemo», parece que a Disney le está costando cada vez más producir películas de calidad, y «Cars 2», «Valiente» y finalmente «Monsters University» dan prueba de ello.

Monsters University.

Estas últimas películas del gigante del entretenimiento infantil, cuando se comparan con los más grande éxitos de la misma, resultan insípidas, infantiles y sobre todo innecesarias.

«Monsters University» es la precuela de la famosa «Monsters Inc.» que se lanzó hace ya doce años y nos cuenta los antecedentes de James «Sulley» Sullivan y Mike Wazowski.

La función empieza con un corto titulado «The Blue Umbrella» titulado «Azul-Lado» en Español y con decirles que el corto es mucho mejor que los 103 minutos de Monsters University les digo todo.

Mientras que Monsters Inc. es una historia basada en la relación de Sulley, un feroz monstruo asustador con Boo, una pequeña niña de dos años y todas las ramificaciones que dicha relación tiene en el mundo de los monstruos, Monsters University es otra cinta del montón con la vieja premisa de «Lograrás lo que quieres si te esfuerzas en conseguirlo». Demasiado Disney para mi gusto.

La cinta visualmente no propone nada nuevo y parece que los animadores no aprendieron nada en 12 años, porque por momentos palidece en comparación con su antecesora. Mientras Monsters Inc, tiene un villano definido y una historia perfectamente estrcuturada, Monsters Universiy parece dar tumbos por todos lados, sin saber si enfocarse en Mike Wazowski o en Sulley, en su amistad o en sus diferencia, haciendo todo un revoltijo de situaciones que por separado puede que resulten cómicas, pero que en conjunto no terminan de cuajar. (Espero que esto no haya sido producto del ego insatisfecho de Billy Crystal)

Aunque la premisa de «los villanos no son tan malos y los héroes no son tan buenos» es válida, la forma en que la aplicaron, en lugar de fortalecer a los personajes, los desdibujó por completo y la parte más ridícula fue en la que trataron de explicar el odio de Randy Boggs hacia Sulley, pésima. Me quedo mejor con los cortos promocionales. Y mejor ni hablemos del 3D. Nada.

No creo que haya sido necesario volver a traer a estos personajes, luego de haber hecho una cinta extraordinaria en 2001, para desdibujarlos acá, pero así es Disney, que al igual que Apple quieren hacer plata a cualquier costo sin importar que se destruya en el intento, pero bueno, tarde o temprano el público se encargará de ellos.

Esto me enseñará a pensar no dos sino tres y hasta cuatro veces para pagar una entrada de cine a ver muñequitos. U_U

Calificación: 2.50 / 5.00

PD: Este es el corto promocional, mucho mejor que la película.

Antes Del Amanecer

Dormí muy poco aquella noche. Me había ido a dormir temprano, más por el cansancio residual por la falta de siesta aquél día, que por las ganas de madrugar. De haber sido por mi, quizás no hubiese dormido esa noche.

Me desperté a las 2 de la mañana y no pude volver a pegar el ojo, la ansiedad que tenía me lo impedía. Faltaban menos de 10 minutos para las 3, cuando me levanté de la hamaca, decidido a dejar todo listo. Dos maletas, una grande y una pequeña; Dos cajas, una con una mesa desarmable y otra con un televisor; Dos morrales, ambos de color naranja, eran todo el equipaje que debía llevar. Ah y la mesita de largo modificable que sirvió de soporte, primero para mi computador portatil y luego para el televisor. Aún no había terminado de empacar.

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Luego de bañarme y empacar la ropa que me había quitado, era hora de descolgar la hamaca y empacarla; como ya las maletas estaban repletas y selladas con tanta cinta adhesiva como me atreví a colocar, la metí dentro del morral más grande, de tal manera que envolviera otras cosas y ocupara menos espacio. Me costó trabajo hacer aquello último. Era en aquella hamaca donde había pasado gran parte de mi tiempo en los últimos meses y casi se podía decir que era el único mueble que había en el apartamento, porque muy pocas veces utilizaba las sillas, salvo para adelantar trabajo, lo cuál hacía con poca frecuencia.

Finalmente, a las 3:20 todo estaba listo y empacado. Saqué la motocicleta a averiguar si ya había transporte. Di la vuelta por el pueblo, vacío a aquella hora nefasta y para mi sorpresa el local estaba abierto. Era hora de seguir con mi plan. Las 3 cuadras que separaban mi casa del sitio de los transportes, hacían una tarea titánica llevar el equipaje por mi mismo. Afortunadamente había hablando con un carretillero la tarde anterior y a esa hora lo llamé. Mi equipaje se veía voluminoso, pero no tanto como debía ser, puesto que el día anterior me había deshecho de un armario, un escritorio y una silla.

Me dio tiempo de amarrar el morral más grande a la parrilla de la moto y colgarme el más pequeño a mis espaldas. Tenía puesta la chaqueta y el casco en la mano izquierda, aditamentos necesarios para no achicharrarme con el feroz sol tropical que estaba a punto de salir. Y me quedé esperando, pensando en todas las cosas que había hecho y dejado de hacer y sobre todo en el camino que tenía por delante.

El carretillero llegó unos 15 minutos después, minutos que parecieron eternos, el se llevó el equipaje y yo salí por el otro lado en la motocicleta; las maletas y las cajas (y la mesa) estaban ya esperando a ser ubicadas en el vehículo, y aún no eran las 4 de la mañana, decidí esperar un poco, al menos hasta cerciorarme de que ninguno de mis objetos se iba a quedar allí.

Finalmente a las 4:30 decidí poner marcha. Nunca había viajado confiado apenas en las luces de la moto, siempre lo había hecho confiando en el tenaz sol tropical, que estaba a minutos de salir por el oriente. Iba mucho más despacio de lo que lo hubiese hecho a plena luz del día, pero avanzaba bien y no debía ir tan despacio, porque el vehículo en el que iban mis equipajes aún no me sobrepasaba, finalmente cuando vi en un lado del horizonte el primer indicio de claridad, tuve un curioso problema.

La oscuridad y la neblina, hacían imposible que usara el visor del casco, pero unos diminutos insectos suspendidos en el aire, parecían querer meterse dentro de mis retinas. Tuve que bajar mucho más la velocidad, y fue entonces cuando apareció en el horizonte la imagen más hermosa que hubiese visto en mucho tiempo. El sol empezaba a aparecer en el horizonte y su reflejo se veía nítido sobre la capa de neblina, como si hubiese dos soles puestos una al lado de la otra. Irónico que aquel mismo sol al que le tenía tanto debía protegerme, pudiera brindar un espectáculo tan hermoso a aquella hora. Y entonces supe que había valido la pena todo aquello.

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Los kilómetros que siguieron estuve más concentrado en enfurecerme con los vehículos que me obstaculizaban y en seguir adelante, al fin y al cabo, al final de camino no sólo me estarían esperando mis maletas, sino también … mi hogar.