«Los Ilusionistas»: Mientras Más Cerca Veas, Más Absurda La Película

Advertencia: Este artículo tiene todos los spoilers de la película. 

«Now you see me»

Spoilers, palabra del idioma inglés intraducible al idioma español, que define a cualquier elemento que resume o describe una parte o la totalidad de la trama de una obra de ficción, es en definitiva una de mis palabras favoritas. A diferencia del resto de la humanidad, a mi en realidad me gusta saber que es lo que va a pasar en un libro, serie o película antes de gastar mi tiempo leyendo o gastar mi plata comprando la entrada y más aún porque por lo general entonces hacen innecesario leer o ver la obra por segunda vez.

En el caso de «You See Me» o «Los Ilusionistas» , haber leído los spoilers antes de entrar a la sala de cine, me ayudó a entender que hay dos formas de ver esta película. Para el espectador que no sabe que va a pasar, es una película de suspenso que mantiene al espectador en un estado perpetuo de exaltación por querer saber como los ilusionistas que le dan nombre a la cinta logran robar un banco del otro lado del mundo, quitarle 400 millones de dólares a un magnate o robar una caja de seguridad en frente de los ojos de la policía.

En esta «Forma 1» de ir a ver la película, Dylan Rhodes (Mark Ruffalo) es el agente del FBI obsesionado y fácil de engañar que va tras los «4 Jinetes» (Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Isla Fisher, Dave Franco)  un grupo de ilusionistas que logra violar la ley en varias ocasiones. Este grupo de magos está apoyado por el millonario Arthur Tressler (Michael Caine). Rhodes se une a un tipo que revela los secretos de los magos, Thadeus Bradley (Morgan Freeman) y a una agente de la Interpol para tratar de detener a los ilusionistas. La historia se pone más interesante cuando los ilusionistas traicionan a Tressler y escapan de la policía. Hay que anotar que a simple vista no hay mucho desarrollo de los personajes, muy poco se sabe de los 4 jinetes, no mucho más que sus habilidades y lo que parece ser una especie de atracción inmadura entre algunos de ellos, sin embargo Eisenberg se destaca dentro del grupo por su actuación. La actuación de Ruffalo, Freeman y Caine es muy buena, aunque Ruffalo se fue por la interpretación clásica del policía estadounidense. Al menos eso es lo que parece.

La «Forma 2» de ver la película. que es como yo la vi, muestra que en realidad la actuación de Ruffalo es brillante. Saber que el genio detrás de los 4 Jinetes es nada menos que el mismo agente Rhodes, permite ver el trabajo del actor en su mejor expresión. Pero así mismo toda la trama, interesante para el espectador virgen, se cae a pedazos. Las inconsistencias del argumento son monumentales, teniendo en cuenta la verdad al final del asunto. Podría decirse que Rhodes tenía todo perfectamente calculado, diez pasos adelante, pero incluso así, no podía haber previsto cada golpe, cada mesa rota, cada vehículo en el tránsito y cada acción de los otros personajes. Es inverosímil la manera en que al final todo le salió perfecto: robó un montón de dinero, lo repartió a los pobres, se vengó de los que provocaron la muerte de su padre, creó una logia con los mejores magos del mundo y hasta se quedó con la chica sexy francesa.

Hasta la publicidad es engañosa, Eisenberg siempre aparece de primero, pero en la película tiene un rol secundario.

Esta película engaña al público desde el antes de entrar a la sala de cine, empezando porque Jesse Eisenberg no es el protagonista, sino que tiene un papel bastante secundaria, incluso como líder de los 4 Jinetes. Caine parece luego tener gran importancia, y luego se sabe que es sólo otro instrumento de los jinetes y su líder. Nos hace creer que el personaje de Ruffalo es un tonto y que el de Freeman es un genio y al final todo era al revés.

Se puede decir que «Los Ilusionistas» es una buena película para ver, y hasta para repetir, aunque sacrifica la coherencia de su argumento para tener un buen giro al final. Parece escrita por Dan Brown.

Calificación: 3.70 / 5.00

Chatroom (2010)

Creo que todos recordamos bien la época en que los chats anónimos reinaban en el Internet, mucho antes de ser mandados a recoger por las redes sociales que permiten interactuar con extraños de dudosas intenciones, con una incidencia menor de virus, gusanos y toda esa clase de porquerías en nuestros computadores y teléfonos.  Chatroom (2010) dirigida por Hideo Nakata (sí, el mismo de la versión original de «Ring») es una película un poco atrasada para su época. Es cierto que los chats aún son populares, pero con el aumento de la velocidad de conexión y la asombrosa evolución de los servicios de IM y el creciente uso de los teléfonos inteligentes, parece tener unos 10 años de atraso, por lo que es mejor verla como una película de época (así sea de una época hace diez años).

¿Quién tiene el control?

Chatroom se centra en una serie de personajes interesantemente complejos, donde se destaca uno en particular «William» interpretado por Aaron Johnson y es la segunda película donde aparece el muchacho que me deja sorprendido. Si no tienen ni idea quien es Aaron Johnson, es el mismo idiota que encarna a Kick Ass en la famosa película de 2010, donde pasó a un segundísimo plano, completamente superado por la increíble actuación de Chloë Grace Moretz. Evidentemente Johnson deja claro en Chatroom, que sabe actuar. Difícil concebir el muchacho nerd , con alma e instinto de superhéroe, con el ángel diabólico que interpreta en esta cinta.

La historia de Chatroom, gira en torno a William y cada una de las relaciones que forma con otros 4 adolescentes de Chelsea, en Londres, a través de una sala de chat creada por él. William viene de una familia donde él es la única pieza imperfecta: el padre es un exitoso hombre de negocios, la madres es una reconocida escritora y su hermano mayor (el mismo Robb Stark de Game of Thrones) es un estudiante modelo con un futuro brillante. La presión que ha soportado William lo ha llevado a lastimarse a sí mismo en más de una ocasión, por lo que en el inicio de la cinta se encuentra en recuperación. El más grande temor de William es decepcionar a su familia, por lo que es evidente que ha renunciado a sus extraños rituales de auto-destrucción y ha decido perder el tiempo en las salas de chat. Es allí donde conoce a Jim (un adolescente con instintos suicidas), Mo (un adolescente enamorado de la hermana menor de su mejor amigo), Emily  (una niñita bien, Gilly en Games of Thrones) y Eva (una modelo que vive en un infierno creado por su trabajo).

William descubre que una manera de liberar su enorme frustración es meterse en la cabeza de cada uno de sus «amigos» y empezar a destruirlos lentamente, eligiendo como su primera víctima a Jim. William encuentra fascinante el suicidio y además de ver vídeos, empieza un trabajo silencioso para llevar a Jim a considerar seriamente en quitarse la vida, todo en una sala de chat.

Cuando Emily, Mo y Eva descubren que es lo que ha planeado William con Jim , deciden detenerlo, pero no será tan fácil como quieren, debido a toda la información que este ha acumulado sobre ellos. Las escenas claves de la película son en las que William interactúa en ambos mundos. En el mundo real con su familia, es notorio el miedo al fracaso y la necesidad que tiene de que sus padres no lo juzguen, cosa bien dificil cuando descubren sus actividades en Internet. En el mundo real, William es descuidado y oscuro, mientras que en el mundo virtual, se muestra perfectamente cuidado con una personalidad brillante y extrovertida.

William (Aaron Johnson) en el mundo virtual.

Precisamente es este mundo virtual lo más interesante de «Chatroom» muestra las salas de chat como cuartos de un colorido hotel antiguo y no como pantallas de conversación. Es también sumamente positivo ver como muestran un Londres diferente, que no todo es el Parlamento, el Big Ben y el London Eye, sino que hay una ciudad diferente y real fuera de los sitios turísticos que muestra Hollywood.

 

William en el mundo real.

El final es mucho más inesperado de lo que podría creerse, porque el director nos parece orientar en una dirección y cuando estamos seguros de que es lo que va a pasar, BOOM, todo sale completamente al revés. Como era de esperarse, esta cinta NUNCA llegó a las salas de cine de nuestro país, donde parece tener preferencia la basura Disney y otras perlas como los Pitufos… debería haber una ley que impida pasar películas para niños después de las ocho de la noche.

Queda pendiente cuál de los actores de «Chatroom» aparece en «Game of Thrones» ¡Hasta Catelyn Stark aparece!

Calificación: 4.85/5.00

El Código Da Vinci: Libro vs Película.

La primera vez que vi un libro de «El Código Da Vinci» me pasó por la cabeza el mismo pensamiento que tuvo Leigh Teabing (Ian McKellen en la película) cuando supo que Jacques Sauniére le había heredado el más grande secreto de la historia a su nieta «No se lo merece». Claro, pensaba en aquél tiempo que el libro que catapultó a Dan Brown al estrellato literario era una pieza de calidad científica que exponía sin lugar a dudas que la Iglesia Católica, Apostólica y Romana era un fraude. Sin embargo luego de haberlo leído puedo decir cuatro palabras, las mismas que dijo Fermina Daza cuando le preguntaron sobre Europa luego de haberla conocido en la luna de miel «Más es la bulla».

Mis grandes expectativas respecto a «El Código Da Vinci» se deben principalmente a la emoción que le escuché a una no muy perspicaz pariente lejana (la misma del primer párrafo) cuando hablaba del mismo igual que si hubiese descubierto la piedra filosofal, claro si en realidad hubiese tenido idea de que era eso. Grave error mio, escuchar a alguien que se levantaba los fines de semana directamente a almorzar. Y la segunda fue haber sido testigo de la manera en que los críticos destruyeron la cinta basada en la misma obra, y es que habiendo leído que la película era una «pésima» adpatación del super bestseller de Dan Brown, imaginé, sin temor a equivocarme que el libro era una de las grandes obras de nuestro tiempo.  Nada de eso.

«El Código Da Vinci»  (ECDV) es un libro de unas 550 páginas (Edición de Planeta) pero me atrevo decir que un 25% por de esas páginas son puro y simple espacio vacío. Al igual que en su más reciente libro «Inferno» los capítulos de Dan Brown en ECDV son sumamente cortos y casi no amerita un número tan grande encabezándolo, ni las pedazos de página en blanco que separan estas partes del libro.

Habiendo visto la película y leído el libro, evidentemente el libro es mejor que la película, pero sin entrar en el plano de los superlativos. «El Código Da Vinci» es un libro escrito para generar polémica, pero hay que ser muy tonto y/o caído del zarzo para caer en una provocación de ese tipo. Es como si el gerente de la empresa se rebajara a abofetear a las recepcionistas por que dijeron en el baño que no se le paraba. Así se ve la Iglesia Católica poniendo el grito en el cielo por este libro. Es muy evidente que Brown adaptó muchísimos hechos históricos, para acomodarlos a la trama de su libro y aunque es definitivamente muy entretenido leerlo, no se trata de un documento científico y/o histórico, ni mucho menos.

Es obvio que el caracter de bestseller de ECDV se debe más al avispero y al alboroto que generó la misma Iglesia (al igual que sucedió con Harry Potter) que a su calidad literaria. No quiero decir con esto que Dan Brown sea un mal escritor, de hecho diría que es brillante, pero su éxito (al igual que el de Lady Gaga) es más un éxito de mercadeo que literario.

Pasando a las diferencias entre el libro y la película, Brown escribió una compleja red de misterio, drama y acción, que en el libro están perfectamente balanceados. Diría que Brown es un arquitecto de libros, sabiendo que, cómo y cuando va a pasar todo y la manera de maximizar su efecto en el lector, utilizando los puntos de vista de los personajes para hacer creer al lector lo que no es. Las películas basadas en libros tienen el dilema de qué hacer con el material original. Si se aferran demasiado a él, terminan películas larguísimas con detalles innecesarios y diálogos aburridísimos. Si no lo hacen corren el riesgo de quitarle la esencia a la cinta y de paso echarse encima al público. Tenaz.

La película dirigida por Ron Howard, trató de hacer lo primero, adaptando detalles como que ya las búsquedas se hacen en Google y no en computadores obsoletos en Bibliotecas Olvidadas, pero en esencia trata de seguir demasiado cerca al material original, incluso en el orden de las escenas. Es así como la historia de Silas, que en el libro tiene perfecto sentido como contrapeso a Langdon, en la película se torna aburridor, en pantalla no era necesario tratar de entender las motivaciones de Silas, bastaba con saber que los principales principales estaban bajo un inminente peligro y luego ir destapando poco a poco la conspiración e ir entendiendo las motivaciones de los personajes.  Lo mismo pasa con el Obispo Aringarosa.

La parte que más le critican a la cinta, es el último acto donde se empieza a revelar la verdad. Esta verdad es compleja, pero el lector la puede entender, debido a los capítulos «colchón» que incluye Brown para explicarlo todo, pero en la pantalla grande esa dinámica no funciona y es preferible que al menos en las situaciones menos importantes, no haya necesidad de andar ocultando nada, paradespues intentar explicar con el uso extensivo de diálogos y flashbacks. La conspiración final, esa sí debía ser sorprendente, pero fue precisamente ese el detalle que revelaron demasiado temprano en la película.

Este es el segundo libro de la colección de Dan Brown que leo, como voy en orden inverso, seguiría «Ángeles y Demonios» y me preocupa que sus libros sigan una estructura tan similar. Los escritores suelen tomar el riesgo de reinventarse, Hasta Arthur Conan Doyle y Agatha Christie se preocuparon por darle a sus heroicos personajes distintos contextos y no condenarlos a hacer y padecer lo mismo a cada rato. Algunas veces tienen éxito, otra veces fallan, pero si ya son escritores reconocidos, es un lujo que se pueden dar. Sino pregúntenle a J.K. Rowlings, que a pesar de que nadie se acuerda si quiera del nombre de la novela que sacó después de Harry Potter, muy bien que sigue. Claro que ser la mujer más rica de Inglaterra debe ayudar un poco.

PD: Les dejo la mejor escena de la película.

Libro 2/6. Faltan 4.

Algunas Palabras Sobre «Wolverine: Inmortal»

Mi primera impresión al ver los trailers de  «Wolverine: Inmortal» o «The Wolverine», cómo se tituló en inglés, fue que en Marvel por fin se habían dado cuenta que Hugh Jackman estaba envejeciendo y que harían algo en la trama para justificar que el «Wolverine» de «X-Men» le hubiesen caído 10 años encima, a pesar de que se supone que su personaje no envejece, pero al parecer se van a hacer los de la vista gorda al respecto y seguirán exprimiendo la franquicia hasta que a Jackman haya que molerle el agua. Pero bueno, eso ya es problema de ellos.

Respecto a la película, si bien es cierto que la moda ahora es situar los grandes blockbusters en lugares exóticos, en Wolverine se pasaron, tanto que en ocasiones me preguntaba si estaba viendo una película o un comercial promocional del departamento de turismo de Japón. Lo único que faltó fue Uma Thurman vestida como la novia con el sable de Hattori Hanzo.

¿Qué es esto? ¿Kill Bill? ¿El último samurai?

La historia inicia en los fríos y espesos bosques canadienses, donde Wolverine esta tratando de sobreponerse de los eventos que culminaron en la muerte de Jean Grey, el amor de su vida ( y con quien dicho sea de paso, nunca se acostó), descuidando tanto su aspecto que parece la versión canadiense de Hagrid. Logan es sacado de su entorno de auto-tortura por Yukio, una mutante que trabaja para el jefe de la corporación Yashida en Japón, un viejo amigo de Logan. Pero no bien Logan pone un pie en Japón se ve envuelto en intrigas corporativas, intentos de asesinato de la mafia y hasta de víboras en forma humana, que parece un capítulo de «Revenge» con mutantes. Lo peor del asunto es que nuestro héroe tiene que enfrentarse a todas estas situaciones sin su magnifica habilidad para sanar, lo cuál lo pone por primera vez en peligro de muerte.

Aparte del humor que Jackman le imprime a su personaje, con el que ya ha estado más de doce años, y a la escena de acción sobre el tren bala, pues la película es bastante convencional; es muy entretenida y consistente, pero así mismo es perfectamente predecible y nada sorprendente. Todas las traiciones y giros en la historia se ven venir desde el principio y no hay nada innovador, salvo que parece una película de mafiosos japoneses con tres mutantes a bordo.

Quizás lo que más me molestó de esta película es la forma en la que insulta la inteligencia del espectador, primero por su predictibilidad y segundo por la cantidad de errores a nivel argumental y de continuidad con la saga de X-Men. En la primera película quedó más que claro, que las garras de Logan salen de su cuerpo haciendo un corte en su piel y que al entrar de nuevo, estos cortes se sanan, pero en esta versión, aún cuando Logan ha perdido la capacidad de sanar, parece que esto no aplica a sus manos que se ven completamente bien después de cada escena donde salen las garras.

No podía faltar el robot gigante…

Para finalizar, Wolverine: Inmortal, es una película divertida, entretenida, pero nada sorprendente, lo cuál lo deja bastante por debajo que las otras cinta de la franquincia. Esperemos que a Hugh Jackman no se le dé por aplicarse biopolímeros en la cara, estilo Mickey Rourke para que no se le noten las arrugas en la próxima película en la que encarne a Wolverine. Esperemos.

Calificación: 3.00/5.00

El Llanero Solitario (2013), La Mejor Película Del Verano.

¿A quién no le trae buenos recuerdos escuchar la Obertura de Guillermo Tell de Gioacchino Rossini? Antes de poner cara de «¿Y ese quien carajos es?» escuche la siguiente melodía:

Además de ser una exquisita pieza de música clásica, evoca de inmediato a un hombre enmascarado cabalgando en los desérticos paisajes del Oeste norteamericano a cuestas de su caballo Silver (o plata, de acuerdo a las tendencias políticas del traductor en turno) y estamos hablando nada más ni nada menos que de «El Llanero Solitario».

Poster de «El Llanero Solitario», nótese como Arnie Hammer a pesar de ser «El Llanero Solitario» tiene el segundo crédito por debajo de Depp.

Antes de hablar de la película en sí, debo comentar algo referente a las traducciones, sobre todo las que se hacían en esas épocas en las que Amparo Grisales todavía disfrutaba de su más tierna infancia. El héroe enmascarado en inglés se llama «Lone Ranger», que vendría siendo como «El Alguacil Solitario» o «El Vigilante Solitario» o hasta «El Guardián Solitario» ¿Pero Llanero? No tengo ni idea de donde sacaron eso, porque en realidad él no anda en ninguna llanura, como serían las extensas y verdes praderas del centro de Estados Unidos, sino en los desiertos del Oeste Americano… pero bueno, a estas alturas cambiarle de nombre sería como cambiar el de Bruno Diaz por Bruce Wayne… ah verdad que eso SÍ lo hicieron y nadie dijo nada.

Hablando, ahora sí de la película, no hay duda que es una excelente pieza de entretenimiento, muy por encima de los «blockbusters» que nos han arrojado encima esta mitad de año (Verano Boreal) como Pacific Rim, Monsters University o Mi Villano Favorito 2, que sin los famosos minions estaría en el ranking de las películas menos interesantes de la historia. Y aunque ha recibido buenas críticas en la blogósfera y las redes sociales de habla hispana, en Estados Unidos parece que va a pasar con más pena que gloria. Y la explicación es muy simple: el público y de paso los críticos estadounidenses son unos imbéciles.

«Lone Ranger», «El Llanero Solitario» o como lo quiera llamar es una película con una narrativa fresca, pero inteligente… y es ahí donde los críticos pusieron el grito en el cielo porque no entendieron la narrativa. ¿Así de graves andan por allá entonces? La forma en la que la cinta se aproxima a la historia deja muchas puertas abiertas para que el espectador interprete los hechos. Puede que sólo sea un cuento, o todo sea verdad, o sólo partes sean ciertas y otras no tanto, pero allí mismo el director está enviando un mensaje: «No importa si es cierto o falso, o ridículo o serio, lo que importa es que es divertido y sobre todo entretenido».

Los capítulos de la serie del Llanero Solitario, que deben estar pasando en alguna maratón en TCM, son una oda al heroísmo, la justicia y todo lo que viene detrás, en un tono entretenido, pero no cómico y es ahí donde esta versión cambia las cosas. Me recordó un poco a como «Enchanted» abordó la temática de los cuentos de hadas, en un tono cercano a la parodia para hacer reir al público, pero manteniendo a la vez un orden argumental, conservando la coherencia de la historia.

Este estilo que mezcla las secuencias de acción, con algunos tintes dramáticos, pero sobre todo muchas situaciones hilarantes, no hubiese sido posible sin las excelentes actuaciones, encabezadas por Johnny Depp, quién como siempre, se luce y demuestra que no improvisa con sus personajes. Depp interpreta a Toro, el indio comanche, que en la serie original de «El Llanero Solitario» es un personaje secundario, pero que en esta versión toma un rol coestelar con el del mismo llanero, interpretado por Armie Hammer. Ambos actores se les nota que saben entretener, pero cada uno en su estilo. El elenco se completa por William Fitchner, quien interpreta al villano de la historia y por n-ésima vez en una película con Johnny Depp, Helena Bonham Carter.

Muy buenas las actuaciones de estos tres… sólo hay que ver la cara de Johnny Depp… jajajajaja.

La historia tiene algo de complejidad, pero NO el tipo de complejidad profunda estilo Rayuela que tan de moda estuvo en estos días, sino el tipo de complejidad necesaria para cimentar las motivaciones de los personajes y darles un desarrollo apropiado . Los diálogos son excelentes, aunque desearía haber visto la versión en inglés para comparar, pero al menos en español la cosa pintó muy bien. A pesar de las dos horas y veinte minutos de la cinta, la historia tiene fluidez y no hay puntos muertos, en los que los personajes empiezan a reflexionar sobre la inmortalidad del cangrejo, como si lo hicieron en el último capítulo de Neon Genesis Evangelion.

Las secuencias de acción si bien son fantásticas (muy al estilo de Piratas del Caribe), creo que no lo son tanto como las de Rápido y Furioso que con la escenita del puente ya hasta retaron las leyes más elementales de la física.

En resumen, la cinta no sólo merece la pena verla una vez, sino dos, y hasta tres veces, creo que en todas se divertirá y sobre todo se entretendrá, cosa que parece que cada vez le cuesta más a los estudios de cine en los Estados Unidos, pero es que con ese público tan (………) que tienen….

Calificación: 4.35/5.00

PD: El trailer de «We’re the Millers» pinta bien, sobre todo las nalgas de Jennifer Anniston, que a sus cuarenta y puya de años todavía aguanta, al igual que los senos de Helena Bonham Carter.